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Bombas sobre Gaza

El Gobierno dice que las armas que vende a Israel no se usan contra la población de Gaza

Soldados israelíes a bordo de vehículos militares cerca de Gaza.

España exportó a Israel 4,9 millones de euros en material de defensa en 2013, según datos aportados en junio por la Secretaría de Estado de Comercio. Para ser más concretos, se exportaron componentes de pistolas deportivas para ser ensambladas y reexportadas nuevamente a Estados Unidos, por valor de 134.744 euros; componentes de un misil destinado al Ejército de Tierra español y espoletas para pruebas y validación en granadas de mortero iluminantes, con un valor de 3.629.956; vehículos terrenos preparados para uso militar, por 986.937 euros; sistemas electroópticos de morteros para su instalación en plataformas móviles de vehículos por una empresa pública israelí y un prototipo de un sistema de dirección de tiro para ser reexportado a las Fuerzas Armadas de Indonesia, por valor de 132.830 euros.

Aunque el Gobierno da a conocer el concepto general de cada una de las exportaciones no facilita, de forma concreta, el armamento que se está distribuyendo. No es necesario detallarlo a no ser que dichas exportaciones superen los 10 millones de euros.

El año 2013 ha sido el ejercicio en el que más material de defensa se ha exportado a Israel de la última década. Si hacemos cálculos respecto al 2012, España exportó, durante ese año, un valor siete veces menor que el registrado durante el último ejercicio.

Estos datos se corresponden con las exportaciones realizadas. Si prestamos atención a las exportaciones autorizadas, en 2013 se concedieron 37 autorizaciones por un valor de 5,9 millones de euros con el Estado israelí. Del total de envíos armamentísticos destinados a dicho país, un 98,7% iban dirigidos a las fuerzas armadas israelíes.

Con todo, España no es uno de los mayores exportadores de armas a Israel. Durante el año 2012, se exportó menos de un millón de euros en material, cifras muy alejadas de otros vecinos europeos como Francia, que durante ese mismo período envió material bélico a ese país por valor de 10,9 millones de euros, según datos aportados por European Network Against Arms Trade (ENAAT).

No obstante, si comparamos las cifras de exportaciones con las de importaciones procedentes de Israel, observamos que España no es un gran vendedor, sino un gran comprador. Durante el periodo comprendido entre 2003 y 2012, nuestro país compró material militar a Israel por valor de 115 millones de euros, una cifra casi diez veces superior a lo que se exportó durante esa misma década, que rondó los 15 millones de euros.

“Es importante destacar este último aspecto. Israel no necesita nuestras armas, sino que España le compre material bélico para abaratar el coste unitario de sus productos”, aclara el investigador sobre conflictos armados del Centro Delás de Estudios por la Paz, Alejandro Pozo. “España", añade, "compra a Israel drones, morteros, torretas de vigilancia y distintas clases de misiles, con la garantía de haber sido probados en combate, probablemente en la Franja de Gaza”.

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No obstante, la Secretaría de Estado de Comercio garantiza que el material militar que Israel adquiere procedente de España no está siendo utilizado contra la población palestina. “Sólo se autorizan exportaciones temporales para realizar pruebas; no se envía material letal” algo que, según los datos y atendiendo a los productos exportados, deja lugar a dudas.

“La ley recomienda no exportar a un país en guerra”, explica Alejandro Pozo. Según se recoge tanto en el artículo 2.3 de la Posición Común europea 944/2008, como en la Ley 53/2007 sobre el control del comercio exterior de material de defensa, antes de poder hacer efectiva una exportación a un país, esta debe obtener una autorización, que podrá ser denegada cuando existan indicios de que dicho material pueda ser empleado en acciones que perturben la paz, la seguridad o la estabilidad en un ámbito mundial o regional.

La Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y Doble Uso (JIMDDU), compuesta por 11 representantes de los diferentes ministerios, se encarga de decidir y autorizar la venta de material bélico de acuerdo, en teoría, con la legislación vigente. No obstante, en España los datos sobre este tipo de exportaciones están clasificados como secreto de Estado, al igual que las actas que se derivan de las decisiones tomadas por la JIMDUU, que adquieren carácter confidencial. “Lo que prima son los intereses comerciales. Hay una parte de voluntad política evidente” sentencia el investigador.

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