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Del hantavirus a Zapatero: la derecha cambia de enemigo tras quedar descolocada por el “éxito” del Gobierno

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, clausura un mitin en Tomares.

El Partido Popular ha decidido pasar página del hantavirus. Lo que arrancó como una ofensiva para retratar al Gobierno de Pedro Sánchez con los mismos argumentos que utilizó la formación durante el covid, ha acabado desinflándose entre elogios internacionales por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Unión Europea y el Vaticano a los que se ha sumado el doble discurso entre las filas del partido, lo que ha provocado que Génova quiera olvidarse del asunto cuanto antes.  

El presidente del partido, Alberto Núñez Feijóo acusó la pasada semana al Ejecutivo de "generar confusión", reclamó "los documentos sanitarios que avalen cada decisión" y "el nombre de los expertos que han gestionado la crisis”. La portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, aseguró que "no hay nadie al volante", pidió la comparecencia urgente de la ministra de Sanidad, Mónica García y criticó que la crisis sea gestionada por "los mismos que no le dieron importancia al covid”.

Días más tarde su sucesor al frente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, admitió sin embargo que la respuesta del Ejecutivo fue "buena" y propia de un país "serio". Un argumento que comparten también otros presidentes autonómicos del PP, según ha podido saber infoLibre, a los que el ministro Ángel Víctor Torres informó del dispositivo. La dirección nacional evitó contradecirlo y Cuca Gamarra, vicesecretaria nacional, explicó que Rueda respondía "a su propia experiencia". 

Por su parte, el portavoz nacional, Borja Sémper de vuelta tras su baja por el cáncer de páncreas que le diagnosticaron el pasado verano, redujo las críticas del partido a las "primeras horas" de la crisis y fue rebajando la acusación de "descoordinación absoluta" hasta dejarla en una "sensación de descoordinación". Feijóo, mientras tanto, ha guardado silencio durante toda la semana sobre esta cuestión y ha tratado de dirigir el foco sobre la muerte de los dos Guardias Civiles en una persecución a narcolanchas en la cuesta de Huelva y ahora sobre el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.

Ahora, mientras Vox insiste en tesis conspirativas y Santiago Abascal ha acusado a Sánchez de querer provocar "una pandemia" para "tapar la corrupción" y su portavoz en el Congreso, Pepa Millán, de utilizar "cada tragedia para sacar rédito político”, el PP ha ido apartando el foco de la emergencia sanitaria para no quedar atrapado en un discurso que empezaba a volverse en su contra.

Zapatero, en el punto de mira de las derechas desde la campaña de las generales

Ahora los conservadores pasan a una nueva pantalla, la de José Luis Rodríguez Zapatero. Feijóo elevó el martes el tono contra el expresidente socialista en un mitin de campaña, en el que le acusó de haber usado la Presidencia del Gobierno para "arrastrar la imagen de España" y, "al parecer", para "llevarse dinero sucio". El ataque llegó después de la publicación de El Confidencial que sostiene que Zapatero “lavó presuntamente fondos procedentes del cobro de comisiones por mediar ante gobiernos y administraciones públicas”, y aunque no hay una causa judicial en el PP auguran que terminará imputado por esas pesquisas.

No es la primera vez que las derechas apuntan al expresidente, al que ya han tratado de fiscalizar por su relación con Julio Martínez Martínez —empresario imputado en el caso Plus Ultra y con el que hizo negocios—. Al expresidente también le han acusado, sin pruebas, de "pilotar el plan político para normalizar a la presidenta encargada Delcy Rodríguez", de participar "en negociaciones con EEUU para buscar una transición en Venezuela", de estar "entre los 64 investigados en un expediente judicial de Nueva York por colaborar con el régimen de Maduro" o de reforzar su seguridad a través de Interior. 

Las informaciones sobre el caso Plus Ultra sirven al PP como munición. Gamarra pidió a Zapatero que aclarara si "mintió" en la comisión del Senado el pasado marzo y vinculó las sospechas sobre el expresidente con el actual Gobierno, al sostener que "nada de lo que presuntamente ha hecho podría haberlo hecho" sin el Ejecutivo. Lo mismo sucede con su papel en Venezuela y siempre lo sitúan como el principal artífice del "chavismo” pese a que hay opositores como Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea venezolana, que le han agradecido su labor por la liberación de un grupo importante de presos políticos.

La figura del expresidente funciona para PP y Vox por su importancia dentro de la actual estructura del PSOE. Actualmente sigue teniendo peso internacional y mantiene interlocución con actores latinoamericanos, además de partidos clave para la gobernabilidad como Junts y Podemos. Además, ha sido un activo clave para el PSOE en las campañas electorales. Sucedió en la de las generales de 2023 y también en las recientes campañas autonómicas. Para las derechas, sin embargo, es un símbolo de  la supuesta degradación institucional del Gobierno de Sánchez y tratan de explotarlo lo máximo posible.

Mónica García frente a Ayuso: dos formas de gestionar 

La crisis del hantavirus retrata dos modelos opuestos: multilateralismo frente a la política del desgaste

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La crisis del hantavirus también ha servido para proyectar, antes de tiempo, el duelo político que puede marcar las próximas elecciones madrileñas si nada cambia. El de la ministra de Sanidad y candidata de Más Madrid, Mónica García, contra la presidenta madrileña y baronesa del PP, Isabel Díaz Ayuso. En el caso de la crisis sanitaria, García ha estado informando, coordinando y asistiendo el operativo desde el primer momento, mientras que a Ayuso le llegó en pleno viaje a México. Según el ministro Torres, fue la única presidenta con la que no pudo contactar en la ronda de mensajes y llamadas que realizó.

La ministra de Sanidad viajó a Tenerife junto a Torres, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, para coordinar el dispositivo ante la llegada del crucero MV Hondius al puerto de Granadilla. La ministra de Sanidad compareció en diversas ruedas de prensa, dio explicaciones en televisiones, defendió los criterios técnicos y se desplazó hasta el lugar en el que se encontraba el barco. 

La imagen contrastó con la de Ayuso, que durante los primeros compases de la crisis estaba en México, un viaje que canceló tras acusar al Gobierno de Claudia Sheinbaum de alimentar un "clima de boicot" contra ella. Desde el país centroamericano, la presidenta madrileña no habló del hantavirus más que para pedir explicaciones sobre el traslado de los 14 españoles al Hospital Gómez Ulla y acusar al Gobierno de dar "versiones diferentes" sobre la crisis. 

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