Derecho de PPernada
Define la RAE el término conservador como "favorable a mantener los valores y principios establecidos frente a las innovaciones", propone como sinónimos tradicionalista, derechista, carca, carcunda, continuista, retrógrado y reaccionario, y, como antónimo, ofrece el término progresista. El DRAE es el álbum donde se recogen las fotos fijas de la realidad que rodea al ser humano para que las personas sean capaces de identificar e interpretar aquello que les concierne y lo que no. Conocer y dominar esta herramienta previene el engaño y es antídoto para la manipulación, por eso hay que protegerse de quien deteriora la Educación Pública a fin de imponer diccionarios privados.
Orwell, en su novela 1984, advertía de la neolengua como una simplificación del idioma diseñada por una ideología totalitaria para limitar el pensamiento crítico y reducir el vocabulario, eliminando conceptos peligrosos o asignándoles un nuevo significado con el objetivo de impedir formas de pensamiento contrarias al único y oficial. Por ahí van la ultra y la extrema derecha, Abascal y Ayuso, Alvise y Aznar, Quiles y Feijóo, Negre y MÁR, Millán y Tellado, Figaredo y Aguirre, etc., etc. Herederos del golpismo que abolió la libertad y persiguió el pensamiento y la opinión divergente hasta la muerte han resignificado el término Libertad asociándolo a la frivolidad más egoísta y a la voracidad más consumista. Por ejemplo.
Entre los valores defendidos por estas derechas extremistas, en nombre de la tradición más retrógrada posible, se encuentra el rol social asignado a la mujer. Conquistas luchadas y conseguidas tras la muerte del criminal dictador, como el divorcio, el aborto o, simplemente, la libertad afectiva y sexual, han convertido el feminismo i-gua-li-ta-rio en una diana para el neofascismo nacionalcatólico. La neolengua impulsada por quienes reivindican el franquismo en España, y horrores similares en otros países, ha creado el término feminazi para asociar la Libertad y la Igualdad al horror de la ideología que sus adeptos, también sus adeptas, añoran.
La neolengua impulsada por quienes reivindican el franquismo ha creado el término ‘feminazi’ para asociar la Libertad y la Igualdad al horror de la ideología que sus adeptos añoran
La derecha política, religiosa, económica y judicial impregna sus discursos de bulos y neolenguaje. A la denuncia del terrorismo machista, 1.349 muertas desde 2003 frente a las 829 de ETA desde 1968, la derecha responde con una andanada que va de las denuncias falsas (del 0,008% al 0,01% desde 2009, según la Fiscalía General del Estado y el CGPJ) a la falaz merma de derechos de los hombres, del “tuvo un divorcio duro” de Feijóo a “un hombre se emborrachaba y le pegaba a su mujer” (cura de Canena), del “¿cerró bien las piernas?” de la jueza de Vitoria a la canción pederasta del alcalde de Vita, de Nevenka al alcalde de Móstoles…
Combatir progresos y reconquistar privilegios para las élites es el programa de gobierno de la derecha radical que exige mujeres sumisas para las tareas productivas no remuneradas, hembras para las reproductivas y objetos para la satisfacción sexual. El 3 en 1 del machismo arrancó con el homo erectus y ha llegado al s. XXI administrado a hostias domésticas, políticas y religiosas por los hombres y comulgado por las mujeres con miedo e incultura y por tradición. En la Edad Media, el ius primae noctis, o derecho de pernada, fue un privilegio que permitía al señor feudal mantener relaciones sexuales con las recién casadas con sus siervos, una forma de opresión sexual y de poder sobre mujeres en condición de dependencia.
Me preocupan las niñas adictas al reguetón y al TikTok, Lolitas que no han leído a Nabokov, porque ignoran lo que fueron las mujeres rapadas, el aceite de ricino, los bebés robados y el sonido de disparos asesinos. Si acaso han oído hablar de esos horrores, piensan que son tristezas que no volverán a repetirse y en ningún caso los relacionan con la violencia machista que ellas sufren a manos de sus parejas y otros machos. Ellos, adictos al reguetón y al TikTok, sí que lo saben, por eso defienden y votan a quienes proponen reconquistar el derecho de pernada y devolver la mujer a su lugar natural y divino. La juventud siente fascinación/abducción por los medievales seguidores patrios del putero y presunto pederasta Trump.
__________________
Verónica Barcina Téllez es socia de infoLibre.