x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesion con Google Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




Muros sin Fronteras

¿Nos hemos olvidado de la guerra contra el nazismo?

Publicada el 05/09/2019 a las 06:00 Actualizada el 04/09/2019 a las 18:09
Facebook Whatsapp Whatsapp Telegram Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios


¿Qué hemos aprendido en estos 80 años, desde el 1 de septiembre de 1939 al mismo día de 2019? Además de crear organismos como la ONU y sus múltiples agencias, firmar convenios internacionales, hoy en desuso como el que protege al refugiado, y proclamar el “nunca jamás” ante el horror de los campos de exterminio, ¿qué acciones concretas hemos emprendido en los últimos años, desde la crisis económica de 2008, para evitar que el odio, el fanatismo, el nacionalismo y la xenofobia vuelvan a presidir las relaciones internacionales?


No creo que la historia se repita, aunque a veces se parece demasiado. Algunos países están presos de una circularidad desesperante, como si nunca terminaran de avanzar, una impresión falsa en nuestro caso si comparamos la España actual con la de los años 30 del siglo XX. Puede que haya circularidad mental en nuestra política debido a falta de ventilación.



Europa desarrolló poderosas vacunas contra el nazismo (y el fascismo) generadores de la gran catástrofe de 1939-1945. Hablamos de la muerte de 15 millones de personas en los frentes de batalla y de otros 45 millones en la retaguardia entre civiles y militares, cifras que podrían ser mayores porque las reales de la URSS fueron un secreto de Estado.

Eso sin sumar los asesinados en las purgas estalinistas y en el sistema de los gulag, una consecuencia indirecta. No sé si quedan negacionistas en este asunto en la izquierda española, pero les recomendaría tres lecturas: Relatos de Kolimá, de Varlam Shalámov; Un día en la vida de Iván Denísovich de Aleksandr Solzhenistyn y La facultad de las cosas inútiles, de
Yuri Dombrovski.


Se han cumplido 80 años de la invasión de Polonia por parte de la Alemania nazi, una acción que desencadenó la Segunda Guerra Mundial. Un año y medio antes, Adolf Hitler se había anexionado Austria en un referéndum con tropas en las calles, pero fue considerado un asunto interno, el célebre Anschluss (reunión). También había logrado el control del territorio de los Sudetes, en Checoslovaquia –y de Bohemia-Moravia más tarde–. Las otras dos grandes potencias europeas, Reino Unido y Francia, claudicaron ante los nazis en el Acuerdo de Múnich. Los primeros ministros Neville Chamberlain y Édouard Daladier consideraron que la reclamación era legítima. Les pudo más el miedo a la guerra que la suerte de las personas afectadas. Churchill lo resumió el 5 de octubre de 1938, en el debate parlamentario que siguió en Westminster: “Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra, y elegisteis el deshonor. Ahora tendréis la guerra". Tenía razón.


Estamos en tiempos de fragilidad económica. Aún no nos hemos recuperado de la crisis de 2008, la más importante desde la Gran Depresión (1929), decisiva para el ascenso de los nazis, y ya se nos anuncia la siguiente. Cuando escribo que “no hemos superado” me refiero a nosotros, al 99%, a los paganini, no al 1% que juega al casino, sea en Wall Street o en el Brexit y que jamás abona las cuentas de sus juergas.


La guerra comercial de Trump contra China cae sobre un entramado económico que no ha terminado de recuperar el crecimiento de antes de la crisis. Andamos al ralentí, sin arrancar de verdad. Cualquier viento en contra, y Trump es un vendaval, puede mandar a economías como la alemana a una nueva recesión. La lógica dice que al presidente de EEUU no le interesa esa crisis, y más en 2020, su año electoral.

Pero la lógica nunca ha sido demasiado útil para analizar unas relaciones internacionales, que en tiempos de crisis se rigen más por las emociones que por la razón. En eso estamos cerca del periodo de entreguerras, el que transcurrió entre 1919 y 1939. Los alegres años 20 no fueron más que una ficción lúdica que negaba una realidad, la que estalló en 1929. Deberíamos refrescar lo aprendido. El “Nunca más” se ha repetido en Camboya y en Ruanda. Sucede de otra manera en Siria y Yemen, dos guerras en las que no somos inocentes.


Siempre ha existido una diferencia entre la actitud de Alemania para enfrentarse a su pasado nazi, y hasta en la de Italia, con la española instalada en los tres partidos de la derecha en un negacionismo, que antes fue patrimonio de Alianza Popular y del PP. La tumba del dictador y las cunetas son la prueba de que existe un franquismo sociológico y político que salió inmune e impune de la Segunda Guerra Mundial, de la derrota de Hitler y de sus aliados.

Es cierto que no participamos de manera oficial, con una entrada formal en guerra, pero sí hubo alianza ideológica, y muy entusiasta en los primeros años como demuestran el envío de la División Azul y las numerosas portadas de la prensa española de entonces. Hay algunas tan memorables como la felicitación de ABC a Hitler en el día de su cumpleaños. El régimen fue hábil y ante la marcha de la guerra, que ya no era un paseo como demostró el frente ruso, fue recortando su entusiasmo con señales políticas hacia los aliados.


Hitler perdió la guerra, y con él la perdió Alemania. Este es el hecho diferencial entre la memoria histórica alemana y la española. Aquí, Franco ganó su guerra civil, y gobernó como dictador hasta 1975. La Transición no supo alterar el relato, primero por miedo y precaución; después por dejadez, para no meterse en líos. De alguna manera, compró el discurso franquista de no abrir heridas.


Hablaba al principio de fanatismo, nacionalismo y xenofobia, tres formas perversas que fueron motores de los odios de los años 30 del siglo XX, y que vuelven a presidir la política en países tan importantes como Estados Unidos y Reino Unido. Las extremas derechas han ganado presencia en los siempre bien ponderados países escandinavos, al parecer un exceso admirativo por nuestra parte, en Holanda, Bélgica y Alemania, todos ellos vacunados contra el fanatismo tras padecer en sus carnes la Segunda Guerra Mundial. Algunos medios han titulado con demasiado optimismo sobre un supuesto revés de Alternativa para Alemania (AfD) en el antiguo Este excomunista. La realidad es que son la segunda fuerza en Sajonia y Brandeburgo en solo seis años de existencia.

¿Qué es Afd en sus siglas en alemán? Es anti UE, anti inmigración, propone la eliminación del islam en las escuelas y expulsar a un millón de personas. Su sector más extremista coquetea con algunos movimientos pro nazis, un creciente problema en la actual Alemania, no por su número, sino por su visibilidad.

Ya sabíamos de la existencia de movimientos de extrema derecha en Europa del Este, y de la reconversión de la racista Liga Norte en un partido racista y de extrema derecha, todos con una fuerte implantación electoral. Los partidos tradicionales, tanto de derecha democrática como de izquierda socialdemócrata han establecido cordones sanitarios (menos en Austria) para impedir el acceso de esas extremas derechas al Gobierno.

En España, debido a lo anteriormente descrito, no estamos en este juego porque la presunta derecha democrática, el PP, no terminó nunca de dejar de lado su franquismo original. Eso les permite ver a VOX como un partido hermano. Lo de Ciudadanos es diferente, forma parte del peaje suicida del ego de su líder, que ya no sabe quién es con tanto cambio de estrategia.


El Brexit es otra manifestación de este clima tóxico de intolerancia y fanatismo, en el que está en juego la democracia misma como se ha comprobado con los movimientos de Boris Johnson, más propios de un autócrata, como el de cerrar el Parlamento para evitar que le impidan por ley un Brexit sin acuerdo. Unas elecciones anticipadas poco antes de la fecha de ruptura serían una excelente oportunidad para la oposición y los tories moderados. Habrá que ver si prima la altura de miras, o la pequeña política. No sean optimistas.

Más contenidos sobre este tema




Hazte socio de infolibre

9 Comentarios
  • Infobron Infobron 09/09/19 15:32

    Es curioso que en este tipo de artículos Churchill siempre salga como el gran defensor de la democracia, cuando era un racista intenso (mucho menos que Hitler, a pesar de todo), y un defensor del Imperio Británico, por encima de todo. Durante la II Guerra Mundial hubo una gran hambruna en la India, con varios millones de muertos. Se debió a la ocupación de Birmania por los japoneses, y a la dependencia alimenticia que la región de Bengala tenía de los suministros birmanos (porque su sistema productivo se había puesto al servicio del Imperio). Al pedir ayuda a Churchill el gobernador de esa región, dijo Churchill: Si están muriendo tantos de hambre, ¿cómo es que Gandi no se ha muerto? Así pensaba y sentía ese gran humanista.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • Gusalo Gusalo 07/09/19 23:59

    Como no he podido ver los vídeos, me refiero sólo al texto, señor Lobo. Como siempre, me ha parecido de una lucidez impresionante.
    En efecto, parece que la presencia pública y el poder político de grupos adictos a las drogas que usted menciona (odio, fanatismo, nacionalismo, xenofobia) está aumentando en todo el mundo y en progresión geométrica.
    Si alguien hiciera una nueva versión de “Cabaret”, me temo que podría ambientarla socialmente en Brasil o en los mismísimos EEUU.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • elcapitantan elcapitantan 05/09/19 23:43

    "General..... el hombre puede pensar". Pues es evidente que en el mundo y sobre todo en mi querido país, España, hay muchos hombres que no piensan. O aun peor piensan con la mente rebosando odio hacia el otro.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    4

  • Argaru Argaru 05/09/19 15:48

    El mundo lleva girando, paulatina e inexorablemente a la derecha, los últimos treinta años. Y lo estamos pagando todos con un aumento exponencial de fanatismo, xenofobia e intolerancia, que conduce irremediablemente al renacer de los movimientos de carácter fascista. Por una parte, estos movimientos políticos acaban convirtiéndose, a corto plazo, en “un grano en el culo” de sus “hermanos mayores”, léase, los partidos de la derecha tradicional pero, por otra parte, alargan el espectro político por la derecha, haciendo que los partidos tradicionales “parezcan” moderados ante la multitud de “incautos” que se acercan a las urnas. Esto es una manera de garantizar la pervivencia del sistema. Del mismo modo, que la defensa de un sistema monárquico garantiza un régimen de derechas por más tiempo. Da la impresión que, “la marea solo sube para los barcos que navegan a favor de la corriente”. Por esta razón, tenemos fascismo o neoliberalismo para rato.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    9

  • jlgandul jlgandul 05/09/19 12:29

    ¡Difundamos y comentemos esta realidad que tenemos delante y no queremos ver! Gracias Ramón. ¡A la calle que ya es hora!

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 2 Respuestas

    0

    9

    • irreligionproletaria irreligionproletaria 05/09/19 17:01

      ¿Para sustanciar la guerra contra el fascismo?

      Querido Ramón, disculpa que utilice mi pregunta a jlgandul para transcribir en el arl. pertinente, una referencia a tí, en un comentario que con ocasión de aplaudir la exposición de Saila Marcos "Un otoño rebosante de ficción...realista" aparecido hoy en el digital, he insertado el texto siguiente:

      "También tengo destinatario para obsequiar 'El orden del Día' de Vuillard, a mi respetado y admirado Ramon Lobo, deseando le sea útil para la versión 2.0 de su artículo aparecido hoy en este digital "¿Nos hemos olvidado de la guerra contra el nacismo?"

      Cordiales saludos a ambos: jlgandul y Ramón Lobo.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 1 Respuestas

      0

      1

      • irreligionproletaria irreligionproletaria 06/09/19 15:53

        *nazismo* en ambas ocasiones: guerra contra el nazismo, dice el art de Lobo.

        Responder

        Denunciar comentario

        0

        0

  • Azalea Azalea 05/09/19 12:13

    La dcha. española nunca ha renegado de su pasado franquísta , y yo nunca me he olvidado de cual es su origen. Allá donde gobiernan suelen confundir muy a menudo lo público con lo privado . si fuera por ellos no habría : autonomías , aborto libre, divorcio, ley de matrimonio homosexual , parejas de hecho, estado aconfesional , igualdad de género , sanidad universal ... Espero que se pongan de acuerdo y no se repitan eleccíones , si la DERECHA volviera a gobernar el país , sería para hacernoslo mirar.
    Como siempre muy didáctico tu articulo ,muchas gracias Ramón Lobo , Saludos cordiales!!

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    13

  • Lared Lared 05/09/19 08:26

    Qué resumen! Da miedo, un miedo que ya tenia antes de leerlo, pero también: parece tan facil conjurarlo! Solo hay que saber, escuchar con atención lo que nos dice el artículo , la Historia, pero mi propia historia personal de niña de la posguerra. Porqué prefieren la mentira y muchos otros esconder la cabeza, es difícil de entender con todo lo que nos jugamos. Gracias por el artículo, por recordar que las personas tendemos a volver a meter la pata siempre en los mismos charcos y que después solo salen indemnes los de siempre.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    12

Lo más...
 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.