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Librepensadores

8M 2018 - 8M 2019

Felipe Domingo Casas
Publicada el 23/03/2019 a las 06:00 Actualizada el 22/03/2019 a las 19:49
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Desconociendo el número de organizaciones feministas y el número de la influencia de cada una al exterior y entre sí, no soy el más indicado para hacer un balance del 8M de 2018 con el 8M del 2019. Pero el hecho de que no haya visto ni oído ningún balance al respecto en los medios de comunicación tradicionales y digitales, me parecía interesante hacer este somero balance a través de mi propia experiencia de lo que observé en ambos años.

Me extraña  que dirigentes de la Comisión 8M no se hayan hecho presentes en los medios para hacer este balance o que los propios medios no las hayan llamado. En el primer caso, me parece que dar la mayor visibilidad al movimiento feminista pasa también por que sus dirigentes se hagan visibles en los medios y propaguen y confirmen las ideas que les mueven. No aprovechar las antenas informativas es una carencia que tienen que corregir. En el segundo caso, los medios de comunicación no han sido muy sensibles, más bien reacios, para hacer propaganda de la organización y las movilizaciones que iban a producirse. Prueba de ello es que el día anterior —7 de marzo— Susana Grisso entrevistó a Albert Rivera en vez de hacerlo a alguna dirigente de la Comisión 8M. Y en Telecinco estaba un conocido y reaccionario tertuliano hablando de sus mamandurrias. Ya sé que estos medios no son ni los únicos ni principales.

El año 2018 fue el año de la sorpresa del movimiento feminista, gestado en décadas. Pocos, por no decir nadie, como ocurrió con la previsión de la crisis económica del 2008, pudieron prever e imaginar que el movimiento feminista alcanzara tanta extensión y que las movilizaciones fueran tan amplias. Hubo más de 200 organizaciones feministas que trabajaron denodadamente durante meses para hacer realidad lo que se vio ese 8M. Algunos partidos políticos como Ciudadanos y el PP se opusieron hasta el último momento a las movilizaciones y paros que se iban conociendo días atrás. Fue tal el impacto en la mañana del 8M, que presentadoras de los programas de Antena 3, Susana Griso, y Telecinco, Ana Rosa Quintana, se vieron obligadas por la extensión y amplitud de las  movilizaciones desde primera hora a dejar los programas y a unirse a las movilizaciones. Por la tarde, numerosas manifestaciones masivas recorrieron la mayoría de las capitales de provincia y otras ciudades y pueblos.

Algo ha cambiado en este 2019, un año de muchos cambios políticos, que han influido también en el movimiento feminista. Para bien.

La huelga y las  movilizaciones han superado en extensión y amplitud a las del año pasado. En las convocatorias de huelgas entre paros de dos horas y de jornada completa se ha calculado que han participado más de seis millones de mujeres, una cifra muy alta. Su incidencia ha sido amplísima en la enseñanza, principalmente universitaria, y también en la sanidad. Y las manifestaciones de la tarde han superado a las del año pasado. Un dato que me parece necesario recalcar a la vista de la manifestación de Madrid, contrastado con varias mujeres que presenciaban a mi lado la manifestación,  fue la importantísima presencia y participación de hombres en la misma, superior a la del año pasado. A ojo de buen cubero estimamos en un 20% o 25% del total la participación masculina.

Que el movimiento feminista ha alcanzado una madurez inapelable lo demuestra el hecho de que la entrada en el tablero político y electoral de una fuerza política fascistoide (hablamos de su línea política y de sus dirigentes, no de todos sus  votantes ) y su influencia en el PP y Ciudadanos no ha influido negativamente  en el movimiento feminista y en sus movilizaciones. Solo ha creado más división entre las fuerzas de la derecha,   avisadas del año pasado. Avisadas y mejor preparadas las fuerzas conservadoras para combatir el movimiento feminista, se han visto otra vez desbordadas por el mismo. El PP reaccionó contra el movimiento feminista del 8M no sumándose a la manifestación y Ciudadanos lanzó al viento la reivindicación del feminismo liberal. Ni chicha ni limoná. Teniendo en cuenta que Ciudadanos no es un partido liberal, sino ultraliberal o neoliberal en  economía, la desigualdad que dicha política genera se trasladará  al feminismo, que en su razón de ser propugna la igualdad . “Uno de los elementos que caracteriza a esta ola del feminismo es  la crítica feroz a un modelo capitalista neoliberal que se sustenta firmemente sobre los pilares del patiarcado”, dice Marisa Kohan.

Aunque el  movimiento feminista abarca a todo el espectro político de las mujeres, echo en falta en las manifestaciones a las mujeres que dentro de la iglesia católica romana luchan contra su discriminación y reivindican, entre otros derechos, acceder  al sacerdocio y al episcopado en pie de igualdad con los hombres, reforzando el grito de las feministas contra la Conferencia Episcopal, a la que tildan de machista y patriarcal. Es sorprenderte que en la manifestación de Madrid se hayan visto decenas de mujeres musulmanas unidas a diversas movimientos feministas porque “se han visto obligadas a correr vertiginosamente para enfrentarse a toda prisa a un capitalismo que además de racista, es patriarcal”  y “porque a diferencia de lo que ocurrió en el feminismo europeo coetáneo, la religión fue vista como un motor imprescindible de transformación y liberación personal y colectiva”, relata Luz Gómez en el número de tintaLibre del mes de marzo.

Tengo copiado en mi cuaderno esta cita, sin apuntar su origen: “En el largo y durísimo trayecto, el feminismo ha ido añadiendo a su agenda la lucha contra el patriarcado, el capitalismo, el imperialismo, los fundamentalismos, las teocracias y el cambio climático, que feminiza aun más la pobreza”. Por suerte para el movimiento feminista, si se me permite la expresión, ha surgido un movimiento juvenil mundial muy potente y en tiempo récord por iniciativa de la joven sueca Greta Thunberg contra el cambio climático, que ha organizado huelgas y movilizaciones en 1.000 naciones y en 50 ciudades españolas para el pasado viernes 15 de marzo.

Aunque tampoco es casualidad. Esa explosión juvenil y, por tanto, con tanto recorrido, tiene sus antecedentes en los movimientos y organizaciones verdes que tienen presencia en parlamentos nacionales y en el europeo, con la excepción de España, por otra parte, pionera y estandarte de las movilizaciones feministas. Si en tiempos de normalidad y bonanza las mujeres sufren discriminaciones, por la experiencia conocemos que siempre que hay una crisis económica, social, bélica, las discriminaciones se agrandan y las que primero la sufren son las mujeres.

Estas causas y la división y pugna de las fuerzas de derechas hicieron que esas conductoras de los programas de la mañana de Antena 3 y Telecinco, Susana Grisso y Ana Rosa Quintana, en este año se excusaran de no abandonar sus programas para que no se las manipulara y  pidieron que se respetara su decisión. Excusatio non petita accusatio manifesta. “La sonrisa del feminismo el 8 de marzo de 2019 es el comienzo de la derrota del fascismo que ya ha venido. Y esa es la mejor noticia que un medio de comunicación como El Salto puede dar”. Hoy, el movimiento feminista es sin duda el más vivo de los movimientos de transformación a nivel mundial”. Porque el fascismo siempre vuelve. “El ur-fascismo o fascismo eterno está a nuestro alrededor, a veces vestido de paisano ( y de militar). Nuestro deber es desenmascararlo y apuntar con el índice a cada una de sus formas nuevas, todos los días, en todos los rincones del mundo”, son palabras de Umberto Eco”.

Pero los movimientos sociales no son continuamente lineales y ascendentes. Si el movimiento feminista se ha encontrado con tensiones en estos últimos años, es seguro que esas tensiones que ejercen fuerzas opuestas, conservadoras y reaccionarias, se intensificarán y crecerán en los próximos años. “Las reacciones de los grupos antiderechos no son aisladas: su ofensiva contra los avances de las mujeres en la lucha por la igualdad constituye, antes bien, un entramado bien estructurado y coordinado a nivel global y relacionado con diferentes iglesias, en particular la católica y las evangélicas” escribe Nazaret Castro en un artículo con el título La internacional neofascista.

En esa larga y dura lucha por la igualdad también interesa recalcar uno de los ejes de la lucha feminista: la de los cuidados. Una ideología recorre el mundo: la de los cuidadores. El derecho a cuidar y a ser cuidado como un derecho fundamental introducido ya en algunas constituciones. La corresponsabilidad en los cuidados corresponde a toda la sociedad y a todos sus miembros, desde el Estado a todos los ciudadanos, y debe alcanzar y ejercerse  para todos ellos principalmente para los más débiles, necesitados y vulnerables, los ancianos y los niños, sin especificar género. El trabajo del cuidado es una revolución mundial por lo que significa añadirlo al trabajo productivo.

“Para que el sistema capitalista neoliberal funcione, es condición necesaria contar con el trabajo de cuidados no remunerado de millones de personas y niñas. La cara más machista del capitalismo ha aflorado con fuerza tras la crisis que estalló ahora hace 10 años y que trajo más precarización del empleo, sobre todo el femenino, e importantes recortes del gasto social que redundan sistemáticamente en menos apoyo, más trabajo y responsabilidad para las mujeres”, insiste Maria Kohan. Los cuidados deben tener premio político y legal por parte del Estado y ser tutelados por los jueces para que la justicia sea equitativa y no se dicten sentencias injustas y a su vez que su maternidad no sea una traba para ascender en su carrera profesional.

La jueza Gloria Poyatos opta al premio Mallete porque en una sentencia pionera de la que ha sido ponente reconoce el derecho a cobrar una pensión a una mujer que se había dedicado a cuidar a su madre y que el Instituto de la Seguridad Social le negó. “Ejercer como cuidador desarrolla una inteligencia emocional muy importante para trabajar en justicia, como cualidades de empatía, ternura... Yo reivindico una justicia equitativa y no me callo ante las injusticias. Me fascina el derecho y la justicia equitativa”, afirmó en una entrevista en El Intermedio de la Sexta.

El que suscribe ha sufrido en sus carnes unas sentencias injustas que no han atendido el trabajo de los cuidados mantenidos con unos menores durante once años. Aunque el mundo no se acabará, ¡menudos dos meses y medio nos esperan! Confío en que la lucha y las movilizaciones de las mujeres y la de los jóvenes y sus votos sean decisivos para el progreso de nuestro país. También los pensionistas tienen en sus manos poder escoger lo mejor para sí mismos y para sus hijas y nietas.
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Felipe Domingo Casas es socio de infoLibre
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