INVASIÓN DE UCRANIA

Europa sanciona el diésel y el queroseno que entra con falsas banderas para golpear los ingresos de Putin

Refinería de la compañía turca Tupras, una de las empresas que vende a Europa combustible refinado de origen ruso.

El pasado junio, un petrolero sancionado por Europa salió de un puerto en el extremo oriental de Rusia cargado con 770.000 barriles y lo descargó un mes después en la refinería china de Quingdao. Una vez convertido en queroseno, se volvió a cargar en un barco –ahora fletado por una compañía multinacional– y fur transportado hasta Malta, donde se traspasó a otro petrolero con bandera de Bahamas antes de acabar en Italia. Desde allí, pudo moverse libremente por todo el continente sin que nadie supiese que ese cargamento estaba financiando al Kremlin.

Esta compleja red es la que utiliza ahora Rusia para vender en Europa su crudo tras los 19 paquetes de sanciones aprobados por Bruselas, pero a partir de este miércoles será ilegal en el bloque comprar combustibles que participen de estas tramas. De hecho, las compañías europeas tendrán que demostrar que lo que venden en sus gasolineras no ha pasado por Rusia en ningún punto de la cadena, una medida que afectará a entre el 20% y el 30% del diésel y del combustible de aviones que entran en el continente.

La normativa, que entra en vigor el 21 de enero, prohíbe comprar derivados del petróleo a refinerías extranjeras que trabajen con crudo ruso, incluso aunque el combustible ruso suponga una cantidad ínfima de las materias primas que utilicen. Los países más afectados serán India, Turquía y China, que son los principales aliados de Moscú en este negocio: compran barriles de crudo a un precio descontado –porque está sancionado internacionalmente– y venden el combustible a Europa borrando su trazabilidad mezclándolo con el de otros orígenes.

Los expertos normalmente recelan del impacto que tienen las sanciones europeas sobre la compra de combustibles rusos, argumentando que el Kremlin tiene maneras de sortearlas con facilidad, pero en esta ocasión coinciden en que podrían ser realmente efectivas. "Estas sanciones son potencialmente muy, muy disruptivas", dijo este lunes Benedicto George, experto en petróleo de la firma británica Argus, en una rueda de prensa.

El analista calcula que afectará a entre el 20% y el 30% del diésel y el combustible de aviones que importa la Unión Europea, ya que proceden de refinerías indias y turcas que trabajan con petróleo ruso. Aunque estas plantas trabajan con crudo de todo el mundo y solo una parte es ruso, la nueva normativa garantiza que ninguna refinería que venda productos a Europa que en los últimos 60 días haya recibido la materia prima de Rusia, por poca que sea.

George dijo que el grado de impacto sobre el precio del combustible es incierto, y dependerá de si las refinerías extranjeras deciden romper con Rusia para seguir vendiendo a Europa, o concluyen que es más rentable dejar de vender al bloque y buscar nuevos compradores. En principio, la principal empresa de refino de India (Reliance) ya ha dicho que lleva desde el 20 de noviembre sin comprar petróleo a Rusia, de manera que cumpliría con el nuevo requisito.

En todo caso, no se espera una escasez de diésel por las nuevas sanciones. "Las sanciones no cambiarán el stock de combustible, solo reconfigurarán quién compra a quién", añadió el experto. Los investigadores de Argus tampoco temen por ahora un encarecimiento de la energía porque "la demanda de diésel está bajando estructuralmente y en enero y febrero el consumo es débil" en Europa.

Otro punto destacado es que las sanciones solo afectan a una parte de los derivados del petróleo, los que tienen más de un 50% de aromáticos, principalmente el diésel y el queroseno, pero deja fuera a los GLP, algunas gasolinas y muchos productos químicos.

España también compra a Turquía e India

Las nuevas sanciones también limitarán la capacidad de España de importar diésel y queroseno, ya que compra importantes cantidades a los tres países sobre los que Bruselas ha puesto el foco. Según datos de la Corporación De Reservas Estratégicas De Productos Petrolíferos (Cores), España importó el año pasado el 8% de sus derivados del petróleo de Turquía, India y China (principalmente de Turquía), aunque también compró grandísimas cantidades a Italia, Países Bajos y Gibraltar, tres puertas de entrada a combustible de todo el mundo, incluido el de orígenes sospechosos.

Gibraltar es un caso reseñable porque en 2024 fue el cuarto mayor vendedor de derivados del crudo a España, pese a que hasta 2021 no vendía ni una gota. La nueva normativa podría obligar a buscar nuevos proveedores de queroseno, ya que en 2024 India fue el principal vendedor de combustible para aviones a España.

Antonio García Amate, investigador de Energía de la Universidad Pública de Navarra, ha analizado el tráfico de más de 800 buques rusos de petróleo y gas sancionados por la Comisión Europea, y afirma que los puertos españoles donde más han atracado desde 2021 son Ceuta, Huelva y Cartagena, y los tres se encuentran entre los 20 puertos europeos que más barcos sancionados han recibido de Europa.

Un agujero en las sanciones

Las nuevas sanciones que se activan este miércoles son el último paso tras numerosos intentos de estrangular los ingresos del Kremlin por la vía de la venta de combustible. Hasta ahora, Bruselas ha prohibido la importación de petróleo y de sus derivados que llegan desde Rusia por vía marítima, y obliga también a que las empresas europeas presten servicios de transporte o seguros para el transporte de hidrocarburos rusos si este se vende a terceros países a un precio superior a 47,60 euros por barril, reduciendo su rentabilidad en el mercado.

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Esto ha provocado que el porcentaje que representa el petróleo ruso sobre el total de las importaciones haya caído al 1% a finales de 2025, frente al 29% antes de la invasión de Ucrania. 

La segunda consecuencia de esas medidas es que India, China y Turquía hayan absorbido todo ese flujo de materias primas, hasta el punto de que ahora son los únicos que ahora lo compran, y se han dedicado a refinarlo para venderlo después a Europa.

Como Bruselas es consciente de ese entramado, ha sancionado hasta ahora a 597 buques que participan en ese ciclo con banderas de terceros países, como Liberia, Camerún, Islas Marshall o Guayana, pero hasta ahora no han conseguido el freno efectivo de este tránsito porque cada día surgen nuevos barcos que participan en este circuito.

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