Leila Nachawati: “El mundo está hambriento de un liderazgo respetuoso con los derechos humanos”

Leila Nachawati: “El mundo está hambriento de un liderazgo respetuoso con los derechos humanos”

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La profesora de la Universidad Carlos III Leila Nachawati (Santiago de Compostela, 1978) es hija de padre sirio y madre española. Se ha formado en Santiago de Compostela, Kansas y Granada y actualmente imparte clases de Periodismo internacional, Violencia en los medios y Comunicación y participación ciudadana en la red. Es doctora en Comunicación y conflicto y autora de la novela Cuando la revolución termine, que situó en el Damasco de 2011, en los levantamientos contra el régimen de al-Asad y con la que homenajeó a la sociedad civil siria.

Antecedentes de la relación entre Irán y Occidente

“Jomeini llegó al poder en el contexto de una revolución contra el Sha, que era una figura opresora en los años 70, muy aliada de los países occidentales. Jomeini incluso se formó en Francia, tenía vínculos bastante fuertes con el país y desde Francia se pensó que podía contribuir a contribuir a liderar una transición pacífica después de esa revolución que tomó las calles de Irán. Pero en cuanto Jomeini tomó el poder se vio su carácter represor de cualquier forma de disidencia que se saliera de la visión teocrática islámica. Eliminó a los sectores laicos de la sociedad y se instaló en una postura de abierto enfrentamiento con Occidente. Respecto a la doctrina de ese momento de Oriente y Occidente, se decía que Irán va por libre y estaba al margen de los intentos imperialistas de unos y otros. Desde esta pátina de autoridad religiosa que marca el paso a los demás y no sigue el paso de los demás. Después, con el liderazgo de Jamenei como autoridad religiosa, eso fue cambiando y Jamenei pasó a estar derivando hacia la órbita de Rusia y China. El enfrentamiento con los países occidentales, sobre todo a nivel discursivo, de posicionamiento contra Israel y contra Estados Unidos, se mantuvo”.

Reivindicación de Oriente Medio

“Es una zona maravillosa del mundo, siempre maltratada. Siempre se aborda en clave de conflicto. Pero es importante recordar que, sobre todo desde el contexto español, estamos hablando de nuestros vecinos mediterráneos. De culturas milenarias, cuna de la civilización. Es la zona del mundo donde se inventó la escritura, donde todavía existen lenguas que están muertas en otros lugares. Es riqueza para toda la humanidad y particularmente para el Mediterráneo. Es importante también no abordarlas solo desde el conflicto, aunque constantemente las razones por las que hablamos de estos países suelen tener que ver con los conflictos que sufre la población”.

La excusa de la lucha religiosa

“Después de la descomposición del Imperio Otomano se repartieron la región las potencias europeas, Francia e Inglaterra, principalmente. Fue terrible la colonización, fueron terribles los procesos de descolonización y eso llevó a vacíos de poder, intentos de los sectores más reaccionarios de imponer golpes de Estado uno tras otro, hasta que fueron tomando posición diferentes fuerzas. Y en ese contexto surge la monarquía saudí como principal referente de lo que se impone como el eje suní, el eje sunita. Y como contrapeso, como némesis, surge el poder de Irán como representante de los intereses de las poblaciones chiitas de la región. Esto no significa que los sunitas y los chiitas sean inherentemente enemigos y no se puedan entender. Las diferencias religiosas son mínimas y desde luego no son diferencias que puedan impedir una convivencia que ha existido por los siglos de los siglos. Esto tiene mucho más que ver con potencias autoritarias que se imponen y que utilizan cuestiones religiosas para avanzar su hegemonía, para avanzar sus intereses. Hay que entender que todo lo que pasa en la región, desde Siria hasta Baréin, tiene componentes locales, de lucha por los recursos. Tiene componentes de género, sociales, económicos, cuestiones internas que se instrumentalizan por parte de esos poderes regionales tiñendo de sectarismo revoluciones legítimas, luchas por la libertad, por la dignidad, como ocurrió en 2011. Cada vez que Irán y Arabia Saudí intervienen es por sus propios intereses, para plantearlo todo en clave de enfrentamiento religioso. Aunque los motivos originales de lo que sucede sean sean otros”.

El expansionismo israelí

“Ahí se suma una tercera variable, que es el proyecto israelí que desde los años 40 busca expandirse, busca imponer una supremacía israelí en la región y que hemos visto en los últimos años cómo avanza de forma cada vez más acelerada. Es algo que ya está en la base fundacional del propio Estado israelí, el expandirse más allá de lo que hasta ahora ha sido Israel. En los últimos años ha cristalizado en ocupaciones de Líbano, en una política de tierra quemada, tanto con Gaza como con la Palestina histórica. Ahora acaban de ocupar Líbano, de nuevo con cientos de víctimas, porque Israel no hace distinción entre civiles y combatientes, ni entre adultos y niños. La gran mayoría de víctimas de los ataques son niños y mujeres. Y estamos viendo una estrategia que apunta también a acoso y derribo de Siria. A través de una ocupación que desde los Altos del Golán asciende cada vez más y a través de diferentes estrategias que buscan debilitar a Siria. En un momento en que Siria necesita mucho apoyo, mucha ayuda, lo que se está intentando es sabotear ese proceso de transición después de décadas de dictadura. Tenemos este panorama en el que diferentes fuerzas regionales intentan imponer su hegemonía a costa de las poblaciones”.

Una guerra más israelí que estadounidense

“Es tentador cegarse por los golpes de pecho y los aspavientos que hace Trump a diario y que copan mucha atención, focos y titulares. Pero la verdadera estrategia de largo alcance, muy diseñada y muy planeada, nada improvisada, es israelí. Se le escapó el otro día al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, que Trump no iba a atacar Irán, pero Israel anunció que iba a atacar al día siguiente. Entonces Estados Unidos se vio obligado a acelerar para asegurarse de tener presencia en esa región. Elizabeth Warren, senadora demócrata, estuvo en una reunión a puerta cerrada con la administración Trump y salió escandalizada. No hubo ninguna respuesta en cuanto a cuáles son los objetivos, la duración, los plazos. Los objetivos van cambiando según el día, según la hora por parte de Trump. Pero lo que no cambia es la estrategia de Israel. Por un lado, de tierra quemada con la zona del Levante, lo que se conoce como el creciente fértil —Siria, Líbano, Palestina—. El embajador estadounidense en Israel hace unos días anunció que Israel tiene derecho bíblico a expandirse en Oriente Medio. Parten de la idea de que esa zona es suya y que tienen derecho bíblico y supremacía para imponerse, arrasando y vaciando poblaciones, como hemos visto que hacen en Gaza. Y luego, por otro lado, políticas de más o menos alianza que son más bien de vasallaje porque no son entre iguales, son a través de muchísima presión, con los países del Golfo. Algunos ya han firmado los acuerdos de Abraham de normalización de relaciones con Israel. Otros como como Kuwait o Catar están sufriendo muchísimas presiones para pasar por el aro. Arabia Saudí puede estar más o menos satisfecha porque se haya neutralizado a su enemigo iraní, pero esto no significa que no le vaya a salpicar y que sus intereses no se vayan a ver afectados. Al final están todos bailando al compás que marca Israel con el apoyo de Estados Unidos. Claramente la estrategia es israelí”.

Largas consecuencias

“Cuánto durará la guerra depende en parte de cómo la definamos. Lo que creo que va a durar mucho es el caos, los efectos y el sufrimiento de la población. Algo que hace a menudo el Estados Unidos de Trump es poner el foco en un país, en un objetivo y en un momento posterior desplazar la atención a otro contexto, a otro lugar —lo hemos visto recientemente con Venezuela—, y dejar al país sumido en el caos o en una situación de sometimiento a Estados Unidos. No se puede decir que Venezuela esté en guerra como tal, pero es obvio que Venezuela está intervenida. Entonces, que la región de Oriente Medio está intervenida por Israel con apoyo de Trump es evidente y creo que eso va a durar mucho tiempo y con consecuencias catastróficas para las poblaciones de toda la región, de la economía de la región y también del norte, del Mediterráneo. Desde luego, de España, de Europa y de todos los países del mundo”. 

Reacción de Europa y papel de España

“Ha habido un momento inicial en el que por parte de Alemania y la Francia de Macron ha habido seguidismo con respecto a Trump. Este último parece haberse desmarcado ya. No sé cómo irán cambiando las posiciones porque esto cambia cada día, pero da la impresión de que podemos hablar ahora mismo de un liderazgo español y que ese liderazgo español ha marcado unos estándares que han hecho que otros socios se tengan que reposicionar. Tanto Macron como Alemania ya han protegido de alguna manera, después de no haberlo hecho, a España diciendo que es parte de la Unión Europea. Y que desde luego cierran filas con respecto a cualquier amenaza, a cualquier hostigamiento que se pueda hacer por parte de Estados Unidos. Es algo además que creo que ha recolocado a Europa en un lugar donde debería haber estado desde el principio, que es oponerse desde luego a las políticas tan devastadoras de Israel en la región y a los ataques unilaterales de Estados Unidos. No es algo que se haya negociado con sus socios europeos, por tanto, Europa no tiene por qué ir al rebufo, como siervos. Europa no tiene por qué ser sierva de la potencia más fuerte en cada momento. Ojalá que estemos caminando hacia una postura unida, coherente y respetuosa del derecho internacional que ahora mismo está liderando España. En todos los países estamos viendo titulares que destacan ese liderazgo. Y creo que el mundo está hambriento de un liderazgo respetuoso de los derechos humanos, respetuoso de la legalidad internacional, en un contexto de ruptura de todos esos acuerdos internacionales. Es positivo que haya habido este posicionamiento”. 

Papel de la derecha en la crisis

“Una envidia otros países donde, ante situaciones como esta, hay un frente común, defender a tu país frente a una agresión, cuando defiende lo justo, cuando denuncia una guerra injustificada, por mucho que podamos y debemos marcar distancia con el régimen iraní, sabiendo el sufrimiento que causa a su población. Esta guerra regional solo puede traer sufrimiento a los más vulnerables también. Posicionarse contra eso debería de ser un acuerdo de mínimos transversal a toda la sociedad y a todos los representantes políticos españoles. Y, sin embargo, vemos que se aprovecha cualquier posicionamiento, incluso el ataque a España para intentar aislar y debilitar a un gobierno que ahora mismo nos representa a todos, porque es el que tenemos. En otro momento lo representa otro y tendremos que negociar con ese otro gobierno, pero es muy preocupante que la primera reacción de la oposición española haya sido precisamente hablar con Estados Unidos, hacer esa llamada a Estados Unidos antes que a su propio gobierno. Es algo que debilita a España y que es una muestra de total falta de comprensión de lo que está en juego, de integridad y respeto a la legalidad internacional, que en este caso nuestro gobierno está defendiendo. Prefieren una guerra mundial antes que dar la razón al gobierno en algo en que la tiene. Prefieren cualquier cosa que destruya el gobierno, aunque por el camino destruya también en buena medida la vida de millones de inocentes y también la credibilidad de un país como España”.

Hacia la movilización civil

“Yo apelo de todas formas a que esto se repiense, a que esto cambie y a que los líderes de los partidos de oposición en España asuman la responsabilidad que requiere. Esto no es una broma, esto no es un juego. Hablamos de muchísimas vidas humanas. Hablamos de toda una zona del mundo que no nos queda lejos, que en el caso de España son nuestros vecinos. El norte del Mediterráneo necesita del sur del Mediterráneo para continuar prosperando y necesitamos establecer una relación de respeto con nuestros vecinos del Mediterráneo más allá de los tambores de guerra del gobierno estadounidense o ruso o de la potencia imperial de turno. Yo pido desde la sociedad civil a todos los representantes políticos que hagan ese ejercicio de responsabilidad y estén en el lugar que corresponde, en un momento tan grave y preocupante para la humanidad”.