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Nacido en los 50

Acerca del 23-F: somos como niños

Publicada 25/02/2014 a las 06:00 Actualizada 24/02/2014 a las 23:16    
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tejero

El teniente coronel Antonio Tejero, en el Congreso el 23-F

De lo que ocurrió aquel día sólo se sabe lo que se vio y lo que se oyó. Han pasado más de treinta años y todavía no estamos preparados para asumir una información de ese calado en esta democracia con libertad de expresión y de información en la que vivimos.

Por una razón extraña, ajena a la lógica, los españoles son tratados como entes pueriles a los que se les retrasa la verdad sobre los Reyes Magos, el Ratoncito Pérez y, ya puestos, de otros acontecimientos dramáticos que pueden perturbar su inestable psique, porque otros españoles que parecían normales antes de ser elegidos a través de la urnas para dirigir los designios de la Historia, una vez que toman posesión de sus cargos, quedan imbuidos de un grado de madurez que les permite y obliga a ser sufridores en exclusiva del daño que entraña la verdad.

Como un padre digno de la mejor literatura rusa, de la más contundente dramaturgia imaginable, que oculta una enfermedad letal a su familia para capitalizar en solitario el dolor que destruiría la convivencia, y es capaz de mantener la sonrisa y una fingida vitalidad que casi le ahoga al llevar las lágrimas por el camino inverso, inundando su organismo de congoja, así nos protegen nuestros gobernantes de la verdad para que podamos seguir etéreos, levitantes ingrávidos, disfrutando en este paraíso terrenal que nos proporcionan para el solaz y el relajo de nuestras disminuidas mentes.

Es el pueblo ingrato el que, a este sacrificio de aquel que todo lo sabe y está dispuesto a cargar con el fardo de la Historia para garantizar la estabilidad del Estado, lo llama ocultación de la verdad. Es la incultura de nuestras gentes la que simplifica esta sobreprotección profiláctica para evitar el trauma colectivo en un vulgar: “Nos tratan como si fuéramos gilipollas”; demostrando que tenía el razón el Caudillo cuando afirmaba que el español era un pueblo genéticamente incapacitado para administrar la libertad.

Sin restar un ápice de mérito a los que se sacrifican por su pueblo en una demostración de vocación de servicio encomiable, me asalta una duda: ¿En qué momento un ser normal adquiere la condición de superior que le capacita para conocer aquello que a los demás se oculta? ¿Cómo es ese halo protector que confiere la entrada en la Presidencia del Gobierno que hace a esos hombres inmunes al dolor que causa esa verdad que nosotros no podemos asumir?

Como ciudadano agradecido por ese trato que me evita la laceración constante de la conciencia real del mundo en el que vivo, me gustaría proponer, sin ánimo de crítica, una terapia paliativa del daño que causa la Historia. Tal vez sería bueno para evitar especulaciones y versiones paralelas de los acontecimientos cotidianos, así como absurdas teorías conspiratorias, que nos fueran acostumbrando a la verdad poco a poco, como hacen los psicólogos conductistas. Así evitaríamos esa sospecha que se cierne sobre los responsables de la custodia de las actas y documentos oficiales, en el sentido de que lejos de evitarnos un mal mayor, sólo pretenden ocultar a los verdaderos responsables de, en este caso, el intento del golpe de Estado.

¿Y si finalmente descubriéramos quiénes fueron los verdaderos organizadores de la trama? ¿Cuándo seremos tan mayores que podremos escuchar las grabaciones que se hicieron de las conversaciones telefónicas de aquellas tarde y noche desde el Congreso de los Diputados que motivaron el arresto del general Armada? Dicen que su escucha hizo llorar al rey. ¡Madre mía! ¡Qué interesante! Así, a modo de aperitivo, nos han deslizado las llamadas entre Tejero y García Carrés, el único civil condenado por el golpe que negó en el juicio cualquier evidencia de su implicación, como también hizo el general Armada. Cuando se trata de salvar el pellejo se aparcan los amores patrios, la gallardía, la valentía y el honor en base al cual se toman estas iniciativas cuyo fin es salvar España y que pueden regar de sangre nuestras calles.

Atrás quedan los actos heroicos que pueblan las soflamas golpistas cuando ante el juez, condescendiente de por sí con estos muchachos, se miente para evitar la cárcel. Se olvidan las amenazas de los participantes con pegar tiros en la cabeza a los que no obedecieran, la negativa de aquellos números, sargentos, tenientes, capitanes a cuadrarse ante el general Gutiérrez Mellado, y su empeño en hacernos creer que no sabían dónde iban ni para qué. Al parecer no reconocieron el lugar. Tampoco al presidente Suárez, ni a Carrillo, ni a Felipe González, ni a Guerra. Lo que no cuadra es su actitud chulesca y amenazante, con lo de ser ajenos a lo que estaba pasando. Sólo recibían órdenes. Como la que se dio en Valencia a la población prohibiendo acercarse a las tropas de los tanques que recorrían las calles, y a éstas de disparar sin previo aviso contra cualquiera que se aproximara. Órdenes.

Nunca sabremos qué pasó, y en consonancia con esta defensa de los artífices y ejecutores del golpe, como si fueran aliados, los distintos gobiernos se encargan de impedir a los historiadores el acceso a los archivos.

En otro orden de cosas, pero en la misma dirección, en el 2011 el gobierno de Zapatero impidió la desclasificación de la documentación diplomática entre 1936 y 1968 que estaba lista para ser consultada en ese mismo año. Se trataba de 10.000 documentos de gran interés histórico. Quedó blindado cualquier dato que tuviera que ver con las relaciones diplomáticas.

El actual ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, en esa actitud tan nuestra de decir una cosa y hacer la contraria aseguró que revisaría ese acuerdo para poner en manos de los investigadores aquellos documentos que no afectaran a la seguridad nacional. Lejos de eso, ha complicado la situación, a esta gente no se le pueden dar pistas. Ante la petición de historiadores de cumplir con la desclasificación prevista por ley, el Ministerio de Margallo ha cerrado el acceso a su Archivo general y ha dispersado sus fondos entre el Archivo Histórico nacional y el Archivo general de la Administración, negando su acceso sine die y cortando por tanto las investigaciones que estaban en marcha. Sí, es lo que parece, un atentado más contra la libertad de información. Esta prohibición abarca, nada más, desde siglo XV al siglo XX. No afecta a los que quieran especular sobre la caza del bisonte en Altamira.

Seguirán llegando documentales conmemorativos del 23 F año tras año para recordarnos que podemos vivir tranquilos bajo nuestras mentes tuteladas el sueño eterno de los infantes. Como decía León Felipe:

“Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos."


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15 Comentarios
  • eldru eldru 15/12/14 10:26

    Menos transparencia igual a más desconfianza.

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  • fmenor fmenor 18/07/14 13:29

    Tienes toda la razón, hay que agradecer a los políticos que nos protejan de la verdad. Yo cuando cojo una papeleta del PP o del PSOE no puedo dejar de pensar en el sufrimiento que les puedo causar al darles acceso a la verdad, por eso procuro no tocarlas. Viéndoles, oyéndoles, no se puede dudar que son una casta superior, que sacrifican incluso su propia salud mental por todos nosotros, no hay más que verles cuando dejan el poder, menos mal que siempre les quedan las puertas giratorias, que siempre acompañan mucho en la soledad del saber y el conocimiento de la verdad. A pesar de mi agradecimiento darles un consejo, siempre es mejor compartir, hablarlo, comunicarse, para que las penas se hagan menos penas, aunque no sea nada más que desclasificar el siglo XV, XVI o incluso hasta el XVII, hasta la guerra de sucesión, por el famoso slogan de muerte al ...(no quiero ponerlo por si quieren proteger a los demás de mí y acabo en la cárcel). Gracias, pero por mí no se sacrifiquen.

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  • Toño Inares Toño Inares 10/05/14 11:35

    Artista!

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  • Alfar Alfar 02/03/14 21:00

    ¡Qué hermoso el poema de León Felipe! Tengo entendido que no se desclasificarán los documentos del 23F, hasta que no hayan pasado 50 años del intento del golpe, eso si no viene otro Margallo a protegernos de nosotros mismos,  así que teniendo en cuenta mi edad, no sé si me iré al otro barrio, sin conocer la verdad, me cachis. Por eso, de momento me quedo con el reportaje de Evole.

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  • MI15 MI15 02/03/14 13:13

    No Wyo, no, la prohibición no viene para los documentos y para cualquier otra cosa desde el S XV. Viene desde la época de la reconquista y D. Pelayo. Para entonces la Iglesia junto con los godos triunfantes, no todos los godos sino los del duque Pedro, ya metían la tijera, o sucedáneo, en aquello que no querían que se supiese o en su defecto cambiaban la información y los datos a gusto de los más fuertes, costumbre que ha permanecido hasta hoy día. Así que si hay documentos de entonces de imposible localización, imaqgina lo que puede pasar con los más actuales.

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  • Andres Niporesas Andres Niporesas 28/02/14 22:49

    Bueno Wyoming,  creo que  tú, próximo a mi quinta, nací en 1954, recordarás la situación de aquella época y fíjate lo que te digo; creo que en esencia  el documental de Evole cuenta una verdad. El 23 F fue un golpe provocado desde el poder para abortar otro, que se iba a dar en primavera bajo la consigna "Los almendros florecen en primavera". ¿lo recuerdas? Por supuesto este golpe anticipado y provocado desde las mas altas instancias del poder debería ser controlado y conducido al fracaso y sería conocido por muy pocas personas. Supongo que de ser cierto; Suarez y Gutierrez Mellado lo sabrían, aparte de algunos militares del CESID necesarios para cebar el golpe. Hablas de la figura de Armada, militar que se le suponía templado.  Yo creo que le asignaron el papel, no se si él sería consciente, de hacerse con el poder en el caso de que el control se les fuese de las manos. 

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  • Makoki-2 Makoki-2 28/02/14 11:45

    La Transición española fue un modelo para todas aquellas que se quieran hacer escondiendo la verdad, renegando a principios que son fundamentales para la supervivenvia de los de abajo sin renegar a otros que los de arriba han mantenido para que las cosas sigan como siempre... Una bajada de pantalones izquierdista, una reafirmación engañosa de la derecha y un "quítate tú pa ponerme yo" teledirigido desde los poderes fácticos. ¡Una mierda, vamos, sobre todo para los de abajo!

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  • La RAF La RAF 26/02/14 12:53

    Enhorabuena por la excelencia y frescura del artículo para rematar con ese poema inmejorable de León Felipe, cantado por Paco Ibáñez http://www.youtube.com/watch?v=thWUt_ge7og

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  • chencholuna chencholuna 25/02/14 13:17

    Que grande eres wyo!!

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  • Rogerio Rogerio 25/02/14 11:02

    Esto forma parte de lo que se dio en llamar "la transicion modelica a la democracia en España". Lo unico que fue es una gran mentira, donde politiquillos de derechas e izquieras nos han engañado a todos, por que esa transicion, la cual para mi no ha cambiado nada. Solo cambio el que se subieron al carro del poder un monton de gentuza para satisfacer sus aspiraciones personales. No olvidemos los muertos de atocha, los muertos cuando la policia disparaba al aire en las manifestaciones, el 23f y un monton de barbaridades que haria falta un articulo mas grande para ponerlas todas.

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    • LUIS RAMON LUIS RAMON 25/02/14 20:31

      Yo no creo que haya que exagerar. No creo que sea justo meter en el mismo saco a los politicastros de ahora egoístas, egocéntricos, demagogos y corruptos con aquellos que se sentaron para elaborar la Constitución. Aquéllos salían de una dictadura, algunos de ellos directamente de la cárcel, y se sentaron en la misma mesa que sus captores para, en un tiempo récord, confeccionar una norma que nos condujera a todos a la tan ansiada democracia. No hay que olvidar que por entonces el concepto de izquierda y derecha estaba mucho más entroncado de lo que está ahora. Creo sinceramente que aquellos políticos hicieron por la democracia más que todos los que le precedieron juntos y demostraron que cuando hay voluntad de acuerdo, éste llega. Otra cosa es que hace de eso ya 40 años y que la clase política siguiente no ha sabido ni querido ir adecuando esa Constitución a los tiempos que han ido viniendo. Eso es así porque no ven más allá de su ombligo ni de sus propios intereses.

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      • marasme marasme 27/02/14 10:01

        Disculpe que aproveche el hilo de su comentario, no pretendo ofender. Creo que seremos más de dos los que pensamos que tiene usted razón: no hay que exagerar. Lo que hay que hacer es llamar a las cosas por su nombre y abrir las puertas y las ventanas, porque a la pomposa Transición con el tiempo se le huelen las podredumbres, pero no se le acaban de ver las vergüenzas. Y también tiene usted razón en que no se pueden comparar a los políticos de hoy con los de antaño, algunos de los de hoy en día, voy a ser generosa, deberían estar trabajando en otro sitio por el sueldo mínimo interprofesional y otros deberían estar en la cárcel por cohecho, etc. De aquellos, (algunos ya pasaron a mejor vida, dicen, aunque aquí, al menos uno, se dio la vida padre) muchos deberían haber desfilado por los juzgados y responder por sus crímenes. Tragar, tragar y tragar, por nuestro bien. Y las mujeres además, a parir esclavos y cuidar dependientes, que para eso nos hicieron desiguales ¿Verdad señor Rajoy?

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        • LUIS RAMON LUIS RAMON 27/02/14 20:10

          No, por Dios, no me ofende en absoluto. Lo que quiero decir es que aquellos que se sentaron a hacer la Constitución lo hicieron con buena voluntad, con ánimo constructivo y, sobre todo con ganas de pasar página y empezar de nuevo. Y yo creo que lo hicieron bien. La transición tiene sus lagunas pero, tal vez, se hizo de la única forma que se podía hacer. El problema ha venido después con los que tenían la obligación de consolidarla y de ir adecuando poco a poco la norma constitucional a los nuevos tiempos. Estos lo único que quieren consolidar es su poder y sus cuentas bancarias.

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          • marasme marasme 01/03/14 11:08

            Completamente de acuerdo. si hay algo sacrosanto en este país (además de la Santa Madre Iglesia, con su mezquita de Córdaba en vías de ser deglutida) serán las poltronas y las cuentas bancarias de los apoltronados. Y se me olvidó dar las gracias al gran Wyo-ming (¡qué gran dinastía!) por el magnífico poema de León Felipe. Saludos.

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      • BASTE BASTE 27/02/14 08:53

        ¿Y qué fué de todos ellos? ¿Volvieron a sus labores anteriores?.En las novelas hay un dicho de "Cherchez la femme". Aquí lo que hay que buscar es la pasta.¡Qué país!

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