El mundo energético no termina de fiarse del reciente acercamiento entre Estados Unidos e Irán, cuando están a punto de cumplirse cuatro meses de guerra en Oriente Medio. Las dos potencias firmaron esta semana un polémico memorando de entendimiento que podría ser un primer paso hacia la paz y el Ejército estadounidense levantó horas después su bloqueo naval sobre el Estrecho de Ormuz, pero los registros de tránsito de buques en la región demuestran que armadores y aseguradoras de barcos no confían en que el paso sea seguro.
Es cierto que a lo largo del jueves se registró el mayor paso de barcos comerciales a través de Ormuz con su GPS encendido desde que comenzó la guerra, con un total de 21 navíos, cuatro de ellos petroleros, una muestra de que el tráfico empieza a despertar en la región. Sin embargo, este viernes la circulación volvió a desplomarse tras conocerse que las conversaciones de paz se volvían a estancar por un ataque de Israel sobre el Líbano que dejó 18 muertos. La mala noticia fue seguida de un acuerdo a mediodía del viernes de alto al fuego entre Hezbollah e Israel.
Jaime Concha, editor de Energy Intelligence y experto en gas natural, opina que la sucesión constante de noticias que cambian el rumbo del conflicto demuestra la debilidad del memorando firmado en el Palacio de Versalles esta semana. "El sector ya dudaba del futuro de ese acuerdo y de que tenía muy poca solidez, pero lo que ha ocurrido este viernes ha dado la razón a los que dudan", señala el analista.
Lo que es innegable es que el precio de la energía en los mercados se ha desplomado en apenas una semana. La cotización del petróleo y del gas, que se usan como referencia para medir el sentimiento del mercado, muestran una caída de alrededor del 20%, pero siguen cotizando un 15% (para el petróleo) y un 30% (para el gas) por encima respecto a antes del conflicto, lo que demuestra que el mercado de materias primas está lejos de volver a la normalidad.
Antes de la guerra, alrededor de 135 barcos cruzaban cada día el Estrecho de Ormuz, seis veces más que en el mejor día de esta semana. El coste de asegurar uno de estos barcos se ha multiplicado hasta por 12, puesto que uno de estos barcos puede costar entre 200 y 300 millones de dólares, de manera que pocos están dispuestos a aventurarse en este momento a cruzar.
Y aquellos que lo hacen deben hacerlo por una ruta extremadamente estrecha y limitada por un campo de minas. La vía norte, la situada frente a la costa iraní, está coordinada por la República Islámica, que todavía no permite la libre circulación, según denuncian los armadores. Mientras que la ruta sur, en la costa de Omán, está controlada por Estados Unidos y abierta al tráfico, pero requiere de coordinación entre barcos por su limitado espacio. Entre ellas hay una zona en teoría minada por el régimen iraní.
"El desminado deberá comenzar lo antes posible y es necesario publicar las zonas de peligro de las minas", reclamaba este jueves Intertanko, una patronal formada por 191 compañías de tráfico marítimo. Recuerdan que, según el memorando firmado, es Irán la encargada de desminar la región y enviar las coordenadas de estos explosivos. "Una vez que se tomen estas medidas, el sector naviero debería tener la seguridad necesaria para reanudar el transporte de comercio mundial y energía a través de la zona", dijo este jueves Phillip Belcher, director marítimo de la organización.
Por otra parte, el memorando de entendimiento recoge que durante 60 días el tráfico estará abierto sin la posibilidad de introducir nuevas tasas, de modo que Irán no podrá cobrar los dos millones de dólares por barco que ha llegado a pedir en los últimos meses. Sin embargo, no hay ningún compromiso de que esta condición se mantenga después del verano, por lo que el tráfico podría encarecerse ligeramente después.
Dos meses para recuperar la producción de gas
Además de los inconvenientes marítimos, la región tiene numerosas plantas de licuefacción de gas natural y refinerías de petróleo dañadas. Por mucho que el tráfico se recupere, la producción y la exportación de energía no volverán a la normalidad a corto plazo. Si bien algunas de las plantas han quedado fuera de servicio durante años por ataques con drones, la fecha para el retorno a una relativa normalidad es de unos dos meses una vez que Ormuz vuelva a operar con seguridad.
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Según publicó esta semana Bloomberg, Catar, el segundo mayor exportador de gas natural del mundo, tiene previsto recuperar en un mes –desde que el tráfico marítimo se ponga en marcha por completo– la mitad de la producción en Ras Laffan, el mayor campo gasístico del mundo, que fue bombardeado a comienzos del conflicto. Allí se produjo el año pasado casi una quinta parte de todo el gas natural licuado –el que se transporta por barco– que consumió el planeta. En dos meses esperan producir el 80% de su capacidad.
"En el mejor de los casos, se tardará dos meses en recuperar un flujo importante y continuo de gas natural en el mercado internacional", señala Jaime Concha. Este inconveniente insalvable pondrá en una situación muy difícil a la Unión Europea, que tiene ahora mismo sus reservas de gas natural en el 45%, 15 puntos porcentuales menos de lo habitual en estas fechas, y debe rellenarlas de aquí al invierno.
"Cualquier imprevisto que altere esos planes llevará a que Asia y Europa compitan por el gas natural en los próximos meses, y aumentará la volatilidad de precios de la energía", añade el experto.
El mundo energético no termina de fiarse del reciente acercamiento entre Estados Unidos e Irán, cuando están a punto de cumplirse cuatro meses de guerra en Oriente Medio. Las dos potencias firmaron esta semana un polémico memorando de entendimiento que podría ser un primer paso hacia la paz y el Ejército estadounidense levantó horas después su bloqueo naval sobre el Estrecho de Ormuz, pero los registros de tránsito de buques en la región demuestran que armadores y aseguradoras de barcos no confían en que el paso sea seguro.