Por qué no es verdad que los más pobres votan siempre a Le Pen

La candidata Marine Le Pen, en un mitin de campaña.

Faïza Zerouala (Mediapart)

La imagen se hizo viral. En la noche de la segunda vuelta, el 24 de abril, dos votantes de Marine Le Pen que habían acudido a ver el resultado de las elecciones presidenciales en la sede central de Hénin-Beaumont (norte) se enfurecieron nada más conocer la derrota de su candidata.

La peineta que hicieron y los insultos proferidos muestran su decepción. Tan pronto como los periodistas que estaban allí publicaron en las redes sociales (léase el post, en francés de Khedidja Zerouali), estas imágenes atrajeron una plétora de comentarios y burlas, especialmente sobre la supuesta pobreza de las dos mujeres.

Los periodistas de La Voix du Nord han analizado esta secuencia en un artículo y afirman firmemente que los análisis son falsos. “Incluso la gente de la izquierda decía que había que tener cuidado con el desprecio de clase, porque estas mujeres sufrirían por su condición social. ¡Pero en absoluto! Algunos internautas los perciben como ‘perdedoras’ mientras ellas mismas dicen que viven bien”.

El cliché es tenaz y habla de las representaciones de las clases trabajadoras en el imaginario colectivo. Necesariamente, dado su origen geográfico, estas mujeres, partidarias del Reagrupamiento Nacional (RN), son inevitablemente pobres.

Porque los más precarios votarían necesariamente a Marine Le Pen y sus votantes serían necesariamente precarios. La apoyarían por la desesperación de su condición, una deducción que no está científicamente probada, explican expertos en la materia.

Y esto es así a pesar de que los resultados electorales muestran una correlación entre la renta media de referencia en un municipio y el candidato que quedó en primer lugar en la segunda vuelta. Cuanto más bajos sean dichos ingresos, más se vota al candidato a RN.

Según un sondeo de Ipsos, Marine Le Pen sólo está por delante de Emmanuel Macron entre los hogares con ingresos netos mensuales inferiores a 1.250 euros. Y en un movimiento inverso, cuanto más aumentan estos ingresos, más atrae el presidente en funciones. 

Del mismo modo, las personas que dicen estar satisfechas con su vida votarán a Macron, a diferencia de los insatisfechos que elegirán a Marine Le Pen. Esta última ha hecho todo lo posible por atender a los más precarios presentando medidas a favor del poder adquisitivo.

Sin embargo, la cuestión es más compleja cuando se analizan los detalles. La socióloga Nonna Mayer, directora de investigación en el CNRS y especialista en extrema derecha, considera que es necesario definir la realidad que abarca la pobreza de los votantes del RN: “¿Hablamos del nivel de vida, de la diferencia con la renta media? ¿Podemos conformarnos con razonar en términos de pobreza material? El indicador de precariedad me parece más relevante”.

Se trata de un indicador compuesto por 11 preguntas a las que los encuestados/as responden con un sí o un no que permiten determinar, por ejemplo, si tienen dificultades para llegar a fin de mes, si están en contacto con un asistente social, si se van de vacaciones y si tienen personas a su alrededor en las que pueden confiar en caso de que lo pasen mal. “Esto es aún más importante porque se puede ser pobre en términos de ingresos pero tener parientes o amigos detrás, por lo que podemos ver que la noción de pobreza, además de ser estigmatizante, tiene poco significado cuando se aísla de su contexto”.

Por supuesto, añade, “es cierto que el Frente Nacional de ayer, el Reagrupamiento Nacional de hoy, obtiene sus mejores resultados cuanto más se baja es la escala de ingresos. Pero se trata de personas que no están necesariamente por debajo del umbral de la pobreza. En realidad, la pobreza tiene una dimensión subjetiva. Hay personas que objetivamente no son pobres pero que se sienten pobres o en declive. Hay muchas maneras de ser pobre”.

Nicolas Duvoux, sociólogo especializado en la pobreza y profesor de la Universidad de París 8, señala que los jóvenes, un sector de la población posiblemente en dificultades sociales, han votado mayoritariamente a Jean-Luc Mélenchon.

Esto demuestra que la dimensión económica no puede explicar por sí sola el voto al RN entre las categorías sociales más pobres. El apoyo al discurso racista e identitario, que se ha extendido a otros partidos, no puede pasarse por alto en el análisis. Para estos partidarios de Marine Le Pen, se trata también de distinguirse de las categorías sociales estigmatizadas y racializadas.

De hecho, para Nicolas Duvoux, sin ser rico tampoco, “los votantes del RN no son los más desfavorecidos, no son los que están en total desamparo y sin perspectiva. En realidad, tienen bastante miedo de parecerse a los que consideran casos sociales. Buscan distanciarse de estas figuras repulsivas, lo cual es un mecanismo absolutamente fundamental para entender las razones de este voto”.

Violaine Girard, socióloga y profesora de la Universidad de Rouen-Normandía y autora del libro Le Vote FN au village : trajectoires de ménages populaires du périurbain (publicado por Le Croquant), realizó una investigación en las zonas periurbanas de Bugey, región situada a unos cuarenta kilómetros al este de Lyon. Esta zona acogió hogares de clase media o trabajadora, que luego pasan a ser propietarios de sus viviendas.

A la luz de su trabajo, la socióloga confirma que es complicado atribuir el voto RN de las clases precarias sólo a su condición económica. La desesperación no puede explicarlo del todo.

“Cuando empecé a trabajar en estas cuestiones, sobre todo entre 2009 y 2012, también había muchos resultados de encuestas sociológicas que mostraban que una parte de los votantes del Frente Nacional procedía de las clases trabajadoras y de las categorías precarias. Pero también hay una proporción importante de autónomos o de profesiones intermedias que han votado a Marine Le Pen, aunque sean menos numerosos que los trabajadores de la sociedad. Estos electorados son compuestos y heterogéneos”.

Violaine Girard insiste en el hecho de que estos hogares de clase trabajadora o media que están comprando propiedades en los barrios recientes no son los más pobres. El desempleo masivo no existe en las zonas analizadas. Estas personas aspiran a la promoción social de sus hijos, que tienen empleos estables gracias a sus estudios, a menudo de formación profesional.

La investigadora Nonna Mayer señala que una de las nociones clave para votar a Marine Le Pen es el nivel de educación. Cuanto menos educación tengas, más probable es que la votes. No tener una titulación en una sociedad basada en el conocimiento puede provocar mucha frustración.

Como el miedo a bajar de categoría social, de estatus, que es fuerte entre los jóvenes trabajadores, entre los que Marine Le Pen obtiene mejores resultados. “Existe entre ellos esa vieja y tenaz idea de que los asistidos, en su mente personas de origen inmigrante, viven mejor que ellos y que todo es más fácil para ellos”. 

Un análisis basado en esquemas 'miserabilistas'

El sociólogo Nicolas Duvoux también ve detrás del voto RN una oportunidad para que estas categorías de la clase trabajadora se sientan privilegiadas y obtengan una forma de reconocimiento simbólico. “Detrás del voto al RN, también hay una forma de intentar alejar el miedo a bajar de categoría o descender. Se dicen a sí mismos: somos mejores que los de abajo y los extranjeros, sobre todo por la preferencia nacional”. Así que piensan, a pesar del carácter antisocial del programa de Marine Le Pen, que les será más fácil obtener una vivienda o un empleo. Y eso no es cierto.

Varios estudios sociológicos han explorado este sentimiento que alimenta la extrema derecha. “El sociólogo Robert Castel ha trabajado mucho sobre la forma en que las ayudas sociales generan mucha frustración y competencia entre los pobres”, continúa Nonna Mayer. “Otro sociólogo, Olivier Schwartz, escribió sobre esto y decía que las clases trabajadoras sufren de una especie de estrabismo. Se definen a la vez frente a la parte superior e inferior de la sociedad. Demostró que existía la clase social objetiva, pero también la subjetiva y que ésta era aún más importante”, abunda Mayer.

Por último, para Nicolas Duvoux, no hay que olvidar una de las razones del voto RN: el sentimiento de desprecio de las élites hacia las clases medias y trabajadoras. Esto explica por qué, en las zonas rurales, la gente que está lejos de los centros de poder y de toma de decisiones puede optar por la extrema derecha. “Los principales representantes de la clase política están muy alejados socialmente. En las antiguas profesiones de los diputados no hay trabajadores”, añade Violaine Girard.

También cabe observar las trayectorias de la politización para entender mejor lo que está sucediendo. De hecho, los municipios estudiados por Violaine Girard no están impregnados de militancia, ya sea sindical o política, lo que favorece más bien el voto a la izquierda.

De ahí su orientación más marcado de derechas. “Los habitantes de la región de Bugey viven a veces con grandes desequilibrios financieros, tienen préstamos a más de 35 años y sólo tienen un coche, lo que les complica la vida. Frente a la transformación del mundo del trabajo, en el que se dice que hay que demostrar individualmente para conseguir un contrato indefinido, por ejemplo no teniendo en cuenta las horas extras. Esto conduce a formas de politización de la derecha. Luego, poco a poco, los habitantes de estas zonas suburbanas se pasaron al FN/RN”.

Por ello, Violaine Girard considera que es necesario alejarse de un análisis alimentado por “esquemas miserabilistas”. Por otro lado, explica que la gente puede estar en el paro y seguir teniendo formas de politización de izquierdas por diferentes motivos, “porque se han criado en un ayuntamiento comunista, por ejemplo”.

Esto es lo que también observó Nonna Mayer. “No hay ninguna fatalidad que haga que sistemáticamente cuando se es precario se vote a la extrema derecha. Depende del contexto político. En 2012, cuanto más precaria era la gente, más votaba a François Hollande, porque esperaba que la izquierda se ocupara de sus problemas. Quedaron muy decepcionados y en 2017, para mi gran sorpresa, los más precarios votaron a Marine Le Pen. El voto depende realmente del contexto”.

El otro elemento que tiende a demostrar que el voto de RN no es un voto limitado a las clases más bajas sigue siendo la abstención. El fenómeno es masivo entre los muy pobres, los que son muy precarios y escapan a todos los radares. “Hay un gradiente social muy fuerte: cuanto más joven y más pobre se es, menos se vota. Y esta realidad se expresó con gran brutalidad durante estas elecciones”, señala Nicolas Duvoux. 

Este análisis lo comparte Nonna Mayer, que señala que “el primer impacto de la precariedad es desviar a la gente del voto”. En las encuestas que la investigadora realizó durante las elecciones presidenciales de 2012 y 2017, observó que los más precarios tienden a replegarse sobre sí mismos y a desmoralizarse hasta el punto de que este ejercicio democrático deja de tener sentido para ellos.

Otros se enfrentan a un obstáculo material. No están inscritos en el censo electoral o no están inscritos correctamente. “Vimos que más del 50% de los precarios se autoexcluyeron de votar de una u otra forma en las elecciones presidenciales de 2017, y son de los pocos abstencionistas constantes porque, en contra de una idea errónea común, no son los mismos que se abstienen de una ronda a otra”.

Traducción: Mariola Moreno

Leer el texto en francés:

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