Energía

La factura por eliminar nucleares y carbón en 2025 tendría un importe máximo de 2.707 millones al año

Central térmica de Velilla (Palencia).

Dejar a las centrales térmicas (carbón) y nucleares fuera del mix de generación energético en 2025 tendría un impacto de entre 1.181 y 2.707 millones de euros al año en el sistema eléctrico español. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio encargado por la ONG Greenpeace al Instituto de Investigación Tecnológica (ITT) de la Universidad Pontificia de Comillas, con el objetivo de analizar la viabilidad técnica de no contar con ambas fuentes de energía y avanzar hacia un modelo 100% renovable en el citado horizonte temporal. 

Los autores subrayan que el estudio se ha realizado con vistas a garantizar el funcionamiento seguro del sistema, por lo que para la proyección de la generación de la energía se ha utilizado como referencia el peor año de la serie histórica de producción hidráulica y eólica, de forma que el funcionamiento del sistema esté asegurado incluso en un año de sequía extrema y poco viento

A partir de ahí, se han utilizado tres posibles escenarios del crecimiento de la demanda eléctrica para 2025: bajo (+0,2% anual), medio (+1% anual) y alto (+2% anual); se han extraído las previsiones de generación eléctrica considerando la extensión o no de la vida útil de las centrales nucleares así como la posibilidad o no de que las de carbón se adapten a la normativa medioambiental; y se han diseñado tres escenarios de inversión en renovables, uno en el que las energías limpias cubran el 47% de la demanda (nivel bajo), otro en el satisfagan el 54% (nivel medio) y un tercero en el que cubran el 65% (nivel alto). 

Esta combinación de variables ha generado 27 escenarios con diferentes consecuencias en emisiones y en impacto económico. Por ejemplo, la retirada del carbón supondría un ahorro en emisiones de dióxido de carbono y un sobrecoste para el sistema que disminuiría en los escenarios de baja demanda y alta penetración de renovables. Y aunque el cierre programado de las centrales nucleares también generaría un aumento de emisiones, este sería inferior al 10% del compromiso de emisiones de España para 2030. 

Así, en la hipótesis más favorable para conseguir un modelo 100% renovable, la diferencia del coste entre un escenario en 2025 sin carbón y sin nuclear con un crecimiento de la demanda eléctrica baja y un nivel alto de renovables respecto a un escenario que mantuviera las energías más contaminantes sería de 1.181 millones de euros anuales (10.095 millones de euros frente a 8.914, un 13% más). Esa cantidad aumentaría hasta los 2.707 millones de euros al año si hacemos esta misma comparación pero en un escenario de demanda creciente y con una expansión de las renovables limitada (12.616 millones de euros frente a 9.909, un 27% más). 

Con este documento, los ecologistas concluyen que es "viable técnicamente" sustituir la potencia nuclear y de carbón en 2025, tanto desde el punto de vista de cobertura de demanda, como del de la estabilidad de frecuencia, que mide la respuesta del sistema de potencia ante perturbaciones severas. Y apelan a la voluntad política para llevar a cabo ese cambio.

"Con este estudio, Greenpeace demuestra que se termina el falso dilema entre carbón o nuclear: ambos pueden desaparecer simultáneamente y la futura ley de cambio climático tiene que establecer el fin de ambos en 2025. No es un problema técnico, ni tampoco económico, es solo una decisión política", aseguró en rueda de prensa la responsable de la campaña de Energía de la ONG, Raquel Montón.

Beneficio social 

Además, los ecologistas sostienen que el coste en el sistema del cierre gradual de las centrales nucleares y la sustitución de esa fuente de energía por otras que incluyan renovables queda compensado social y económicamente porque esta transición podría suponer la creación neta de unos 300.000 empleos, de los que 100.000 procederían del desmantelamiento de las centrales y la gestión de los residuos, un aumento del PIB próximo a los 20.000 millones de euros y un incremento de la recaudación de unos 2.800 millones de euros entre ingresos por el IAE, el IBI, el impuesto neto sobre los productos y cotizaciones sociales.

Greenpeace recuerda, asimismo, que las cifras presentadas no incluyen los costes sociales que generan el carbón y la nuclear en forma de contaminantes (SO2, NOx y partículas), así como los impactos ambientales asociados a los residuos radiactivos. Según datos del Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA), el impacto de las emisiones procedentes de la quema de carbón se cifra en más de 700 muertes al año y sus costes asociados entre 880 y 1.667 millones de euros anuales. 

El informe de Greenpeace llega en un momento clave del debate de la transición energética. Precisamente este lunes el ministro de Energía, Álvaro Nadal, anunció que el PP presentará en los próximos días una proposición de ley para evitar la pretensión de las grandes eléctricas de cerrar determinadas plantas de carbón y de nucleares. En la actualidad, según la Ley Eléctrica, el ministerio tiene potestad para autorizar o denegar un cierre por razones de seguridad de suministro.

Además, está previsto que la Comisión de Expertos sobre la Transición Energética, encargada de elaborar un informe sobre los distintos escenarios de transformación energética y las alternativas que ofrecen las distintas fuentes de energía, presente su informe de conclusiones el próximo 19 de marzo

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