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Rita Maestre: una victoria de la libertad de expresión

Ana Valero
LA AUTORA
Publicada el 18/12/2016 a las 06:00
La Audiencia Provincial de Madrid acaba de dictar su fallo absolutorio a favor de la concejala del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre. El Tribunal afirma que no se ha producido uno de los tres requisitos que deben cumplirse para que pueda considerarse que se ha incurrido en un delito de profanación de los sentimientos religiosos, previsto en el artículo 524 del Código Penal.

Como es sabido, la concejala junto con otros compañeros, entraron en la capilla de la Universidad Complutense y, en presencia del capellán y de varios estudiantes que se hallaban allí orando, invadieron el espacio destinado al altar portando imágenes del Papa con una cruz esvástica. Ella, junto con otras mujeres se desnudaron de cintura para arriba, se besaron en la boca y, posteriormente, abandonaron la capilla gritando las siguientes frases: “vamos a quemar la Conferencia Episcopal”, “el Papa no nos deja comernos las almejas”, “menos rosarios y más bolas chinas”, “contra el Vaticano poder clitoriano”, “arderéis como en el 36”, y “sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios”.

Tras declarar incuestionables los hechos probados, la Audiencia Provincial de Madrid sostiene que los requisitos del delito de profanación son: que se ejecute el acto de profanación, que dicho acto tenga lugar en lugar destinado al culto o ceremonias religiosas, que se realice con ánimo de ofender y que, efectivamente, produzca una ofensa a los sentimientos religiosos de los fieles allí presentes.

En la Sentencia, el Tribunal no entra a pronunciarse sobre si concurrió o no el elemento subjetivo del tipo, esto es, si Rita Maestre, –quien siempre ha sostenido que su voluntad era la de protestar contra la presencia de un centro de culto religiosos en la universidad pública–, llevó a cabo los actos imputados con ánimo de ofender los sentimientos religiosos católicos. Y no lo hace porque lo que no concurre, de manera definitiva, es el primero de los requisitos, esto es: el acto de profanación. Y ello porque la jurisprudencia existente sobre la materia pone en evidencia que la concurrencia del tipo requiere de actos físicamente violentos contra algún elemento básico propio de la liturgia católica o de las representaciones propias de esta religión, cosa que no se aprecia en los hechos enjuiciados.

Más allá de que debamos aplaudir una interpretación restrictiva de un delito (el de profanación) que no debería estar en el Código Penal, lo que resulta más interesante de la sentencia es la interpretación extensiva que la misma realiza de la libertad de expresión en un momento, como el actual, en el que los sentimientos religiosos parecen erigirse como límites de dimensiones todavía incalculables para aquélla. En este sentido, son destacables sus palabras cuando afirma, a propósito de la desnudez de la imputada, que “una cosa es la falta de decoro para con las normas convencionales de vestimenta o en las partes del cuerpo que muestran, y otra, que ello constituya un ilícito penal castigado con penas privativas de libertad o multa”.

En tiempos en los que quemar banderas del monarca o hablar en las universidades de temas como el aborto o el holocausto empieza a ser un problema real, afirmar, como lo hace la sentencia, que “incumplir las normas sociales, aunque esto pueda herir sentimientos religiosos” forma parte del derecho de libertad de expresión, puede ser un logro digno de celebración.
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Ana Valero es profesora de Derecho en la Universidad de Castilla La Mancha
 
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9 Comentarios
  • cepeda cepeda 19/12/16 10:50

    Bárbaros... las ideas no se matan (Domingo Faustino Sarmiento).

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  • AML AML 18/12/16 18:44

    Al hilo de estos acontecimientos, me permito llamar la atención sobre el hecho de que en esta sociedad aparentemente democrática y del siglo XXI que, hace 40 años, puso en vigor una constitución que dice que esta es una sociedad aconfesional (40 años, recuerdo), todavía existen funerales de estado, misas de campaña, curas castrenses para darles hostias a los militares, capillas en los hospitales públicos, así que si uno pertenece a una superstición  diferente a la romana, se jode y se muere sin el  consuelo de su hechicero, en todas las fiestas de los pueblos salen las beatas con el cura y las fuerzas vivas (y muertas) a pasear los madelmanes..... Se debería hacer algo con eso, aunque sé que no es prioridad 1, pero solamente por higiene social, después del daño que ha hecho la religión en este país.

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    • Damas Damas 19/12/16 00:14

      AML, te apunto algo que no mencionas y que ya he dicho más veces, pero es que me resulta muy llamativo: el juramento o promesa del cargo de ministro, ante un -crucifijo- (junto a los volúmenes de la Biblia y la Constitución).

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  • Diego de Miranda Diego de Miranda 18/12/16 14:50

    Hombre. Seamos objetivos. La protesta estaba totalmente justificada, ya que la presencia de la iglesia allá donde no le corresponde es algo a censurar y eliminar. Ahora bien, será porque pertenezco a otra generación, pero un pequeño curso de poesía y de buen gusto (¿qué es eso?) no les hubiera venido mal.

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    • AML AML 18/12/16 15:15

      El recurso de admitir el fondo, pero criticar la forma es, desde mi punto de vista, tramposo. Es el que suelen utilizar todos aquellos que no pueden condenar el fondo porque no tienen  argumentos, aunque se reservan ese PERO con respecto a que hay que ser versallescos en la forma. No digo que sea su caso, pero es exactamente lo que hace su comentario. El problema REAL es que ese templo seguía allí  (y seguramente sigue) con la aquiescencia de todas las autoridades, universitarias y estatales, pero a ellos no se les pide ninguna responsabilidad ni se les enjuicia. Sin embargo cuando alguien responde con un gesto de rabia y de impaciencia se le echan encima. ¿Habría que haber ido con flores a maría? ¿Qué hay quehacer si ese templo sigue donde no debe estar?

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      • Diego de Miranda Diego de Miranda 18/12/16 17:04

        Coincidimos plenamente, AML, en cuanto a la necesidad de contundencia. Pero no me niegue que los eslogans eran manifiestamente mejorables. Yo creo que la misma implicada habrá sentido un poco se sonrojo al leerlos. Será la desnudez de la palabra escrita...Un saludo.

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        • AML AML 18/12/16 18:08

          Si lo recordara todos los eslóganes que coreé con entusiasmo en la universidad, me echarían de Infolibre y de mi comunidad de propietarios. Estoy de acuerdo en que son mejorables, aunque son los que habitualmente utilizan organizaciones como Femen y buscan escandalizar al máximo, tanto con sus palabras como con su desnudez. Yo lo respeto y lo apoyo, aunque no las secundaría por motivos de edad, sexo y salud. Saludos cordiales.

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  • AML AML 18/12/16 11:31

    Me parece estupendo. Me queda la misma pregunta ¿Sigue operativo ese templo de una creencia determinada, o se ha convertido en un espacio de uso para TODOS los estudiantes, que son los que pagan la universidad con sus impuestos?. 

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  • JOAN JOAN 18/12/16 07:06

    Efectivamente, esta sentencia constituye un soplo de aire fresco en un ambiente pastoso y retrógrado. Pese a ello, como apunta la autora, es por qué el Código Penal sigue tipificando determinados delitos. Y por qué en una universidad pública existe una capilla.... ¡ese es el delito!

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