17M ELECCIONES EN ANDALUCÍA

El PP queda atrapado en el "lío" de los pactos con Vox ante el fracaso de la 'vía Moreno'

Moreno valora los resultados del 17M.

El Partido Popular vuelve a firmar una noche electoral amarga, quizá la más amarga del ciclo electoral. El presidente andaluz y candidato a la reelección, Juanma Moreno, ganó de manera clara los comicios de este domingo con 1.735.000 votos, pero no consiguió reeditar la mayoría absoluta de hace cuatro años. Las urnas han dejado finalmente al presidente andaluz justo en el lugar del que toda su campaña intentó escapar, con 53 escaños, dos por debajo de la mayoría absoluta, frente a los 58 que obtuvo en 2022. Y aunque Vox únicamente subió un diputado, los de Santiago Abascal se convierten en la llave de la legislatura.

Con el resultado de este domingo se frustra el objetivo de los conservadores de convertir Andalucía en la prueba de que había una salida al laberinto de Vox. La llamada 'vía Moreno", presentada como fórmula para ensanchar el espacio del PP sin quedar atrapado por Vox, ha fracasado precisamente en el territorio donde debía exhibir su mayor fortaleza. Desde el partido presumen de tener “más votos” que hace cuatro años —debido al aumento de la participación— pero lo cierto es que el PP es el partido que más baja en porcentaje, especialmente en feudos como Almería (2,7 puntos menos) y Málaga (3 puntos menos).

El leitmotiv de la campaña de Moreno se basó en reclamar una mayoría suficiente para evitar el “lío” que enfrentaban sus homólogos en Extremadura, Aragón y Castilla y León por los pactos con Vox y trató de establecer un cortafuegos entre el PP andaluz y los pactos suscritos por sus compañeros en otras comunidades. La operación consistía en pedir el voto útil contra Vox sin romper con la extrema derecha en el resto de territorios. Durante la campaña, Moreno apeló a la estabilidad y evitó asumir la posibilidad de un gobierno compartido con los ultras. 

En su discurso durante la noche electoral, pasadas las 23.30 horas, Moreno no mencionó a Vox y simplemente aseguró que va a "cumplir" su mandato con "cuatro años más" de "estabilidad". Con todo, sí que admitió que no se había cumplido el objetivo de reeditar la mayoría absoluta. "Nos hemos quedado muy cerquita de obtener ese resultado, iba a depender de los restos y la ley d'Hont (sic) a veces nos favorece y otras no. No hemos sacado matrícula de honor, pero hemos sacado un sobresaliente", señaló.

Aunque Moreno obtiene casi ciento cincuenta mil votos más que hace cuatro años y podrá seguir al frente de la Junta, necesita a Vox y, por tanto, pierde la autonomía política que ganó en 2022. Ya no es el todopoderoso barón que representa un modelo alternativo al de la madrileña Isabel Díaz Ayuso. Aunque el presidente andaluz podrá intentar una investidura en solitario con la abstención o el voto favorable de Vox, sin meterlos dentro del Ejecutivo andaluz, la ultraderecha ha dejado claro que la “prioridad nacional” debe estar en el centro de esos pactos, como ya ha ocurrido en el resto de pactos de este ciclo electoral.

Un fracaso también de Feijóo 

Moreno no era el único interesado en obtener la mayoría absoluta. Feijóo llegó a plantear en campaña que lo importante no era solo ganar, sino "cómo" gobernar: solo o condicionado. En sus mítines, pidió votar "en masa, más que nunca" y contrapuso la "estabilidad" del PP al "lío" de depender de varios partidos y llamó a "pelear cada voto" para que Moreno repitiera mayoría absoluta "sin depender de Vox”. Fuentes de Génova admiten que “no es un triunfo completo, pero sí un triunfo claro e incontestable”. 

Lo cierto es que se trata de un fracaso también para el líder del PP, porque Andalucía era el ejemplo que más convenía a Feijóo. Él mismo dijo que lograr un gobierno estable en Andalucía sería "un paso más para conseguir un gobierno estable en el conjunto de España". Es decir, vinculó expresamente a la mayoría de Moreno con su propio proyecto nacional. Antes de empezar este ciclo electoral que comenzó con el adelanto táctico en Extremadura y le siguió el de Aragón, el PP dependía de Vox en tres de las cuatro comunidades en juego; ahora depende en las cuatro, también en Andalucía, y los ultras tienen más votos y escaños.

Así, el mapa autonómico es cada vez más incómodo para la dirección nacional del partido. En Extremadura y Aragón, PP y Vox alcanzaron sendos acuerdos para garantizar la continuidad de María Guardiola y Jorge Azcón, con presencia de Vox en el Ejecutivo. Los acuerdos llegaron tras meses de bloqueo, con la “prioridad nacional” como principal cesión de los conservadores.. En Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco tampoco alcanzó la mayoría absoluta y ambas formaciones paralizaron las negociaciones a la espera de los resultados andaluces.

Vox se estanca pero logra ser llave

Vox, por el contrario, sale reforzado en su papel de socio incómodo, pero imprescindible. No necesita ganar elecciones para imponer agenda. Le basta con impedir que el PP gobierne solo. En Extremadura, Aragón, Castilla y León, la Comunitat Valenciana, Murcia, Baleares y ahora Andalucía, la formación de Abascal puede presentarse ante su electorado como garantía de que el PP no se moverá sin mirar a su derecha. La negociación andaluza será, por tanto, una prueba de fuerza. Vox ya ha utilizado en otros territorios conceptos como el de la "prioridad nacional" y el endurecimiento de las políticas migratorias.

Moreno pierde la mayoría absoluta y queda en manos de Vox mientras el PSOE cae a su peor resultado

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La ultraderecha se recupera del fracaso de  Macarena Olona en 2022, que obtuvo 14 diputados, pero quedó políticamente neutralizada por la mayoría absoluta de Moreno, que no necesitó a la extrema derecha para gobernar. La candidatura de Olona mejoró el resultado anterior, pero no logró convertirse en decisiva y ella misma acabó abandonando el partido entre críticas a la dirección nacional del partido. Unas acusaciones sobre el origen y destino de fondos públicos que también han lanzado otros dirigentes.

Ahora ocurre lo contrario. Con Manuel Gavira, Vox apenas suma un diputado más —15 frente a los 14 de Olona—, pero ese escaño adicional tiene un valor político mucho mayor porque el PP pierde la mayoría absoluta y se queda en 53 diputados, por debajo de los 55 necesarios. La aritmética convierte a Gavira en lo que Olona no consiguió ser, el el árbitro de la legislatura. Con todo, no hay un "efecto Vox" en términos de crecimiento masivo, sino un "efecto bisagra" ya que la ultraderecha apenas crece en 0,35% puntos porcentuales. En cambio, la candidata del ultra Alvise Pérez obtuvo un 2,5% de los votos.

Pese al frenazo de Vox, la sensación es de euforia. “¿Dónde está la mayoría, la mayoría dónde está?”, cantaban los simpatizantes de la formación cuando Gavira salió a hablar. “No vamos a defraudar a esos andaluces, vamos a defender cada uno de esos votos”. “Esperamos del PP que escuchen a los andaluces, porque desde luego han hablado claro y le han dicho al gobierno de Andalucía qué es lo que quiere y quieren prioridad nacional”, planteó. En el PP no quieren, sin embargo, entrar a hablar sobre si Moreno gobernará en solitario o tendrá que tragarse ‘el sapo’ que trató de evitar toda la campaña.

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