La autodestrucción del cártel de Sinaloa

El Mayito Flaco, el futuro del nuevo Cártel.

Tras la traición que llevó a la detención por parte de Estados Unidos de Ismael El Mayo Zambada, gran capo de lo que fue el cártel de Sinaloa, comenzó una cruenta guerra civil interna que sigue activa y de la que aún no se han recuperado ni Sinaloa (México) ni la propia organización criminal. De hecho, una de las facciones implicadas está siendo masacrada por la otra. La principal razón es que no tiene respaldo político federal del Estado de Sinaloa, algo imprescindible para ellos, porque ese apoyo se ha desmoronado como un castillo de naipes en estas últimas dos semanas.

La estructura de los cárteles mexicanos es imposible de sostener en el tiempo sin que políticos muy importantes del país estén implicados en el mismo juego. Y eso está teniendo consecuencias ahora mismo en Sinaloa tras una ofensiva completa de la justicia de Estados Unidos contra representantes públicos sinaloenses muy relevantes.

El cártel de Sinaloa es una empresa criminal multimillonaria con ramificaciones en todo el mundo y que basa sus ingresos es el tráfico de drogas. Con los años ha diversificado tanto el negocio que posee empresas legales que dan beneficios reales a toda la organización, pero ahora se encuentra en un momento de cambio total. El cártel se basaba en una alianza férrea entre la estructura del Mayo Zambada y del Chapo Guzmán que cambió por completo el 25 de julio de 2024, cuando Zambada llegó en un avión a un aeropuerto de Texas y pasó a estar bajo custodia de un juez estadounidense.

La traición al Mayo Zambada por parte de los hijos del Chapo Guzmán cavó la propia tumba de la organización, que ha ido perdiendo sus principales piezas poco a poco, primero a Ovidio Guzmán López y después Joaquín Guzmán López.

El primero duró mucho en libertad tras protagonizar el Culiacanazo, el mayor escándalo de seguridad de la década en México. Y el segundo fue quien lideró la artimaña para entregar al Mayo Zambada a Estados Unidos. Sin Joaquín Guzmán López no habría sido posible esto, fruto de la cooperación que han tenido los hijos del Chapo Guzmán con la DEA y con otras instancias de EEUU. Todo apunta a una venganza orquestada hace ya tiempo, por una motivación concreta: uno de los hijos del Mayo, Vicente Zambada, alias Vicentillo, se convirtió hace años en testigo protegido en para la agencia americana, y por eso disfruta de su libertad.

Guerra abierta entre los hijos de los capos

En esta trama de vendettas y traiciones hay una larga historia detrás, porque todos los grandes capos actuales del cártel de Sinaloa se conocían desde niños. El Mayito Flaco, hijo del Mayo Zambada y que ha heredado la organización criminal, declaró la guerra de por vida a los hijos del Chapo Guzmán. Todos están en la diana, y cualquiera que les apoye también. Así lo ha demostrado en estos casi dos años.

No ha dejado títere con cabeza y ha logrado llegar a acuerdos con antiguos rivales dentro del propio Estado sinaloense, como lo es el Chapo Isidro, otro narcotraficante muy importante de Sinaloa que heredó el clan de los Beltrán Leyva y que se ganó mucho respeto de personas relevantes del crimen organizado mexicano.

Esta alianza le ha permitido al Mayito Flaco librar una guerra completa contra los hijos del Chapo Guzmán, llegando a solicitar apoyo éstos últimos al cártel Jalisco Nueva Generación, un hecho inaudito dentro del Estado de Sinaloa y que habla de la debilidad para mantener el terreno de quienes fueran los reyes del narcotráfico en México.

Toda esta situación de combates con asesinatos selectivos y tiroteos entre convoyes de sicarios y en la que miles de personas han perdido la vida ha provocado un decrecimiento de la economía de la capital de Sinaloa, Culiacán, fruto de un aumento de la violencia descontrolada que afecta en el día a día al ciudadano y a su vez a cualquier empresa.

La gran consecuencia política de todo esto en Sinaloa ha sido la caída de su gobernador, Rubén Rocha Moya, y junto a él, expolíticos y funcionarios de las altas instancias de ese Estado que fueron acusados directamente por la justicia estadounidense de cooperar con el cártel.

Con el paso atrás del gobernador de Sinaloa, y mientras se dilucida la petición de extradición, corre un rumor que dinamitaría el futuro de la carrera criminal de los hijos del Chapo Guzmán. Sin la protección política en su Estado, se sabe que Iván Archivaldo Guzmán Salazar, el último de Los Chapitos que sigue libre, está tratando de negociar una entrega pactada con la justicia de EEUU.

Los términos son por ahora secretos y los intereses que hay detrás también, porque hay mucho en juego. La única forma de ofrecer algo a EEUU es colaborando con ellos, y por la ofensiva judicial de este último mes parece que el Gobierno de Donald Trump ha adoptado una vía para tratar de limitar la influencia política de los cárteles mexicanos dando órdenes de centrarse en los representantes políticos que permiten que el sistema criminal tenga vigencia.

Mientras las piezas de ajedrez se mueven, el Mayito Flaco sigue ganando peso en el crimen organizado mexicano. Las gallinas que entran por las que salen.

Iván, el gran capo de Los Chapitos, se piensa el hecho de entrar en prisión, algo que parece que va a suceder con políticos sinaloenses que esta semana han llegado a plantarse ante la justicia de EEUU, como es el caso de Enrique Díaz, exsecretario de Finanzas de Sinaloa, y Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad en el mismo Estado.

Es decir, quienes estos últimos años tenían la responsabilidad de controlar la seguridad y la economía de Sinaloa están acusados de trabajar directamente para Los Chapitos controlando rutas de cocaína y armas. Un jarro de agua fría para la Administración de México. Y no serán los únicos en caer, porque se sospecha que Iván Archivaldo dará nombres y apellidos de quienes tenía a sueldo, y esa lista puede ser infinita mientras el cártel de Sinaloa desaparece para convertirse en otra organización criminal.

Si se borra del mapa a los hijos del Chapo, la historia de los cárteles mexicanos lleva a pensar que la facción del Mayo Zambada dirigida por una de sus vástagos se hará tan grande como lo fue en su día el conjunto de todas las organizaciones criminales que formaban parte del cártel de Sinaloa. Y en estos momentos esa gran organización criminal sólo es una mezcla de vendettas y traiciones que seguirán perpetuándose en el tiempo. Mientras el pueblo mexicano sufre sus consecuencias.

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