“Preferimos el respeto a los bullies, preferimos la ciencia a la conspiración y preferimos el Estado de derecho a la brutalidad”. Con estas palabras desde el atril Davos, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha respondido implícitamente a las burlas, críticas y amenazas de Donald Trump. El Foro Económico Mundial es esta semana en el epicentro de la diplomacia mundial, donde los europeos intentarán apaciguar las ansias del presidente estadounidense para hacerse por cualquier medio con Groenlandia.
La Unión Europea empieza a enseñar los dientes frenando la aplicación del acuerdo arancelario suscrito con Washington el pasado verano y el jueves los líderes de los 27 se reunirán de urgencia en Bruselas “en solidaridad con Dinamarca” y también para “estar preparados para defendernos frente a cualquier tipo de coacción”. El Gobierno danés pide ayuda a sus socios europeos ante las embestidas del estadounidense pero las principales capitales se dividen entre mantener la mano abierta de la diplomacia, fallida hasta ahora, o escalar en un enfrentamiento con la Administración Trump que puede hacer saltar por los aires la OTAN y la alianza Estados Unidos-Europa.
Echando más leña al fuego en el que arden las peores relaciones transatlánticas de la historia, las provocaciones de Trump continuaron a pocas horas de desembarcar en Suiza, donde él y su equipo se verán con mandatarios europeos. En una sucesión de publicaciones hostiles, primero filtró en su red social un mensaje personal de Macron mostrando incredulidad por su postura sobre Groenlandia. El francés le pedía una reunión en París del G7, tras Davos, con la presencia de ucranianos y daneses y hasta de los rusos “en los márgenes”, además de una cena conjunta para “construir cosas juntos”. De nuevo, Trump humillaba al presidente galo, tras haberse mofado públicamente de su acento y su supuesta docilidad durante las negociaciones arancelarias.
El presidente de Estados Unidos incidió posteriormente en la herida abierta con dos montajes realizados con IA en su red social, Truth Social. Primero situó un mapa con Canadá, Groenlandia, Cuba y Venezuela con banderas estadounidenses en una reunión junto a los principales dirigentes europeos en el Despacho Oval. En el segundo, clavaba una bandera de su país en suelo groenlandés frente a un cartel que declaraba la isla como territorio estadounidense desde este 2026.
La sucesión de mensajes ofensivos continuó con otro al Gobierno británico de Keir Starmer, escribiendo “sorprendentemente, nuestro brillante [entre comillas] aliado de la OTAN, el Reino Unido, está actualmente planeando abandonar la isla de Diego García... y hacerlo SIN NINGUNA RAZÓN EN ABSOLUTO”. Trump recuperaba su mantra de que “sin ninguna duda China y Rusia han tomado nota”, calificaba la decisión británica de “GRAN ESTUPIDEZ” y exigía así que “Groenlandia tenga que ser adquirida” y “Dinamarca y los aliados europeos HAGAN LO CORRECTO”.
Por si la humillación no fuese suficiente, terminó su serie europea con otro mensaje filtrado, del secretario general de la OTAN, donde le felicitaba por el alto el fuego en Siria, algo “increíble”, y le prometía “usar todos sus encuentros ante los medios en Davos para destacar su trabajo allí, en Gaza y en Ucrania”. La parte más preocupante del mensaje de Mark Rutte declaraba al final estar “comprometido en encontrar una solución sobre Groenlandia”.
La UE se divide ante Trump
Francia encabeza el bloque que exige pasar a la acción. Macron, humillado y con él la grandeur de la República, también exigió en Davos que “no es el momento para un nuevo colonialismo o imperialismo, es el momento de la cooperación para solucionar los desafíos globales de nuestros ciudadanos”. Hasta la extrema derecha de Marine Le Pen criticó el secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela por vulnerar su integridad territorial y su delfín, Jordan Bardella, reconoce que existe “una amenaza directa a la soberanía de un país europeo”, en referencia a Dinamarca y su isla.
Alemania duda sobre este camino e Italia no lo comparte. Su primera ministra, Giorgia Meloni, ha hablado con Trump para buscar una solución pactada sobre Groenlandia que satisfaga las supuestas necesidades de seguridad estadounidenses. Su ministro de Exteriores, del PP europeo, Antonio Tajani, acaba de pedir con el alemán, Johann Wadephul, y el jefe parlamentario de esa formación en la Eurocámara, Manfred Weber, que la UE no amenace públicamente a Washington, mientras desde el otro lado se suceden los mensajes intimidatorios.
Ver másMacron utilizará el G7 para impulsar el multilateralismo y evitar la fragmentación
España comparte los análisis galos y demanda “una relación de igualdad y no vasallaje” ante la Administración Trump. El presidente Pedro Sánchez recientemente criticó las ansias por tomar Groenlandia asegurando que convertirían “a Putin en el hombre más feliz del mundo” al legitimar las acciones unilaterales contra terceros países, además de suponer “la carta de defunción de la OTAN”.
Los peones trumpianos que la UE alberga en su seno ya se están moviendo. La Hungría de Viktor Orbán considera que la cuestión groenlandesa es bilateral entre Estados Unidos y Dinamarca, que los 27 no deben inmiscuirse y limita las ambiciones sobre la isla a un tema de mera seguridad que debe discutirse en la OTAN. Y en estos días los gobiernos de Eslovaquia y la República Checa apenas reconocen que Groenlandia es un territorio danés mientras sus líderes piden diálogo y prefieren criticar a la UE como un proyecto fallido. Budapest, Praga y Bratislava no están acudiendo al socorro de Copenhague.
En el Parlamento Europeo aumenta la exigencia a los líderes europeos para que no cedan y muestren una fuerte unidad ante Trump. Sin embargo, en la Comisión la respuesta sigue siendo débil. La Alta Representante Exterior, Kaja Kallas, muy criticada por su doble rasero con la guerra de Ucrania y el genocidio de Palestina, se ha mostrado indecisa, sin alzar la voz y sólo insistiendo en que la soberanía de Groenlandia “no va a cambiar con amenazas ni tarifas” y que “no está para comerciar”. La presidenta Von der Leyen se encuentra en Davos, pero no está previsto que vaya a mantener un encuentro con Trump.
“Preferimos el respeto a los bullies, preferimos la ciencia a la conspiración y preferimos el Estado de derecho a la brutalidad”. Con estas palabras desde el atril Davos, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha respondido implícitamente a las burlas, críticas y amenazas de Donald Trump. El Foro Económico Mundial es esta semana en el epicentro de la diplomacia mundial, donde los europeos intentarán apaciguar las ansias del presidente estadounidense para hacerse por cualquier medio con Groenlandia.