Así es la pesadilla de parir y nacer en la Gaza arrasada

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Céline Martelet (Mediapart)

"Echa mucho de menos a su padre. Mi hija aún es pequeña, es verdad, no habla mucho, pero repite 'baba, baba' en cuanto ve algo que le gusta". Baba significa 'papá' en árabe. Fue la primera palabra que la hija de Fairouz (nombre ficticio) pronunció antes de la muerte de su padre. Desde Rafá, en el sur de la Franja de Gaza, por mensaje de audio, esta madre se disculpa por tardar tanto en respondernos. La conexión a Internet es siempre muy lenta e inestable en este enclave palestino, sometido a un asedio total. 

"No es fácil vivir desde que murió mi marido. Cuidábamos juntos a nuestra hija. Nunca pensé que tendría que criar sola a una huérfana", confiesa esta palestina. Antes del 7 de octubre, esta joven viuda vivía en la ciudad de Gaza, en un piso en la última planta de un edificio cerca del mar, con una cocina y un salón con decoración ultramoderna. Desde su terraza, las puestas de sol ofrecían un respiro, un soplo de aire fresco, en el corazón de una Franja de Gaza donde la densidad de población es de las más altas del mundo. Su marido murió en un ataque aéreo israelí pocas semanas después del estallido de la guerra. Ella estaba con él aquella mañana. Sobrevivió con su hija, que entonces no tenía ni un año. "Es muy difícil ser madre joven. Porque la guerra te quita toda la energía. El miedo a perder a tu bebé en un ataque aéreo te paraliza", dice Fairouz, con la voz temblorosa. 

Según la ONU, casi un millón de mujeres y niñas se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Ahora viven hacinadas en pisos, en escuelas de la ONU convertidas en refugios, en tiendas de campaña o incluso en los pasillos de los últimos hospitales, convertidos también en campos de desplazados. Nunca antes las mujeres de Gaza se habían enfrentado a diario a tantos retos. 

Como pilares de la sociedad palestina, ellas desempeñan un papel esencial en las familias. "Aquí las mujeres se ocupan de muchas cosas. Cuidan a los niños y de la casa, pero también a los ancianos. Ellas son las que ahora hacen cola para conseguir agua o una bombona de gas", dice Asma desde Rafá. Una carga mental insoportable, tras más de cuatro meses de guerra. En un reciente comunicado de prensa, la ONG Care advertía: "En Gaza, las mujeres son las últimas en comer y los niños los primeros en morir". 

Los testimonios de mujeres embarazadas recogidos por Mediapart hablan de una pesadilla interminable. Al comienzo del conflicto, según la ONU, había 50.000 palestinas embarazadas. Casi 180 dan a luz cada día. "Me angustia pensar en dar a luz. ¿Cómo irá? ¿Tendré un médico a mi lado? ¿Seguirá habiendo un hospital para atenderme?", dice Nora (nombre ficticio) con preocupación. Vive en una tienda de campaña en Nuseirat con sus tres hijos. Todos los días tiene que buscar comida y comer en el suelo. Por la noche, las temperaturas bajan mucho. El aire es húmedo y llueve con regularidad en la Franja. El barro se ha incrustado por todas partes en las últimas semanas. Y en las tiendas que siguen abiertas, se han disparado los precios de los alimentos. 

Cesáreas en medio del caos

Para Nora y sus hijos no queda más que la ayuda humanitaria. Los paquetes de alimentos llegan con cuentagotas al enclave palestino y siguen siendo muy insuficientes: la mayoría se distribuyen en la superpoblada ciudad de Rafá, en la frontera egipcia. Muy pocos llegan a Nuseirat, más al norte. "¿Cómo podré dar el pecho? ¿Dónde encontraré pañales? Vivimos al día, a veces nos traen latas de conserva. Mis hijos ya han perdido mucho peso. No siempre encontramos agua potable. Pero no tenemos elección, así es como vivimos ahora” 

Cuanto más dura la guerra, más desbordados están los hospitales que quedan. Los heridos por los bombardeos llegan a raudales y las mujeres dan a luz en medio de ese caos. "Desde el comienzo del conflicto, hemos atendido 2.739 partos en nuestra maternidad", explicaba el Dr. Marwan Nasser a finales de enero. Es el director del hospital Al-Awda de Nuseirat. "Cada día llegan unas cincuenta mujeres embarazadas. Es mucho más de lo habitual. Hemos tenido que practicar casi 950 cesáreas de urgencia”. 

Cuatro prematuros en una incubadora

Pocas horas después de dar a luz, las madres y los bebés tienen que abandonar el hospital. Muchas regresan a tiendas de campaña donde las condiciones higiénicas son desastrosas.

En las maternidades no hay espacio para la atención postnatal de los recién nacidos ni de las madres, ni siquiera para las que han pasado por una cesárea. Afectadas por este desastre humanitario, algunas también abortan. Los prematuros son mantenidos con vida en incubadoras donde los médicos se ven obligados a meter a tres o cuatro en cada una.

La muerte de una diabética

El doctor Zouhair Lahna no consigue salvar a todas las pacientes que atiende en el hospital de Rafá, el último hospital materno-infantil de la ciudad. Este obstetra marroquí consiguió entrar en la Franja de Gaza el 20 de enero con la asociación de médicos PalMed. "Una mujer diabética de 24 años perdió a su bebé cuando estaba embarazada de 7 meses. Iba a practicarle una cesárea para extraerle el feto muerto. Parecía estar mejor, pero su estado empeoró de repente. La unidad de cuidados intensivos no tenía el tratamiento necesario para salvarla", relata con voz agotada el médico contactado por WhatsApp. “Fue un choque para mí, porque creía de verdad que iba a salir adelante. Otra mujer murió porque llegó estando ya demasiado fuera de plazo. Le hicimos una cesárea para sacar al bebé, pero contrajo una infección. Murió tres días después. Estas muertes podrían haberse evitado, murieron a causa de la guerra". 

Mucha bronquiolitis, entierros sin duelo

Muchas mujeres no pueden llegar a los hospitales y dan a luz donde encuentran refugio. Otra fuente de preocupación para el Dr. Lahna son las condiciones de vida de los recién nacidos. "Muchos padecen bronquiolitis, por ejemplo. La más mínima infección representa un enorme riesgo de mortalidad. Porque no tenemos los recursos humanos ni materiales para salvarlos”.

Por el momento, es imposible calcular el número de bebés que mueren a las pocas semanas de nacer. Se les entierra rápidamente. Nadie viene a visitar a los padres para darles el pésame, como es tradición. La violencia de la guerra y la necesidad urgente de sobrevivir impiden el más mínimo duelo. 

Mujeres por todas partes

"¿Cómo vamos a salir psicológicamente de esta guerra?“, se pregunta Fairouz, la joven viuda. “Están destruyendo nuestra salud mental. El doctor Lahna también habla de destrucción. "Nunca he visto un desastre humano igual en tan poco tiempo. Es una destrucción de la vida", afirma este hombre que ha dedicado su vida a la labor humanitaria.

Tras este último mensaje de audio, nos envió un texto en el que pedía la apertura del paso fronterizo de Rafá con Egipto. Escribe: "En todas las guerras, siempre hay forma de que la población civil abandone las zonas de conflicto. Los palestinos de Gaza están atrapados [...]. De todos los conflictos que he vivido, en el Congo, Etiopía, Afganistán, Siria y Yemen, este es el único en el que la población no puede protegerse a sí misma ni a sus hijos". 

En los vídeos difundidos por los palestinos desde la Franja de Gaza, se ven mujeres por todas partes. En los hospitales, son ellas las que están junto a la cama de sus niñas o niños ensangrentados. También son las que vemos cargando con sus hijos cuando tienen que huir cada vez más al sur. Y son ellas las que se ven alrededor de las tiendas horneando pan o lavando la ropa.  

El deseo de Yara

"La situación es especialmente difícil para las mujeres y las niñas. No encontramos condiciones sanitarias cuando tenemos la regla. También es imposible conseguir medicamentos para reducir el dolor menstrual", dice Yara, de 22 años. Antes de la guerra, esta palestina se casó con el que describe como el hombre de su vida. "Crecimos juntos. Durante doce años fuimos los mejores amigos".  

Nada más casarse, la joven pareja se instaló en un piso en la ciudad de Gaza, y entonces llegó el momento de marcharse. Irse y abandonar todo lo que acababan de construir. Fue una experiencia desgarradora para la recién casada. Una noche, nos envió dos fotos. La primera, tomada desde la tienda abandonada en Rafá donde se había metido con su familia. Se ve una calle sucia, basura y mucha gente que parece ir deprisa. En una valla hay ropa de los niños secándose . “Nunca pensé que un día acabaría aquí, viviendo así, casi en la calle". 

La segunda foto es un pequeño ramo de rosas en un jarrón. No hay nada para celebrar el amor en Rafá, pero aún quedan estas flores", escribe Yara. “Si muero, sólo quiero una cosa: no ser un número. El mundo tiene que saber que en Gaza todas tenemos una historia. Hoy, ninguna joven piensa en el futuro. Después de todo lo que he perdido, lo único que me queda es el amor”.

EEUU bloquea una nueva votación en la ONU 

El martes pasado, Estados Unidos votó en contra de otro proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU en el que se pedía un "alto el fuego humanitario inmediato" en Gaza. Tras semanas de discusiones, Argelia, que lanzó la iniciativa tras la sentencia de la Corte Internacional de Justicia a finales de enero, en la que se pedía a Israel que impidiera cualquier posible acto de "genocidio" en Gaza, pidió que se votara el martes por la mañana, indicaron a la AFP varias fuentes diplomáticas. 

La última versión del texto vista por AFP el sábado "exige un alto el fuego humanitario inmediato que debe ser respetado por todas las partes", mientras que la ofensiva israelí en Gaza ha dejado 28.858 muertos, la gran mayoría civiles, según el Ministerio de Sanidad, controlado por Hamás. El proyecto de resolución "rechaza el desplazamiento forzoso de la población civil palestina" y pide que se ponga fin a esta "violación del derecho internacional". También pide la liberación de todos los rehenes. 

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Sin embargo, al igual que los textos anteriores criticados por Israel y Estados Unidos, no condena el ataque sin precedentes de Hamás contra Israel del 7 de octubre, que causó la muerte de más de 1.160 personas, la mayoría civiles. En una declaración el sábado, la embajadora estadounidense ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, denunció la decisión de Argelia de someter el texto a votación, repitiendo que podría "ir en contra" de las negociaciones diplomáticas en curso. 

Caja negra

Las entrevistas se realizaron por WhatsApp. El acceso a la Franja de Gaza sigue estando prohibido a los periodistas extranjeros. Es imposible entrar desde Israel o Egipto. Una de las entrevistas fue realizada por Mohamed Ebeid, un gazatí desplazado que vive en el campo de Nuseirat, en el centro del enclave.

Traducción de Miguel López

"Echa mucho de menos a su padre. Mi hija aún es pequeña, es verdad, no habla mucho, pero repite 'baba, baba' en cuanto ve algo que le gusta". Baba significa 'papá' en árabe. Fue la primera palabra que la hija de Fairouz (nombre ficticio) pronunció antes de la muerte de su padre. Desde Rafá, en el sur de la Franja de Gaza, por mensaje de audio, esta madre se disculpa por tardar tanto en respondernos. La conexión a Internet es siempre muy lenta e inestable en este enclave palestino, sometido a un asedio total. 

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