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Desde la casa roja

Un carpintero en el Valle de los Caídos

Publicada el 27/06/2018 a las 06:00 Actualizada el 26/06/2018 a las 17:23
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Mi abuelo fue carpintero en el Valle de los Caídos. Desconozco las circunstancias exactas de cómo acabó allí. Era prisionero y le forzaron a trabajar, le tocó la madera. Quiero aclarar que no fue voluntario. Fue forzado. Respiró el frío de Cuelgamuros impregnado del polvo de la cantera. En 1936 se había subido en un carromato que recogía a muchachos para ir a la guerra. Toma el fusil, te vienes. Con los comunistas, pues dale. Tenía catorce años. No sé cómo consiguió salir del valle ni cuándo. Hay una elipsis en su biografía que, una vez que falleció, su hermana concluyó diciéndome que lo vio venir años después con la barba por la cintura, flaco, pobre y distinto, subiendo el paseo de Moret antes de que les despojaran de techo para ubicar allí los edificios de militares de alto nivel que hoy conocemos.

Del valle se trajo la enfermedad de pulmón que acabaría matándolo muchos años después. También regresó con un cuaderno, el tiempo de cárcel anterior le dio para aprender a leer y escribir. Cuando pude hacerlas, yo no tenía edad para insistir con las preguntas. Si el abuelo no quería hablar, tú te callabas primero. Mi abuelo estuvo en el Valle y no he dejado nunca de ir por eso. Él sí. No quiso volver a pisarlo. Pero yo he ido y he llevado a gente de fuera. Porque a los pies de esa cruz que rompe el horizonte de Madrid y que tanto recuerda a una espada clavada sobre una tierra que mucho esconde, se entiende mejor el recuerdo. Y nadie puede prohibirte que recuerdes. Nadie debería negarte que hables. Solo si eres de piedra no entenderás lo que escuece ver ciertas cosas allí y no ver otras. Se ha politizado tanto nuestra intrahistoria, la más íntima y familiar, que casi nos han convencido de que no tiene sentido volver a hablar de ella. Lo que cuentan los diarios, la historia del presente histórico, es hielo cristalizado, capa dura que esconde adentro un inmenso foco. Lo escribió Unamuno. “Los periódicos nada dicen de la vida de millones de hombres sin historia”.

Al debate político, carente casi siempre de profundidad y al servicio del reparto de sillones, le ha interesado olvidarse de los nombres. Porque los nombres dan perspectiva, nos miran desde el pasado con emoción y hacen real y presente el futuro. Pero ninguno de esos nombres está allí arriba escrito todavía. Solo hay dos: que amanecen con flores frescas cada día y sin placa que subraye la vergüenza que yace en la cruceta de una basílica. Si algo tuviera que ver yo con la Iglesia, me daría más que pudor seguir alojando a semejante huésped. Me preocuparía estar dando asilo a muestras diarias de exaltación del fascismo y peregrinaciones que poco tienen de clandestinas para rendir culto a un dictador. En realidad, la exhumación o no de los huesos de Franco, aunque es un acto simbólico, y mediático, no me importa. Solo quiero que alguien le añada el subtítulo. Que alguien le rodee de los nombres. Que no descanse. Que se puedan leer todos los nombres. Que no sea yo quien tenga que explicarles a mis acompañantes con qué manos se abrió el impresionante túnel, con qué sacrificio se erigió la cruz.

Dicen que será imposible despojar al Valle de su significado franquista. Y estoy de acuerdo. Lo urgente será la explicación, el recuerdo de las manos esclavas que lo cavaron, las órdenes que lo dictaron y los bolsillos que se vieron beneficiados; la transformación del significado del lugar: dejar de ser un monumento fúnebre a la honra personal de un dictador para ser un lugar de recuerdo de lo que no debería volvernos a suceder. En eso deberíamos estar ya de acuerdo. El Valle de los Caídos es un lugar tan siniestro e inquietante que, como escribió en una columna de hace un año la escritora Almudena Grandes, mantener la figura del dictador allí ayuda a reconstruir la imagen que él quiso mandar a la posteridad. Oscuridad y esclavitud.

Yo no sé si mi abuelo, que fue un hombre de carácter duro, estaría a favor de volar por los aires el monumento. Puede que sí. Y entiendo la satisfacción que podría llegar a producirle. O tal vez, solamente, dejarlo morir hasta el derrumbamiento. No sabría ni por dónde empezar a puntuar a aquellos que hablan hoy, decenas de años después, de dinamitar la paz y la convivencia. Lo que nos recuerda ahora el Valle de los Caídos es que su mera existencia sigue siendo solamente el monumento visible de nuestra gran flaqueza.
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11 Comentarios
  • TOTOFREDO TOTOFREDO 28/06/18 15:43

    Yo estoy de acuerdo con tu abuelo, volarlo sería un homenaje a los que sufrieron y una manera muy española de festejar el acontecimiento.

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  • Ataio Ataio 27/06/18 13:03

    GRACIAS PODEMOS.

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    • Infobron Infobron 01/07/18 16:07

      ¿Por qué?

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  • El chipionero El chipionero 27/06/18 10:12

    Aroa, he hablado con muchas familias que sufrieron la guerra y la represión. Algunas me cuentan que los "trabajadores" del Valle eran "privilegiados", pues muchas criaturas fueron asesinadas ( aún yacen en las cunetas y fosas comunes más de 114.000), sin tan siquiera un juicio. Los que lo pudieron contar, vivieron indignados el resto de sus vidas viendo cómo esos asesinos fascistas se apoderaban de patrimonios de familias republicanas y de todos los bienes de España, que luego heredaron sus descendientes (hoy vivos), los cuales siguen disfrutando de privilegios del Estado. No sólo hay que sacar al dictador del Valle sino que también hay que juzgarlo junto con sus generales y falangistas asesinos para que quede en la Historia y las nuevas generaciones sepan la verdad de lo que pasó.

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    • Bellum Bellum 28/06/18 19:23

      Privilegiados? Yo no vi privilegios en la novela de Almudena Grandes que cuenta la historia de muchos presos encsrcelados tras la guerra...algunos pasaron por un rosario de cårceles, entre ellas cuelgamuros. Eran esclavos que trabajaban gratis como en otros lugares de España...presas, puentes o ferrocarriles. Si no los alimentaban se morían y necesitaban bestias de carga.
      Yo no tengo dudas. Lo volaría, es funesto.

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    • Cañuelo y Pereira Cañuelo y Pereira 28/06/18 18:22

      Hay que sacarlo, hay que entregar a las familias los cuerpos que se secuestraron par enterrarlos allí hay que hacerles un juicio como se hizo a los nazis en Nuremberg y condenarlos para que la gente sepa que eran unos asesino. Condenados, hay que enseñar en las escuelas lo que ocurrió para se conozca y se sepa de dónde vienen esos demócratas del presente que les "escuece cuando les tocas a Franco".

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    • elmismodeantes elmismodeantes 27/06/18 14:07

      No podría estar más de acuerdo contigo, es una etapa de nuestra historia que necesita aclararse de una vez por todas, mis familiares también sufrieron cárcel y represión, espero que algún día todo este en su lugar en la historia de este país

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  • estuah estuah 27/06/18 09:27

    " Era prisionero y le forzaron a trabajar ". " no fue voluntario, fue forzado ". ......

    ¿ Las circunstancias exactas ????

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    • christopher lee christopher lee 28/06/18 13:07

      Quiero contarle a Vd. Lo que le sucedió a mi suegro LUIS que en paz descanse; cuando entraron los TERRORISTAS en MADRID, se apresuraron en detener a miles de personas mayores y menores, él entonces tenía 17 años y era miembro de JUVENTUDES SOCIALISTAS UNIFICADAS y llevado a uno de los múltiples conventos convertidos en cárceles (sin protesta de los frailes ó monjas). Lo primero de que les acusaron fue de conspitación para asesinar al que los TERRORISTAS llamaban JEFE DEL ESTADO. Después vieron que era mas intimidante que asesinar chavales el hacerlo con niñas, y esa acusación fue trasladada a un grupo de 14 niñas que luego fueron conocidas como las 13 ROSAS, ya que la chavalita n° 14 estaba embarazada. Y VD. PREGUNTA PORQUE MOTIVO. YO TE LO CONTESTO PORQUE LE SALIÓ DE LOS COJ... A UNOS TERRORISTAS, Y PUNTO. Y CUALQUIERA QUE HABLE DE JUSTICIA NO ES MAS QUE UN AMIGO DE LOS TERRORISTAS Y EN SU CORAZÓN TERRORISTA TAMBIÉN.

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  • Valldigna Valldigna 27/06/18 09:11

    Valldigna.En todas o casi todas las casas han existido la ley del silencio, pero ha llegado el momento de abrir ventanas y concer.Es muy triste que hasta ahora no se estudie en los libros de texto la república y la dictadura.Como canta Raimon :Jo vinc d'un silenci...




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  • platanito platanito 27/06/18 07:28

    Te dirán que iban voluntarios porque así redimian su pena con más rapidez. Yo pienso que evitaban pudrirse en otros penales de inanición frío hambre y piojos, pués en cuelgamuros les tendrían una mejor dieta alimenticia para poder soportar el esfuerzo cotidiano. Además sudando se olvidan mejor las penas. Así que yo quiero imaginar al forzado Moreno gozando de su sudor mientras serraba la madera y gozando también al martillear cada clavo imaginando que golpeaba la testa del bajopalios. Y le imagino también admirando su dura labor diaria bien realizada. No creo que hubiera muchos sabotajes durante los muchos años de construcción.
    Y me imagino también a tu abuelo como uno de los jóvenes fugados de una entrañable película en la que conseguían pasar a Francia con la ayuda de dos jovencitas turistas, y el facha perseguidor se quedaba con tres palos de narices.
    ¡Qué no nos roben la memoria y que esa ignominiosa ley del silencio (se la llamó de amnistía o de punto final) sea pronto derogada, si se puede.¡ Si se puede!

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