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El rincón de los lectores

El bueno y el virtuoso

  • Las ideologías políticas tradicionales quedan, en el ensayo de José Luis Pardo, derrocadas en el campo de batalla del virtuoso
  • Según Montaigne, de un lado está el que asume aquello que le ha tocado vivir; de otro, el que contesta con una actividad crítica ante la presión

Javier Lorenzo Candel Publicada 24/03/2017 a las 06:00 Actualizada 23/03/2017 a las 19:51    
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Vivimos en sociedades marcadas por la dualidad en el comportamiento de sus individuos. De un lado, el que asume aquello que le ha tocado vivir y pasea su malestar como una resignación; de otro, el que contesta con una actividad crítica ante la presión que va dejando lo que le rodea. El primero, colmado de lo que algunos llaman virtud social, que no es más que una naturaleza que encaja lo que le ha tocado vivir; el segundo, armado con el poder de la contestación, que abre combate ante las posibles injusticias.

En su torreón de aislamiento intelectual, Montaigne ya calificó a los hombres de su tiempo como aquellos que “se dejan llevar dulce y reposadamente” y los que, en el propio conflicto, dolidos y ofendidos, cargaban con las armas de la razón para derrotar a quienes les ultrajaban. A estos últimos, el pensador los dotaba del término “virtuosos”, frente a los primeros, a quienes calificaba como “buenos”.
  Muchos años después, los seres humanos no han cambiado demasiado. La sociedad ha ido evolucionando en criterios economicistas, de calidad de vida, marcados por el concepto del bienestar, las revoluciones y las guerras mundiales han dotado a los países de gobiernos diseñados para la paz social que, por muchos años, han ido dejando a un lado las pequeñas voluntades de los ciudadanos para acarrear las grandes voluntades de los mecanismos de avance del mundo en su conjunto. Pero los individuos, como átomos en la gran explosión de las revoluciones, recibieron un fortísimo impacto que los fue organizando, dependiendo del momento histórico del que se tratara, como avanzadilla o retaguardia en la contestación a los poderes establecidos, como virtuosos individuos sociales o buenos hijos de su tiempo.


En episodios recientes de la Historia de España (hablo en términos históricos), lo que hemos dado en llamar Transición puso sobre el tapete de nuestro país la voluntad de abrir un tiempo de “razón social” frente a una revolución que podría estallar tras la muerte del dictador. Algunos, yo entre ellos, consideran que el período histórico al que me refiero no quedó demasiado bien ahormado, y que obedeció a la prisa y, sobre todo, al olvido como estrategia ante la posible paz social. Aquellas aguas, en torrentera, trajeron estos lodos, abriendo la sociedad al individuo con capacidad para perdonar, al hombre bueno de Montaigne, y aislando socialmente al ofendido o virtuosos, según la definición del filósofo francés.


Sobre este análisis, entre otros, descansan algunos episodios del libro de José Luis Pardo, Estudios del malestar (Premio Anagrama de ensayo 2016), atendiendo a un tiempo surgido del embrión de la Transición española, la caída del comunismo o los atentados de Nueva York y Atocha, que podría poner de manifiesto a estas dos figuras que he venido alimentando a lo largo del artículo (el bueno y el virtuoso), con una visión que se apoya en las sociedades contemporáneas, pero que transita por la base de la filosofía platónica y aristotélica, para llegar al compromiso de Camus o Sartre y a la visión interesantísima de las tesis de Foucault en torno a  la teoría de la sublevación, con un individuo despreocupado de las leyes que podrían encausarlo, para atacar en el centro del poder, no para ocupar su lugar, sino para acabar con una hegemonía diseñada sin atender a la gran justicia social, aun perdiendo su vida en el intento.

Las ideologías políticas tradicionales quedan, atendiendo a esta idea, derrocadas en el campo de batalla del virtuoso, aniquiladas ante la contestación social que no ansía más poder que el propio del movimiento de masas arañando las decisiones injustas socialmente que los gobiernos, sean del signo que sean, puedan llevar a cabo. El individuo del Estado moderno no solo ha ganado la capacidad de estar bien sino que tiene el derecho de estarlo. Y, ¡cuidado!, ante esto, también el embrionario estado de los neofascismos y los fanatismos.

Este podría ser, entonces, el nuevo territorio de análisis de la Historia, el necesario estudio de las acciones sociales que se sublevan con el único material con el que cuentan: la palabra y la calle. Un nuevo territorio que es herencia de las distintas sublevaciones y de algo mucho más importante, el concurso del sentido común, de la solidaridad, en los nuevos tiempos de la nueva política.

Pero también es necesario decir que la literatura, el arte, las nuevas teorías filosóficas surgidas de los nuevos tiempos, la política (como concepto), la nueva clase social de los opinadores, estamos absolutamente sujetos a esta dualidad a la que hago referencia, constituyendo un núcleo fundamental en la implicación de los individuos virtuosos para el desarrollo óptimo de las sociedades de nuestro tiempo. Ante el malestar, uno puede utilizar su capacidad de opinión para aplacar la razón e instalar la bondad en los sujetos, para crear individuos encajadores, o animar a las capacidades sociales a poner de manifiesto la calidad de su acción, la importancia de sus movimientos, la necesidad de una contestación frente al que injuria, como decía Montaigne.

*Javier Lorenzo es escritor. Su último libro, Manual para resistentes (Valparaíso, 2014).


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8 Comentarios
  • Antonio Basanta Antonio Basanta 27/03/17 12:47

    Yo creo que no refleja algunas de las cuestiones fundamentales que plantea el libro, un libro excelente, por otra parte. Una primera en la que Pardo plantea que la teoría marxista que inspiró a los partidos comunistas sentaba las bases de los millones de crímenes que cometieron los comunistas. Lo importante de los comunistas, lo que le diferenciaba de los demás y emparentaba con el fascismo, no era morir por una causa, sino matar por una "causa". Otro punto fundamental planteado en el libro y no recogido es el ataque razonado de Pardo a los populismos modernos procedente de las divisiones en 2 de la Humanidad "casta" y "pueblo" u otros nombres que vienen a significar lo mismo y como los populismos modernos se apropian de "pueblo" para enfrentar a los otros, para esa guerra.

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  • jucasade jucasade 25/03/17 13:30

    Como filósofo y escritor me uno y adhiero a ese grupo de contestatarios y críticos, que nos negamos a aceptar que nuestros dirigentes, ninguneen la filosofía y las artes plásticas, simple y llanamente porque no las entienden y no dan votos. Ya está bien.

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  • Javier Paniagua Javier Paniagua 25/03/17 11:35

    No creo que las teorías políticas tradicionales queden aniquiladas en el libro. Es un buen ejercicio de análisis de las contradicciones sociales y políticas de nuestro tiempo. El libro me parece bien escrito y argumentado, tal vez demasiado reiterativo en algunos apartados como en el análisis de Carl Schmitt cuando el discurso antiliberal tiene también otros autores contemporáneos. Sigo pensando que su libro "Esto no es música" es su mejor obra.

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    • Javier Lorenzo Candel Javier Lorenzo Candel 25/03/17 13:14

      Gracias por tu aportación que, sin duda, completa el artículo. Abrazos, Javier.

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  • ManuMartin ManuMartin 25/03/17 10:46

    Un grupo de media docena de amigos acabamos de constituir, después de mucho esfuerzo, una asociación sin ánimo de lucro, València Pensa, con el fin de difundir y transmitir la filosofía como una disciplina de plena relevancia para comprender nuestro mundo y tiempo presentes. El primer fin práctico de la asociación es la celebración del primer festival de filosofía en Valencia: Avivament 2017 (#avivament2017, @avivamentfest). Desde el primer momento queríamos que viniera José Luis Pardo a presentar este libro, "Estudios del malestar", ganador del Anagrama 2016. No ha podido ser; una lástima. Tenemos aún un par de flecos para cerrar el programa... De todas maneras, una vez hecho, intentaré mantener al día a la comunicad de infoLibre de los actos que empezaremos a realizar, ya el mes que viene, para presentar y promocionar Avivament 2017, con la invitación expresa para que participen. ¡Salud y filosofía!

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    • Javier Lorenzo Candel Javier Lorenzo Candel 25/03/17 13:16

      Enhorabuena por la iniciativa, Manu. Mucha suerte para el futuro de esos encuentros. 

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  • Sancho Sancho 25/03/17 00:16

    Qué interesante. Gracias.

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    • Javier Lorenzo Candel Javier Lorenzo Candel 25/03/17 13:17

      A ti, Sancho.

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