ALTO EL FUEGO EN IRÁN

El estatus incierto del Estrecho de Ormuz mantiene a los buques atrapados en el Golfo

El buque de bandera india Jag Vasant, que transporta gas licuado de petróleo (GLP) a través del estrecho de Ormuz, llega al puerto de Bombay (India) el 1 de abril de 2026.

El alto el fuego alcanzado en la madrugada del miércoles entre Irán y Estados Unidos hundió inmediatamente el precio del petróleo y el gas con la expectativa de que se recupere el tráfico de materias primas a través del famoso Estrecho de Ormuz, pero 24 horas después el comercio de energía sigue prácticamente congelado. Los transportistas no confían por ahora en la seguridad de la región mientras Irán avisa que todo aquel que quiera cruzar deberá pedir permiso al Ejército iraní. A esta situación se suma que la agencia de noticias Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, publicó que el paso está de nuevo cerrado por los intensos bombardeos de Israel sobre el Líbano.

Los registros de metaneros, petroleros y navíos mercantes mostraron este miércoles un incremento de la actividad alrededor de ese estrecho de apenas 50 kilómetros, pero solo dos barcos lo cruzaron por completo en las horas siguientes al acuerdo: el Daytona Beach, de Liberia, a las 8.59 horas del miércoles (hora española), y el carguero griego NJ Earth, a las 10.44 horas.

La cifra no muestra un incremento del tráfico frente a los peores días de conflicto, puesto que desde que comenzó la guerra han atravesado ese tramo 124 cargueros, con una media de 3,36 al día, según datos de Tanker Trackers, una compañía de seguimiento de barcos. Otra empresa similar, Marine Traffic, también calcula que hay casi 500 portadores de combustible amarrados en el Golfo Pérsico esperando a que se abra el estrecho: 426 petroleros, 34 buques con GLP y 19 metaneros.

El sector marítimo permanece expectante todavía, por mucho que el secretario de Guerra de EEUU dijese el miércoles que Ormuz "está abierto" y que su ejército está supervisando la región. Al escaso flujo de barcos se suman declaraciones poco motivadoras como la del secretario general de la Organización Mundial del Comercio, Arsenio Domínguez, que dijo horas después de dictarse el alto el fuego que estaba trabajando en "mecanismos apropiados" para garantizar el movimiento con diferentes naciones. Una coalición de países de la OCDE, entre ellos Alemania y Japón, dijeron también el miércoles que ayudarán a esa seguridad.

Las primeras reacciones de este miércoles de las grandes compañías transportistas fueron comedidas. El gigante Maersk publicó que por ahora no piensan cruzar el estrecho hasta que no haya más garantías. "En este momento adoptamos una postura prudente y no vamos a realizar ningún cambio en servicios concretos", difundió la naviera.

La realidad es que dos días después del alto el fuego de dos semanas no está claro qué condiciones hay para poder cruzar ese estrecho ni cuál es el acuerdo real que tienen Estados Unidos e Irán. En la madrugada del miércoles, el ministro de Exteriores de Irán, Seyed Abbas Araghchi dijo que durante los siguientes 14 días habría un paso "seguro" pero siempre "en coordinación con las Fuerzas Armadas de Irán y teniendo en cuenta las limitaciones técnicas". Por otra parte están los diez puntos de Irán sobre los que Trump ha accedido negociar, y donde en teoría está incluido que la república controle un peaje de dos millones de dólares por cada navío que atraviese ese paso.

Sobre este asunto, este miércoles el presidente Donald Trump dejó caer además a la prensa que plantea crear una joint-venture –un acuerdo empresarial– con Irán para dividirse los beneficios de ese peaje. El Financial Times también publicó que Irán pretende además cobrar un peaje de 1 dólar por cada barril de crudo que cruce Ormuz y que se podría pagar mediante criptomonedas, lo que en la práctica equivale a alrededor de un peaje del 1% por barril, según su precio actual. 

Las sanciones complican el peaje

Según los analistas de Kpler, una empresa dedicada a analizar el tránsito de materias primas, este peaje iraní –tanto si se cobra por barco como por barril– es por ahora un mecanismo extremadamente arriesgado porque técnicamente el país está sancionado por Estados Unidos, y cualquier compañía que pague por ese tránsito sería técnicamente perseguida por el Tesoro estadounidense.

Como posible solución, los expertos de Kpler creen que Omán podría ser el recolector de ese dinero, en forma de pagos directos o de criptomonedas, y que este país transfiera después el dinero a Irán. El sistema no es perfecto pero podría funcionar si Washington hace la vista gorda. De todas formas, el compromiso alcanzado entre las dos potencias incluye retirar todas las sanciones primarias y secundarias que ahora sufre Irán.

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Tampoco invitan al optimismo los numerosos bombardeos realizados por ambas partes en las 24 horas siguientes al alto el fuego. Irán llevó a cabo decenas de ataques con drones sobre los países del Golfo este miércoles, destacando sobre el resto el bombardeos del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, que permite al petroestado desviar el crudo hacia el Mar Rojo y esquivar el bloqueo de Ormuz. Mientras que Irán sufrió un ataque sobre su refinería de Lavan solo horas después de anunciarse la supuesta paz. Al mismo tiempo, Israel bombardeó el Líbano –un aliado de Irán– en lo que la prensa local describió como el mayor ataque desde que comenzó el conflicto, con más de 100 bombardeos en solo 10 minutos, incluidos ataques sobre la capital del país.

En todo caso, el precio de los combustibles ha caído drásticamente este miércoles en los mercados ante la previsión de que Ormuz vuelva a operar en los próximos días. El petróleo Brent se ha abaratado alrededor del 13% y el gas natural en Europa (el TTF) lo ha hecho un 15%, aunque su precio es notablemente superior a antes del conflicto.

El alto el fuego no garantiza precios bajos

Janiv Shah, analista de Rystad Energy, una consultora de energía, advirtió este miércoles que paradójicamente el alto el fuego podría mantener elevados los precios del crudo si las compañías prefieren esperar a que la guerra termine definitivamente dentro de 14 días, confiando en que ese sea el desenlace. "Las refinerías deberían aprovechar esta oportunidad para reanudar las compras. Sin embargo, el propio período de transición podría suponer el siguiente reto. Si las refinerías retrasan sus compras a la espera de nuevas caídas de los precios mientras los flujos físicos siguen siendo limitados, la escasez de productos podría agravarse incluso en un contexto de distensión", valora el experto en una nota.

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