Ateneo de Madrid
Ayuso convierte el Ateneo en otro campo de batalla tras los recortes al Círculo y los Teatros del Canal
El Ateneo de Madrid vuelve a estar en el punto de mira del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. Lo que en 2023 comenzó como un pulso presupuestario, con la retirada de la subvención nominativa que la institución recibía de la Comunidad de Madrid, ha escalado ahora hasta una ruptura política abierta. El Ejecutivo autonómico da por rotas sus relaciones con la casa bicentenaria de la calle del Prado y pone nombre y apellidos al motivo: Luis Arroyo, presidente del Ateneo, consultor político y ahora portavoz autorizado del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero tras su imputación en el caso Plus Ultra.
La acusación que llega desde Sol ya no se limita al argumento utilizado hace dos años, cuando la Consejería de Cultura, encabezada por Mariano de Paco, defendió que las ayudas debían pasar de una subvención directa a un sistema de financiación por proyectos. Ahora el mensaje es abiertamente político. Fuentes del Gobierno madrileño citadas por El Confidencial acusan a Arroyo de ser "un activista del PSOE" y sostienen que el papel que ha asumido en la defensa pública de Zapatero ha sido la gota que ha colmado el vaso.
Así, el PP madrileño pasa de retirar una ayuda económica a declarar la guerra institucional al Ateneo mientras el consultor siga al frente. Fuentes cercanas a la presidenta madrileña confirman a infoLibre que Ayuso no acude al Ateneo por la “politización que hace Luis Arroyo de la institución” y algunos cargos del PP como la alcaldesa de Torrelodones, Almudena Negro, celebraban la decisión del Ejecutivo regional. “El Ateneo de Madrid lleva lustros sumido en el fango. Pero su actual presidente, el vocero del joyero, lo ha rematado. ¡Saquen sus sucias manos de una institución histórica ya!”, señalaba Negro en X.
Arroyo asegura que no va a renunciar a "expresar sus ideas"
Por su parte, Luis Arroyo asegura a este periódico que mantiene "absolutamente al 100%" su compromiso con “la pluralidad, la apertura y la tolerancia del Ateneo”, y afirma que defenderá esos principios, pero que eso no implica “renunciar a sus ideas políticas” ni tampoco “expresarlas públicamente”, aunque insiste en que lo hará manteniendo su compromiso “con la pluralidad de la casa y el respeto institucional”.
Arroyo subraya que los presidentes del Ateneo han tenido históricamente una significación política, "empezando por [Manuel] Azaña" y siguiendo por “Carlos París y Enrique Tierno Pérez-Relaño”, el hijo del exalcalde de Madrid Enrique Tierno Galván. Recuerda también que por la institución han pasado 11 primeros ministros y, aunque admite que el Ateneo es una casa "más progresista que conservadora", por sus características republicanas y su marcado contenido social, insiste en que hay “espacio para todos”.
Además, Arroyo asegura no tener “ningún tipo de interés” en presentarse a la alcaldía de Madrid por el PSOE el próximo año, como le han atribuido algunos medios, y sostiene que tampoco “ha recibido ninguna llamada del partido” para proponérselo. Sí admite que dirigió brevemente la campaña de Reyes Maroto, la exministra de Industria y candidata del PSOE en las elecciones de 2023, pero que “nadie le ha pedido nada” en ese sentido.
De Leopoldo López a Espinosa de los Monteros
Sobre la relación con la Comunidad de Madrid, Arroyo asegura que mantiene una interlocución "amable" con el consejero de Cultura y explica que el Ateneo recibe subvenciones por la biblioteca de la institución, una cuantía que cifra en 100.000 euros en 2025 y en 126.000 euros en 2026. Una cuestión en la que también inciden en el equipo de Ayuso, que señalan que el Ateneo “sigue recibiendo aportaciones de financiación de la Comunidad de Madrid”, con la particularidad de que hasta hace dos años “era nominativa y ahora por proyectos concretos”.
El consultor también afirma que se ha dirigido personalmente por carta a la presidenta de la Comunidad de Madrid para pedirle que visite el Ateneo y añade que "bajo ningún concepto" promovería nada contra esa relación institucional. En ese sentido, recuerda que todos los expresidentes del Gobierno y el actual inquilino de La Moncloa, Pedro Sánchez, “son ateneistas” y que la institución recibe a personalidades de toda ideología. Es más, este jueves acudirá Leopoldo López, padre del preso político venezolano, a presentar su libro, titulado La lucha continúa y el siguiente martes está prevista la presentación del libro de la periodista Ketty Garat sobre las presuntas tramas de corrupción del entorno de Sánchez.
Bajo la presidencia del consultor, que llegó al cargo en 2021, han pasado figuras de la derecha y del liberalismo conservador. El expresidente Mariano Rajoy participó en febrero de 2023 en la presentación del libro Historia de las derechas en España y, tanto él como su antecesor en el cargo, José María Aznar, se hicieron socios durante el mandato de Arroyo. El exportavoz de Vox Iván Espinosa de los Monteros ha intervenido en actos de la casa y el pasado abril protagonizó uno de Los Desayunos del Ateneo. En mayo de 2025, el Ateneo también acogió el Foro Libertad y Democracia con Aznar, Rajoy, Alberto Núñez Feijóo, Cayetana Álvarez de Toledo y José Luis Martínez-Almeida, entre otros.
No es la primera vez que se produce un choque entre la Comunidad de Madrid y la bicentenaria institución. En diciembre de 2023, el Gobierno madrileño dejó fuera al Ateneo de la lista de instituciones con subvención nominativa en los presupuestos autonómicos. La ayuda, que había llegado a los 350.000 euros con Esperanza Aguirre y se había mantenido en 150.000 euros con Cristina Cifuentes y durante los primeros años de Ayuso, fue primero rebajada y después eliminada. El Gobierno regional sostuvo que no dejaba sin apoyo al Ateneo, sino que cambiaba el modelo para financiar proyectos concretos.
Recortes en el Círculo de Bellas Artes y la salida de Bezerra
Lo del Ateneo no es un caso aislado. En los últimos años, varias instituciones culturales madrileñas han denunciado presiones, recortes o cambios de modelo que, a su juicio, amenazan su autonomía. El ejemplo más reciente es el Círculo de Bellas Artes. Su director, Valerio Rocco, explicó en una reciente entrevista en infoLibre el drástico recorte de la financiación de la Comunidad de Madrid, que atribuyó a una "batalla personal" del consejero de Cultura, Mariano de Paco.
En los últimos años, la financiación regional del Círculo ha pasado de una subvención estable a un sistema de aportaciones por proyectos, con una reducción que ha encendido las alarmas dentro y fuera de España. Decenas de instituciones culturales europeas han pedido a Ayuso que reconsidere el recorte y despeje cualquier sospecha de motivación ideológica. Los centros afectados interpretan que el nuevo modelo permite condicionar la programación y debilitar a instituciones que mantienen una voz crítica o una agenda cultural independiente.
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La batalla cultural en Madrid tiene también otro antecedente significativo: la cancelación de Muero porque no muero, la obra de Paco Bezerra sobre Santa Teresa de Jesús que estaba prevista en los Teatros del Canal para enero de 2023. La dirección artística de Blanca Li había trabajado en su programación, pero la Comunidad de Madrid la retiró alegando razones económicas. Bezerra denunció censura e irregularidades, y el episodio provocó una fuerte reacción del sector cultural. Más de un centenar de nombres de la cultura, entre ellos Pedro Almodóvar, Javier Bardem y Juan Diego Botto, firmaron un manifiesto de apoyo al dramaturgo y reclamaron teatros sin injerencias políticas.
Aquel caso marcó el inicio de una etapa en la que las decisiones culturales de la Comunidad de Madrid empezaron a leerse en clave ideológica. La salida de la obra de Bezerra de los Teatros del Canal, el recorte al Ateneo, la reducción de apoyo al Círculo de Bellas Artes y la nueva dirección de los Teatros del Canal bajo un modelo más controlado por la Consejería han ido alimentando la idea de un endurecimiento político en la gestión cultural madrileña.
Ayuso y su equipo rechazan esa lectura. Defienden que no existe censura ni represalia, sino una revisión del sistema de subvenciones, una apuesta por financiar proyectos concretos y una exigencia de rendición de cuentas sobre el dinero público. Pero la selección de los afectados, la intensidad de los recortes y el lenguaje utilizado contra algunos responsables culturales han reforzado la tesis de que la Comunidad de Madrid está disciplinando a las instituciones que no se alinean con su ideología.