LAS SOMBRAS DE LA RECUPERACIÓN

El Banco de España culpa de la bajada de los salarios al aumento del subempleo

Los salarios no suben durante la recuperación.

La zona euro recuperó ya a mediados de 2016 los niveles de empleo anteriores a la crisis, aunque no las horas trabajadas ni mucho menos los salarios. El Banco de España constata en su Informe Trimestral de la Economía Española que los motivos “convencionales” de la atonía salarial son la baja inflación y el débil crecimiento de la productividad. Pero también destaca la existencia de otros factores que presionan a la baja los sueldos más de lo que cabría esperar.

En concreto, cita las reformas estructurales llevadas a cabo por algunos Estados –como la reforma laboral de 2012 en España–, que han permitido negociar a la baja las condiciones salariales en las empresas. Otro tanto, según el Banco de España, puede decirse del aumento del subempleo. La salida de la crisis se está produciendo, en España, en la UE y en Estados Unidos, gracias al crecimiento de la mano de obra infrautilizada, que añade a las personas en paro las desanimadas –dejan de buscar trabajo porque piensan que no lo van a encontrar–, las que buscan empleo pero no están disponibles para trabajar y los trabajadores a tiempo parcial que en realidad quieren un empleo a jornada completa. Con ese indicador, el subempleo duplica la cifra oficial de parados en toda la UE.

Así, en España, a los 4,48 millones de desempleados contabilizados en la Encuesta de Población Activa (EPA) al cierre de 2016, hay que añadir 2,81 millones de trabajadores temporales involuntarios, 1,73 millones a tiempo parcial también involuntario, así como 374.367 desanimados y otros 552.989 que buscan trabajo pero no están disponibles en el corto plazo. Toda esta bolsa de MacEmpleo–robándole la marca a la cadena de hamburgueserías paradigma del trabajo precario– suma en España la cifra de 5,47 millones de asalariados. Y no ha dejado de crecer desde 2012, cuando ascendía a 4,99 millones, impulsada por el aumento de los trabajadores a tiempo parcial involuntarios.

En definitiva, el 18% de paro que miden las estadísticas oficiales puede considerarse duplicado si se le suman los activos que figuran en los márgenes del mercado laboral y los trabajadores precarios. Esa enorme oferta de mano de obra en teoría disponible permite a las empresas contratar con salarios bajo mínimos.

La tecnología, también

Además, los cambios tecnológicos generan siempre efectos de sustitución de mano de obra. En los que se están desarrollando en los últimos años esos efectos son aún mayores que en otras revoluciones tecnológicas anteriores. Los avances informáticos y la robótica están produciendo un “impacto negativo sobre el empleo y los salarios”, advierte el Banco de España.

Finalmente, el informe apunta a un quinto factor determinante en la anemia salarial. Por un lado, los sueldos de los trabajadores de más edad –que también son los más elevados– se han frenado desde 2013. Por otro, cuando estos trabajadores con salarios superiores a la mediana se jubilan, la masa salarial total cae. Hay que recordar que, al mismo tiempo, los sueldos de los jóvenes que se incorporan al mercado laboral son sustancialmente más bajos, también los de quienes habiendo perdido el empleo durante la crisis se reengancharon con la recuperación.

El Banco de España recuerda que los salarios prolongaron en el tercer trimestre del año la “atonía” de los trimestres previos. De hecho, según los datos en poder de la Agencia Tributaria, la retribución bruta media el pasado mes de julio cayó dos décimas en las grandes empresas, mientras que en los seis primeros meses del año no había subido más que tres décimas.

El empleo continúa un 10% por debajo

Gracias a la devaluación salarial, entre otros factores, la economía española ha recuperado el PIB previo a la crisis. Pero no el empleo, que continúa un 10% por debajo. Entre 2008 y 2013 se perdieron en España más de cuatro millones de puestos de trabajo, el 20% de los existentes. La construcción perdió el 60% de sus ocupados, la industria el 30%, la agricultura el 15%. Los servicios permanecieron estables.

A la hora de la recuperación, los empleos han vuelto siguiendo casi el mismo patrón que en la crisis anterior, en 1994, resalta el Banco de España, con la construcción y los servicios a la cabeza. Pero en esta ocasión, la hostelería y la restauración gozan de crecimientos superiores al ladrillo. Según concluye el informe, se ha producido un trasvase de mano obra de la construcción a las actividades más ligadas al turismo, dos ramas que comparten niveles bajos de cualificación.

Además, la recuperación del empleo se lleva a cabo con aumentos escasos de la productividad. La razón, explica el informe, es que con las nuevas contrataciones regresan al mercado laboral personas que han permanecido una larga temporada en el paro y por lo general pasan a desempeñar tareas de menor cualificación que las que tenían antes, lo cual redunda en una caída de la calidad del factor trabajo.

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