x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Multimillonarios

Los verdaderos problemas de que superricos como Bill Gates financien la salud global (y no se trata de nanorrobots)

  • El mayor financiador de la OMS ha contribuido a salvar millones de vidas, pero los criterios que emplea son opacos y las soluciones suelen ser emocionantes aunque no las más efectivas
  • El papel de la filantropía de las grandes fortunas del planeta es puesto cada vez más en duda como sustitutivo de la justicia social: no acude a las causas del problema y puede servir para limpiar su imagen 
  • infoLibre ofrece este artículo sobre el coronavirus en abierto gracias al apoyo de sus socios. Aquí más información sobre cómo suscribirte o regalar una suscripción

Publicada el 20/06/2020 a las 06:00
El magnate tecnológico Bill Gates.

El magnate tecnológico Bill Gates.

EP

No, Bill Gates no va a incluir robots microscópicos en las vacunas para controlar a la población mundial, como dijo Miguel Bosé. Pero su influencia en la Salud Pública global sí que lleva puesta en duda desde hace años por expertos no solo del ámbito de la medicina, también de la política, la economía y las desigualdades que genera el neoliberalismo. La discusión sobre el papel de los multimillonarios altruistas como el fundador de Microsoft, que invierte millones cada año en campañas de vacunación, nuevos tratamientos e innovaciones médicas, ni es nueva ni se ha generado con el covid-19: ¿hasta qué punto es positiva la filantropía? ¿Qué problemas plantea algo en apariencia bueno y síntoma de generosidad, que es el hecho de que los ricos pongan dinero para solventar carencias sociales sin, en principio, pedir nada a cambio? ¿Qué es lo que hace Bill junto a su esposa, Melinda, en la fundación que llevan sus nombres, cuál es su relación con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y cómo influye en los avances médicos que salvan la vida a millones de personas de los países más desfavorecidos?

Es un debate amplio, complejo y con posturas contradictorias, que se mantiene con rigor y sin disparates: Gates no es un malvado villano de película de serie B que manipulará una vacuna para que los humanos sean sus títeres con la complicidad de los Gobiernos de medio mundo y las farmacéuticas. Tampoco es "la persona más generosa del mundo", como han llegado a definirle en algún titular. La historia real no es tan fantasiosa, aunque sí algo inquietante.

Tras la polémica retirada de Estados Unidos de la financiación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Fundación Bill & Melinda Gates se ha colocado como su principal donante. En abril, comunicó que va a aumentar su financiación en el contexto de la lucha contra la pandemia, hasta los 250 millones de dólares, y que la OMS sería una de las grandes beneficiarias. La Fundación Gates aporta el 9,8% del presupuesto del organismo (530 millones). Por comparar, España aporta 26 millones. Y el hecho de que sea una entidad privada, que solo tiene que responder a los caprichos de sus líderes (la familia que lleva su nombre, así como el también riquísimo Warren Buffett) abre puertas a escenarios peligrosos, según sus críticos.

No son solo los conspiranoicos que estos días han llenado la plaza de Callao de Madrid, con más fábulas que argumentos. Son publicaciones tan prestigiosas como la revista médica The Lancet, que ya en 2009 lanzaba un duro editorial contra el papel que juega la fundación privada de caridad más grande del mundo en la OMS y en el mundo sanitario en general. "¿Qué ha hecho por la salud global?", se pregunta. "Mucho, pero…". En ese pero está la clave: pocos dudan de que la implicación del magnate ha traído más beneficios que contraindicaciones, pero hay fallas, carencias y oscurantismo.

El principal problema es que se hace lo que Bill Gates quiere, porque es su dinero, sin atender en ocasiones a criterios técnicos y/o médicos. Las soluciones que propone, en ocasiones, no son las mejores. Sus inversiones para implantar programas de vacunas a través de la Alianza Global para Vacunas e Inmunización (GAVI, siglas en inglés) es reconocida como una de sus más valiosas aportaciones. Sin embargo, explica The Lancet, "hubo un fuerte sesgo en su financiación hacia la malaria y el VIH/sida, con relativamente poca inversión en tuberculosis, salud maternoinfantil y nutrición, y las enfermedades crónicas están completamente ausentes de su cartera de gastos". Otros expertos coinciden con este enfoque: la fundación centra sus esfuerzos en determinados problemas o determinadas técnicas y las riega de dinero, cuando otras causas estructurales u otras enfermedades más preocupantes se quedan al margen.

El jefe de investigación de la OMS sobre la malaria, Arata Kochi, lamentó mediante un memorando enviado en 2013 que Gates "estaba silenciando el debate sobre las mejores formas de tratar y combatir la malaria, priorizando solo aquellos métodos que se basaban en nueva tecnología o desarrollo de nuevos medicamentos". El multimillonario, explican sus críticos, casi siempre se decanta por la opción más emocionante, novedosa y difícil, cuando a veces es necesario hacer lo aburrido: mejorar la higiene de las poblaciones, reducir las desigualdades, fortalecer los sistemas públicos de salud. La receta habitual. Y al financiar las alternativas, Gates redirige la atención de las autoridades locales hacia las soluciones no probadas.

Otras prioridades han sido cuestionadas, recoge Vox Media en este artículo. Por ejemplo, otro artículo de The Lancet argumentó que la Fundación Bill & Melinda Gates estaba "financiando erróneamente la salud global", atacando a enfermedades infecciosas como el SIDA y la malaria sobre las principales enfermedades crónicas, como la obesidad, el cáncer y la diabetes. Linsey McGoey, investigadora de la Universidad de Essex (Reino Unido) sobre el papel de la filantropía, explica para la misma pieza que algunos países se vieron "forzados" a combatir la poliomelitis por el dinero que recibieron de Gates, cuando la diarrea en la India, por poner uno de mil ejemplos, se llevaba muchas más vidas por delante.

Lo cierto es que no es algo que Bill Gates se preocupe por ocultar. De hecho, lo defiende. Entiende así su papel como filántropo –al que, por cierto, se dedica en exclusiva, una vez ha cortado todos sus lazos con Microsoft– Lo explicaba en una tribuna para Planeta Futuro, de El País (suplemento financiado por su fundación): "En el mejor de los casos, los filántropos asumen riesgos que los Gobiernos no pueden y que las corporaciones no quieren tomar. Los Gobiernos deben usar la mayor parte de sus recursos en implementar soluciones comprobadas. Las empresas tienen responsabilidades fiduciarias con sus accionistas. Sin embargo, fundaciones como la nuestra poseen la libertad de probar ideas —que de otro modo no podrían probarse—, algunas de las cuales pueden conducir a avances".

The Lancet pide que, puestos a innovar, la fundación se deje guiar por expertos en salud pública y medicina en general que le indiquen cuáles son las vías que conducen a más posibilidades de éxito. Ya que la propia fundación reconoce que sus criterios se basan en las "pasiones" de su equipo directivo. Lo cual conduce a que casi el 10% de la financiación de la OMS sea dirigida por tres personas multimillonarias que deciden cuáles son sus prioridades por lo que les va apeteciendo en cada momento, al margen de que las causas sean justas –la mayoría lo son– o útiles.

En este artículo, el investigador indio sobre pobreza y Tercer Mundo K. M. Gopakumar defiende que la organización debe estar financiada, mayoritariamente, por recursos públicos, para evitar intereses ajenos al de la defensa de la Salud Pública. "La Fundación Gates tiene inversiones en muchas compañías farmacéuticas y de alimentos y bebidas, como Pfizer y Novartis, así como Coca-Cola. (…) Estos vínculos no han impedido que la OMS colabore con la Fundación Gates en la elaboración, por ejemplo, del Plan de Acción Mundial para la Vacunación, adoptado por la Asamblea Mundial de la Salud en 2012, a pesar de que muchas de estas empresas se benefician de este Plan de Acción", explica.

No solo Bill Gates: la opacidad de los filántropos

En Estados Unidos es amplia tanto la labor caritativa de los filántropos como la resistencia a su supuesto altruismo. Las razones son varias. Para empezar, este tipo de ayudas atacan con mayor o menor fortuna las consecuencias de la desigualdad, pero no sus causas. Que los multimillonarios tengan tanto dinero tiene una relación directa con el sistema que empobrece a los más vulnerables. Para el profesor de Política Internacional de la Universidad de Londres Gwilym David Blunt, la brecha entre ricos y pobres, que los segundos estén en manos de los primeros, es perversa. "Esto se agudiza en tiempos de crisis, porque deja los asuntos de la vida y la muerte en manos de unos pocos individuos poderosos que carecen de restricciones en su poder que no sea su propia conciencia. La libertad está en riesgo cuando el desequilibrio de riqueza y poder es tan marcado. ¿Cómo de saludable puede ser que tantas personas en el mundo dependan por completo de la generosidad de los multimillonarios?", se pregunta en The Conversation.

Así lo argumenta por su parte Anand Giridharadas, autor del superventas Winner Take All, entrevistado en el late night estadounidense Patriota no deseado: "El mismo grupo de superricos que ha presionado para ‘cambiar el mundo’ se ha aferrado a una economía de injusticia. Se han promocionado a sí mismos como salvadores, como la solución a los mismos problemas que ellos siguen causando. La causa no tiene la misma notoriedad".

Es, por otro lado, consideran algunos expertos, una vía muy útil para desviar el foco del verdadero problema: las grandes fortunas cada vez pagan menos impuestos en países como Estados Unidos. Un sistema fiscal justo gestionaría sus recursos con criterios públicos, y no en base a caprichos privados. Giridharadas pone el ejemplo de Robert Smith, multimillonario fundador de la firma de inversiones Vista Equity Partners, que se ofreció el pasado año a pagar toda la deuda universitaria de los graduados en la universidad Morehouse College de Atlanta. "Luego se reveló que Smith había defendido un vacío legal en el impuesto sobre los intereses que beneficiaba al capital privado y a su industria". No es, sin embargo, el caso de Gates, que ha defendido en varias ocasiones que la carga fiscal sobre los ricos debe aumentarse.

Por último, la filantropía es utilizada por los superricos para lavar su imagen pública cuando se ve deteriorada. Es conocido el caso de John Schnatter, padre de las pizzas Papa John’s, que dimitió tras referirse a los negros con el descalificativo "niggers" en una videoconferencia. Pero antes de verse obligado a renunciar, donó un millón de dólares a un histórico colegio de mayoría negra entre el alumnado en Kentucky.

En los 90, Bill Gates era asociado a "una conducta monopolística, depredadora e implacable", derivada de su actitud al frente de Microsoft: consistente en aplastar a cualquier tipo de competencia para establecer Windows y su software como el sistema operativo por defecto. De hecho, el magnate tecnológico se enfrentó en 1998 a un juicio por sus tácticas de negocio. Y en los 18 meses que pasaron desde el comienzo del juicio hasta el veredicto, Gates aumentó considerablemente su contribución a la fundación que había creado solo tres años antes, explica Rob Larson en Jacobin Mag.

En definitiva, las ventajas de la filantropía consisten en escapar al escrutinio público. Una vez más, y para concluir, es el propio Bill Gates el que lo explica, preguntado por si barajaba presentarse a la Presidencia de los Estados Unidos: "Decidí que el mundo de la filantropía era donde mi contribución podía ser única. Puedo influir tanto en ese rol como en cualquier cargo político. No tengo que hacer campañas políticas, no tengo que intentar ser elegido, no tengo un plazo de ocho años".

Si estás leyendo este artículo es gracias a las socias y socios de infoLibre
La salud es lo primero. Por ese motivo, en infoLibre decidimos abrir todos nuestros contenidos sobre el coronavirus para que cualquier ciudadano pueda leerlos gratis. Ese esfuerzo no habría sido posible sin socias y socios que creen en un periodismo comprometido y que ponga en cuarentena a las 'fake news'. Si eres uno de ellos, gracias. Sabes que puedes regalar una suscripción haciendo click aquí. Si no lo eres y quieres comprometerte, este es el enlace. La información de calidad es la mejor vacuna contra cualquier virus.

 

Más contenidos sobre este tema




13 Comentarios
  • senenoa senenoa 22/06/20 13:09

    Esto nos pasa por tener una ONU que es un fraude, un engaño, una filfa. Si tuviéramos una ONU realmente independiente (sin derechos de veto) y bien financiada, osea con poder real, y los ricos pagaran impuestos ala altura de sus ingresos; entonces estas cosas no pasarían.
    Y todo esto teniendo en cuenta que Bill Gates es uno de los grandes filántropos. 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • Fernandos Fernandos 20/06/20 18:04

    Una sociedad ilustrada, avanzada y crítica no puede acoger sin inmutarse las limosnas de los muy ricos, si ganan tanto dinero y pagan tan pocos impuestos, algo estamos haciendo mal, no parece que el reparto del producto generado por la seciedad sea muy justo.

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    4

  • EAJ49radio EAJ49radio 20/06/20 13:27

    Pues nada, dejaremos que muchirricos como Gates con su declaración "de que no se molesta en hacer campaña politica" o sea que no se preocupa en que lo elijan porque con su dinero hace y deshace sin atender que la mayoría de la gente esté de acuerdo con él. Bien, aparte de antidemocrático es paternalista y comprador de voluntades. Quiere decir que él mismo con dinero sustituye al Estado. Cuando, por lo que sea, su fortuna desaparezca o a él se harte de ser tan "bueno" y deje de financiar lo que se le ocurra, puede dejar a un montón de gente, entidades u organismos con el culo al aire. Quién esté de acuerdo que siga pensando así. Yo no

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 3 Respuestas

    1

    4

    • Gordilo Gordilo 20/06/20 14:10

      Espero que, si alguna vez despues de pagar tus impuestos, logres juntar un buen capital nos eexpliques cual es la mejor forma de apoyar a los que menos pueden

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 2 Respuestas

      5

      1

      • Ozaez Ortega Ozaez Ortega 20/06/20 14:26

        Si sustituyeras lo de ''tus impuestos '' , por ''impuestos justos '' Lo que despues escribes sobraria

        Responder

        Denunciar comentario

        Ocultar 1 Respuestas

        1

        5

        • Gordilo Gordilo 20/06/20 15:09

          Se pagan los impuestos que fije la ley, que se establecen en España, con los presupuestos del estado. Lo demás son donaciones

          Responder

          Denunciar comentario

          0

          0

  • Semejante Semejante 20/06/20 11:29

    La prueba de que el comunismo está enterrado hace ya tiempo, es la voluntad de los Estados más progresistas de que todos paguemos los impuestos que nos corresponden y nadie evada aportar su parte, Es por todos conocida la facilidad de las grandes empresas para escabullirse con trucuñuelas de la ingeniería financiera.
    Estaría bien que nos fijáramos más y también que fuera más publica la aportación fiscal y el número de empleados de las empresas como la mejor de las publicidades, así nadie vería mal a los millonarios cumplidores sin necesidad de aportaciones o regalos.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    1

    1

    • EAJ49radio EAJ49radio 20/06/20 19:03

      El sistema económico y social comunista no ha estado en ningún país, ni siquiera en la Unión Soviética. Para llegar a éste modo de sociedad se va a necesitar, mucha conciencia de igualdad, solidaridad, cultura y quitarse de encima mucho pero mucho egoísmo. Quizá sea una utopía, no lo sé, es posible que si como humanidad no nos destruimos antes, lleguemos a verlo aunque ya se encargarán las auténticas "fuerzas del mal", como diría el arzobispo Cañizares ja ja ja, de retrasarlo todo lo que esté en sus manos, que es mucho. Yo no lo veré por muchos años que me queden pero sería una bonita meta para nuestra sociedad futura.

      Responder

      Denunciar comentario

      1

      1

  • Gordilo Gordilo 20/06/20 11:16

    Hay ideas que por más que se repitan cientos de veces no dejan de ser estupideces. Criticar a los multimillonarios que donan a la sanidad es una de esas estupideces. Nadie de izquierdas dejará de demandar un sistema impositivo más justo que evite que las grandes fortunas eludan o minimicen sus obligaciones fiscales, pero eso no tiene nada que ver con este debate. Mientras llega el cambio del mundo hay personas que han acumulado grandes fortunas y que las dediquen a combatir pandemias, o a financiar adquisiciones de la sanidad pública, no debería ser criticable.
    Pero es que además las criticas que se vierten en el artículo son poco entendibles. Es verdad que parece que el dinero de los Gates se de dica a investigar vacunas y tratamientos para enfermedades que, al menos en el Tercer Mundo, carecen de tratamiento eficaz/asequible como la malaria o el SIDA. Criticar que el dinero se destine a eso más que a curar la obesidad (es una pandemia?) la diabetes o el cancer que ya invertigan, con pingües beneficios, las grandes multinacionales farmaceuticas, es esperpéntico. En fin, no sigamos insistiendo en el error de criticar a quien dona para una buena causa, por muy rico que este sea. Esas criticas ya nos han restado apoyos y nos han hecho perder credibilidad en el pasado

    Responder

    Denunciar comentario

    8

    1

  • MADELA MADELA 20/06/20 08:41

    Creo que este artículo se reduce a lo siguiente: Es necesario que se dedique más dinero público a la salud, es necesario que la OMS esté financiada con dinero público. La filantropía no es tan buena porque los ricos no son hermanitas de la caridad. Y para llegar a esta conclusión cita algunas referencias de alguna revista médica. Para este viaje no se necesitan alforjas. Es el debate de siempre, como el de las donaciones de Amancio Ortega. No se porque siempre confunde todo el mundo el debate, incluido el articulista, porque lo único verdaderamente importante debería ser garantizar que un organismo público, un Ministerio de Sanidad, o una Organización como la OMS pueda tomar sus decisiones de forma independiente, como entidad, como organismo, no si tiene más o menos ayudas de USA O de la Fundación Bill Gates. Yo veo más cosas positivas en que un filántropo done su dinero o participe con su fundación en erradicar una enfermedad en que no haga nada, pero veo que la izquierda siempre nos dedicamos a lo mismo .. a criticar lo privado, los filántropos y a pedir dinero público. Pues para esto no es necesario destacar lo malo que es el rico donante, simplemente con defender más inversión pública y más independencia en los organismos ya es suficiente, dejad tranquilos a Amancio y los Gate que no tienen porque regalar su dinero y además hacer lo que a nosotros, los de izquierdas, nos apetezca

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 3 Respuestas

    5

    2

    • Ozaez Ortega Ozaez Ortega 20/06/20 13:56

      Despues de lo que escribes y autodenominarte de izquierdas ufffff !!!
      Como si quisieras que nos traguemos un arado

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      2

    • BASTE BASTE 20/06/20 09:03

      Yo creo que el problema es el sistema que permite que existan personas con una acumulación de capital inmensa,frente a otras cuyo salario,si lo tiene,ronda los 300€ mensuales,lo que gana el rico en décimas de segundo.Eso es lo que la izquierda debe cambiar si es verdaderamente izquierda,cosa que dudo de muchos que alardean de ello.Las acumulaciones de dinero han surgido,siempre, a lo largo de la historia,de la explotación del prójimo,se disfrace como se disfrace.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 1 Respuestas

      0

      14

      • MADELA MADELA 20/06/20 10:06

        Para limitar la riqueza existen democracias parlamentarias, impuestos y todo ello con sentido común y visión política, pero claro, también nos podemos apuntar a las teorías marxistas sin tan siquiera haber leído El Capìtal, que es algo a los que nos tienen acostumbrados los que tienen una patente para ser de izquierdas y para decir quienes son de izquierdas o no. Con posiciones maximalistas sobre el capitalismo y sus males, lo único que ha conseguido la izquierda supuestamente real no es limitar la riqueza es agrandar las diferencias y, sintiéndolo mucho, no me parece que centrar la atención en Amancio Ortega resuelva nada, únicamente fuegos artificiales de cara a la galería, propio de una izquierda tendente al populismo

        Responder

        Denunciar comentario

        5

        2

Lo más...
 
Opinión