'Republicanas': las diputadas que lucharon para convertir España en un "país más libre, justo y moderno"

Dolores Ibárruri, Clara Campoamor, Margarita Nelken, Victoria Kent, María Lejárraga, Matilde de la Torre, Julia Álvarez Resano, Veneranda García Manzano y Francisca Bohígas. Ellas fueron, son, serán para siempre, las únicas nueve diputadas durante las tres legislaturas de la Segunda República, entre 1931 y 1939. Mujeres en minoría absoluta en un mundo de hombres, pero que no se callaron y lucharon con un inquebrantable compromiso político por la igualdad de derechos o el sufragio femenino, llevando con su empuje al país a unos niveles de progreso y vanguardia antes nunca vistos.

"El antecedente de muchas de las libertades y conquistas que tenemos hoy en día está en los años republicanos", remarca a infoLibre el escritor y periodista Miguel Ángel Villena (Valencia, 1956), autor de Republicanas. Revolución, guerra y exilio de nueve diputadas (Tusquets, 2026), una suerte de biografía colectiva que reivindica a esta "generación de mujeres pionera en España" que fueron determinantes para que durante los años republicanos se consiguiera el derecho al voto femenino, al divorcio, al aborto o a la reclamación de la paternidad. 

"Hay una auténtica revolución en los años republicanos de emancipación de las mujeres, sin duda, no solo legal, sino en la práctica, en los derechos", continúa Villena, que lo considera un resultado de la "incorporación masiva de las republicanas a las escuelas, a la universidad y a los centros de trabajo". En este contexto de progreso destacaron estas diputadas que fueron "un ejemplo de gente de muchísima talla" que llegó a las Cortes y que "tenía entre ceja y ceja la idea de transformar España para que fuera un país más libre, más justo y más moderno".

Todas ellas, referentes "con sus luces y sus sombras", como es natural, con Dolores Ibárruri convertida en un "mito universal del comunismo, de la izquierda en general y de las mujeres". "Un ejemplo extraordinario de cómo una obrera hija, nieta y esposa de mineros llega como autodidacta a convertirse en una dirigente de talla internacional. Porque en cualquier país del mundo, cualquier persona democrática sabe quién es Pasionaria", subraya el autor.

Hay una auténtica revolución en los años republicanos de emancipación de las mujeres, no solo legal, sino en la práctica, en los derechos

Diferentes eran los orígenes de Clara Campoamor, porque en realidad a todas estas políticas las unen unos ideales y unos principios, no su procedencia social. Ella tiene "un lugar en la Historia porque se empeñó, en el buen sentido, en conseguir el sufragio universal y que en la Constitución Republicana de 1931 se recogiera que las mujeres pudieran votar".

Un empeñó que le granjeó no pocas rivalidades, por supuesto, incluso también en las diferentes corrientes de izquierdas. Es ahí donde encontramos a Victoria Kent, la primera mujer en el Colegio de Abogados de Madrid y "muy comprometida con la causa de la República", a pesar de que defendió que "la táctica política en aquel momento aconsejaba aplazar el derecho al voto de las mujeres porque pensaba que iban a estar influidas por el hombre, ya fuera su marido o el cura". 

Popular por otros motivos es María Lejárraga, pues llegó a la política ya como escritora y autora de teatro: "Eso sí, la mayoría de sus obras, y publicaba de todo, las firmaba su marido, Gregorio Martínez Sierra. Luego ya se ha reivindicado más su figura en democracia, pero fue una pareja extraña y ella prefirió, por distintas razones, no aparecer en primer plano, lo que en cualquier caso es un ejemplo de hasta qué punto los varones llegaron a suplantar a las mujeres".

A la derecha, todo lo que huele a República le resulta como si fuera la peste

Siguiendo con este breve repaso, califica Villena a Margarita Nelken de "figura desbordante" como periodista, escritora, crítica de arte y política. Una mujer que "se volcó" con la Segunda República siendo de la "alta burguesía, porque procedía de una familia rica". Matilde de la Torre era, por su parte, una escritora, musicóloga y periodista "excepcional" de Santander, "aunque fue diputada por Asturias, que también ocupó altos cargos durante la guerra".

"Todas ellas tuvieron biografías particulares realmente apasionantes", recalca el autor, antes de afirmar que Julia Álvarez Resando debería pasar a la Historia como abogada, dirigente de la UGT y porque fue la primera mujer Gobernadora Civil de una provincia, concretamente de Ciudad Real. Menos conocida tras el paso del tiempo resulta ser la maestra y sindicalista asturiana Veneranda García Manzano.

Una generación brillante, innovadora, rupturista. Lo que pasa es que queda machacada después de la Guerra Civil con la victoria de los franquistas

Igualmente desconocida, ya para terminar, es Francisca Bohígas, lo cual resulta particularmente extraño pues fue diputada por la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA). Una mujer "católica, más bien de derechas", que fue la única que no tuvo que exiliarse tras la victoria del franquismo en la Guerra Civil "porque no fue represaliada" e, incluso, ocupó altos cargos en la Sección Femenina durante la dictadura.

"Es curioso que ni siquiera se conozca a Francisca Bohígas, que se supone que debería haber sido reivindicada más la derecha, ya sea la dictatorial o la de hoy en día", plantea Villena, tratando de buscar una explicación en algo tan sencillo como que "a la derecha, todo lo que huele a República, le resulta como si fuera la peste". "He estado tres años trabajando en el libro y me sorprendió que ella es de la que más me ha costado encontrar detalles. Y eso que era una mujer por supuesto de derechas, pero digamos de una talla intelectual alta", explica.

Las cinco que murieron en el exilio lo hicieron con la pena no solo de estar exiliadas, sino de ver cómo los derechos que habían conseguido los españoles y las españolas eran eliminados y machacados por la dictadura

También fue Bohígas, como hemos dicho, la única que no se tuvo que exiliar. El resto se marcharon a México, Argentina o la Unión Soviética cuando aún no eran demasiado mayores. "Se tuvieron que buscar la vida, pasaron problemas económicos e hicieron una larga travesía por el desierto del exilio hasta que regresa la democracia", relata el autor, recordando que "desgraciadamente" solo tres sobrevivieron a Franco: "Las cinco que murieron en el exilio lo hicieron con la pena y la tristeza no solo de estar exiliadas, sino de ver cómo los derechos que habían conseguido los españoles, y fundamentalmente las españolas, eran absolutamente eliminados y machacados por la dictadura".

Unos derechos que se fueron recuperando con la restauración de la democracia, la Transición, la Constitución de 1978 y las primeras elecciones democráticas en 1977. "Creo que esa generación de la Transición, incluidas las mujeres, no reivindicó lo suficiente a estas pioneras. Por ello, en España tenemos una deuda con esa generación de mujeres republicanas que realmente fueron un ejemplo de modernidad y anticiparon lo que iba a ser la democracia en España".

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Porque, efectivamente, "hasta que no se restaura la democracia en los años setenta, no se vuelven a recuperar derechos que ya habían conseguido estas líderes y estas diputadas, que hicieron una auténtica revolución durante los años republicanos. "La generación republicana es la más brillante de la historia de España del último siglo, no tengo ninguna duda porque los hechos lo demuestran. Una generación brillante, innovadora, rupturista. Lo que pasa es que queda machacada después de la Guerra Civil con la victoria de los franquistas", resalta.

"Todas las jóvenes españolas demócratas deberían conocerlas. También ellos, pero este país padece una falta asombrosa de pedagogía democrática ya desde hace tiempo, lo cual lleva a su vez a una falta de memoria democrática por desconocimiento. La República significó una auténtica revolución social y eso debe ser estudiado. No puede ser que las chicas y los chicos jóvenes no sepan quiénes eran Clara Campoamor, Dolores Ibárruri o Margarita Nelken. Deben saberlo, es una cuestión de cultura general, de cultura democrática general", defiende.

Y termina Villena: "La generación republicana, la generación de políticos y de políticas republicanas, era muy intelectual. En las tres legislaturas republicanas hubo un porcentaje muy alto de diputados que eran abogados, periodistas, médicos, profesores, es decir, gente muy relacionada con la cultura. Por eso, la República fue una gran revolución cultural, en un sentido amplio, no solo de libros, cine o música, sino de un cambio cultural. Y estas nueve diputadas también representan esa revolución cultural. Lo que hoy falta en el Parlamento es esa concepción de que la política sirve para hacer una revolución cultural, para cambiar las conciencias y la sociedad".

Dolores Ibárruri, Clara Campoamor, Margarita Nelken, Victoria Kent, María Lejárraga, Matilde de la Torre, Julia Álvarez Resano, Veneranda García Manzano y Francisca Bohígas. Ellas fueron, son, serán para siempre, las únicas nueve diputadas durante las tres legislaturas de la Segunda República, entre 1931 y 1939. Mujeres en minoría absoluta en un mundo de hombres, pero que no se callaron y lucharon con un inquebrantable compromiso político por la igualdad de derechos o el sufragio femenino, llevando con su empuje al país a unos niveles de progreso y vanguardia antes nunca vistos.