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LOS FALLOS DE LA RECUPERACIÓN

El subempleo se afianza como la nueva plaga del mercado laboral y frena la subida de los salarios

El empleo 'informal' tira a la baja los salarios.

El paro sigue siendo el principal problema para el 41,6% de los españoles, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Pese a que la economía ha creado medio millón de empleos anuales desde 2014, aún 3,49 millones de personas no tienen trabajo en España, según la última EPA, del pasado mes de julio. Representan el 15,28% de la población activa, la segunda tasa más alta de la Unión Europea, sólo por detrás de Grecia. Sin embargo, algunos economistas han empezado ya a pedir a los responsables políticos que pongan su atención en otro parámetro que, a su juicio, refleja mejor que la cifra de paro la salud del mercado laboral e influye cada vez más en la anemia que sufren los salarios: el subempleo.

El subempleo se suele medir utilizando el número de quienes trabajan a tiempo parcial porque no han encontrado un empleo a tiempo completo. Pero desde hace algún tiempo, muchos expertos, el BCE y el Banco de España advierten de que la última crisis económica ha cambiado el mercado de trabajo y dejado pequeños los conceptos tradicionales de desempleo y subempleo. Por lo que ya calculan una tasa de paro ampliada que, además de desempleados y trabajadores a tiempo parcial involuntarios, incluye a los desanimados y a los no disponibles. En Estados Unidos, las instituciones oficiales publican sus estadísticas separando los diferentes conceptos: U3 son los parados, U4 los desanimados, U6 engloba a los parados, las personas marginalmente conectadas al mercado laboral y los trabajadores a tiempo parcial involuntario… Por su parte, la UE mide el número de los asalariados con jornada parcial indeseada, así como el de quienes no buscan empleo aun estando disponibles y de quienes, a la inversa, están disponibles pero no buscan trabajo.

Así, en España el paro ha caído 12 puntos porcentuales desde 2013, cuando se situó en su máximo, el 27,5% de la población activa. Pero el subempleo, tal y como lo mide Eurostat, sólo se ha recortado en 2,5 puntos porcentuales, desde el 12,7% que alcanzó también en 2013. Cinco veces menos. Si se vuelve a utilizar el concepto original contando sólo a los trabajadores a tiempo parcial indeseado, 1,3 millones, España es porcentualmente el cuarto país de la UE con mayor volumen de mano de obra infrautilizada, el 61,1%, tras Grecia, Chipre e Italia. Desde 2008 esa cuota se ha duplicado.

Pero las cifras pueden ser más elevadas según quien las calcule. El Banco de España eleva hasta el 35% de la población activa el número de los subempleados en 2013, cuando alcanzó su máximo. El profesor de la Universidad de Oviedo e investigador de Fedea Florentino Felgueroso los cifra en el 37,1% también para 2013, nueve millones de personas e igualmente el doble que antes de la crisis. Finalmente, un estudio de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, firmado por José Ignacio García Pérez, Manuel Hidalgo Pérez y David Troncoso Ponce, llega a medir en el 41,9% la mano de obra infrautilizada en España al cierre de 2016, puesto que suma a los parados, trabajadores a tiempo parcial involuntario (1,73 millones), desanimados (374.367) y a quienes buscan empleo aun sin estar disponibles (552.989), otros 2,81 millones de trabajadores temporales involuntarios.

Y es que, según Eurostat, el 91,4% de quienes han firmado en España un contrato temporal lo han hecho porque no pudieron encontrar un empleo indefinido. Sólo Chipre supera a España en este campeonato. Como se sabe, España es el segundo país de la UE con mayor tasa de temporalidad en la contratación, el 26%. El primero es Polonia.

España lidera las estadísticas de paro y subempleo en los países desarrollados. Pero, en realidad, no se libra de una tendencia que es global. Aunque en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania las tasas de desempleo hacen palidecer de envidia a las españolas y han retornado a las cifras precrisis –3,9%, 4% y 3,4%, respectivamente–, sus ratios de subempleo siguen por encima de las registradas en 2007ratios. En Estados Unidos, el subempleo llega al 7,5%; en Reino Unido es del 5,2% y en Alemania, el 26,8%.

Según explican David N.F. Bell y David G. Blanchflower en un estudio recién publicado por el National Bureau of Economic Research de Estados Unidos, la persistencia del subempleo en todos los países dificulta la bajada del paro, ya que serán los empleados a tiempo parcial los que absorberán primero el aumento de oferta de horas de trabajo producido por la recuperación económica.

Pero, sobre todo, el enquistamiento del subempleo frena los salarios. Es lo que mantienen los autores estadounidenses, quienes consideran superada la idea hasta ahora generalizada de que el paro impedía la mejora de las retribuciones. La teoría económica dice que, a partir de un determinado nivel de paro, la inflación, y los salarios, empiezan a subir. Pero eso no ha ocurrido tras la recesión en ningún lugar del mundo. En España el paro aún está lejos de sus mínimos precrisis –de hecho, los sigue doblando–, pero no es así en los tres países antes citados, por ejemplo. La media de desempleo de la zona euro es el 8,5%, poco más de la mitad que la española. Según destaca el estudio, en Estados Unidos los salarios nominales sólo han crecido un 2,2% entre 2008 y 2016, en Reino Unido un 1,7% y en Alemania un 2,3%. En España, un 1,8%, que se queda en sólo siete décimas si se le aplica la inflación.

Un tercio de la atonía salarial es culpa del subempleo

Otro estudio del FMI sobre las dinámicas salariales en las economías avanzadas pone cifras al peso del subempleo en la atonía de los sueldos: cada punto porcentual de aumento en la tasa de trabajo a tiempo parcial involuntario supone de media una caída de tres décimas porcentuales en los salarios. Y cuanto menor es el número de parados, mayor es el empuje a la baja del subempleo sobre las retribuciones: hasta siete décimas. En países como España, con aún una cifra desorbitada de desempleados, la influencia se limita a dos décimas, sostiene el organismo internacional.

En 2013 hasta el 50% del freno salarial se debía a las elevadas tasas de paro, asegura el estudio. En la actualidad, en países como España con aún demasiado desempleo, la retribución por hora trabajada no sube por culpa, hasta en un 30%, del gran número de trabajadores a tiempo parcial indeseado. Por el contrario, en los países donde más ha caído la tasa de paro durante la recuperación, es el menor crecimiento de la productividad el que explica hasta el 66% de la atonía salarial.

Florentino Felgueroso coincide en que la fortaleza del subempleo durante la recuperación española es una de las causas fundamentales del escaso vigor de los salarios. Con la particularidad de que la elevada tasa de temporalidad en España supone “una doble penalización” para las nóminas. El aumento del empleo a tiempo parcial se ha estancado con la reactivación económica pero, al tiempo, la precariedad provocada por unos contratos temporales cada vez más breves se ha disparado. El resultado es que el subempleo no ha bajado como correspondería al nuevo ciclo económico. Y lo que es peor, “puede tener un efecto persistente”. Felgueroso, que desconfía de que el INE o el Ministerio de Trabajo vayan a cambiar la forma de medir el paro o el subempleo en España imitando a los estadounidenses o al BCE, sí advierte de que los salarios no van a subir por mucho que el paro baje hasta su nivel estructural –un 14,9% para este año, según el último pronóstico de la OCDE– por culpa de esa bolsa de infraempleo. “En ningún otro país han subido”, concluye.

Según la última Encuesta Trimestral de Coste Laboral, el coste salarial por hora, 14,47 euros, ha sufrido en el segundo trimestre una caída anual del 2,1%. Mientras, las subidas salariales pactadas en los convenios colectivos no superan el 1,65% hasta agosto, de acuerdo con los registros del Ministerio de Trabajo. El alza pactado por los sindicatos y la patronal hasta 2020 alcanza el 3%: un 2% fijo más una parte variable del 1% ligada a la productividad, los resultados de las empresas y el absentismo injustificado.

Sindicatos débiles, automatización, empleo informal

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Los economistas Bell y Blanchflower aseguran en su estudio que los salarios no suben como debieran por culpa de la globalización, la competencia de la mano de obra inmigrante y la deslocalización de empresas. Todo ello “amplificado por unos sindicatos débiles, que han reducido el número de sus afiliados en todo el mundo”, lo que a su vez ha recortado su poder de negociación frente a las empresas. De hecho, creen que el subempleo está en parte provocado por el debilitamiento de la negociación colectiva. En Estados Unidos, añaden, el trabajo a tiempo parcial abunda más en los sectores no sindicalizados. Otro factor que tira a la baja de los salarios es la precariedad laboral que está extendiendo la llamada gig economy –los repartidores de Deliveroo, los falsos autónomos de Uber...–. En Estados Unidos, según estadísticas oficiales, los trabajadores “informales” representan un 19% del mercado laboral.

El informe del FMI atribuye igualmente a la automatización, las menores expectativas de crecimiento económico a medio plazo y la cada vez mayor importancia del sector servicios el aumento del trabajo a tiempo parcial involuntario.

A juicio de sus autores, los gobiernos deberían tomar medidas para hacer frente a las “vulnerabilidades” de los asalariados con trabajos por horas, ya que piensan que la tendencia es que este tipo de empleo precario persista en el tiempo. Sugieren que se fortalezca la educación secundaria y superior, se amplíe la cobertura del salario mínimo –en muchos países no existe o no incluye a los trabajadores a tiempo parcial– y se subvencione la cualificación profesional a los empleados por horas. Finalmente, como consideran que el alza del trabajo a tiempo parcial y de los contratos temporales “amenaza la estructura actual de la seguridad social”, recomiendan “una redefinición más amplia” de estos sistemas.

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