Dilemas morales y miserias personales en los juzgados

Begoña Curiel (El libro durmiente)

El libro durmiente comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.

Los animales de ciudad no lloran

Graziella Moreno

Alianza Editorial (2022)

Pasillos, entretelas y dilemas morales en los juzgados mueven los hilos de una trama entretenida e interesante. De fondo, la reflexión sobre la ética en la aplicación de la ley en lucha constante con las artimañas que a veces, enturbian ese término tan ideal como es el de la justicia.

Un caso de violencia de género contra un intocable reúne a dos amigos del pasado, ahora representantes legales de ambas partes. Nadia Linde, denunciante. Enrique Rosado, denunciado. Olivia y Victor, sus respectivos abogados. De sus historias por separado, la resultante de la antigua relación de los letrados y la cruzada por la conexión de todos ellos, se plantea el grueso de la trama entre lo judicial y personal.

Por supuesto lo que parece claro y evidente al principio se irá complicando. La autora cocina el embrollo narrativo cuando se presentan dudas y recelos sobre los defendidos que pueden entrar en colisión con la filosofía particular de cada abogado a la hora de ejercer el oficio.

¿Hasta dónde se puede y se quiere llegar? ¿Lo importante es la verdad o ganar? ¿Es necesario creer al representado? Algunas de estas cuestiones tendrán respuestas concretas y cerradas dependiendo a quién se pregunte. Por supuesto es relevante que la autora sea jueza. Conocer desde dentro el terreno narrado siempre aporta valor aunque el argumento sea ficción.

El reencuentro de Olivia y Víctor añadirá una subtrama aunque la primordial será la legal en Los animales de ciudad no lloran, donde se presentarán novedades que irán modificando y retorciendo el pilar de la historia, sobre todo por un hecho impactante, muy brusco, que provocará un giro importante de la novela.

Lo que al inicio era una denuncia por violencia de género se irá tornando en un asunto mucho más turbio que acabará posicionando a algún personaje secundario en escalones superiores cuando se quiten o les quiten la careta. Las miserias personales, los secretos y la ambición desmedida, cómo no, se aprovechan en favor de la trama.

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