LOS PARAÍSOS FISCALES, AL DESCUBIERTO

Osborne y Conde: dos sistemas nada legales de ocultar dinero a Hacienda

Bertín Osborne y Mario Conde: dos sistemas nada legales de ocultar dinero a Hacienda

“Tiene una compañía en Panamá', ya se dice con retintín. Bueno, sí, ¿y qué? ¿Cuál es el problema? ¡Si es completamente legal!”, se lamentaba Bertín Osborne en Onda Cero este martes. “Ahora tienes una sociedad en Panamá y te miran peor que a Mario Conde”, continuó. La semana pasada, cuando la policía aún no lo había detenido, el banquero gallego culpaba en Intereconomía a la “demagogia” de que se tache “automáticamente” de “delincuente común” a cualquiera que tenga una sociedad ubicada en un paraíso fiscal.

En efecto, crear una sociedad en un paraíso fiscal no es ilegal, siempre que se declare su existencia a la Hacienda española. Lo que no siempre ocurre. Para aflorar esos capitales no declarados el Gobierno aprobó una amnistía fiscal en 2012 amnistía fiscaly la obligación, desde 2013, de informar sobre propiedades, cuentas corrientes o fondos en el exterior por importe superior a 50.000 euros –en el modelo 720–. Pero no tuvo el éxito esperado: sólo recaudó la mitad de la cantidad prevista, 1.191 millones de euros.

La actividad offshore no se declara porque la principal razón de recurrir a estos países, de baja tributación y opacos para los datos mercantiles y bancarios, es ocultar patrimonio y no pagar impuestos en España. También se abren sociedades en paraísos fiscales para “invertir sin que se sepa quién invierte”, explica Julio Ramsés Pérez Boga, inspector de Hacienda y concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid. “Para no desvelar una estrategia inversora puede interesarle a una empresa utilizar esa carta de confidencialidad”.

“Por muy legal que sea, el objetivo de crear una sociedad en un paraíso fiscal siempre es ahorrar en la factura al fisco”, resume Pérez Boga, expresidente de la Organización de Inspectores de Hacienda. Cuando se declara una firma offshore, además, la Agencia Tributaria pregunta de dónde procede su patrimonio. El propietario tiene entonces que justificar el origen de los fondos que, a veces, es “inconfesable”, remarca el inspector.

Las empresas del ÍBEX 35

Aunque también hay empresas que constituyen sociedades en paraísos fiscales para desarrollar allí una actividad. En el caso de Panamá, por ejemplo, deben pagar impuestos –un 30%– por los beneficios obtenidos en su suelo. Los generados fuera de sus fronteras no tributan –las sociedades sólo pagan una “tasa única” de 300 euros al año–. Es lo que alegan en sus informes corporativos las empresas del ÍBEX 35 que tienen filiales offshore: las abren por “motivos empresariales” o “de negocio”, ni especulativos ni tributarios.

BBVA tenía una filial en Panamá, que vendió en 2013, pero posee dos sucursales, dedicadas a la banca corporativa, y tres sociedades emisoras de valores en las Islas Caimán. Iberdrola asegura que ni crea ni compra sociedades en paraísos tributarios, a no ser que se vea “obligada a ello por tratarse de una adquisición indirecta”. Cuenta con dos filiales en las Islas Caimán y en la Isla de Man. Otra multinacional española, Repsol, posee participaciones en sociedades de Bermudas e Islas Caimán. Y el otro gran banco nacional, Santander, ha creado filiales en Jersey, Isla de Man e Islas Caimán. El 90% de las compañías del ÍBEX posee sociedades offshore.

Osborne: antecedentes por engañar a Hacienda

Muy distinto es el caso de los particulares, como Bertín Osborne, Imanol Arias o Pedro Almodóvar. No tienen actividad alguna en Panamá. O en la isla de Niue, situada en el Pacífico Sur, a 2.400 kilómetros al noreste de Nueva Zelanda, donde los dos primeros constituyeron sus respectivas sociedades en 1997 y 1998. Ambas sociedades eran gestionadas desde Panamá por el despacho Mossack Fonseca.

El cantante y presentador ha explicado que activó Artistic Trading para pagar los últimos 1,6 millones de euros que le faltaba por reintegrar a Hacienda de un total de cinco millones que le debía tras haber sido condenado por alzamiento de bienes en 2003. Lo que Bertín Osborne no ha contado es que esta sociedad es la segunda que ha creado en un paraíso fiscal. Antes ya había utilizado otra sociedad con sede en Panamá, Canterbury Operations, en la que ocultó sus ingresos por contratos televisivos. Pretendía así evitar ser embargado por Hacienda, que en 1996 le reclamaba casi un millón de euros por las declaraciones del IRPF de 1982 a 1985. El cantante también vendió sus fincas –el Supremo ordenó el derribo parcial de su chalé de Jerez de la Frontera tras un pleito de 11 años con el Ayuntamiento– y trasladó su residencia a Miami en 1998. Allí fue donde, dice, le ofrecieron crear la segunda sociedad en Panamá.

Lo cierto es que la mayoría de las sociedades en estos paraísos fiscales no desarrolla actividad productiva o comercial alguna, apunta Pérez Boga. Están ubicadas en despachos de abogados y carecen de estructura. O aparecen a nombre de testaferros o de empleados.

Conde, o cómo recuperar el dinero del extranjero

La operativa de Mario Conde es bien distinta. Ante el juez ha negado que los 13 millones de euros que ha repatriado desde 1999 procedan del dinero que sustrajo de Banesto, que es de lo que le acusan la UDEF y la Guardia Civil. En 2002 el banquero de Tui (Pontevedra) fue condenado por el Tribunal Supremo a 20 años de cárcel por apropiación indebida, estafa y falsedad. Dejó en el Banesto un agujero de 2.700 millones de euros antes de ser intervenido por el Banco de España el 28 de diciembre de 1993. Conde pasó 11 años en prisión hasta que consiguió el tercer grado en 2005. De los 26 millones de euros que fue condenado a pagar por el vaciamiento de Banesto, el gallego ha abonado sólo 12 millones.

El caso es que el banquero se declaró insolvente al mismo tiempo que ponía a nombre de terceros sus fincas y creaba una red de ocho sociedades en cinco países distintos, según explica el juez Santiago Pedraz en el auto con el que envió este miércoles a Conde a prisión. Las firmas están registradas en Suiza, Países Bajos, Reino Unido, Luxemburgo Luxemburgoy Emiratos Árabes. También hay otras tres sociedades en España detrás de las cuales el juez sitúa al banquero. Y hay que recordar que Conde figuraba en la lista de morosos que hizo pública el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, el pasado diciembre. Es el segundo mayor deudor particular del fisco español, con 9,93 millones de euros, sólo detrás del empresario Agapito García Sánchez, que debe 26,88 millones.

Mientras acumulaba esa deuda, Mario Conde repatriaba los fondos que en su día sacó de España, ayudándose de su red de sociedades. Para ello simuló préstamos, ampliaciones de capital y realizó continuados ingresos en efectivo. Así, para Pedraz, el banquero ha cometido los delitos de blanqueo de capitales, fraude fiscal por el impago del impuesto de sociedades desde 2010, insolvencia punible y hasta organización criminal.

Conde no existía como persona física, era inembargable

Es decir, el banquero no sólo sacó de España el dinero que sustrajo de Banesto, sino que además lo recuperó ocultándolo al fisco y aumentando su deuda con Hacienda. “Como persona física Conde no debía tener nada que pudiera ser embargado”, aclara Pérez Boga. Ni siquiera lo que ingresaba por sus intervenciones en televisión o las ventas de su libro, que canalizaba a través de sociedades. También disfrutaba de una casa en Tres Cantos y de otras propiedades en Ourense, Sevilla y Mallorca. La investigación policial sobre este entramado, en cualquier caso, no comenzó hasta hace año y medio. Pero los ingresos en la red de sociedades comenzaron en 2000, incluso antes de que fuera condenado por el Supremo. Se multiplicaron por 10 a partir de 2003. De la cárcel salió dos años después.

Desde luego, Mario Conde ni declaró sus sociedades extranjeras a Hacienda ni se acogió a la amnistía fiscal, según ha publicado Vozpopuli citando a fuentes de la investigación.

Tanto el caso de Conde como el de Rodrigo Rato ilustran cómo el dinero que escapa a Hacienda, en dirección a cuentas opacas o sociedades de paraísos fiscales, termina “siempre” –remarca Ransés Pérez Boga– volviendo a España. Y escapa de nuevo al control del fisco. Los sistemas son “complicados y caros”, precisa, pero efectivos.

El exvicepresidente del Gobierno y expresidente de Bankia utilizó sociedades en seis países –Gibraltar, Suazilandia, Holanda, Reino Unido, Estados Unidos y República Dominicana–, además de traficar con divisas –al igual que Conde–mediante operaciones en Suiza, Gibraltar, Irlanda y Holanda. Una vez más, la lista de sospechosos habituales.

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