Las elecciones de 2026: Orbán se la juega en Hungría y Chega acecha en Portugal

España inaugura el 2026 bajo una atmósfera de movilización política constante. Aunque el Gobierno descarta un adelanto de las elecciones generales en casi todas sus intervenciones públicas, el Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo, y algunos socialistas como el exministro Jordi Sevilla, han decidido convertir el calendario autonómico en una suerte de plebiscito nacional. 

El año arranca con las elecciones en Aragón el próximo 8 de febrero, una cita que el presidente popular Jorge Azcón decidió adelantar tras la ruptura de sus pactos presupuestarios y que servirá para medir la capacidad de la izquierda de cara a 2027. Le seguirá Castilla y León el 15 de marzo, donde Alfonso Fernández Mañueco (PP) busca consolidar un liderazgo que en la pasada legislatura dependió críticamente de las alianzas a su derecha

Finalmente, en junio, Andalucía cerrará presumiblemente este ciclo regional en el que Juan Manuel Moreno Bonilla se juega la hegemonía de su modelo de autodenominado "centrismo moderado" del PP en la comunidad más poblada del país. Todo esto ocurre bajo la presión mediática de la derecha, que insiste en reclamar un adelanto de las generales que el Ejecutivo, de momento, descarta por completo.

Portugal y el norte de Europa: la primera línea de fuego

Mientras tanto, la actividad electoral en la Unión Europea no da tregua. El próximo 18 de enero, Portugal celebrará elecciones presidenciales en un escenario de fragmentación inédito. Tras el final del mandato de Marcelo Rebelo de Sousa, los sondeos muestran un empate técnico en la segunda posición entre la ultraderecha y el Partido Socialista que refleja la polarización del país. Según la última encuesta publicada por Pitagórica, el mejor posicionado es el conservador Luís Marques Mendes, que con el socialista António José Seguro y el ultraderechista André Ventura se disputarán el paso a una segunda vuelta en la que, por primera vez, la extrema derecha tiene opciones reales de alcanzar la jefatura del Estado.

Suecia acudirá a las urnas parlamentarias el 13 de septiembre. El país vive un momento de cambio tras años de hegemonía de la derecha apoyada por los ultras de los Demócratas de Suecia. Las proyecciones actuales del instituto PolitPro, basadas en el histórico de encuestas de los últimos meses, sitúan a la socialdemocracia de Magdalena Andersson en una posición de ventaja clara en torno al 35%, lo que podría suponer el regreso de un gobierno progresista en una de las democracias más simbólicas del continente.

Hungría y la posible caída de Orbán

Sin embargo, el duelo más importante de la democracia europea este 2026 tendrá lugar en Hungría durante el mes de abril. Tras 16 años de control férreo del sistema por parte de Viktor Orbán, el líder ultraderechista se enfrenta a su mayor crisis de popularidad. La irrupción de Péter Magyar —exmiembro de Fidesz, la formación de Orbán— y de su partido Tisza, encuadrado en el Partido Popular Europeo, ha provocado un vuelco demoscópico que podría terminar con su mandato. 

De acuerdo con el sondeo de Publicus para el medio Népszava, la oposición liderada por Magyar ha logrado superar a Orbán en intención de voto, capitalizando el hartazgo por la inflación y la corrupción. Bruselas observa estos comicios con una mezcla de esperanza y cautela, conscientes de que una derrota de Orbán no solo cambiaría el destino de Hungría, sino que eliminaría uno de los principales obstáculos internos para muchas políticas de la Unión Europea, y al dirigente europeo que más cómodo se siente hablando y negociando con Putin

Otras citas parlamentarias en la Unión

El calendario se completa con las elecciones parlamentarias en Eslovenia  (marzo), donde el bloque liberal trata de consolidar sus reformas frente al populismo conservador, y en Chipre (mayo), además de las elecciones en Letonia el 3 de octubre. Cada una de estas votaciones aportará una pieza más al complejo puzzle de un Consejo Europeo que, este 2026, decidirá si continúa profundizando en su cohesión o si cede definitivamente ante el empuje de las fuerzas soberanistas.

España inaugura el 2026 bajo una atmósfera de movilización política constante. Aunque el Gobierno descarta un adelanto de las elecciones generales en casi todas sus intervenciones públicas, el Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo, y algunos socialistas como el exministro Jordi Sevilla, han decidido convertir el calendario autonómico en una suerte de plebiscito nacional. 

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