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Un exilio dorado no tributa a Hacienda, lealtad a España es pagar impuestos

Publicada el 03/08/2020 a las 23:39 Actualizada el 04/08/2020 a las 01:34

“El Rey ha muerto. ¡Viva el Rey!” El dicho tiene más de medio milenio de historia en las monarquías francesa e inglesa y este lunes ha vuelto a ser pronunciado en el palacio de la Zarzuela. Desde hace meses venimos asistiendo a la muerte política de Juan Carlos I. Por entregas, a través de las exclusivas de la prensa y la justicia extranjera y, más recientemente y a raudales, de la española. Este lunes, la Historia cerró otro capítulo que ya estaba a medio escribir. La figura de Juan Carlos I, durante décadas reconocida acríticamente por su papel en la Transición, muere en un exilio pactado o, más bien, impuesto por Felipe VI.

La muerte de un rey alumbra instantáneamente el reinado de otro. Eso es, no lo olvidemos, de lo que se trata aquí, aunque sea en diferido. Para salvar tanto la monarquía como la jefatura del Estado (y evitar una profunda crisis política) hay que salvar a un hombre de nombre Felipe de Borbón. Esa es la naturaleza brutal de una institución cuyo instinto de supervivencia y perpetuación hace de procurar descendencia su más elemental obligación. Si el hijo no estuviera en peligro, no habría que salvar al padre.

Tres apuntes rápidos:

1. La operación “¡Viva el Rey!” ha comenzado con agostidad y alevosía. Desde los partidos más cercanos a la Corona se da a entender que es Felipe VI el que está cogiendo el toro por los cuernos. El propio comunicado de la Casa Real simula una gestión intramuros de la crisis. El Gobierno se ha mantenido en un discreto segundo plano, refiriendo toda pregunta a acciones de la Casa Real. Finalmente han llegado y han comenzado a celebrarse como supuesta prueba de una ejemplaridad espontánea. Pero no nos engañemos. La Casa Real va a remolque de las informaciones periodísticas que laminan su credibilidad, especialmente tocada en algunos sectores sociales y en algunos territorios (como Cataluña). La propia fecha elegida es reveladora: el primer lunes de agosto, aspirando a que el impacto sea lo más pequeño posible. El comunicado anterior fue el 15 de marzo, un día después del decreto del estado de alarma, en pleno confinamiento por la pandemia. 

No se trata pues de una decisión valiente sino de una reacción inevitable y de circunstancias. No está claro que sea la mejor estrategia para la Corona, porque puede no funcionar. No está nada claro que sea lo mejor para los partidos que la apoyan, porque puede no funcionar. 

2. Ningún exilio es con honores. El exilio es una innegable humillación. Por muy bien que pueda vivir fuera de España, abandonar el país donde Juan Carlos I lo fue todo durante casi cuatro décadas no ha podido ser plato de buen gusto para él. Emocionalmente ha tenido que ser un shock, tanto para el emérito como para el rey en ejercicio.

La tentación es evidente. ¿Qué más quieren los que piden cuentas al rey si éste ha tenido que irse en medio del oprobio? ¿Qué más podría exigirle su hijo tras firmar la expulsión de su padre de su propio país? Esa aproximación sentimental a lo ocurrido este lunes no oculta algo fundamental: el comunicado mantiene intacto el tratamiento de Juan Carlos I como rey a título vitalicio, un honor recogido en un decreto del Gobierno tras su abdicación. Sigue formando parte de la Familia Real. Para colmo, tan solo se compromete a dejar España “en estos momentos”, expresión vaga en la que cabe un regreso sin anunciar o visitas de carácter privado. Todo ello ante el “sentido respeto y agradecimiento ante su decisión” por parte de Felipe VI.

El resto del comunicado contiene expresiones delirantes como el encuadre general de la primera frase, que atribuye su partida a la “repercusión pública” de “ciertos acontecimientos pasados” de su “vida privada”. He aquí el corazón del problema: creer que el manejo de cantidades astronómicas de dinero de dudosa procedencia en paraísos fiscales es algo que pertenece a su “vida privada”. O que lo que molesta a la sociedad española no es eso sino la existencia de amantes como Corinna Larsen. 

En ese sentido, si el rey Felipe VI quiere consolidarse como monarca, tendrá que dar pruebas reales de que su reinado será diferente. Y deben ir mucho más allá de una solución de urgencia, por muy dolorosa que sea sentimentalmente. Si no, puede que al final pensemos que ese exilio se trataba, en la práctica, de unas vacacioneso de una jubilación. 

3. La “lealtad” a España es pagar impuestos. Mientras todos nos tentamos la ropa asombrados por el nuevo acontecimiento histórico de nuestras vidas (¡el exilio de un rey!), corremos el riesgo de olvidarnos de que lo más patriótico que podría hacer Juan Carlos I no es abandonar España para proteger a su hijo y a la monarquía sino regularizar sus bienes y pagar impuestos, esos que contribuyen a financiar la sanidad, la educación o las políticas sociales, además de la acción del Gobierno. En otras palabras: rendir cuentas. En la inviolabilidad (al menos en creérsela como una total patente de corso) reside la gravedad de la crisis que puede tumbar a la Corona. 

Si Juan Carlos I quisiera rendir un último servicio a España, a su “legado” y a su “dignidad como persona”, según sus propias palabras, no esperaría a ver si se libra de las acciones de la Justicia sino que le contaría todo lo que sabe. No buscaría la manera de que no se pueda probar su culpabilidad sino que se esmeraría en asumir sus responsabilidades, sean cuales sean. El patriotismo no consiste en tomar el camino menos tortuoso sino el correcto. Y, si no lo hace él, lo mínimo que podría hacer el jefe del Estado de un país democrático sería exigírselo. Y, si no lo hace el actual jefe del Estado, ya que su “persona” “no está sujeta a responsabilidad", según la Constitución, lo mínimo sería que se lo exigiese el Gobierno, que es quien refrenda cada uno de sus actos. 

En caso contrario, la credibilidad de la Corona podría arrastrar a la institución a una grave crisis de imprevisibles consecuencias, vistas las mayorías necesarias para su reforma y la dificultad para articularlas.

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65 Comentarios
  • Excomulgado Excomulgado 05/08/20 18:59

    Es lamentable que existan un montón de españoles que sigan apoyando una institución anacrónica como es la monarquía, y que además ha demostrado estar llena de ladrones borbones. Totalmente de acuerdo en que lealtad a España es pagar impuestos y rendir cuentas ante la justicia, "sin privilegios de ningún tipo". No me gustan los LADRONES aunque sean borbones.

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  • TL TL 05/08/20 11:52

    Efectivamente, la "lealtad a España es pagar impuestos". Luego, nos quieren hacer creer que la Justicia es igual para todos. No olvidemos que hay gente que ha estado en la cárcel por robar un bocadillo o unos pañales. Y aquí se roba a toda la sociedad al no pagar impuestos, al cobrar comisiones ilegales, todo ello presuntamente y supuesto cubierto por la indignante inviolabilidad, y el resultado no es la cárcel, si no unas vacaciones en el extranjero hasta que la prensa hable de otra cosa y que la gente se olvide. Casta en estado puro, ¿no?

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    • Otomán Otomán 05/08/20 14:34

      Totalmente de acuerdo.

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  • 74camilo 74camilo 05/08/20 11:05

    Y la gente continuará aplaudiendo por la calle a esta panda de chupones: "qué guapos son" y "que preparaos". "Qué campechanos!!" "Fijate, si hasta la reina ha llevao un vestido del Zara!". En este país, conseguimos una república y la gente vuelve a votar a los Borbones. Haría falta que repartieran el agujero de su expolio entre sus forofos...

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  • FPF FPF 05/08/20 07:26

    La charanga y pandereta de siempre. Así como nos van a respetar en el mundo.

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  • jagoba jagoba 05/08/20 02:35

    Bien lo sabe Villarejo.
    Si logro amedrentar a la casa real, al rey emérito y al rey actual, ¿quién me va a condenar?
    Si logro que se esconda un rey en una república, con sus alforjas repartidas por el mundo, quien se me va a enfrentar.
    ¿Periodistas? No están por la labor. No les renta.
    ¿Policías? De algunos policías, guardias civiles y generales sabe lo que no se debe saber.
    De la justicia patriótica y de la justicia en general tiene varios blue ray. Con imágenes en 4k. Una puñetera maravilla.
    Para que subir peldaño a peldaño. Un solo golpe.
    Del rey abajo, ninguno

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  • joloto joloto 05/08/20 01:33

    La vergonzosa justicia nacional-falangista solo actuará cuando estén seguros que el cara dura del Borbón padre, esté a punto de morir, luego gracias a nuestros PPdiputados-cs-vox tendremos un entierro en directo con entrega de medallas incluida y que, lógicamente, pagaremos todos los españoles. Caraduras corruptos, nudo de víboras infieles.

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  • Marodriv Marodriv 04/08/20 19:36

    Todos los Borbones, han salido de España dejando las arcas muy mermadas . Menos Carlos III.Que pena de país y de sus dirigentes, que no valen nada más que para cobrar..........

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  • Marodriv Marodriv 04/08/20 19:32

    No es por España ,es por el , tampoco por sus amantes.

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  • Petín 1 Petín 1 04/08/20 19:21

    De todo este embrollo se saca muy claro que la responsabilidad de su solución está en la Justicia, la Fiscalía General y el Tribunal Supremo han de cumplir con sus respectivas responsabilidades.

    La Fiscalía ha de buscar y encontrar las pruebas inculpatorias y el TS ha de juzgar con las leyes, que son iguales para todos los españoles, se llamen Borbón, Pujol, o como quieran llamarse.

    La “lealtad” a España es pagar impuestos, y lo legal es demostrar de dónde sale el dinero.

    Hacienda, la Fiscalía y el TS tienen la palabra, pero con una Hacienda que amnistía a los corruptos, con una fiscalía que da carpetazos y no investiga y con unos jueces en el TS puestos por el partido político más corrupto de Europa, comprenderán que no nos fiemos demasiado de la Justicia española.

    A lo peor nos tienen que juzgar a nuestros delincuentes en el extranjero.

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  • Guallar Guallar 04/08/20 18:34

    Un ejemplo para el emérito es aquel que futbolistas con contratos ocultos han regularizado con hacienda sus deudas, lo malo es que el modelo lo va hacer, se cree todavía con derecho de pernada y que esa España que vítorea es suya, vamos dentro de la línea borbónice que hemos padecido desde el inicio de su reinado. Maldita guerra de sucesión

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    • TL TL 05/08/20 11:58

      Sólo han regularizado los futbolistas que han pillado. Además, ha sido una regularización muy benevola, sin multas cuantiosas y sin penas de cárcel. ¿Qué pasa con los demás futbolistas o con las cuentas escondidas que no han pillado Hacienda? Lo que hace falta es aumentar el número de inspectores fiscales y suprimir todos los privilegios y las deducciones para los ricos para que los impuestos sean realmente progresivos.

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