LA CULTURA DE 2018

El año en que todo el mundo habló de Rosalía

Rosalía, en una imagen del videoclip de su tema "Malamente".

Mayo: estrena el single "Malamente", que acumula casi 45 millones de visualizaciones solo en Youtube. Septiembre: su disco, anunciado en Times Square y cinco nominaciones a los Grammy Latino. Noviembre: salida de El mal querer al mercado, concierto gratuito y multitudinario en la plaza de Colón de Madrid, reportaje en el New York Times, actuación en los Grammy y dos estatuillas para casa (mejor canción alternativa y mejor fusión / interpretación urbana). Diciembre: El mal querer, el sexto de los 28 mejores álbumes de todos los géneros, según el New York Times. En un año marcado por trabajos que reconcilian modernidad y tradición, como Christina Rosenvinge —Premio Nacional de las Músicas Actuales— con Un hombre rubio, o la larguísima gira de Maria Arnal y Marcel Bagés con 45 cerebros y un corazón, un nombre ha resonado entre todos los demás. 

Y si Rosalía Vila (San Esteban de Sasroviras, Barcelona, 1993) ha estado hasta en la sopa durante la segunda mitad del 2018, es con razón. Los Ángeles, su primer disco, ya había sido nominado a los Grammy Latinos en 2017, se había hecho un hueco entre los amantes de la música alternativa, más allá del flamenco, y había estado entre los mejor considerados por la prensa española. Pero aquel era un trabajo oscuro que trabajaba con el cante jondo, con la muerte como tema central, y estaba construido solo con su voz y la guitarra sucia de Raül Refree, su productor. Nadie podía imaginar que la joven creadora, estudiante de la Escuela Superior de Música de Cataluña y alumna de Chiqui de la Línea podía convertirse, en el lapso de un año, en una referencia de la música urbana internacional

Mientras la prensa estadounidense iba haciéndole un hueco entre las estrellas extranjeras, el debate en España se agriaba. No solo por las acusaciones de "apropiación cultural" lanzadas por parte de la comunidad gitana, que ya se habían dejado oír, con menos eco, con Los Ángeles. La cantante y compositora era ahora tildada de ser un "producto" de la industria. "A cualquiera que tenga una major detrás y que tenga objetivos comerciales se le puede hacer esta crítica", reflexiona el periodista musical Yeray S. Iborra. "Evidentemente Rosalía no está en el indie, pese a que lo que hace es muy de vanguardia, e incluso en algunos aspectos del disco sea arriesgado dentro del mercado global al que se está lanzando".

Porque hay una diferencia sustancial entre la Rosalía de Los Ángeles y la de El mal querer. La primera no había firmado con una discográfica, y solo licenció su disco a Universal —la multinacional se encargaba, por decirlo de alguna manera, de la distribución—. La segunda tiene un contrato con Sony. Sin embargo, la música ya llevaba meses trabajando con El Guincho, el productor de su disco, y había conseguido por sí misma hacerse un hueco en el prestigioso festival Sónar de Barcelona. Para Iborra, fue este el punto de giro de la carrera de Rosalía: "Lo del Sónar tuvo una gran importancia, porque tampoco es lo convencional: presentar un espectáculo antes de sacar un disco cuando todo el mundo sabe que estás haciendo un disco". Su colaboración en mayo con J. Balvin en el tema "Brillo", valora el periodista, fue "un empujón" a algo que ya estaba en marcha. 

Si el fenómeno Rosalía ha ido subiendo, defiende, ha sido en parte —y solo en parte— por una estrategia comercial innovadora. "Lo del Sónar ni siquiera fue la presentación del disco [que se lanzaría meses después], sino una especie de presentación teatral", asegura. Luego llegaron los singles —"Malamente", "Pienso en tu mirá"—, que buscan funcionar de manera independiente. Luego se vería, además, que estos temas de música urbana no eran representativos de la totalidad del disco, más ambiental y, como dice Iborra, "vanguardista". El periodista apunta también a la estrategia de medios, que le parece especialmente significativa: desde antes de la salida del disco, sus apariciones se hicieron más selectivas y, de hecho, medios como este periódico, que no habían tenido problemas en organizar una entrevista con Los Ángeles, no lo consiguieron con El mal querer

La extremadamente halagadora reseña de su disco en The Guardian, apuntaba que El mal querer es un trabajo "mucho más complejo" e "interesante" que "cualquier otro éxito del pop latino hasta la fecha". El periódico británico apreciaba la combinación de temas comerciales con piezas de "pop inteligente". Con observaciones como esta, con el aplauso de la prensa estadounidense —y el New York Times no es precisamente una conquista sencilla—, con premios, con las cifras de asistencia del concierto de Colón, con los números de visitas y reproducciones acumuladas... ¿Por qué parece escapársele un cierto halo de prestigio, fuera de los medios? 

Noemí López Trujillo, periodista especializada en género, cree que parte de la crítica que se hace a Rosalía le viene por ser una mujer joven. Esto tiene que ver, apunta, con que se le acuse de ser un producto o de tener detrás a un enorme departamento de marketing: primero, dice, "se reparte el mérito de una obra, como si ella sola no fuese capaz de hacer algo tan ambicioso", y, segundo, "se penaliza, precisamente, su ambición". Ante valores como la cautela o la "excesiva humildad" que se suele premiar en las mujeres, la manifiesta "seguridad" de la catalana "escuece y molesta". 

Hay otro factor que ha perseguido a la música desde su estreno con Los Ángeles. Entonces, en las entrevistas que concedía, se quejaba a menudo de que los periodistas asumían que el repertorio había sido elegido por su productor. López Trujillo cita a la economista Sheryl Sandberg en su charla TED ¿Por qué tenemos tan pocas mujeres dirigentes?: "Apenas la escuchan o la juzgan de manera muy estricta. Cuando un hombre dice prácticamente lo mismo, las cabezas asienten". "A veces se da por hecho que es mejor preguntar al hombre porque además ellos suelen tomar más la iniciativa para hablar de cosas incluso que no les corresponden", argumenta la periodista. Habrá que esperar para ver si a lo largo de la larga carrera a la que aspira Rosalía es capaz también de tumbar estos prejuicios. 

 

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