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FERIA DEL LIBRO

Un salón para sacar pecho

Una pila de libros.

EVA ORÚE

La 31ª Feria Internacional del Libro, Liber 2013, abre sus puertas, este año en Madrid (que alterna sede con Barcelona) y con un deseo claro: “Adecuar el salón a la potencia de nuestra industria", según explica Javier Cortes, presidente de la Federación de Gremios de Editores de España.

Una industria que es la 4ª en la clasificación mundial de industrias editoriales (con una facturación de 5.461 millones de euros), que tiene un enorme potencial de crecimiento y que aspira a "ocupar el espacio que le corresponde en el ámbito cultural".

Por expresarlo a la manera de Enrique Lacalle, presidente de Meeting y Salones, encargada de la organización: "Sacar pecho sin complejos".

Tras años de decadencia, después de pasar por el trago de que algunos grandes (Random House Mondadori, Ediciones B, RBA, Anagrama, Tusquets) hicieran novillos en la edición 2012, este año todos se han conjurado para lograr que este Liber sea más grande, más eficaz, más conocido, más visitado, más rentable. "Si las ferias son rentables, la gente no vuelve", dice Lacalle. Parafraseando al poeta podemos decir que Liber será un sitio para hacer negocio... o no será.

Una voluntad que suena a música celestial en un sector tan castigado como otros, que cada día más parece confiar en los eventos (Día del Libro, Noche de los Libros, Feria del Libro, Liber) para salvar las cuentas de resultados, pero que incluso en estas horas bajas presume de potencial. "Claro que el mercado interior ha bajado", admite Cortés, quien además no vislumbra recuperación alguna. "Pero en el exterior está creciendo, y en cifras de dos dígitos."

De dónde venimos

Como decíamos, la edición 2012 hizo saltar todas las alarmas, mejor dicho, las pocas que aún no estaban encendidas. Las cifras oficiales de asistencia (12.000 visitantes, 62 los países participantes) no ocultaron la triste y decadente realidad.

Se escucharon críticas, severas, al formato, básicamente el mismo de siempre. Algunos grandes, queda escrito, decidieron no acudir, total, ¿para qué, si tienen sus propias vías de acceso al mercado latinoamericano? No necesitan volcar esfuerzos en una feria, otra, que además no resultaba especialmente eficaz.

También los pequeños se quejaron. Editores y libreros, que hacen un esfuerzo económico y personal para participar, lamentaron que su asistencia apenas les sirviera para encontrarse con los mismos (comerciales, bibliotecarios) con los que se relacionan cada día del año. Si acaso, se alegraban de haber recibido la visita de algunos que, de camino a la Feria de Frankfurt y aprovechando la generosidad de los organizadores, hacían hacer un alto en Barcelona, a pesar de que todos tenían hotel reservado en Guadalajara, México, para la cercana Feria Internacional del Libro.

Sí, Liber tenía problemas per se, y la comparación con las dos cumbres editoriales que cierran el año, Frankfurt (que este 2013 se celebra del 9 al 13 de octubre) y la FIL de Guadalajara (del 30 de noviembre al 8 de diciembre) acentuaba la depresión.

A dónde queremos ir

"No hemos sido capaces de organizar una feria a la altura" de la industria, admite Cortés. Se imponía una reacción.

Y en eso están. En adecuar Liber a la potencia de la industria, en convertirlo en un escaparate, en hacer de él un lugar donde se pueda llamar la atención sobre las necesidades de regulación imprescindibles, en “hacer partícipe a la sociedad de la reflexión que los editores han venido desarrollando", incluso en reivindicar su condición de industria que puede ayudar a la reactivación de la economía, a la salida de la crisis” (los entrecomillados son de Cortés).

De ahí los cambios

Este año, el salón acoge un nuevo foro con sesiones en las que participarán figuras nacionales y mundiales del sector, y que han bautizado Symposium LIBER 2013.

Además, se abre a quienes hasta ahora tenían el acceso prohibido: los lectores. Liber 2013 cuenta con un nuevo Salón de Público, que es donde se ubicarán las librerías que han aceptado participar. En el Festival Liberatura se favorecerá la relación entre los autores y los lectores (que pagaran por entrar: 5 euros, que luego se les descontaran en su primera compra). Hay quien ve en esta incoativa una copia del modelo que tan bien funciona en la Feria del Libro, mimetismo que Cortés rechaza: los encuentros serán temáticos, y los libreros que han aceptado llevar sus libros ofrecerán solo títulos relacionados.

Liber se quiere más internacional, con más participación de editoriales y compradores procedentes de todo el mundo. Esa afluencia vendrá, en parte, propiciada por el país Invitado de Honor, Chile, uno de los principales destinos de las exportaciones españolas a Iberoamérica junto con México, Colombia, EEUU y Argentina. En 2011 se alcanzaron los 12,5 millones de euros y 2,2 millones de ejemplares de libros enviados de España a Chile, un aumento del 42,63%.

Y sigue moderadamente abierto al mundo digital, habrá, por tercer año, un Córner Digital en el que, sin embargo, no participarán ni los grandes del libro en la web (Google, Amazon) ni editoriales exclusivamente digitales. "Por nuestra parte no ha habido restricciones", asegura Cortés.

Si todo esto funciona o no lo veremos en los próximos días, entre el 2 y el 6 de octubre. “Lo que está en juego es la supervivencia de la creación cultural”, asegura Javier Cortés. Un reto a la altura de la industria editorial de matriz española.

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