Comercio internacional

El escándalo del espionaje paraliza la negociación del tratado comercial entre EEUU y Europa

El tratado de libre comercio entre EEUU y la UE podría reducir los derechos sociales y laborales de los ciudadanos

Un año y seis rondas de contactos después, EEUU y la Unión Europea (UE) están lejos de alcanzar un acuerdo en la negociación del Tratado Trasatlántico de Comercio e Inversiones (TTPI por sus siglas en inglés). El que iba a ser el acuerdo comercial más grande del mundo está empantanado. El escándalo de espionaje y escuchas protagonizado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de EEUU ha paralizado prácticamente la negociación, según admiten fuentes de la Administración española. Desde febrero apenas hay progresos.

El recelo provocado por las escuchas norteamericanas es la gota que amenaza con rebosar en las negociaciones, que han sido llevadas en secreto por la Comisión Europea y el Consejo de la UE por imposición de países clave como Alemania y Reino Unido.

La negociación afecta a 800 millones de personas en dos continentes con cifras mareantes: intercambos comerciales por valor de 800.000 millones de euros anuales, producción del 50% del PIB del mundo y un tercio de los flujos comerciales, según datos de Eurostat y del Gobierno español detallados el día 9 de julio en el Congreso por el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz.

Secreto y populismo

Pero la negociación se realiza a espaldas de los ciudadanos. Es un hecho que preocupa incluso a los partidarios del acuerdo. "El secreto es terreno abonado para el populismo", explicaba esta misma semana un político socialista cercano a la negociación del Tratado y partidario de la firma del acuerdo.

Los documentos, algunos de ellos filtrados, son secretos; los eurodiputados los tienen a su disposición, pero en las "salas de lectura" de las embajadas y los grupos de presión han campado a sus anchas en contactos y reuniones, según denuncia Laia Ortiz (ICV-Izquierda Plural). "Nadie habla y apenas hay debate, desde luego no lo hay en España" asegura.

Teóricamente, no hay lugar para el secreto más allá de la reserva lógica en toda negociación. El tratado pretende que ambas partes ganen al mejorar las relaciones comerciales con la eliminación de barreras comerciales y la simplificación en la compraventa de bienes y servicios. Pero basta un dato para comprender que no es tan sencillo. El 96% de los productos que se intercambian desde la UE con EEUU, tienen arancel cero. Entonces ¿de qué se está hablando en realidad?

Regulación a la baja

La clave está en la homologación de las regulaciones en sectores clave como los servicios financieros (más dura en EEUU tras los desmanes de la banca que llevaron a la crisis), la educación y la sanidad, la médula del sistema europeo de organización social. Los críticos subrayan que es un riesgo para los estándares ambientales, sociales y laborales europeos. Un riesgo que se acompaña, además, con un aumento de los los privilegios de las grandes corporaciones.

En teoría, la Unión Europea (UE) ha marcado claras líneas rojas en aspectos como la seguridad alimentaria o la industria audiovisual (Francia marca posición en este punto). Pero hay jugosas contrapartidas que pueden romper los equilibrios. Un ejemplo: la contratación de obras públicas por la Administración Federal de EEUU está cerrada y es un tentador punto de encuentro en la negociación de contrapartidas.

La organización ATTAC tiene claro qué esta en juego: el TTIP "se propone eliminar las normas reguladoras y las barreras reglamentarias que reducen los beneficios de las grandes corporaciones transnacionales, crear un mercado libre para los inversores en Estados Unidos y la Unión Europea y dar a las grandes empresas transnacionales todo el poder, incluso por encima del poder de los Estados".

Cada crítica tiene su contrapeso en el cálculo de beneficios para las partes. El Centre for Economic Policy Research (CEPR) estima que el beneficio para la economía europea puede llegar a los 120.000 millones de euros anuales, con aumentos de las exportaciones de hasta el 7%.

Impacto en el empleo

Mucho más prudente, el centro Austrian Foundation for Development Research advierte de que, más allá del aumento de intercambios comerciales, Europa, con elevadas tasas de paro, puede perder hasta 1.100.000 empleos por la deslocalización que conlleva la diferencia de costes laborales entre Europa y EEUU.

El Gobierno español del PP, con amplio apoyo en el PSOE, empuja para firmar el tratado cuanto antes. Sigue la línea que marcó el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, en el debate sobre el estado de la nación de febrero, cuando afirmó que España lideraría el apoyo para la consecución del acuerdo comercial.

Los técnicos de comercio del Ministerio de Economía empujan con estadísticas y números. García-Legaz, en la Comisión de Economía, detalló el estado de la relación comercial de España con EEUU. "El stock de inversión española en los Estados Unidos en 2012", explicó García-Legaz, "se situó en los 49.056 millones de euros, excluidas las sociedades financieras de inversión, es decir, más de un 12% del total de stock de inversión española en el mundo está localizado en estos momentos en Estados Unidos". Es el tercer destino de la inversión española en el extranjero, solamente por detrás de Reino Unido y de Brasil.

Segundo inversor

Al contrario, Estados Unidos fue en 2012 el segundo inversor mundial en España con 38.290 millones de euros, un 12% del total. Solamente Italia invirtió más dinero en España, 47.892 millones de euros, un 15% del total. EEUU, subrayó García-Legaz, invierte en España más que Alemania, Francia o Reino Unido.

El respaldo del Gobierno al acuerdo tiene como objetivo aumentar las exportaciones a EEUU de sectores concretos del tejido empresarial como los conserveros, los productores de jamón, la automoción y las empresas de cerámica.

Pero la realidad choca con los deseos. El tiempo pasa y entre los conocedores de la negociación se extiende la idea de que si no hay un acuerdo en 2015, aunque sea de mínimos, el gran compromiso será papel mojado.

EEUU está inmerso en otra negociación que mira a otro centro económico mundial, el área Asia-Pacífico (tratado Trans-Pacific Partnership, TPP) y la Administración de Barack Omaba llega a su fin. El tiempo de la negociación se acorta. Es la única certeza. Lo único que no es top secret. top secret.

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