Unión Europea

Bruselas resucita técnicas financieras que agravaron la crisis en Estados Unidos

Bruselas resucita técnicas financieras que agravaron la crisis en Estados Unidos

Jonathan Hill se convirtió en noticia en otoño de 2014. El nombramiento de este exlobbista británico para ocupar un puesto clave en la Comisión de Jean-Claude Juncker, como responsable de “estabilidad financiera y servicios financieros”, provocó un gran revuelo. Diversas ONG reclamaban la dimisión del que se sospechaba era un enviado de la City londinense a Bruselas. Debido a las presiones sufridas, Hill tuvo que comparecer ante los eurodiputados, quienes dudaron, hasta el último momento, sobre la conveniencia de su investidura.

¿Y después? Hasta principios de esta misma semana, calma chicha. Solo una consulta pública en febrero, a la que siguió una conferencia en junio, sobre “la unión de los mercados de capitales”, una de las promesas de la campaña de Juncker para “desbloquear el crecimiento”. Un año después de su llegada, Jonathan Hill acabó abundando en el asunto con la publicación, este miércoles de su “plan de acción” , dirigido a instaurar un mercado único de capitales entre los 28 Estados miembros. El objetivo es apostar por los mercados financieros, para ayudar a las empresas a encontrar otras fuentes de financiación, complementarias a la financiación bancaria clásica.

Según la versión oficial de la Comisión, este paquete de medidas –que se materializará en los próximos meses en forma de varias proposiciones legislativas– viene a completar el primer “plan de estímulo” anunciado a principios de año, cifrado en 315.000 millones de euros, para financiar proyectos de infraestructuras en el continente . Mientras, el plan Juncker actúa a corto plazo, las propuestas de Jonathan Hill tendrán efectos a largo plazo. Pero uno y otro persiguen un mismo objetivo: volver a arrancar la máquina, fortalecer un crecimiento átono en el continente. “Puede ser el cambio más importante desde la creación del euro en 1999, en el modo en que los europeos hacen negocios”, defiende el sitePolitico con entusiasmo.

En cualquier caso, es posible que uno de los pilares de esta “unión de los mercados de capitales”, muy técnica, haga mucho ruido. El plan prevé volver a recurrir a la “titulización”, técnica  que convierte la deuda privada en activos financieros. En última instancia, permite transferir el riesgo a los mercados, aliviando a los bancos de una parte de sus deudas de mayor riesgo. El problema radica en que este método, en su formato más complejo, también contribuyó en gran medida, a agravar la crisis financiera de 2008 en Estados Unidos.

“Si conseguimos reducir el mercado de la titulización a los niveles anteriores a la crisis, esto puede permitir inyectar unos 100.000 millones de euros en la economía”, se congratulaba el comisario Hill el miércoles. Según el FMI, el valor de las emisiones por titulización en Europa ascendía, en 2014, a 216.000 millones de euros. Antes de la crisis, en 2007, dicho montante rondaba los 600.000 millones. Este segmento financiero vive una clara recuperación en Estados Unidos desde hace al menos dos años, aunque todavía inquieta a los inversores en Europa.

“La Comisión no tiene intención de volver a los 'buenos viejos tiempos' [principios de este siglo XXI], cuando se recurría a instrumentos opacos y complejos que desencadenaron ventas masivas y caídas de precios”, añade el Ejecutivo de Bruselas. Para no reproducir errores pasados, Jonathan Hill propone la creación de un nuevo tipo de titulización denominada STS, “simple, transparente y estandarizada”. Una manera de “blanquear”, espera Hill, una herramienta financiera, cuyo nombre sigue asociado al hundimiento de las subprimes norteamericanas.

¿Qué garantías deberán cumplirse para obtener dicho sello? Los montajes financieros particularmente complejos como los CDS (Credit Default Swaps), que causaron grandes estragos no contarán con él. Los paquetes titulizados STS tampoco podrán mezclar diferentes tipos de crédito (incluyendo, para simplificar, por ejemplo, un préstamo hipotecario con un préstamo para comprar un vehículo). Por su parte, el banco que efectúe esta titulización tendrá que comprometerse a conservar al menos el 5% del total del préstamo titulizado, lo que debe, también, invitar a reducir los riesgos. En el círculo próximo del comisario, aseguran que alrededor del 70% del mercado actual de la titulización puede contar con esta garantía STS.

Pero dichas garantías no bastan a la hora de convencer a numerosos observadores. Para Finance Watch, una ONG considerada el “Greenpeace de las finanzas”, los anuncios de Hill “no van a permitir alcanzar los objetivos de crecimiento sostenible y de creación de empleo, de apoyo a las pymes o de protección de la economía contra la crisis”. “Los principales beneficiarios serán los bancos too big to fail [bancos cuyo hundimiento supone un riesgo sistémico para la economía] que comercializan productos titulizados”, señala la ONG.

“La unión de los mercados de capitales reactiva tendencias previas a la crisis, sin que se haya aprendido ninguna lección al respecto”, se puede leer en un comunicado conjunto emitido por numerosas asociaciones de la sociedad civil, dado a conocer este miércoles (entre los firmantes se encuentra ATTAC, la confederación europea de sindicatos, el Instituto Veblen, la ONG neerlandesa SOMO, etc.). Algunos especialistas estiman que las garantías que proporciona el sello STS, si van la buena dirección, no son lo bastante ambiciosas para poner fin a cualquier riesgo de amplificación de los riesgos sistémicos, como sucedió en 2008.

Desde el Parlamento Europeo, el grupo de los socialdemócratas (en el que se integra el PSOE) afirma que “se mantendrá vigilante para asegurar que la unión de los mercados de capitales [...] no se convierte en un instrumento al servicio de la desregulación del sector financiero”. “Habrá que demostrar que las viejas prácticas han quedado atrás y no están siendo resucitadas mediante estas nuevas propuestas”, apunta la socialista portuguesa Elisa Ferreira. Para la ecologista alemana Sven Giegdold, este proyecto “no debe convertirse en una cortina de humo tras el que ocultar un proyecto de desreglamentación de los mercados financieros”. “La unión de los mercados de capitales, antes de nada, debe establecer reglas comunes para la vigilancia de los mercados de capitales, la fiscalidad, el derechos de los contratos y la contabilidad. Desgraciadamente, el comisario Hill no se ha comprometido en ese sentido”.

Frente a estos temores, Jonathan Hill respondió el miércoles en dos tiempos. En un primer momento apuntó que los productos titulizados emitidos en Europa han resistido mucho mejor a la crisis que los emitidos en Estados Unidos, con una tasa de impago inferior al 1% en lo más duro de la crisis, frente al 16% registro al otro lado del Atlántico, en palabras del comisario europeo. Por tanto, en resumen, en su opinión, no se trata de seguir estigmatizando el mecanismo financiero europeo.

Otro argumento esgrimido es que la Comisión no está sola, sino que actúa conforme a las recomendaciones de instituciones de primer nivel, como el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra o el Comité de Basilea, que abogan por que se vuelva a poner en marcha la titulización. Como era de esperar, Business Europe, que representa a la patronal en Bruselas, ha acogido de buen grado estos anuncios, que preparan el terreno para un “crecimiento sostenible” en Europa.

Traducción: Mariola Moreno

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