Por qué la bomba de calor para aclimatar la vivienda no despega en España pese a que ahorra energía

Una trabajadora pone el aire acondicionado a 27 grados, a 10 de agosto de 2022, en Barcelona.

La instalación de bombas de calor para calentar la vivienda en invierno y enfriarla en verano son furor en Europa, pero en España no terminan de despegar. Estos aparatos generan entre tres y cinco veces más calor que una caldera de gas o un radiador eléctrico con la misma cantidad de energía, por lo que en el día a día son mucho más económicos. Sin embargo, instalar una bomba en una vivienda puede costar alrededor de 8.000 euros, y por ahora no hay incentivos suficientes para hacerlo, según reclama el sector. Estos aparatos también son imprescindibles para sustituir el gas natural por energías renovables en casa y descarbonizar las ciudades. 

Este lunes, APPA Renovables, la patronal de empresas de energía renovable, publicó por primera vez datos sobre la generación de energía con bombas de calor en España. En 2021 se generaron 1.158 ktep (kilotoneladas equivalentes de petróleo) de energía con ellas, solo un 8% más que en el año anterior. Paralelamente, en Europa el crecimiento de las bombas de calor en 2021 fue del 41% interanual, según la Agencia Internacional de la Energía. Aun así, el borrador del Plan Nacional de Energía y Clima, publicado en junio por el Gobierno, recoge que España incrementará el uso de estos aparatos un 129% de aquí a 2030. 

Una bomba de calor funciona igual que una nevera. Un fluido que recorre un circuito cerrado toma calor del aire exterior de la casa y se comprime para incrementar su temperatura. Después, un disipador expulsa ese calor generado a las habitaciones o se introduce en una caldera para calentar el agua que sale por el grifo, que va a la lavadora o que termina en un radiador, tal y como hace ahora una caldera de gas o una eléctrica, pero utilizando mucha menos electricidad. Además, el circuito puede invertirse para generar aire frío en verano. Este sistema se denomina aerotermia porque toma el calor del aire, y es el más común en los hogares, aunque también se puede tomar calor del subsuelo (geotermia) o del agua (hidrotermia). 

En realidad, en España ya hay 3,8 millones de bombas de calor aire-aire, según el IDAE, en forma de aparatos de aire acondicionado para enfriar y calentar habitaciones. Lo que ahora se pretende es que esos aparatos se expandan para calentar los radiadores de toda la casa y también el agua, de forma que toda la vivienda pueda aclimatarse con electricidad.  

José Ignacio Linares, profesor de Tecnologías Energéticas de la Universidad Pontificia Comillas, explica que la clave para que la bomba de calor de aerotermia sea mucho más eficiente (y asequible) que una calefacción de gas o un radiador eléctrico es que toma energía de dos fuentes. Por un lado, electricidad, que se paga, pero también energía calorífica del aire, que es gratis. "La bomba siempre tiene una eficiencia superior. Un calefactor eléctrico tiene una eficiencia del 100% y por cada unidad de energía eléctrica genera una de calor, pero una bomba tiene una eficiencia de entre el 200 y el 400%, porque estás tomando energía de dos sitios", explica. Eso sí, advierte de que hace falta tener la casa asilada para que su funcionamiento sea óptimo, con una etiqueta energética C o superior. 

El problema está en el coste. Según Linares, instalar en un adosado una caldera de gas cuesta menos de 2.000 euros, mientras que una bomba aerotérmica de potencia similar son unos 8.000 euros si se quiere para aire acondicionado y agua. Además, también hay que aumentar la potencia contratada de luz de unos 3,5 kw que tiene una vivienda estándar a unos 7 u 8 kw. 

El experto también apunta que la aerotermia tiene ciertas limitaciones físicas, ya que cuando el aire es muy frío en el exterior –temperaturas constantes bajo cero– el aparato pierde rendimiento porque el compresor requiere más energía para calentar el aire. "Cuando estamos en zonas climáticas D o E (Soria, Burgos, León...) la bomba de calor aerotérmica no funciona del todo bien; necesitas un aislamiento muy, muy bueno en la casa. Ahí es más interesante la bomba con geotermia, aunque es mucho más cara", opina Linares. 

Por otra parte, en zonas cálidas con sol los expertos recomiendan invertir en un sistema de bomba de calor aire-aire –uno que no caliente agua, que es mucho más barato– y combinarlo con paneles solares térmicos, que calientan el agua con la energía fotovoltaica. Un informe publicado en octubre por el European Environmental Bureau (EEB) recomienda esta opción para las viviendas de países mediterráneos. Según ese estudio, España es el séptimo país de la UE donde antes se compensa la inversión para sustituir una caldera por aerotermia. Si se combina con la tecnología termosolar, todo el coste del proyecto se recupera en cuatro años a través del ahorro en gas natural, según el EEB, una red europea de organizaciones ecologistas. 

Aunque la inversión en una bomba de calor es muy elevada, en España hay ayudas que provienen de los fondos del Plan de Recuperación europeo para apoyar su instalación, que gestionan las comunidades autónomas, aunque han tenido poco éxito hasta ahora. Para la sustitución de gas por bombas en viviendas ya construidas, se dan 570 euros por kW instalado con aerotermia y 1.620 euros por kW por geotermia. En todo caso, las bombas de calor pueden instalarse para todo un edificio o casa por casa, aunque la primera opción es mucho más complicada en bloques ya construidos.

Desde APPA criticaron el lunes que estas ayudas a las bombas de calor son insuficientes y se conceden meses después de haber hecho la compra, como ocurre con la subvención al coche eléctrico, y deben darse al momento para atraer a la población. José M. González, director de la organización empresarial, también culpó a las ayudas del Gobierno aprobadas en 2022 para abaratar el gas natural en el contexto de la guerra de Ucrania, ya que reduce el ahorro potencial de apostar por una bomba eléctrica. "España ha sido pionera en intervenir el sector eléctrico y no le ha venido nada bien subvencionar la tarifa regulada del gas. Cualquier usuario doméstico o pequeño negocio no tiene incentivo a cambiar a la bomba de calor", señaló González. Según APPA, el crecimiento de la instalación interanual de estos aparatos es una quinta parte que en el centro y norte de Europa. 

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Francisco Zuloaga, consultor de Ecodes en la Plataforma por la Descarbonización de la Calefacción y el Agua Caliente, también apunta a que las ayudas que reparten las comunidades autónomas sufren cuellos de botella administrativos y no se conceden al ritmo necesario. "Simplemente no se ha dado a este tema la prioridad política que necesita. De las renovables y el coche eléctrico se ha hablado mucho, pero no de esto, pese a que es algo que afecta a toda la población y que se usa todos los días", afirma. 

Además de la falta de incentivos, José Ignacio Linares subraya que España es un país que depende menos de la calefacción que otros del centro y norte de Europa, donde está encendida más de la mitad del año, por lo que allí se rentabiliza más rápido la inversión en una bomba de aerotermia. De media, en la UE el 64% de la energía que consume un hogar se destina a calefacción, frente al 45% en España, según Eurostat. Aunque la parte positiva es el sistema de bomba también sirve para enfriar, y de nuevo, es varias veces más eficiente que un aire acondicionado. 

La bomba de calor también es indispensable para reducir la contaminación, ya que el 42% del consumo energético de la UE corresponde a edificios, más que la industria (26%) y el transporte (28%). Y dentro del hogar, el 78% de esa energía se destina a calentar el ambiente y el agua.  

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