Oriente Medio: lo que está en riesgo si la violencia y la impunidad continúan

Carol García

En 24 horas hemos pasado de la amenaza más absoluta a un alto el fuego. Unos altos el fuego que cada vez son más frágiles y no suponen un alivio real para la población: el “no” alto el fuego en Gaza o éste que excluye al Líbano. El acuerdo entre Estados Unidos e Irán no ha supuesto, por el momento, una desescalada efectiva. Continúan los ataques en Gaza y Cisjordania y los bombardeos de Israel sobre Líbano. La región avanza hacia un punto en el que el derecho internacional deja de ser un marco de protección para un borrón.

Lo que está ocurriendo en Oriente Medio en los dos últimos años, no es solo una escalada más. Es la normalización de un escenario en el que la violencia contra la población civil, la impunidad y la vulneración de derechos se consolidan sin consecuencias reales.

En Palestina, la violencia israelí en Gaza y las restricciones al acceso de ayuda han generado una catástrofe humanitaria sostenida demasiado tiempo. En Cisjordania sigue la violencia de colonos y los desplazamientos forzosos. A esto se suma un elemento especialmente grave: las trabas impuestas a la acción humanitaria. Nuevos requisitos administrativos ponen en riesgo la capacidad de las ONG para operar, al negarse a proporcionar datos sensibles del personal en un contexto en el que cientos de trabajadores humanitarios han sido asesinados. 

A pesar de ello, organizaciones humanitarias como ActionAid, Oxfam o MSF han decidido acudir a los tribunales. No se trata de un procedimiento más. Está en juego si se permite restringir la ayuda en uno de los contextos más críticos del mundo.

En paralelo, la aprobación del uso de la pena de muerte casi exclusivamente a población palestina, atenta contra los derechos fundamentales y en el derecho a la vida. Un precedente que no deberíamos tolerar. 

Cuando la violencia se normaliza, no solo se destruyen vidas; también se debilitan los límites que deberían protegernos a todas las personas

El Líbano, excluido del alto el fuego, sigue siendo atacado en lo que ya se ha descrito como la mayor ola de bombardeos desde marzo, que empuja a la población a niveles aún mayores de vulnerabilidad.

En Irán, el alto el fuego tampoco se traduce en alivio. La población sigue enfrentando una situación marcada por la presión económica, la restricción de derechos y un endurecimiento interno que no se ha detenido.

La situación es de una gravedad extrema: las decisiones políticas y legales que se están tomando no solo multiplican el sufrimiento, la violencia y la impunidad sobre el terreno, sino que suponen una amenaza directa para la convivencia, para el respeto del derecho internacional y para la vigencia misma de los derechos humanos. Cuando toda esta violencia se normaliza, no solo se destruyen vidas; también se debilitan los límites que deberían protegernos a todas las personas.

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Carol García es socia de infoLibre.

Carol García

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