Derecho a Morir rechaza que "terceras personas" puedan interferir en un derecho personal
Derecho a Morir Dignamente (DMD) ha expresado su rechazo a que terceras personas, con independencia de su vinculación o lazo afectivo con la persona solicitante, puedan interferir jurídicamente o de cualquier otra manera en la decisión personal de solicitar ayuda para morir.
La asociación reivindica la eutanasia como un "derecho personalísimo" y considera que se pone un nuevo obstáculo tras el criterio del Tribunal Supremo de permitir recurrir la eutanasia a personas estrechamente ligadas al solicitante de la muerte asistida.
"Nadie, excepto la propia persona interesada, está legitimada para solicitar la eutanasia, o revocar su solicitud en cualquier momento, y nadie debe poder interferir en su voluntad", señala la entidad, que expresa su "profunda preocupación por las consecuencias prácticas de esta decisión en el ejercicio del derecho a la eutanasia".
El Supremo abre la puerta a que familiares frenen la eutanasia de un solicitante
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Incide en que la ley de Regulación de la Eutanasia garantiza un derecho individual, personalísimo y basado en la autonomía de la persona que se encuentra en un "contexto eutanásico".
"Esta decisión abre las puertas a que quienes se hallen en dicha situación de sufrimiento irreversible y que no cuenten con el respeto de los familiares a su decisión, vean sus derechos vulnerados, sumando un obstáculo más al ejercicio de su voluntad de morir dignamente conforme a sus valores", advierte en un comunicado.
Para Derecho a Morir Dignamente, los solicitantes se convertirán en víctimas por partida doble, de su familia y de la justicia, en un contexto vital de gran sufrimiento constante e intolerable, incluso aunque cuente con el visto bueno de las distintas instancias por las que debe pasar: médico responsable, médico consultor y Comisión de Garantía y Evaluación.