Elecciones en Andalucía
Génova y los barones del PP presionan a Moreno para que acepte la “prioridad nacional” en la investidura
“Si Juanma Moreno quiere ser investido presidente, tiene que aceptar la prioridad nacional”. La frase no es de ningún dirigente de Vox, sino una opinión casi unánime entre sus compañeros del Partido Popular. El hecho de que el presidente andaluz perdiera la mayoría absoluta este domingo, le fuerza a negociar con la extrema derecha si quiere seguir al frente de la Junta de Andalucía. Aunque en el PP creen que Moreno tiene posibilidades de seguir gobernando en solitario, también consideran que debe aceptar a cambio de introducir la “prioridad nacional” de Vox en los acuerdos porque es lo mismo que han hecho la extremeña María Guardiola, el aragonés Jorge Azcón y previsiblemente el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, en las próximas semanas.
Con todo, en la dirección nacional del PP dejan que sea el presidente andaluz quien marque los tiempos y lidie con Vox. La fórmula que trasladan fuentes del equipo de Alberto Núñez Feijóo es que "Juanma consiga el mejor Gobierno posible" y que “hasta que no se hable de coaliciones, Génova no va a entrar", resumen en la sede nacional. Es más, el lugarteniente de Feijóo, Miguel Tellado, únicamente se implicaría si finalmente los de Santiago Abascal decidieran entrar en el Ejecutivo como condición sine qua non. Por ahora, no lo están reclamando y se centran en negociar “política a política”, descartando una abstención.
Este lunes, antes de entrar en la Junta Directiva Nacional del PP, Moreno defendió que el resultado es "lo suficientemente contundente" para que lo "sensato" es respetar que el PP gobierne "en solitario", tras haber obtenido 53 escaños, a dos de la mayoría absoluta. A su juicio, eso le da un "margen de maniobra para gobernar en solitario” si bien también concedió que la “dinámica parlamentaria” le obligará a buscar acuerdos. Desde la sede nacional de Vox, Ignacio Garriga alejaba cualquier debate sobre la entrada a un futuro gobierno de coalición, pero insistía en que la “prioridad nacional” ha de estar en la negociación.
Minutos antes, Moreno avisaba de que solo aceptaría la "prioridad andaluza", aunque situaba la repetición electoral como "el último de los recursos". El andaluz no cerró la puerta a negociar con Vox sobre su propuesta estrella en campaña, que en la práctica implica priorizar a los españoles a la hora de acceder a ayudas en cuestiones como la vivienda. Durante las pasadas semanas, el candidato del PP redujo la "prioridad nacional" a un "eslogan un poquito hueco" que Vox cree que "le funciona" y sostuvo que algunas propuestas eran "irreales" y otras "ilegales", y garantizó que el PP "nunca" vulneraría la Constitución ni ninguna ley.
Génova entra en el ‘modo electoral’
Sus compañeros de partido, sin embargo, tienen claro que lo de la “prioridad nacional” es un “concepto político” sin mayor recorrido jurídico que el andaluz debe aceptar y así se lo han trasladado en privado, según explican fuentes conservadoras. En Génova también están convencidos de que esta cuestión no “les hace perder ni un voto” y que la clave está en “rebajar” la presión de los ultras ofreciéndoles algunas victorias morales, como esta.
La más clara en público fue Guardiola, que destacó a su llegada a la sede nacional que "Moreno ya tiene medidas y ayudas que priorizan el arraigo" y le restó importancia a la propuesta estrella de Vox, que ella misma ha asumido. "Yo no he oído a Juanma criticar lo que hemos firmado", que "vale para toda España", añadió. Azcón, por su parte, señaló que es Moreno el que “tiene que gestionar” el “magnífico resultado obtenido”.
El presidente nacional del PP no hizo alusión alguna a Vox en su discurso en abierto, pero sí trasladó al barón andaluz todo su apoyo. Asimismo, aseguró que los españoles están "hartos" del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y que se lo han dicho ya con distintos "acentos", en alusión a las victorias del PP en Andalucía, Castilla y León, Aragón y Extremadura, las últimas cuatro elecciones autonómicas celebradas. Sin embargo, en todas ellas el PP ha aumentado su dependencia de la extrema derecha.
El discurso de Feijóo acompañaba al mensaje de la lona desplegada en la fachada principal de Génova, donde se podía leer: "El cambio está más cerca". Una lona que el PP encargó hace días y que contrasta con la mayoría insuficiente obtenida por el barón andaluz. En relación a ese eslogan, Feijóo habló de "un cambio exigente, ambicioso y con certeza” y, a puerta cerrada, pidió a los suyos “afrontar la campaña nacional” y “organizar el partido”. Con eso en mente, Génova ha convocado el congreso del PP en Cataluña y el de Nuevas Generaciones, que se celebrarán el 27 de junio y el 11 de julio respectivamente. Sin embargo, Feijóo ha evitado poner fecha a otro congreso pendiente, el del PP valenciano.
Vox no lo pondrá fácil
Vox, mientras tanto, ya ha empezado a enfriar los deseos de Moreno. La formación de Abascal evita, por ahora, exigir de entrada una coalición, pero tampoco se conforma con facilitar gratis la investidura. Su secretario general marcó este lunes una negociación por fases: primero las medidas, después cómo financiarlas y, sólo al final, quién debe ejecutarlas. "Vamos a negociar medida a medida, política a política", resumió Garriga. Entre esas exigencias situó la "prioridad nacional", el fin de lo que Vox llama "inmigración masiva", la educación, la seguridad, la reducción de impuestos y el "sentido común".
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El número dos de Vox también dio por hecho que Moreno tendrá que sentarse a negociar y acabará aceptando la "prioridad nacional" bajo la premisa de que otros dirigentes territoriales del PP ya lo han hecho. "Lo han asumido todos los líderes regionales del PP, luego estoy convencido de que Moreno Bonilla no va a tener ningún impedimento en hacerlo si sus compañeros en las otras regiones han asumido este principio político", sostuvo el ultraderechista.
Otros dirigentes del partido como Javier Cortés, gerente nacional y cabeza de lista por Sevilla, llegó a afirmar en Canal Sur que no pedirían "sillones", vicepresidencias ni consejerías, sino un cambio de políticas. Pero Garriga no cerró la puerta a una entrada posterior en el Ejecutivo y aplazó esa discusión a "otra pantalla". "Medida a medida, política a política", resumió, antes de subrayar que Vox actuará "con mucha humildad, responsabilidad y conscientes de la proporcionalidad".
La presión sobre Moreno nace de la cadena de precedentes autonómicos. Tanto Guardiola como Azcón acabaron aceptando un acuerdo con Vox que incorporó la "prioridad nacional" a la vivienda protegida, el alquiler social, las ayudas y las prestaciones públicas. En los documentos, aparece como la "asignación prioritaria de los recursos públicos" a quienes acrediten "arraigo real, duradero y verificable" en el territorio, aunque Vox lo interpreta como una puesta en marcha de su eslogan racista de "los españoles primero".