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¿Con IVA o sin IVA?

Publicada el 02/06/2021 a las 06:00 Actualizada el 08/06/2021 a las 10:56

Celebro que Biden haya impulsado una de las revoluciones pendientes: subir los impuestos a los ricos e imponer una tasa global para las grandes empresas. Si lo logra, la recaudación servirá para financiar parte del billón de dólares de gasto social destinado a ayudar a la maternidad, reducir la pobreza infantil, comprar alimentos para las personas que no llegan a fin de mes, sufragar la sanidad y las instituciones educativas. Sin duda todo un acto revolucionario destinado a reforzar el Estado de bienestar, un giro absoluto a la política fiscal estadounidense, que siempre ha gravado más las rentas del trabajo que las del capital. Contra todo pronóstico, el presidente de los Estados Unidos resucita la propuesta de un impuesto mundial común, que dio por muerto su retrógrado antecesor Donald Trump. Quizá, en su momento, tomase buena nota del insólito manifiesto dirigido a los entonces candidatos a la Presidencia, en el que dieciocho multimillonarios estadounidenses, encabezados por Warren Buffet y Bill Gates, se ofrecían a pagar más impuestos. Sucedió poco antes de comenzar la pandemia y fue en respuesta al plan que propuso Elizabeth Warren, senadora de Massachusetts, de aplicar un gravamen especial a las fortunas con activos valorados en más de cincuenta millones de dólares.

Ahora más que nunca, frente a la crisis avivada por la pandemia, el mayor esfuerzo fiscal debe recaer sobre las rentas más altas y las grandes corporaciones. Se necesita más y mejor recaudación. Cuando compareció ante el Congreso, Biden señaló que cincuenta y cinco de las mayores compañías estadounidenses, a pesar de que habían tenido beneficios de cuarenta mil millones de dólares, no pagaron impuestos el año pasado. Es injusto, añadió, que paguen menos por sus ingresos que los trabajadores de la clase media. “Ironías de la vida: las propuestas económicas que antes eran de Podemos, ahora son de Biden”, tuiteaba Nacho Álvarez, secretario de Estado de Derechos Sociales del Gobierno y secretario de Economía de Podemos, a propósito del radical cambio político que se ha producido en la Casa Blanca.

Lo mejor es que Joe Biden y su brazo ejecutor, la secretaria del tesoro Janet Yellen, crean tendencia y están acelerando proyectos paralizados por culpa de los fuerzas conservadoras que se resisten al menor cambio y defienden sus intereses con uñas y dientes. De momento, se han desbloqueado las negociaciones de la OCDE, organismo encargado de coordinar internacionalmente las políticas económicas y sociales, para establecer una tasa, aunque de momento sea mínima, a los beneficios de las empresas y conseguir que las multinacionales tributen donde hacen sus negocios y no a través de los paraísos fiscales.

Tan buenas expectativas internacionales coinciden con la reciente aprobación en el Congreso de los Diputados del Proyecto de Ley de Medidas de Prevención y Lucha contra el Fraude Fiscal que, entre otras cosas, prohíbe las amnistías fiscales, actualiza la lista de paraísos fiscales y refuerza los poderes a los inspectores de Hacienda para combatir con mayor eficacia la economía sumergida y la evasión de impuestos. Se calcula que, por culpa de los defraudadores, España pierde a través del fraude, la evasión y la elusión en torno a setenta mil millones de euros, cantidad con la que se podría cubrir el presupuesto sanitario durante varios años.

Delante de mi borrador de la Renta, cuando se aproxima la fecha para presentar mi declaración anual, confieso que mis ánimos se resienten, una vez más, al saber que el setenta por ciento del fraude lo cometen las grandes fortunas o las grandes empresas. Solo ellas se pueden permitir el lujo de contratar excelentes asesores de los bufetes más importantes del mundo para eludir, con artimañas legales, la acción de la justicia o dilatar los procedimientos judiciales y, en caso de ser condenados, atenuar las sanciones. Imposible no citar el desastroso ejemplo del rey Juan Carlos I, residente desde hace un año en Abu Dabi. Sin embargo, las pequeñas irregularidades de los contribuyentes más modestos no tienen escapatoria.

Me recuerdan que la mayor parte de los ingresos de las arcas públicas depende del esfuerzo tributario de las rentas medias, y que de poco vale apretar las tuercas a los ricos porque son menos y, además, siempre tienen la posibilidad de trasladar su negocio o depositar legalmente su dinero en cualquier lugar donde les ofrezcan mejores condiciones. Ojalá las cosas cambien. Me consuelo pensando que la balanza se empieza a inclinar a favor de conseguir cierta equidad contributiva, pero aún estamos demasiado lejos de que se cumpla el principio constitucional según el cual cada ciudadano debe pagar en función de su capacidad económica. Para cumplir de buen grado con mis obligaciones tributarias, y no solo por temor a la sanción, necesito saber que hago un enorme esfuerzo a cambio de que mi país cuente con una buena sanidad, educación, seguridad y protección social. Pero también confiar en que haya una cierta justicia contributiva, en resumen, que pague más el que más tiene.

Existe una medida para aumentar la conciencia fiscal de los humildes asalariados y autónomos. Consiste en crear un sistema de recompensas a los que mejor cumplan con sus obligaciones tributarias. En algunos países a los que exigen facturas se les da una pequeña compensación económica. Ignoro por qué no se generalizan este tipo de estímulos para favorecer el comportamiento cívico, como sucede con las vacunas. En la ciudad de Detroit, en Michigan, pagan cincuenta dólares a los conductores que llevan a un ciudadano a vacunarse contra el covid y algunos empresarios ofrecen dinero o tiempo libre a sus empleados como incentivo para que se vacunen. En España tenemos poca conciencia fiscal y la fórmula de la recompensa a quienes voluntariamente abandonen el pequeño fraude sería la mejor manera de estimularla y el método más eficaz de acabar con la desdichada expresión ¿con IVA o sin IVA?

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Nativel Preciado es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, galardonadas con algunos de los principales premios literarios

 

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7 Comentarios
  • Dver Dver 03/06/21 14:34

    Apreciada Nativel, agradezco la información, pero me parece ingenua la propuesta, entre otras cosas porque los premios al buen ciudadano no compensarían jamás a las grandes fortunas, salvo que estos premios fuesen mejor que las rebajas de las que disfrutan. Yo propongo otra cosa.Hacer públicas las empresas y particulares con fortunas que tributen por debajo de la media de las rentas del trabajo. Los que cumplan y tributen más, se benefician del secreto del sumario. Esto puede funcionar. Hace años yo era jefe de mantenimiento de una operadora importante de telefonía móvil. Los programas de las tareas a ejecutar diariamente lo llevábamos por ordenador, obviamente, y yo me desplazaba rutinariamente a cada centro de comunicación para revisar con los técnicos el programa planteado y otras cuestiones. Pero hice que en la pared hubiese un gráfico que en un lado márcaba todas las operaciones diarias que había que hacer y en el otro, las fechas. Debían rellenar con rojo las casillas de las operaciones realizadas, de manera que si se iba al día habia medio gráfico en rojo y en línea recta. ¿Y eso por qué? Por que ese gráfico, aunque no lo entendiese el director del centro, si que se veía claramente si se iba al día o nó. Cualquiera que pasase por ese despacho de mantenimiento podía observar de un vistazo el cumplimiento de lo planificado. Algo parecido se debe hacer con los que pagan poco. Una información pública de los impuestos pagados y su facturación. En Londres, una información parecida sobre Starbucks, tuvo su efecto. La gente dejó de ir a estas cafeterías, y Starbucks reculó. La transparencia PÚBLICA es la base de todo. Anres se sabían las extensiones de las haciendas privadas y de quiénes eran, y al menos uno se situaba. Ahora todo es confuso y prima la opacidad. Te pregunto, Nativel: ¿Es la Comunidad de Madrid un paraíso fiscal? Porque Luxemburgo sigue siéndolo, y Mónaco, y Liechtenstein, ya que no basta con decir que si la justicia les requiere darán la información, sino evitar que hagan convenios fiscales particulares con cada empresa, y que la fiscalidad en estos sitios sea irrisoria. Por algo los fondos buitre tienen su sede en estos lares.

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  • arrossinat arrossinat 02/06/21 18:27

    Gracias, Sra. Preciado, por “arrimar el hombro” ‒su “hombro” que goza de justo prestigio periodístico y social en este país‒ en defensa de una tan necesaria justicia social distributiva.
    Hay innumerables cosas que “claman al cielo” en este deplorable mundo, pero, desgraciadamente, aunque clamemos a todos los cielos los terrestres necesitados de justicia, me temo que los AMOS DEL PODER no nos van a hacer mucho caso. Ni siquiera aunque ahora se ponga en cabeza del clamor el “emperador” actual.
    Bueno, veremos si al menos se consiguieran “unas migajas”…

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  • Turismundo Turismundo 02/06/21 18:16

    Las cuentas claras y el chocolate espeso, eso decían en mi pueblo y es hora de que se cumpla a rajatabla por el bien de la dignidad de España, una campaña que dure en el tiempo y ponga en la cabeza y el corazón de cada uno de los españoles el entramado y los mecanismos de la estructura y finalidad de la Hacienda Pública. El Estado es la Administración de nuestras cuentas en común .Ley, conciencia y dignidad o no seremos más que una banda de maulas y trileros con banderas y cantares

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  • clacepa clacepa 02/06/21 16:27

    Con esto de los impuestos, siempre he echado de menos buenas campañas informativas y de publicidad cuando empiezan las del IRPF, patrimonio, etc. Y más en un año como este. Campañas que expliquen bien todo lo que se paga con los impuestos y que aquel que no lo hace está perjudicando a todos. Porqué no anuncios tipo: ¿sabe cuánto han costado los millones de vacunas con las que nos podemos sentir unos privilegiados frente al resto del mundo? ¿y los sanitarios? ¿y los miembros del Ejército? ¿y los Jueves? ¿y los bomberos? Aquel que abre cuentas en Suiza o se lleva su dinero a un paraíso fiscal no está contribuyendo al bienestar de todos.

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    • Angel10 Angel10 02/06/21 17:25

      Los únicos que hacen publicidad durante el periodo del IRPF es la Iglesia Católica para que se marque su X, es decir, para trincar que ellos de pagar sus impuestos, ya sabemos lo que opinan, que no pague ni "dios"

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  • Larry2 Larry2 02/06/21 12:49

    Un gusto poder leerte, ademas del contenido que en este caso estoy contigo. En España lo que denuncian los partidos de izquierda no tiene validez, pero si viene de EEUU lo aprecian. En este país la derecha no quiere más que privatizar, salvese quien pueda, pagar menos, y adelante, salvaremos la patria, y de mientras nos entretienen ahora con Cataluña, y antes con ETA, a la vez que vemos la corrupcion juzgada, como KItchen, etc, etc, que nadie sabe nada, niegan lo que han dicho anteriormente, bueno una verguenza. La culpa la tenia antes Iglesias de todo, ahora ya va todo para Sanchez, y que se rompe el país, antes se vendiò Navarra, y ahora Sanchez tiene la culpa de lo de Marruecos. Gracias por el artículo, esta claro, pagar impuestos segun beneficios, justicia fiscal, que es lo que no se hace. Mejoraremos un poco todos, los que estan bien seguirán bién, los que estan peor lo notarán. De mientras la derecha a denunciar los indultos, se pueden tambien concentrar para denunciar al Rey emerito por sus tropelias fiscales, pero ahí no, ahí a aplaudir sus golferias, y sus fiestas a costa de todo un pueblo, agur.

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  • GRINGO GRINGO 02/06/21 10:39

    Nativel, supongo que no serás tan crédula de tragarte esa propuesta de Biden, una cosa es predicar y otra dar trigo.

    Para que las grandes fortunas, las grandísimas fortunas paguen más, se deberían empezar por atajar los Paraísos Fiscales, a continuación acometer una Reforma Integral de las Leyes Tributarias de cada país, diseñadas a la medida de esas grandes fortunas y/o empresas que luego lo aprovechan, dotar de medios suficientes para controlar el fraude a las distintas Haciendas, y a continuación establecer unas penas suficientemente graves como para que nadie se atreva a saltarse esas leyes.

    Lo que diga Biden, Buffet, Gates, o nuestro Amancio, más favorable a las "donaciones/limosnas", etc,etc,etc, queda bien, pero no hace cambiar nada, ni la realidad ni tan siquiera la conciencia.

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