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Jueces: menos partidos y más ciudadanía

Publicada el 30/07/2021 a las 06:00

La confianza y el respeto hacia los jueces son elementos imprescindibles para garantizar que el sistema jurisdiccional sea eficaz. La actuación del juez pesa sobre la credibilidad de la institución porque, y esto es fundamental, al juez se le confiere el poder que detenta con el objetivo de hacer justicia cuando aplica la ley y para garantizar los derechos de cada persona de los que pudiera verse privada de manera injusta.

Sin embargo, la confianza y el respeto no se producen por generación espontánea. La toga, las puñetas, el juramento o promesa ante la Biblia o la Constitución no son suficientes para garantizar la legitimidad en el ejercicio del cargo. La confianza y el respeto hay que ganárselos a pulso, día a día. Y la forma de hacerlo es tomar decisiones justas y bien fundamentadas, no sólo en los aspectos técnicos, sino también, y principalmente, en explicaciones convincentes, expresadas en términos tales que la ciudadanía a la que se sirve pueda comprender los motivos de la decisión, y percibir que esta se ajusta a derecho y que es la más adecuada al caso concreto.

Ocurre todo lo contrario cuando se hacen públicas decisiones que hacen dudar a la ciudadanía e incluso, y a la vista está, llevan el debate al seno de la propia judicatura. La reciente sentencia del Tribunal Constitucional por seis reñidos votos contra cinco, con una baja sin cubrir –lo que enrarece la fórmula habitual de aprobar estos dictámenes– ha llevado al desconcierto y a la contradicción al sancionar que el estado de alarma no era la herramienta para afrontar la pandemia, dado que segaba libertades, y que más oportuno hubiera sido el de excepción. Ya he dejado por escrito mi opinión al respecto y creo que cualquiera, sin necesidad de ser jurista, pudo percibir lo desaforado de tal afirmación. Algo no funciona bien en los órganos colegiados del poder judicial cuando las decisiones inapelables provocan incomprensión y son incapaces de convencernos de que con ella se ha corregido una injusticia. Antes bien da la impresión contraria, de que es fruto del capricho y la exégesis vacía de significado, que desatiende tanto la ética como la realidad social en la que tal decisión debe surtir sus efectos.

Simbiosis con el partido

El problema de base es la utilización de la judicatura por parte de la política y, más aún, la simbiosis judicial que se da en determinados casos con los políticos, a los que en ocasiones parecen apoyar con entusiasmo. Los jueces deben servir los intereses de la justicia y de la ciudadanía, no los coincidentes con el partido político que los ha promovido al cargo (Tribunal Constitucional) o que los ha elegido para integrar el órgano de gobierno de los jueces como es el caso del Consejo General del Poder Judicial en el cuoteo respectivo o que los mantiene en su cargo fruto del bloqueo institucional intencionado (o mal intencionado).

El Partido Popular estuvo en 2018 en un tris de facilitar la renovación del Consejo General del Poder Judicial con mandato ampliamente caducado (incluso con nombres que hoy se presentan de nuevo y que ahora rechazan). Pero recordemos que tal acuerdo se frustró, no sabemos si de forma accidental o a propósito, cuando el ínclito portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó, aseguró que en la negociación con el PSOE su formación había hecho "una jugada estupenda", ya que ahora los populares tendrían el control de la Sala Segunda del Tribunal Supremo "desde detrás". Sorprendente concepto de lo que supone velar por la integridad de las instituciones y su recto funcionamiento.

De manera inconstitucional, el PP se ha mantenido en su negativa a renovar el órgano de gobierno del poder judicial alegando diferentes motivos y, a mi parecer, camuflando con excusas y negativas los dos principales asuntos. Uno, el del probable rechazo de las otras partes a algún candidato (cuyo nombre se mantiene en silencio) de los que el propio partido líder de la oposición planteaba tanto para el CGPJ como para otros órganos no menos importantes como el Tribunal Constitucional. Otro, y ahí sí que les ha salido rentable la jugada, por mantener un conjunto de vocales, en su mayoría de talante conservador, que han ido nombrando jueces aquí y allá, en jurisdicciones más modestas y menos –aunque no hay juzgado poco relevante porque sus titulares irán ascendiendo a más altas cumbres– .Y, claro, al Tribunal Supremo que juzga a los aforados, asunto –¡ay!– de la máxima importancia para los de Génova 13, que se ven comprometidos por sus acciones de presunta corrupción, algunas enjuiciándose y otras investigándose todavía. La ley que cortocircuitó los nombramientos del CGPJ cuando se encuentre en funciones, vino a fastidiar el invento, aunque ya se habían aprobado numerosísimas designaciones hasta entonces.

La indignación

Días atrás la Asociación Jueces y Juezas para la Democracia (JJpD) remitió una carta al Comisario de Justicia de la Unión Europea, Didier Reynders, en la que relata perfectamente la situación: "Queremos subrayar, al respecto, que el Partido Popular, que hasta en dos ocasiones pactó con la mayoría parlamentaria la renovación de la actual composición del CGPJ, boicotea sistemáticamente todos los acuerdos y se niega a adoptar otros por intereses electorales y partidistas. Para ello esgrime diversas excusas, que van desde el veto a que participen en la negociación algunos grupos parlamentarios, la presencia como vocales de jueces que condenaron a dicho partido por corrupción, la reforma del sistema de elección y, en la actualidad, unos indultos decididos por el Gobierno". JJpD señala que la "actitud obstruccionista y antidemocrática del Partido Popular" se extiende también "al rechazo de acuerdos para renovar la composición del Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas o el Defensor del Pueblo". Así es, lamentablemente.

La desfachatez del principal partido de la oposición es tal que cuando este jueves, el presidente Pedro Sánchez instó al líder del PP a cumplir con sus obligaciones constitucionales con el órgano de gobierno de los jueces caducado hacía ya 968 días, Pablo Casado negó la mayor. Reclamó "que cumpla Sánchez", que sean los jueces los que se elijan entre sí y afirmando nada menos que "los políticos deben sacar sus manos de la Justicia".

El PP denota una desfachatez monumental o quizás no tanto y todo responda a la misma estrategia. Mientras hoy critica sin fundamento la simpatía o filiación política de altos cargos con los partidos de Gobierno, cabe recordar que Carlos Lesmes, actual presidente del CGPJ y por ende el más alto responsable del Tribunal Supremo, fue desde 1996 hasta 2004 director general en sendos gobiernos de José María Aznar. Primero al frente de la Dirección de Objeción de Conciencia y después dirigiendo la relación con las administraciones de Justicia, cargo en el que le sucedió Juan Ignacio Zoido, de profesión magistrado, luego ministro del Interior con Mariano Rajoy, alcalde de Sevilla con el PP y parlamentario europeo con el mismo partido.

Tras su recorrido por la política, Lesmes pasó a ocupar plaza en la Audiencia Nacional, llegando a dirigirla en funciones, para conseguir en 2010 la categoría de magistrado de la Sala III del Supremo. Y en 2012, siendo ministro del ramo el popular Alberto Ruiz Gallardón, Lesmes fue miembro de la Comisión Institucional para asesorar en la elaboración de la propuesta de reforma de Ley Orgánica del Poder Judicial. Un año después accedió a la presidencia del CGPJ. El hecho de que quien ostenta la máxima categoría en la carrera judicial haya servido tan profusamente en gobiernos populares parece no tener relevancia para aquellos que, como Pablo Casado, acusan a otros, a voz en grito, de meter manos en la justicia. Además, sobre este punto el silencio de determinada prensa es sepulcral y omite estos "detalles" sin importancia (claro, para ellos).

Parlamento, sí. ¿Y la ciudadanía?

¿Cómo modificar la fórmula para renovar el CGPJ? Debo decir que el sistema actual de nombramientos por vía parlamentaria me parece correcto, al gozar de legitimidad democrática, pero lo que resulta inaceptable es que la elección de los magistrados del Tribunal Supremo obedezca a intereses partidistas, de quienes pretenden extender el sistema de cuotas a un órgano en el que el mérito, la ética, la solvencia profesional y la independencia deberían ser los únicos valores presentes, por lo que hay que introducir correctivos en la fórmula.

Una opción sería revisar el modelo y establecer un núcleo elegido por jueces que se ocuparan estrictamente de las cuestiones estatutarias judiciales. El resto de los asuntos podría hacerlo otro órgano, con la legitimidad de una elección parlamentaria. Siempre mediante un método que permita un mínimo de seguridad y valoración de mérito.

La posibilidad de que solo los jueces elijan a los jueces para gobernarse no es sensata porque se sustituiría la supeditación a la voluntad general representada en el Parlamento por la dependencia gremial y endogámica. Si tal elección se realizara por un sistema regido en serio por criterios de mérito y capacidad con un baremo previo, tendría otras perspectivas. Pero no nos limitemos a este órgano de gobierno y no jurisdiccional. Se trata de mejorar la independencia del Tribunal Constitucional (TC), del Tribunal de Cuentas, del Tribunal Supremo (TS) o incluso del Defensor del Pueblo. Los miembros del TC y del CGPJ son elegidos por las Cortes, pero hay que aplicar los correctores adecuados para evitar el secuestro de la independencia judicial.

En este proceso debería también intervenir la ciudadanía. No creo que debamos llegar tan lejos como Estados Unidos, donde los jueces son elegidos en votación popular, pero podría participar de algún modo, pues la facultad de hacer justicia proviene de ella, se ejerce en su nombre y los destinatarios son ciudadanas y ciudadanos concretos. En todo caso, hay que garantizar la independencia respecto del Poder Ejecutivo, de los partidos políticos y también de las asociaciones profesionales.

En suma, la justicia reside en el pueblo, no en los jueces que son simples administradores de esta. No debemos olvidarlo nunca. La sociedad debería tener la posibilidad de aportar su opinión sobre los candidatos a desempeñar la labor de gobierno de los jueces y magistrados, para el mejor fin de aplicarlo con eficacia, eficiencia, transparencia e independencia. El sistema que hoy tenemos es absolutamente mejorable y en esta mejora necesitamos que intervengan menos los partidos políticos y se implique más la sociedad.

 

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18 Comentarios
  • Pepita Pepita 31/07/21 00:24

    Esta justícia esta a favor de el PP, del poderoso y si son derecha o extrema mejor, esta Justícia no representa a los españoles, sino a los que como dices Sr. Garzón a lo más incibico de la población,

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  • Estadea Estadea 30/07/21 21:06

    Para muestras de los jueces se cacindean y además cobran!!
    Vaya cachondeo la sentencia de la A P de Lugo al Sr Alcalde de Muras 
    De juzgado de guardia nunca mejor dicho y tanto es así que La Voz del P.P Galicia la tuvo el tiempo justo.!!!

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  • guilemm guilemm 30/07/21 18:25

    ¡Hay Sr. Garzón!, lo que Vd. propone tiene toda la lógica, pero Vd. ha estado dentro de ese mundo y en un nivel muy alto. Como ciudadano y visto lo visto, tengo la impresión que a esos jueces les trae al "pairo" el servicio a la ciudadanía y al bien común, así mismo tengo la impresíón que en dichos tribunales les jueces estan más pendientes de la política, de las luchas de poder entre ellos para seguir "trepando", con la seguridad que da tener la sartén por el mango y la libertad total para aplicar el fuero, eso sí con un puesto seguro y la barriga bien llena. Con la justicia española hoy en día y repito visto lo visto y que no se escandalicen Sus Señorias es como ir a una tómbola.
    Sería interesante (ya se que no lo va a hacer por decoro y honestidad) que nos contara lo que Vd. vivió en la audiencia nacional y como lo pusieron de patitas en la calle (eso sí con una sentencia) que muchos no comprendimos y que con jueces como Vd. creíamos en la justicia ya que en su periplo profesional no se casaba con nadie y los tenia bien puestos aunque el que tuviere delante fuera muy peligroso.
    Le deseo larga vida y salud para seguir leyendo sus reflexiones, visto lo visto y con el tiempo transcurrido seguramente Vd. lo ha ganado en salud y en calidad de vida .

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    • martin del rio, abogado martin del rio, abogado 30/07/21 21:35

      Bueno, a lo mejor no fue tan “lucido”, por decir algo, cuando personas detenidas, objetivamente torturadas, miraba para otro lado. Es muy difícil ser lúcido asimmmm, verdad?

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  • tiago tiago 30/07/21 16:51

    Completamente de acuerdo, pero mientras tanto de verdad, de verdad, DE VERDAD, que no hay ninguna otra opción a nivel Europeo de pararles los desmanes a estos corruptos de pp, o es que ninguna otra institución o el propio gobierno no se atreven. Me gustaría que alguien o el propio Blaltasar aclarase mi duda.
    ÁNIMO sr. Garzon,lo suyo¿está ya terminado en todas instancias.

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    • Dver Dver 30/07/21 22:20

      El Cmisario europeo de Justicia "recomienda" que al.menos doce de los veinte miembros del CGPJ sean elegidos por los mismos jueces. Con esta recomendación ya está dicho todo. Tenemos la sensación de que la justicia en Europa es imparcial, y no es cierto. Recomendarel Gobierno de los Jueces, cosa que al parecer practican también en Europa, es una aberración peligrosidima. No me vienen a la cabeza ahora muchos casos, pero para muestra valen dos botones. El caso Pinochet, cuando circulaba libremente por el Reino Unido, y el caso Julian Assange, también en Reino Unido cuando formaba parte de Europa.
      ¡Ah!, y uno de la semana pasada. Su Graciosa Majestad, Reina de Inglatrrra, Gales, Escocia, e Irlanda del Norte,en Irlanda del l Norte, yy de la Comonwealth, se ha pasado por el arco del triunfo una ley ambiental en Irlanda del Norte que afectaba a sus intereses personales, unos terrenales de nada, haciendo.usa de una prerrogativa que tiene de soslayar las leyes que le afecten directamente si no le interesa.

      También se me ocurre la trilogía Mileniun, aunque esto, claro está, es pura ficción.

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  • MOR MOR 30/07/21 16:47

    Brillante artículo...el PP no le interesa mover nada de nada ya que así le va muy bien, como vimos ayer al cerrar la Kichen( veremos a ver los recursos), sin ni siquiera interrogar a Rajoy y liberando a Cospedal.......creo q este juez le nombró el PP, al igual q los 3 del Supremo q se negaron a investigar el título y el master del sr. Casado....es de traca y así ? Quien va a creer en la Justiciaa ??? Y ahí siguen y encima engañando a la gente con el inmenso brazo mediático facha y mentiroso.

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  • Antonio LCL Antonio LCL 30/07/21 15:47

    Muy descriptivo y pedagógico su análisis Sr
    Garzón. Pero la confianza y respeto que nos pide... resulta de difícil aplicación con las sentencias que corren. No digamos con la que ocasionó su salida de la Audiencia, como botón de muestra. Y permítame, a la "desfachatez" referida, yo le quitaría las tres primeras letras, así de simple.

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  • Diógenes Laercio Diógenes Laercio 30/07/21 14:07

    "Algo no funciona bien en los órganos colegiados del poder judicial"... Lo que digo; algo huele a podrido en Dinamarca

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  • Domingo Sanz Domingo Sanz 30/07/21 09:52

    Desacuerdos entre PP y PSOE como el que denuncia Garzón en este artículo me parecen más teatro de los políticos para confundir a la sociedad que cualquier otra cosa.
    Prueba de ello es el hecho de que uno de los tramposos, normalmente el que gobierna, tiene maneras de resolver el litigio dentro de la ley.
    En tanto que la renovación del CGPJ es más complicada y ya se ha metido la pata en Europa con la solución de modificar los porcentajes en el Congreso, que no serían sino pan para hoy pero hambre para mañana y que sigue haciendo que la administración de la Justicia dependa de las personas y no de las normas, creo que hay que ir de frente a por el Tribunal Constitucional, que cada vez que dicta sentencia, sobre todo cuando son por mayorías ajustadas, perjudica a toda la sociedad mucho más de los que cuestan los más de 150.000 € que cada año se llevan cada uno de sus doce jueces. La solución es sencilla, se puede aplicar en muy poco tiempo y solo depende de la voluntad del gobierno PSOE-UP, pues tienen mayoría de sobra.
    Basta modificar el artículo 90.1 de la LOTC 2/1979 estableciendo que las sentencias de ese tribunal relativas a inconstitucionalidad de leyes aprobadas en parlamentos se tengan que adoptar por unanimidad para que tengan efectos legales.
    Resulta ilógico una mayoría de seis contra cinco en un TC para sentenciar cuando el Congreso y el Senado han tenido que pactar mayorías de 3/5 a la hora de elegir a 4 más 4 de sus magistrados.
    Para modificar la LOTC basta con mayoría absoluta en el Congreso, y el PSOE y UP la tienen, pues también votarían a favor los parlamentarios que apoyaron la investidura. Rajoy hizo una reforma de la LOTC en muy poco tiempo con la L.O. 15/2015 de 16 de octubre.
    De seguir como estamos, la Constitución se convertirá en una camisa de fuerza manejada por jueces mantenidos por una derecha que, en España, nunca dejará de ser franquista.

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    • jumar jumar 30/07/21 15:17

      Me parece muy acertada la propuesta

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  • Canija Canija 30/07/21 07:38

    Como siempre gracias por tu artículo 

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  • paco arbillaga paco arbillaga 30/07/21 07:12


    «… la justicia reside en el pueblo, no en los jueces que son simples administradores de esta», dice Baltasar Garzón. Si hoy fuera así en este país, en los juicios de «gente importante», o no hay justicia o el pueblo ni está, ni se le espera, ni tan siquiera se le considera.

    Visto lo visto, parece evidente que al alcalde del Jerez le condenaron por no adjetivar correctamente a una parte de quienes dicen ejercer la justicia.

    «El sistema que hoy tenemos es absolutamente mejorable y en esta mejora necesitamos que intervengan menos los partidos políticos y se implique más la sociedad.» Dentro de la mejora del «sistema» se debería introducir consultar más al pueblo la toma de algunas decisiones que nos afectan a todos, tanto a nivel estatal como autonómico; internet permite hacerlo en pocos minutos. Ya está bien que unos pocos centenares de políticos decidan ellos solos medidas que afectan a nuestras vidas tanto en el plano individual como colectivo. Osasuna y República Libertaria.

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    • Dver Dver 30/07/21 22:03

      Uno de los errores más comunes es considerar a los políticos como "los otros",gente ajena a nosotros. Los políticos somos nosotros, por activa o por pasiva. Están ahí porque los votamos, o porque votamos a sus partidos.
      Me pare cuando menos necio pensar que no nos representan. Son, queramos lo o no, nuestros representantes, y si muchos son unos chorizos o no Dan la talla es porque lo consentimos.

      Habitualmente se oye en este foro que estamos en un país de muerda porque el Poder está ocupado por sinvergüenzas. Somos nosotros quienes consentimos tales tropelías, y en nuestra mano esta cambiarlo.
      Ya se que el dinero es un poder factico de enorme envergadura, pero ello no debe hacer que confundamos las cosas. Los diputados del Parlamento son nuestros representantes soberanos, y si la mayoría no son de nuestra cuerda, pues a joderse toca. A entender cual es la situación y a pelear para que cambie.
      Yo no veré nuchos de los cambios que anhelo, pero ello no ne llava a culpar a todo un país de que no se cumplan mis deseo s. A culpar "al otro" de que no se hagan bien las cosas. Porque el señalar "al otro" como la causa de todos los males propios, ya sabemos a donde nos lleva. Al fascismo puro y duro
      Y ello aunque nuestros vecinos sean unos idiotas, según nuestro pensar.

      Más argumentar, y menos tirar a los otros con etiquetas, y no porque no sean así, corruptos y fascistas, sino porque desahogados con los improperios no conduce a nada.

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      • paco arbillaga paco arbillaga 31/07/21 06:47



        Dver: Más argumentar, como dices, pero sobre todo más vivir siendo más consecuentes con nuestra forma de pensar, dentro de nuestras posibilidades; a mí esa me parece la mejor manera de intentar alcanzar un cambio en la sociedad: empezar por practicar nosotros mismos lo que exponemos.

        No creo haber dicho nunca que este sea un país de mierda como sí se lee en algunos comentarios. Sí me reafirmo, tras más de ocho décadas de vida, que en la derecha de este país ha habido, y hay, mucha gente mala: sus hechos, sus actuaciones, sus declaraciones, así lo confirman; por esa razón escribo algún comentario en este digital, para denunciar los abusos del poder (algo que he estado haciendo toda mi vida). Osasuna2 salu2.

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