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TRANSPARENCIA

Las fundaciones de los bancos destacan por su opacidad financiera

Las fundaciones de los bancos destacan por su opacidad financiera

Las fundaciones de los bancos y las cajas de ahorro son las más opacas. Compromiso y Transparencia ha estudiado un total de 76 fundaciones españolas: 50 empresariales y 26 familiares. Entre las primeras, las más numerosas corresponden al sector financiero, una decena. Y sólo una de ellas, la Fundación Banco Sabadell, publica en su página web los datos económicos: estados financieros, memoria de las cuentas generales e informe del auditor externo.

De hecho, destaca el documento, es la información económica el área en que todas las fundaciones, en general, son más opacas. El 62% de las empresariales no publican sus estados financieros, el 72% ocultan su memoria anual y el 64% también el informe de auditoría. Esos porcentajes son incluso mayores entre las fundaciones familiares, que son igualmente más opacas que las empresariales en el resto de los indicadores utilizados en el informe para medir la transparencia. Así, el 66% no publican sus estados financieros y llegan hasta el 85% las que ocultan su memoria anual: sólo cuatro de 26 la cuelgan en su web. El 81% de ellas tampoco permite el acceso a su informe de auditoría.

El informe de Compromiso y Transparencia destaca como “especialmente grave” la opacidad en este punto de las fundaciones de los bancos que cotizan en Bolsa, como la Fundación Santander, las fundaciones BBVA y Microfinanzas BBVA, la Fundación La Caixa, Fundación Banco Popular, Fundación Bankinter y la Fundación Montemadrid –de la antigua Caja Madrid–.

“En Santander queremos hacer una banca sencilla, cercana y transparente, tres conceptos que me oirán repetir en los meses y años venideros”, declaró Ana Patricia Botín el pasado octubre en una conferencia internacional, según recoge el informe. En términos parecidos, añade, se expresó el presidente del BBVA, Francisco González, en su carta a los accionistas el año pasado: “El equipo humano de BBVA vive una cultura corporativa basada en los principios de integridad, prudencia y transparencia”. También el presidente de Caixabank, Isidre Fainé, al recibir el Premio Tintero: “La transparencia informativa es hoy una necesidad vital, no sólo para el sector financiero, sino para cualquier organización, que trasciende el interés de las propias entidades”.

Sin embargo, reprocha el informe, la práctica de las entidades no sólo no es coherente con estas declaraciones sino que, además, tiene como resultado que las fundaciones y sus directivos estén “distribuyendo dinero sin rendir cuentas a sus accionistas”.Transparentes, translúcidas, opacas

Compromiso y Transparencia ha utilizado un total de 17 indicadores para medir la transparencia de las fundaciones. Si cumplen 12 y uno de ellos es el relativo a la información económica, el informe les adjudica la calificación de “transparentes”. Pues bien, ninguna de las fundaciones financieras entra en esa categoría. Aparte de las citadas, el informe sometió a estudio a la Fundación March y la Fundación Unicaja.

Si las fundaciones cumplen ocho de los 17 indicadores, el informe las cataloga como “translúcidas”. En ese rango quedan las fundaciones del Banco Sabadell y la de Microfinanzas del BBVA, así como las de La Caixa y el Santander. Cuando ni siquiera satisfacen esos ocho indicadores, se las clasifica como “opacas”. Es lo que ocurre con la Fundación BBVA, March, Bankinter, Banco Popular, Montemadrid y Unicaja, la más oscura de todas.

Sacyr-Vallehermoso y Puig, las más opacas

Si el ránking se traslada al conjunto de las fundaciones analizadas, los resultados siguen sin ser muy halagadores. Casi la mitad de las fundaciones empresariales estudiadas, el 46%, son opacas. La Fundación Sacyr-Vallehermoso no cumple ni uno solo de los 17 indicadores. Las fundaciones de Unicaja, Villar-Mir y Vocento, sólo un indicador. La de Coca-Cola, sólo tres Coca-Cola. La Fundación Areces, de El Corte Inglés, llega a seis: no publica sus datos económicos, ni sus estatutos, ni su política de inversiones, ni su código de buen gobierno, ni el resultado de su actividad o el perfil de sus patronos.

Entre las familiares, el panorama es aún más negro. El 61,5% son opacas, un total de 16 de las 26 analizadas. Y la más oscura, la Fundación Puig, que no cumple ni un solo indicador de transparencia. La Fundación Paideia, creada por Rosalía Mera, exmujer de Amancio Ortega, y la Fundación Adolfo Domínguez apenas satisfacen tres indicadores. Las de Alicia Koplowitz, Amancio OrtegaAmancio Ortega y José Manuel Lara alcanzan los seis. Sólo cuatro fundaciones familiares resultan con la categoría de transparentes: Luca de Tena, Barceló, Mario Losantos BarcelóMario Losantos y Barrié de la Maza. Y seis más son consideradas translúcidas, entre ellas la Fundación Botín.

El informe, no obstante, destaca los progresos en transparencia que desde 2010 ha hecho el sector fundacional. Ese año, por ejemplo, ninguna fundación empresarial contaba con un código de buen gobierno. Ahora son 11. Y 2014 ha sido el primer ejercicio en que cuatro fundaciones familiares han alcanzado la categoría de transparentes. Hasta entonces no había ninguna merecedora del calificativo.

Omiten datos sobre sus órganos de gobierno y su actividad

En cambio, la opacidad continúa siendo la nota dominante en lo que se refiere a la composición y funcionamiento de los órganos de gobierno y a la evaluación de los resultados de la actividad que desarrollan las fundaciones.

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Por ejemplo, sólo dos empresariales,Iberdrola y Mutua MadrileñaMutua Madrileña, y sólo una familiar, Roviralta, publican cuál es su política de inversiones. Compromiso y Transparencia destaca como “especialmente grave” que las fundaciones familiares oculten este capítulo, puesto que “todas ellas cuentan casi como único ingreso con los rendimientos de la dotación fundacional”, que suele ser “muy considerable”. Cita los casos de las fundaciones de Amancio Ortega –el cuarto hombre más rico del mundo–, Germán Sánchez Ruipérez –Grupo Anaya–, María Cristina Masaveu –principal grupo empresarial de Asturias–, Botín –Santander–, Rafael del Pino –Ferrovial– o Barrié de la Maza –Banco Pastor–.

Además, sólo cinco fundaciones empresariales publican su plan de actuación: Atresmedia, Gas Natural-Fenosa, KPMG, Mapfre y PwC. Y únicamente dos familiares: Luca de Tena y Tomás Pascual.

Los 17 indicadores utilizados en el informe incluyen requisitos mínimos como el teléfono de contacto y el nombre del director general hasta parámetros complejos como el método para evaluar el impacto de la actividad que desarrolla la fundación. Pero incluso lo más trivial depara sorpresas. Vocento, Sacyr-Vallehermoso, Villar-Mir y Puig ni siquiera tienen página web. Bankinter, Carrefour, Renault o la Fundación Abel Matutes no facilitan un teléfono de contactoCarrefourRenault Fundación Abel Matutes. Aunque el 80% de las empresariales indica quién es su director general, sólo el 54% revela los nombres del resto de sus directivos. Y el 73% de las familiares omite el perfil profesional de sus patronos. Así, no es extraño que los patronatos de estas fundaciones estén integrados mayoritaria o exclusivamente por familiares del fundador, advierte el informe. Para evitar conflictos de intereses y garantizar la selección de las personas más adecuadas, Compromiso y Tolerancia reclama que al menos un tercio de los patronos sean independientes, tanto de la empresa como de la familia del fundador.

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