Las señoras Hemingway

Tati Jurado

El libro durmiente comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.

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Las señoras Hemingway - Naomi Wood

Lumen. 2025

Raras veces se conoce y se les da la justa relevancia a las personas que formaron parte de la vida de una persona reconocida. Aquellas a quienes se acostumbra a otorgar el rol de figurantes, porque el foco suele descansar en quien logra, destaca, deslumbra, quien está sobre el pedestal, visible. Por eso, cuando la luz se desliza hacia abajo e ilumina a una parte de quienes también sostuvieron ese podio, es imposible no aceptar esa premisa de Jean Paul Sartre que decía algo así como que la identidad propia se construye en relación con los demás. Con quienes aportan los matices, revelan otros ángulos de visión, manifiestan otras perspectivas y suman piezas a ese rompecabezas que nunca se completa, mientras, a la vez, intentan armar el propio, que tantas veces desconcierta cuando de pronto se da la vuelta y toca volver a empezar, aceptando además el desafío de descifrar la variación. Y esto es precisamente lo que propone Naomi Wood en Las señoras Hemingway: cederles el rol protagónico a las mujeres que acompañaron al escritor en algunos tramos de su recorrido vital.

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La chica del lago

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La novela está dividida en cuatro partes que siguen un orden cronológico; cada una de ellas dedicada a una de las compañeras del autor de Adiós a las armas. Hadley, la pianista y madre de su primer hijo, será recordada por haber perdido un manuscrito en la Gare de Lyon; Paula, periodista, por ser la segunda esposa y la madre de dos sus hijos; Martha, la escritora y corresponsal de guerra, por ser la tercera, y Mary, también periodista, por acompañarlo hasta el día de su fallecimiento. Pero Naomi Wood no se conforma con ficcionar y compartir los datos más conocidos. A través de un narrador en tercera persona, decide darles voz para que expresen, para que cuenten. El relato de cuatro mujeres, diferentes entre sí, que compartieron un amor que las cautivó, una pasión que las arrebató primero y que se fue desgranando bajo ese tapiz que suelen imponer el no querer ver y el aceptar, hasta desembocar en el dolor que suscita la inevitabilidad del adiós.

Sin embargo, ninguna parte se puede desconectar de la otra. No solo porque Ernest fue neurálgico en sus vidas, sino, además, porque el número tres se convirtió en una constante en la existencia del escritor, que no debía de llevarse bien con la soledad ni tampoco con la rutina. Así que cada una de las esposas tuvo que compartir cartelera con la siguiente, con la anterior, como eslabones de una misma cadena. Las dos caras de una moneda: en un lado, la algarabía del enamoramiento correspondido y blanqueado; en el otro, la estocada de sentirse traicionada, reemplazada, el dolor del quiebre y la pérdida. Una pérdida que no sorprende por más que el intento de solapar las dos siluetas para convertirlas en una sola, inseparable, indisoluble, haya sido extenuante. Las protagonistas se saben encandiladas por la luz de una vela que, irremediablemente, se consumirá, aunque se afanen en conquistar la durabilidad, lo inasible. Porque intuyen, olfatean, aunque traten de convencerse de lo contrario. Pero, claro, la intuición e incluso el conocimiento no siempre atienden a razones con la misma celeridad.

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Y la escritora británica lo expresa sin aspavientos. Con un estilo narrativo sobrio, pero que cala y emociona, abre la puerta del patio trasero, donde los Hemingway cuelgan la ropa. Recurre a datos biográficos y a correspondencias personales para escenificar y se vale de la imaginación para explorar el mundo interior de unas mujeres en una etapa crucial de sus matrimonios: el declive y la ruptura. Una conjugación que, al mismo tiempo, ofrece un retrato más íntimo de ese hombre que fue un gran escritor.

El libro durmiente comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.

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