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Liebre por gato

Amores líquidos

  • En la nueva entrega de la sección dedicada al microrrelato recogemos dos textos del escritor Javier Mije

Publicada el 01/12/2017 a las 06:00
El escritor Javier Mije.

El escritor Javier Mije.

La sección de microrrelatos inéditos Liebre por gato está coordinada por Gemma Pellicer y Fernando Valls. En esta nueva entrega recoge dos textos del escritor Javier Mije.
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Amores líquidos

Afilados carámbanos, labios de escarcha, un corazón helado, whisky on the rock y resaca; vaho en las ventanas, burbujas con el agua al cuello, un barco a pique, sólo los necios se bañan dos veces en las mismas lágrimas; nubes de paso, camas de agua, impermeables, un pozo de oscuridad; cangilones nostálgicos, devastados paraguas, goteras, humedad; áridos versos, sed de venganza, estiaje, agua oxigenada; una pena potable, un espejo aguafiestas, sirenas que se tragó el mar, todo fue naufragar.
 
El arte de amar

Su rigidez tenía algo de acatamiento sumiso y distante, como si respondiera de mala gana a su deseo. Le hubiera gustado que pronunciara alguna obscenidad, que le suplicara al oído que hiciera lo que él se hallaba en la mejor disposición de hacer. Pero la boca parecía inmovilizada por la afasia, como a medio camino de articular una palabra con muchas vocales. Abracadabra. Las mujeres eran misteriosas, seres delicados cuyo erotismo había que descifrar. Trató de aproximarse a estos secretos besando sus pechos. Demoró la lengua en su nuca. Con la meticulosidad de un topógrafo exploró su cuerpo. Pero cuando viajó a medir el grado de lubricidad que sus caricias habían logrado despertarle tocó un tejido áspero y seco. Su desánimo fue pasajero. La mano que yacía derrotada sobre el sexo no tardó en realizar otro descubrimiento: un cordón salía de la vagina, como una lengua ortopédica entre los labios menores. Creyó entonces, porque nuestras certidumbres son parasitarias de lo que nos conviene, que lo que parecía el apéndice de un tampón explicaba la rigidez de aquella dama sin comprometer su pericia como amante. Lamentaba ahora no haberla liberado de aquel objeto en primer lugar, como un hombre experimentado que sabría sumar la efusión menstrual al juego erótico. Con cuidado tiró del cordón. La mujer se desinfló brutalmente bajo su peso.

*Javier Mije (Sevilla, 1969) es licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Ha publicado en Acantilado dos libros de relatos, El camino de la oruga y El fabuloso mundo de nada, y la novela La larga noche.
 
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