Para que la palabra democracia aparezca en el documento de Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) estadounidense de noviembre de 2025, hay que llegar a uno de los últimos apartados, el dedicado a Europa.
Y allí la democracia aparece en sentido negativo al mencionar el documento a “los gobiernos minoritarios inestables, muchos de los cuales pisotean los principios básicos de la democracia para reprimir a la oposición". Es decir, sin haber dedicado ninguna mención, hasta ese párrafo, a la democracia, los países europeos son acusados de subvertir la misma: “Una gran mayoría desea la paz, pero ese deseo no se traduce en políticas debido a la subversión de los procesos democráticos por parte de sus gobiernos.”
Ninguna mención a la democracia estadounidense o a su constitución o la defensa de la misma como principio fundamental. Al definir las prioridades de la ESN se contempla la Protección de Derechos y Libertades fundamentales. “El propósito del gobierno es garantizar los derechos naturales otorgados por Dios a los ciudadanos estadounidenses que son, según el documento, la libertad de expresión, la libertad de religión y conciencia y el derecho a elegir y dirigir nuestro gobierno”.
Creen los autores de la ESN que Estados Unidos tiene un sistema político aún ágil que pueda corregir el rumbo, sin que se nos desvele en qué sentido se va a corregir el rumbo del sistema político, pero ahí queda anunciado el posible cambio.
Lo que sí queda más que enfatizado en la ESN son las grandezas de Estados Unidos, quien posee: la economía más innovadora del mundo; el sistema financiero y los mercados de capitales, líderes del mundo; el más avanzado, innovador y rentable sector tecnológico del mundo; el ejército más poderoso y capaz del mundo; una geografía envidiable; un poder blando y una influencia cultural inigualable y el coraje, la fuerza de voluntad y el patriotismo del pueblo estadounidense.
Las prioridades de la ESN
El documento en el que se define la ESN fija una serie de prioridades para la acción del gobierno norteamericano y de su presidente, cuyo conocimiento ayuda a entender la nada errática actuación del presidente Trump, sin duda máximo inspirador de la estrategia citada. Se concretan las prioridades en nueve puntos.
- La era de la emigración masiva ha terminado. La seguridad fronteriza es un elemento principal de cualquier país que incluye también las amenazas transfronterizas, como el terrorismo, las drogas, el espionaje o la trata de personas. Es decir que Estados Unidos puede intervenir en otro país, si decide que existen esas amenazas para su territorio.
- Protección de los derechos y libertades fundamentales, es decir garantizar los derechos otorgados por Dios a los estadounidenses. En cuanto a los países que comparten esos principios, Estados Unidos abogará firmemente por su cumplimiento en letra y espíritu (¿quieren decir que actuarán como un tribunal o un órgano supervisor?). “Nos opondremos a las élites”, dice el documento (a las élites incumplidoras, cabe entender).
- Se acabaron los apuntalamientos del orden mundial cual Atlas, por parte de Estados Unidos. Se distribuirán las cargas y transferencias de cargas. “Estados Unidos organizará una red de reparto de cargas con nuestro gobierno como convocante y partícipe”.
- Realineamiento a través de la paz; la influencia global permite realinear países y regiones “hacia nuestros intereses y abrir nuevos contactos".
- Seguridad económica mediante un comercio ágil y asegurar el acceso a las cadenas de suministros y materiales críticos. “Estados Unidos no debe depender nunca de ninguna potencia externa para sus necesidades”.
- Reindustrialización, impulsando sectores que definan el futuro, y “lo haremos mediante la estrategia que combine aranceles con nuevas tecnologías”.
- Reactivar nuestra base industrial de defensa: "Un ejército fuerte y capaz no puede existir sin una base industrial de defensa sólida y capaz”.
- Dominio energético: restaurar el dominio estadounidense en petróleo, gas, carbón y energía nuclear. Repatriar los componentes energéticos clave, es una prioridad estratégica. “Rechazamos la desastrosa ideología del cambio climático y el cero neto, que tanto han perjudicado a Europa, amenazan a Estados Unidos y subsidian a nuestros adversarios”. No hace falta explicar las tremendas consecuencias de esta afirmación convertida en prioridad estratégica para Estados Unidos.
9. Preservar y aumentar el dominio financiero de Estados Unidos.
Lo que quiere Trump de Europa
Veamos en primer lugar el diagnóstico que hace la ESN de la situación europea.
“Los funcionarios de Estados Unidos acostumbran a pensar en los problemas europeos en términos de gasto militar insuficiente y estancamiento económico, pero los verdaderos problemas son otros. Ha habido, es cierto, un descenso en la participación de Europa en el PIB mundial, de un 25 por ciento en 1990, a un 14 por ciento en la actualidad, pero la perspectiva real y más cruda es la desaparición de la civilización".
El diagnóstico de la ESN sobre Europa es un diagnóstico aterrador para la europeos y la UE. Es obvio que esta última le sobra a Trump y su gobierno y que harán todo lo posible para eliminarla
Los problemas más amplios que enfrenta Europa incluyen la actuación de la Unión Europea y otros organismos internacionales que socaban la libertad política y la soberanía, dice el documento de Trump. Incluyen también las políticas migratorias que están transformando el continente, generando conflictos y la censura de la libertad de expresión y la supresión de la oposición política. Incluyen, añade la ESN, el desplome de la tasa de natalidad, la pérdida de la identidad nacional y de confianza. “El continente será irreconocible en 20 años o menos”.
Incluso la OTAN puede desaparecer, añade Trump, porque “a largo plazo es más que plausible que –como máximo en décadas– algunos miembros de la OTAN pasen a tener una mayoría de población no europea; por lo tanto es incierto si percibirán su lugar en el mundo o su alianza con Estados Unidos de la misma manera que quienes firmaron la Carta de la OTAN”.
El diagnóstico de la ESN sobre Europa es un diagnóstico aterrador para la europeos y la Unión Europea. Es obvio que esta última le sobra a Trump y su gobierno y que harán todo lo posible para eliminarla, teniendo en cuenta además que conciben el Estado-nación como la unidad política fundamental en todo el mundo, tal y como se expresa en la ESN.
Estados Unidos quiere hoy otra Europa. “Nuestro objetivo debería ser ayudar a Europa a corregir su trayectoria actual", dice el documento. "Necesitaremos una Europa fuerte que nos ayude a competir con éxito y que colabore con nosotros para evitar cualquier otro dominio”.
Otra de las prioridades de la política estadounidense, según el documento, es "permitir que Europa se valga por sí misma y funcione como un grupo de naciones soberanas, incluso asumiendo la responsabilidad principal de su propia defensa, y cultivar la resistencia a la trayectoria actual de Europa dentro de la Unión Europea”.
Particular importancia tienen para Trump los que el documento de la ESN llama “partidos patrióticos” que en su opinión permiten mirar con optimismo el futuro de Europa. Son los partidos de extrema derecha, que son de hecho ya partidos vasallos del proyecto imperial de Trump y colaboradores necesarios de la destrucción de la Unión Europea. Aquí algunos prefieren tenerlos como socios de gobierno, sin darse cuenta de que serán sus segundas víctimas, después de lo que Trump llama la izquierda radical objetivo primordial de los trumpistas y de sus aliados.
No es propósito de este comentario analizar lo que la Unión Europea deberá hacer para conjurar este peligro existencial. Lo dejo a la opinión de los posibles lectores y sobre todo a la responsabilidad de los dirigentes políticos europeos y españoles.
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Julián Lobete Pastor es socio de infoLibre.
Para que la palabra democracia aparezca en el documento de Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) estadounidense de noviembre de 2025, hay que llegar a uno de los últimos apartados, el dedicado a Europa.