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Foro Milicia y Democracia

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Publicada 17/01/2018 a las 06:00 Actualizada 16/01/2018 a las 21:23    
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En 1974, la Unión Militar Democrática contactó con todos los dirigentes de la oposición al franquismo para darse a conocer y coordinar con ellos la mejor forma de traer la democracia a España. Durante la dictadura, los miembros de la UMD nunca pudieron sospechar que una vez recuperada la democracia iban a ser tratados por estas mismas personas como unos delincuentes, en el más estricto sentido de la palabra. Los militares que permanecieron fieles al Gobierno de la República el 18 de julio de 1936 tampoco recibieron un trato muy distinto al de la UMD.

Las represalias de los dirigentes políticos contra los militares antifranquistas comenzaron con la Ley de Amnistía,
cuyo artículo sexto dice así: “Respecto del personal militar al que se le hubiere impuesto, o pudiera imponérsele como consecuencia de causas pendientes, la pena accesoria de separación del servicio o pérdida de empleo, la amnistía determinará la extinción de las penas principales y el reconocimiento, en las condiciones más beneficiosas, de los derechos pasivos que les correspondan en su situación”.


El artículo excluye de la amnistía las penas de separación del servicio y pérdida de empleo, pero evita decirlo con claridad porque a los redactores de la ley les daba un poco de vergüenza esta discriminación y trataron de disimularla. Con esta extraña redacción parece que hacen un favor a los expulsados del Ejército al concederles derechos pasivos a los que ya habrían tenido acceso sin necesidad de mencionarlo en la Ley de Amnistía.


Este artículo sexto dedica una frase a perjudicar exclusivamente a otro capitán de la UMD y a mí. La frase es esta: “Respecto del personal militar al que se le hubiere impuesto, o pudiera imponérsele coma consecuencia de causas pendientes la pena accesoria de separación del servicio o pérdida de empleo…”. Los dos únicos militares con “causas pendientes” a los que se les pudiera imponer “la pena accesoria de separación del servicio”, éramos el capitán de Ingenieros Antonio Herreros Robles y yo. Los redactores de la Ley de Amnistía cayeron en la cuenta que si a Antonio Herreros y a mí nos archivaban la causa, en aplicación de la Ley de Amnistía, no íbamos a ser juzgados y por tanto seguiríamos en nuestros puestos en el Ejército. Introduciendo esa extraña frase en el artículo sexto, consiguieron que ambos militares demócratas fuésemos sometidos a consejo de guerra y separados del servicio, pero sin entrar en la cárcel. Yo fui expulsado del Ejército en enero de 1978, el mismo año de la Constitución.

Al quedarme sin empleo, traté de entrar como piloto en Iberia, donde ya tenía superadas las pruebas de acceso desde 1974, antes de que se supiera que era demócrata. Mi solicitud de ingreso se encontró con el veto de la mayoría de los comandantes de la compañía, que por aquel entonces provenían en su práctica totalidad del Ejército del Aire. La resistencia de los pilotos se impuso durante varios meses, a pesar de que me apoyaba el rey Juan Carlos, el presidente Suárez, Comisiones Obreras, los senadores de Entesa dels catalans, etc.

Por aquel entonces, el presidente de Iberia, Manuel de Prado y Colón de Carvajal, era senador por designación real y el grupo de Entesa dels Catalans le presionaba constantemente para que me levantara el veto impuesto por los comandantes. Dicho sea de paso, estos senadores tenían un desconocimiento absoluto de la situación político-militar, excepto el senador Felip Solé Sabarís, que sabía perfectamente el terreno que pisaba porque antes de pasarse ideológicamente al bando de los vencidos había sido piloto en el Ejército franquista durante la Guerra Civil y conocía perfectamente la mentalidad de los generales que dirigían el Ejército en aquellos difíciles momentos.

Meses más tarde, en octubre de 1978, Manuel de Prado convocó a la Comisión de Transportes del Senado y allí anunció mi ingreso en la compañía. A partir de entonces sufrí todo tipo de discriminaciones: volaba con tripulantes con los que nadie quería volar, trabajaba los días festivos, hacia los vuelos más incómodos en cuanto a destinos y horarios, etc. Así estuve hasta 1992, cuando por fin comencé a recibir un trato normal, salvo un episodio ocurrido en 2007, cuando teniendo un cargo de responsabilidad en la compañía, la Dirección de Operaciones me recriminó que mis “antecedentes políticos” eran la causa de la “venganza” que estaba aplicando contra un grupo de pilotos que actuaban en contra de los intereses de la empresa.

Mientras yo sufría este trato en Iberia, el centenar de militares de la UMD que continuaban en el Ejército fueron perseguidos con enorme saña, hasta el punto de que la mayoría optó por pasar a la reserva. Un ejemplo discriminatorio lo tenemos en lo sucedido con el recientemente fallecido coronel de Infantería de Marina, Miguel Bouza, que siendo el número uno para el ascenso a general, y contando con el beneplácito del Cuerpo de Infantería de Marina, fue vetado para el ascenso por los almirantes del Cuerpo General de la Armada con el beneplácito del ministro de Defensa, Narcís Serra. El motivo del veto fue, obviamente, que Bouza había pertenecido a la UMD.

Los nueve exmiembros de la UMD expulsados del Ejército continuamos siendo oficialmente unos delincuentes hasta enero de 1987, fecha en la que, finalmente, gracias a Alfonso Guerra y con la oposición de Narcís Serra, se nos concedió la amnistía y pudimos volver al Ejército, pero sin ocupar destino. A partir de la amnistía de 1987, el haber pertenecido a la UMD ya no era delito, pero sí un hecho reprobable. Yo pedí el pase a la reserva.

En el Ejército hay una condecoración, la Cruz de San Hermenegildo, que se concede a los 25 años de servicio si se ha tenido una conducta intachable. Los militares fieles a la República que el de 18 de julio de 1936 estaban en posesión de la Cruz de San Hermenegildo fueron desposeídos de ella, igual trato sufrieron los militares de la UMD. A fecha de hoy, a ninguno de los dos colectivos les ha sido devuelta la condecoración.

Al reingresar en el Ejército en 1987, borré de mi hoja de servicios cualquier anotación relacionada con la UMD, y cuando en 1988 cumplí los 25 años de estancia en el Ejército, solicité la Cruz de San Hermenegildo. La respuesta fue contundente, me abrieron un expediente gubernativo para ver si había faltado al honor militar durante mi actuación como portavoz de la UMD en el exilio, en 1975.

Me nombraron un juez, el coronel Sánchez Martín, asistido de un teniente coronel-secretario. El juez me recriminó que durante el exilio me hubiese reunido con Santiago Carrillo, Tierno Galván, Alfonso Guerra, etc. El juez parecía ignorar que Alfonso Guerra en esos momentos era vicepresidente del Gobierno y haberse reunido con él ya no podía ser un deshonor.

Después de varios interrogatorios sobre aspectos privados de mi vida, el juez consideró que había faltado al honor militar por haber condenado los últimos fusilamientos de Franco en la rueda de prensa que celebré en París el 13 de octubre de 1975 y que, por tanto, no era merecedor de la Cruz de San Hermenegildo. El antiguo Consejo Supremo de Justicia Militar ratificó la decisión del juez y me denegaron la medalla.

Juli Busquets, fundador de la UMD y entonces diputado del PSOE, se sintió más ofendido que yo y me consiguió una entrevista con el subsecretario de Defensa, Suárez Pertierra, que no mostró el menor interés por el caso. Ante la inhibición del Ministerio de Defensa, mandé una carta al presidente del Gobierno denunciando que en el expediente gubernativo no me habían permitido disponer de asistencia letrada. También le recordé a Felipe González que el Papa había condenado los fusilamientos de Franco y que todos los países de la Comunidad Europea habían retirado a sus embajadores en señal de protesta. La Moncloa presionó durante largo tiempo al antiguo Consejo de Justicia Militar para que diera su brazo a torcer pero no lo consiguió hasta 1990, fecha en que me concedieron la medalla. Este incidente sirvió para facilitar el cambio del antiguo Reglamento de la Orden de San Hermenegildo por otro nuevo más acorde con los tiempos.

En el 2006 tuve otro percance por haber pertenecido a la UMD. El Presidente de SENASA me ofreció un puesto para organizar la inspección de aviación civil en algunos países del Este pero yo decliné la invitación porque en esos momentos era jefe de Día de Iberia y no me interesaba cambiar de puesto. Tiempo después, cuando me retiré de Iberia le pregunté al mismo presidente de SENASA si seguía en pie su oferta, a lo que me contestó que sí. En aquellas fechas todos los inspectores de Aviación Civil eran antiguos oficiales del Ejército del Aire. Cuando se iba a materializar mi nombramiento, hubo oposición a mi candidatura por parte de algunos pilotos. El presidente de SENASA acudió a la Ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, para que solucionara el conflicto, pero se plegó a los deseos de los nostálgicos y me denegó el cargo.

Otro incidente digno de mención ocurrió en 2010. El capitán de Navío de la Armada portuguesa y héroe del 25 de abril, Carlos Contreiras, nos aconsejó que solicitásemos una medalla para rehabilitar la memoria de la UMD. Trasladada la idea al JEMAD, el general del Aire Julio Rodríguez se lo propuso a la ministra de Defensa, Carme Chacón, y ésta aceptó conceder una medalla a los trece antiguos miembros de la UMD que habían estado procesados. En el acto de imposición de medallas, la ministra nos calificó de leales y valientes. A partir de este acto el haber pertenecido a la UMD se transformó oficialmente en un hecho honorable.

Estaba previsto, en esas mismas fechas, organizar un acto en la Base Aérea de Morón para conmemorar el sesenta aniversario de la llegada a la Base del primer reactor F-86, Sabre. Al evento estábamos invitados todos los pilotos que habíamos volado el F-86, incluido otro antiguo miembro de la UMD, Ruiz Cillero.

En vísperas de la ceremonia, recibí el siguiente e-mail: “Hola Domínguez. El organizador del evento Sabres de Morón me ha encargado que te diga que no te invitan a la reunión. Los recientes hechos muy aireados por el oportunista Gobierno socialista sobre la imposición de la medalla militar a algunos miembros de la UMD, además calificándoos de valientes; me imagino que sabrás que ha indignado a las Fuerzas Armadas. Cada caso en particular ahora tiene que apencar con lo que significa haberla aceptado. Como esta reunión de Morón, se pretende que sea informal, relajada y distendida, y como ya todos tienen muy claros los conceptos de lealtad y valentía, que no coinciden con los del Gobierno y con los que habéis recibido esa distinción; y para que no haya conflictos, la mayoría ha preferido que no vayas. La cantidad de dinero que has enviado se te devolverá”.

A las nueve de la mañana del día siguiente, me personé en el Ministerio de Defensa para hacerle llegar el correo electrónico a la ministra. Hice entrega de la misiva a un responsable del Ministerio que me recomendó calma y que me fuese a casa a la espera de lo que se decidiese.

Al final de la mañana me llamaron los responsables del Ministerio de Defensa diciendo que habían decidido no decirle nada a la ministra porque si me defendía, los generales se iban a enfadar con ella, y si daba por buena la postura de los generales, el conflicto sería con los demócratas. También me advirtieron que estando en la reserva tenía limitada mi libertad de expresión y si acudía a la prensa sería sancionado. Ante esa actitud busqué otros cauces con mayor sensibilidad democrática y finalmente el jefe de la Base Aérea de Morón ordenó que el evento se celebrase con todos los invitados, o no se celebraría. Los organizadores decidieron suspender el acto y trasladarlo a Cuatro Vientos, sin que nos enterásemos los afectados.

Le conté a Gaspar Llamazares que a Ruiz Cillero y a mí nos habían excluido del acto de Cuatro Vientos y formuló una pregunta parlamentaria al Gobierno de Zapatero. La respuesta del Ministerio de Defensa fue dar la razón a los generales diciendo que estaban en su derecho de invitar a quien considerasen oportuno. El Gobierno consideró legítimo discriminar a dos ciudadanos militares por motivos ideológicos, por haber defendido la democracia durante el franquismo.

Esta relación de hechos trascienden del ámbito personal y reflejan las carencias de nuestra democracia, pero también demuestran que se puede reformar el sistema desde la legalidad y que, por tanto, es injustificable salirse de la ley, como han hecho algunos partidos catalanes.
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11 Comentarios
  • Javier Dominguez Javier Dominguez 18/01/18 18:39

    En la actual democracia hay cuatro restos del franquismo puro y duro, que mientras no se quiten será una democracia paticoja, por este orden: las fosas en las cunetas, la UMD, los acuerdos con la Santa Sede, y la ley de orden público llamada ley mordaza.
    El artículo de José Ignacio Dominguez es muy bueno porque neivindica con argumentos incontestables los derechos conculcados de los militares de la UMD.

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  • cromwell cromwell 17/01/18 20:21

    Siempre he sido defensor y admirador de los militares leales a la legalidad republicana y como no podía ser menos a los que formaron y militaron en la UMD aún sabiendo a lo que se exponían. Todavía hoy creo que no tenemos en un ejército imbuido de espíritu democrático y que se siguen enseñando en las escuelas militares textos antidemocráticos lo que hace que muchas personas desistan de entrar a formar parte de un ejército con reminiscencias franquistas o tengan que abandonar antes de graduarse.
    Admirable escrito del Sr. Domínguez que nos hace sentir cariño por el ejército que pudo ser y aún no es pero no comparto su último párrafo tal vez por ser yo republicano y haber perdido mi fe en la Constitución del 78. No obstante mi admiración y un abrazo.

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  • florenblues florenblues 17/01/18 18:28

    Salvo el párrafo del final, que hace referencia al cumplimiento de la ley y el proceso catalán que no comparto, del resto no solo me hago cargo, es que fue admirable su lucha por las libertades dentro de un ejército franquista en casi su totalidad.
    1975 Cartagena, siendo yo marinero de reemplazo y activista anti franquista tuve el honor de participar en una reunión clandestina con otros marineros y oficiales de la armada de la UMD, y quiero decir que se la jugaban de verdad. Su gran preocupación era controlar sus destinos para evitar en lo posible movimientos violentos contra el proceso democrratico, que ya era imparable.
    Es del todo indignante que se les maltratara del modo que relata. Ni hay vergüenza ni hay justificacion. Demasiados años humillando en lugar de honrando.!!

    Salud.!!

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  • vaaserqueno vaaserqueno 17/01/18 14:03

    De entrada mi admiración por la UMD y sus miembros.
    Lo que más me ha llamado la atención es que el último episodio que narra el Sr. Domínguez es de 2010. Una esperaría que por simple relevo generacional estos comportamientos ya habrían sido superados, pero parece que no y eso es preocupante. Yo creo que es necesaria una reforma a fondo de las FFAA, entre otras cosas la eliminación de tribunales especiales. La ley tiene que ser la misma para tod@s

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  • Copito Copito 17/01/18 10:10

    Quiero aclarar una frase de mi comentario anterior que no he expresado bien , "...que el no repudiar la anterior dictadura se consienta". Es obvio mi manera de pensar, pero simplemente lo aclaro. Gracias

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  • Copito Copito 17/01/18 10:03

    Imprescindible la información que nos ofrece este artículo que mide el nivel democrático de instituciones tan fundamentales como las Fuerzas Armadas, de nuestro país. Produce mucha inseguridad que en estas instituciones de protección de la ciudadanía, se observen aún, y no como algunos casos aislados, que el talante demócrata, el repudio a la dictadura franquista, aún está permitida. Lo mismo que las manifestaciones de algunos policias, este tipo de conductas se permiten porque una clase política de una derecha convenientemente muy permisiva, lo permite, y la izquierda no ha sabido todavía plantarle cara.

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  • jeos jeos 17/01/18 09:20

    Realmente las fuerzas Armadas y de Seguridad Publica del estado Español cumplen con el obligado RESPETO y acatan la democracia, la constitución, los Derechos Humanos y todas las convenciones y acuerdos internacionales firmados por España?. A la vista de los datos y de las actuaciones de algunos de sus miembros, celebraciones de ensalzamiento del Golpe de Estado de 1936 y del 23 de febrero de 1981 entre otros. Actuaciones racistas, machistas, homofobas y de odio por creencias políticas. Creo que es necesaria una mejora en los procesos de selección y formación, así como una clara contundencia sin paños tibios para expulsar a los que incumplen con las leyes, no puede consentirse que algunos de aquellos que juran y se comprometen a defender los Derechos de los Ciudadanos sean quienes los pisotean y violan. Ni que jaleen y celebren a los que se alzaron o instan a ir contra la libertad y la dignidad del pueblo.

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 17/01/18 09:05

    Esta es una de las vergüenzas más (quizá la más rastrera) de la "impecable" y "modélica" transición. Puedo entender que en 1.978 aún se tuviera miedo a los militares (no lo comparto pero lo entiendo) pero, ¿qué miedo a los militares se podía tener a partir de 1.982? El problema de nuestro ejército es que aún está trufado de nostálgicos del fascismo, que confunden el honor y la lealtad con hacer lo que les da la gana y usar las armas que le han sido entregadas por el pueblo y con el dinero del pueblo, contra ese mismo pueblo. La UMD fue el primer atisbo que tuvimos algunos demócratas de que las cosas no eran tan monolíticas en el ejército, que uniforme y cerebro no eran dos palaras incompatibles. El arma de aviación siempre fue la más progresista y por eso se cebaron con ella. Tuvieron que traer militares nazis del III Reich porque los aviadores se mantuvieron bastante leales a la república. Sobrevolar el mundo hace que se vean las cosas de otra manera. José Ignacio, hay que estar contigo y con todos los militares de la UMD. Si alguien tuviera la vergüenza y la decencia que es imprescindible tener, retiraría los nombres de las calles de militares franquistas y pondría los vuestros, desde Galán y el resto de los militares de Jaca hasta hoy día. Porque sólo unas fuerzas armadas que defienden a su pueblo (y no a la patria de los jerifaltes y poderosos) son realmente patrióticas. A ellas, mi saludo de antimilitarista. A ellas mi agradecimiento por haberos jugado la vida. Y a ti, José Ignacio, mi más fuerte abrazo y profunda admiración. Hay que ser muy valiente y tener un sentido del honor muy alto para crear la UMD y ser demócrata en el patrio de los autoritarios y dictadores. Gloria a ti y a los demás miembros de la UMD y tantos militares con vocaciones democráticas cuyas vidas y/o carreras han sido segadas por la sinrazón del franquismo y a las que los demócratas os debemos tanto y no hemos sabido/podido reconocéroslo.

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    • Aserejé Aserejé 17/01/18 12:03

      Magnigico tu comentario q suscribo. Salusos

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  • Pointer56 Pointer56 17/01/18 08:54

    Este es otro de los asuntos opacos y turbios de nuestra transición. Si todo lo que cuenta usted es cierto, resulta espeluznante, vergonzante y -desde luego para mí, que ya peino canas y siempre me he considerado razonablemente bien informado- totalmente desconocido. Pero viendo todo lo que está saliendo a la luz de lo ocurrido a nivel político desde 1975 hasta nuestros días, no me sorprende nada. Lo siento mucho por ustedes, a quien la sociedad española les debe, -bueno, les "debería", visto lo visto-, un respeto y un reconicimiento por todo lo que arriesgaron durante esos difíciles años, igual que al resto de ciudadanos que arriegaron por la democracia en este país.

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    • Aserejé Aserejé 17/01/18 12:00

      Suscribo totalmente tu comentario. Una sociedad democratica debe muchisimo a estos valientes y honestos militares que arriesgaron mucho en sus vidas por la democracia. Y los gobiernos (el socialista? tambien) alentando y dandoles razones a los militares facciosos... Y los PPodridos no hacen nada al respecto solo decir cuando les interesa (mintiendo) que esto solo ocurre en Venezuela. Saludos

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