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El dios necrófilo de Bolsonaro

Publicada el 17/04/2021 a las 06:00

Desde la elección de Jair Messias Bolsonaro como presidente de Brasil, este país se ha convertido en el epicentro del “cristoneofascismo” y en el lugar donde gobierna la extrema derecha de dios en un acto de la más crasa manipulación de lo sagrado al servicio de una política necrófila o, si se prefiere, de la necropolítica, por utilizar el término del politólogo camerunés Achille Mbembe. Tal situación me lleva a plantear la pregunta por la imagen de dios que subyace y legitima el cristoneofascismo de Bolsonaro. A ella voy a intentar dar respuesta a continuación.

El dios de Bolsonaro

El dios en el que cree el actual presidente de Brasil, y con él los cristoneofascistas, es el que legitima las dictaduras y denuesta la democracia. Bolsonaro ha defendido la dictadura brasileña que duró más de veinte años, de 1964 a 1985. De ella ha llegado a afirmar que su principal error “fue torturar y no matar”. También ha elogiado el golpe de Estado de Augusto Pinochet y lo ha hecho como respuesta a las críticas de Michelle Bachelet, presidenta de Chile durante dos mandatos (2006-2010, 2014-2018) y actual Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, a la política de Bolsonaro.

Este respondió a Bachelet que se olvidaba “de que su país no era como Cuba solo gracias a los que tuvieron el coraje de dar un 'basta' a la izquierda de 1973, entre estos estaba su padre, entonces brigadier”1. La reacción de Bolsonaro no deja lugar a dudas: dios se pone del lado de los dictadores y verdugos, criminaliza a las víctimas de manera inmisericorde y “almuerza en la mesa del patrón”, como cantara Atahualpa Yupanki en la mítica canción Preguntitas sobre Dios.

Comentando la Declaración postsinodal Querida Amazonía, del papa Francisco, Bolsonaro negó que hubiera fuego en la floresta húmeda y cuestionó en tono burlesco y teocrático el contenido de la exhortación: “El papa Francisco dijo ayer que la Amazonía es de él, que es de todo el mundo; coincidentemente yo estaba ayer con el canciller argentino… el papa es argentino, pero Dios es brasileño”. Es el dios del nacionalismo populista excluyente de Bolsonaro, cuya fe quiere imponer a la ciudadanía brasileña.

El dios de Bolsonaro, según Eleane Brum2, es el que odia el mundo globalizado, el que cree que los inmigrantes pueden amenazar la soberanía de Brasil, el que cree que las escuelas del país se han convertido en una verdadera bacanal infantil alentada por profesores defensores de la “ideología de género”. Y yo añado: el dios negacionista del calentamiento global, insensible a la violencia de género, supremacista blanco, militarista, hecho a imagen y semejanza del militar Bolsonaro. Es un dios vengativo, y no el Dios del perdón, de la compasión y la misericordia como el predicado y practicado por Jesús de Nazaret. Nada que ver con el Dios liberador que opta por las personas y los colectivos empobrecidos.

Es el dios de la magia y de la superstición. En el momento álgido de la pandemia, con decenas de miles de personas brasileñas contagiadas y miles de personas muertas por día, dictó un decreto por el que declaraba los cultos religiosos como “servicio esencial”. Dicha normativa se inspiraba en la afirmación del pastor evangélico Silas Malafaia, uno de sus asesores religiosos: “La iglesia es una agencia de salud emocional, tan importante como los hospitales”.

Asesorado por los pastores de las mega-iglesias, Bolsonaro minusvaloró desde el principio la gravedad del coronavirus, que calificó de “gripecilla”, y de la pandemia, que calificó de psicosis e histeria, mostró su desconfianza hacia la ciencia y propuso como alternativa la fe. Declaró su cercanía al obispo evangélico Edir Macedo, para quien el coronavirus es una estrategia de Satanás para infundir miedo, pánico e incluso terror, pero solo afecta a la gente sin fe. Como antídoto al coronavirus propone el “coronafé”, que solo es eficaz para quienes creen firmemente en la palabra de Dios. El propio Bolsonaro llegó a profetizar contra el coronavirus ante un grupo de evangélicos que le esperaba enfervorizada aclamándolo como “Mesías” a las puertas del palacio presidencial.

La respuesta a la desconfianza de la ciencia y al carácter mágico-curativo de la fe al margen de la medicina la ofrece el teólogo y filósofo intercultural Raimon Panikkar en su libro La religión, el mundo y el cuerpo (Herder, Barcelona, 2012) cuando afirma: “Desligada de la medicina, la religión deja de ser […] una fuente de júbilo […]; se torna una fuerza alienante, que, raramente, puede refugiarse en el ‘negocio’ de salvar almas no encarnadas o en la espera de un cielo proyectado en un futuro lineal, pero que pierde valor terrenal e incluso su raison d’ être, puesto que ya no puede salvar al ser humano real de carne y hueso […] una especie de medicina para otro mundo, al precio de ignorar este de aquí” (p. 111).

Y concluye Panikkar: “La religión sin medicina no es religión, se deshumaniza, se torna cruel y aliena a los seres humanos de su propia vida en esta tierra. La religión sin medicina se vuelve patológica”.

El dios de Bolsonaro exige el sacrificio de seres humanos, un sacrificio selectivo de las personas, clases sociales y sectores más vulnerables de la población brasileña, entre ellos las comunidades afrodescendientes e indígenas. Esto se ha puesto de manifiesto durante la pandemia con la muerte 350.000 personas, con un ritmo actual de en torno a 4.000 personas por día, que han sido sacrificadas con el más absoluto desprecio por la vida bajo la excusa de salvar la economía. ¡La economía por encima de la vida! La inversión no puede ser más necrófila. Es un dios ecocida que exige sacrificar la naturaleza, sobre todo la destrucción de la selva amazónica, sin reparar en que la naturaleza es la fuente de la vida, y Dios es dador de vida frente a los ídolos de muerte del cristoneofascismo.

1 El padre de Michelle, Alberto Bachelet, General de Brigada de la Fuerza Aérea Chilena, se opuso al golpe militar de Pinochet de Estado, fue detenido y torturado y murió en 1974 en cautiverio. Tras la muerte del padre, fueron detenidas y torturadas también Michelle y su madre.

2 Eleane Brum, El Dios del odio de Bolsonaro, El País, 2 de enero de 2019.

_______________

Juan José Tamayo es teólogo de la liberación y profesor emérito de la Universidad Carlos III de Madrid. Su último libro es La Internacional del odio (Icaria, 2021, 2ª ed.)

 

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6 Comentarios
  • MIglesias MIglesias 18/04/21 19:00

    El simio se hizo humano cuando comprendió su finitud, solo el ser humano es consciente de la muerte inevitable tanto de uno mismo como de todo lo que nos rodea y desde ese momento la vida fue una búsqueda constante de respuestas y de alguna forma de trascendencia que aliviara ese conocimiento que nos expulsó del Edén.
    Las religiones dan respuestas y consuelo a millones de personas, han servido de pegamento social y como transmisoras y generadoras de cultura, desde mi ateísmo entiendo a los creyentes y el papel de las religiones en la configuración de la sociedad, para bien y para mal.
    El problema de las religiones empieza cuando entran en simbiosis con el poder, no es nuevo, en nuestra cultura desde que Moisés bajó del Sinaí con las Tablas fundiendo religión y Ley, colocando a Dios como centro y referencia del poder, han pasado milenios en los que la religión se ha utilizado para reprimir, apropiarse de territorios, perseguir a oponentes y mantener privilegios a costa de aborregar al personal con la fe, el adoctrinamiento, el miedo y el monopolio de la cultura.
    La Ilustración vino a cambiar ese paradigma (va por ti, Jagoba), Dios es destronado y el hombre pasa a ser el centro del universo, desde entonces hemos ido relegando a la religión a su espacio espiritual y han surgido voces en el seno de las iglesias cristianas reivindicando los orígenes humanistas y revolucionarios del cristianismo, pero como siempre queda un reservorio hibernando en la caverna que espera el momento oportuno para salir a cazar y ganar espacio de poder reavivando los miedos y los prejuicios ancestrales. La comunidad internacional tiene el deber de presentar batalla porque se juega la supervivencia y en el caso de Brasil de forma literal.

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  • huarache huarache 17/04/21 20:42

    Estupendo artículo. Gracias.

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  • GRINGO GRINGO 17/04/21 13:18

    Los pueblos, cuanto más volcados están en la religión son más ignorantes, y es normal, todo es una cuestión de fe, y aunque dicen, lo dicen ellos, que mueve montañas, es otra gran mentira.

    Contra más ignorantes son/somos, cometen/cometemos más errores, y no hay que ir hasta Brasil, ni cegarse con los países del Tercer Mundo, también los hay en el llamado 1er Mundo, un poquito más arriba de Brasil, esos que se presentan como los "democratizadores del Mundo".

    Bolsonaro es un sinvergüenza equiparable a algunos que hemos tenido en España al frente del Gobierno, y de otros que se postulan ahora para tal cargo.

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  • Jigsaw Lo Jigsaw Lo 17/04/21 09:20

    El invento de Robert Oppenheimer , la bomba atómica fue a mucha distancia el segundo más nocivo para la humanidad, el primero e indiscutible asesino de masas ha sido el invento de DIOS.
    Hoy el articulo nos recuerda que DIOS es la herramienta perfecta para justificar dictaduras y santificar asesinos, pero es algo que ocurre en todo el planeta y ha ocurrido durante toda la historia de la Humanidad.
    Los dioses budistas, sintoístas, hindúes, fueron el motivo de cientos o miles de años de masacres en Asia.
    En Nombre de Ala las religiones musulmanas han encontrado el argumento para las mayores radicalidades asesinas.
    Pero quizas el peor de todos ha sido él nuestro, EL DIOS DE LOS OCCIDENTALES, el Dios que unos listos se inventaron a partir de la vida de un pobre renegado de la Tora judaica.
    La Iglesia Católica Apostólica y Romana desde hace mil setecientos años es la mayor organización criminal jamás concebida.
    Durante más de MIL años ( 1.000 años ) en Europa todas las masacres y genocidios fueron ordenadas por los lideres Católicos en nombre de Dios.
    Durante más de QUINIENTOS años ( 500 años ) la Iglesia Catolica en nombre de Dios asesino impunemente a más de 60.000 mujeres,( solo se cuentan las documentadas) ( muy pocas en 500 años justifican los creyentes, "sale" solo a DIEZ mujeres quemadas al mes, en toda Europa , ¡¡ seguro que eran de las que van provocando !!.
    ¿ y hoy en nuestros días ? , la respuesta es fácil, NO existe un solo fascismo contemporáneo, de los que han constituido dictaduras genocidas que no estuviera basado en La Iglesia Católica como su eje fundamental ideológico.
    DIOS, es el invento más criminal de la historia de la humanidad, todos los dioses, todos los voceros de dios, tienen las manos manchadas de sangre.
    Pdta.: el piadosísimo líder de la Iglesia Católica, el Papa Francisco, cuando era Jorge Bergoglio obispo de B.A. no solo toleró y aceptó la dictadura argentina con sus miles de asesinatos , sino que además era intimo amigo del almirante Massera principal asesino de Videla, a quienes daba los sacramentos de confesión, perdón y comunión.


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    • Edmundo Edmundo 17/04/21 12:01

      En lo de Dios S. A. estoy muy de acuerdo. Todavía estamos luchando por salir del medievo (en cierto sentido). La figura construída de Dios es básicamente la de un psicópata, que supuestamente te da libre albedrío pero que si no haces lo que dicen quienes tiene línea directa con él, te condena al fuego eterno. ¿Se puede ser más sádico , sufrimiento horrible por toda la eternidad? Repito, por toda la eternidad. La Gestapo son un simpáticos chavales comparado con esa monstruosidad.
      Lo de Oppenheimer entra en lo que que es la evolución y desarrollo de las diversas ramas de la ciencia. Se podría generar un debate ético y moral muy interesante sobre las dos bombas que se lanzaron sobre Japón. Me hubiera encantado haber tenido una discusión sobre dicho asunto en el instituto.
      Pero en mi opinión, la invención de las armas nucleares ha evitado una tercera guerra mundial durante la segunda mitad del siglo XX. Y hasta ahora. Por desgracia, la violencia todavía sigue siendo lo controla el mundo (o la amenaza de ésta). Y en el equilibrio nuclear se produce la disuasión bélica, puesto que con las consecuencias inimaginables y terribles de su uso nadie gana, nadie. Nadie podría sobrevivir al largo invierno nuclear y a la radiación.
      Esperemos que en los siglos por venir esa amenaza llegue a desaparecer. Cuanto antes mejor. Pero eso depende de avanzar hacia un mundo parecido al de la letra de la canción de Lennon (ya saben cual).

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      • MIglesias MIglesias 18/04/21 19:15

        El asesinato de cientos de miles de personas, población civil, niños incluidos, en directo o en diferido cuando además la guerra ya estaba ganada y se estaba negociando el armisticio con Japón, no tiene ninguna justificación ni a priori ni a posteriori.

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