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Librepensadores

Visión de Estado

Milagro Bodas Ortega

No quiero seguir escuchando excusas que me sonrojan una y otra vez. De Pedro Sánchez lo espero casi todo, pues lo más avanzando que ha llevado a cabo lo ha ejecutado de la mano de UP con el apoyo en la moción de censura a su investidura. Pero Pedro Sánchez es un político de altura y lo supo rentabilizar (hablo de la subida del salario mínimo). Pablo Iglesias sigue actuando como un romántico sin otro horizonte que la pantalla del televisor y los comentarios subsiguientes.

Si yo pudiera subirme a la tribuna del Parlamento, solo hablaría para la bancada de UP y lo haría no sin una buena dosis de cabreo y altanería, me encantaría hacerles entender que ellos están ahí porque la vida (que no suele pecar de generosa precisamente en las izquierdas políticas) nos ha dado una oportunidad grande en la historia política reciente de España. Que ellos, dirigidos (no sé hasta cuándo) por Iglesias han de olvidarse de las grandes pancartas y comportarse como adultos dando una lección de altura de Estado a los socialistas. El resto está en otra guerra, la que nos golpeará si ellos nos fallan.

Esta lección comienza con un buen discurso (mejor cortito) sobre lo que significa el Estado apelando a quienes lo conforman. Que los inscritos no deberían existir tan insistentemente en sus discursos, pues han llegado lejos por la ciudadanía que libremente ha confiado en que Podemos podía resolver temas tan importantes como la manipulación mediática que camufla las cloacas del estado actual, viciado por el bipartidismo añoso.

Ellos, mirando al frente, sin complejos, deberían proponer una estabilidad política con o sin ellos dentro del Gobierno, pero con su pensamiento (el que nos ha arrastrado a los no inscritos a votarles). Con un acuerdo programático se puede y se debe controlar, así como denunciar, aquellos aspectos acordados en que el PSOE no ha sabido mantenerse al margen de los poderosos. Solo sin ambición pero con la voluntad de dirigir los designios del país, UP puede hacer una labor profunda con miras a los siguientes cien años.

No podemos estar pendientes constantemente de descalificar a nuestro enemigo perdiendo de vista a nuestros amigos, los que confiaron en que lo único posible era levantar alfombras poniendo nombre y apellido a las pelusas de polvo, esos focos de miseria.

Iglesias no debería perder la oportunidad de convertirse en ese generoso hombre de Estado por el que se supone entró una vez en política.

Milagro Bodas Ortega es socia de infoLibre

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