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Muros sin Fronteras

Go to Hell, Mr. Trump

Publicada el 20/01/2021 a las 19:00 Actualizada el 20/01/2021 a las 19:37

La imagen de un Washington DC militarizado, con cinco veces más tropas que la suma de las que quedan en Irak y Afganistán, proyecta la realidad de un país en guerra consigo mismo. La capital de EEUU parecía una ciudad fantasma, lejos de la pompa de un cambio de presidencia. Donald Trump deja un país hundido en el fanatismo y la mentira. Solo han pasado 20 años del 11-S y el FBI considera ya más peligrosa la amenaza del terrorismo interior que la del exterior. No hubo calamidades, atentados, insurrecciones ni bombardeos contra Irán, pero el caimán se fue sin admitir la derrota. Deja atrás un campo de minas.

Joe Biden se presentó como presidente de todos los norteamericanos, dispuesto a trabajar por la unidad y el futuro. “La democracia es frágil, pero ha  prevalecido”, proclamó al inicio de su discurso más importante. Reconoció el problema de fondo: “Confrontaremos el terrorismo doméstico y el supremacismo blanco, y les venceremos (… ) Las fuerzas de la división no son nuevas, pero siempre hemos prevalecido (..) No hay paz sin unidad, ni nación en medio del caos”. No nombró a su predecesor, pero sí su legado. Rechazó la cultura de la manipulación y prometió salir más fuerte de la pandemia con el trabajo de todos.

Le faltó la emoción de sentirse parte de la historia. No es negro ni mujer, ni el primero en nada. No levanta pasiones como Barack Obama. Por eso eligió a Kamala Harris, la primera mujer en llegar al cargo. Pertenece a la derecha de su partido, igual que Obama. No deberían esperar milagros, pero tras el susto es necesario impulsar cambios de calado en la forma de hacer las cosas y de concebir las prioridades. Regresan las viejas élites capitalinas tras el paso de un huracán que ha fracturado su base ética, las convenciones de cómo debe comportarse un demócrata. Ojalá hayan aprendido la lección.

El nuevo presidente buscó la unidad en un discurso inaugural repleto de guiños. Este tipo de parlamentos no dejan de ser un catálogo de buenas intenciones, de frases precocinadas por los asesores. No era el momento de prometer ir a la Luna, como John F. Kennedy, porque su problema está en la Tierra, en la suya, en medio de una pandemia que ha matado a más de 400.000 de sus compatriotas.

El problema es tan sistémico y profundo que va a marcar la presidencia de Joe Biden y Kamala Harris. El asalto al Capitolio el 6 de enero sirvió de vacuna contra cualquier tentación de última hora. Debió mediar algún pacto entre Trump y su vicepresidente, Mike Pence, algo así: “te dejamos terminar el mandato, pero no toques nada del cuadro de mando”. Queda el magma ideológico que aupó y mantuvo a Trump en la Casa Blanca. El presidente saliente coquetea con la idea de crear el Partido Patriótico, todo un desafío.

Tocará desandar algunas de las decisiones de Trump en las primeras órdenes ejecutivas (una especie de decretos ley presidenciales). Esto ya representará un desafío ideológico a la base trumpista que lo percibirá como una afrenta. Volver al Acuerdo de París sobre el cambio climático enfadará a los MAGA, la América que venera a Trump como si fuera un dios. Los estadounidenses son propensos a las siglas. Esta procede de Make America Great Again. Los medios de comunicación de EEUU los han bautizado como los MAGA. Ahorra tinta y tiempo.

1. Una cosa es hablar de unidad y otra tender puentes con una gran parte del país que cree que Biden es un presidente ilegítimo, un amplio sector que ha comprado cada una de las mentiras de Trump sobre el robo electoral, pese a que no existen evidencias de que haya sido así. Según una encuesta de Gallup, el 83% de los republicanos creen que Biden no ganó las elecciones. Recordemos que Trump, pese a perder, obtuvo 74.223.251 votos. Otra encuesta que deberían tener en cuenta indica que una mayoría de los republicanos no cree que Trump fuera responsable del asalto al Capitolio y hasta un 48% cree que los legisladores de su partido no hicieron suficiente para subvertir el resultado. Les dejo el enlace; está repleto de datos preocupantes que muestran la profunda división del país. (Una aclaración: este Vox del enlace anterior es un medio de comunicación; nada que ver con la sucursal trumpista en España, en disputada pelea con Isabel Díaz Ayuso).

(Este vídeo lo grabó un periodista del The New Yorker infiltrado desde hace diez meses en los movimientos radicales. Hay una versión larga para los suscriptores de la revista)

2. La radicalización del discurso del Partido Republicano, al que se conoce como GOP (Great Old Party) viene de lejos. No estuvieron a favor de los derechos civiles que tanto defendió Martin Luther King en los años 50 y 60. Fueron su lucha y sus palabras las que provocaron el asesinato de King en 1967.

El siguiente vídeo incluye trozos de uno de los discursos más importantes de MLK (siglas), además del celebérrimo de I have a dream. Es el que arranca el movimiento de los derechos de la minoría negra en EEUU. Sucedió en Alabama, en diciembre de 1955. En este enlace del The New Yorker tienen las claves de aquel parlamento improvisado, solo con notas. No hace falta tener escrito lo que dictan el corazón y la decencia.

Hoy, los hijos y los nietos de los racistas, que en muchos casos lo siguen siendo bajo un nuevo disfraz, se llenan la boca en alabanzas al mártir. En este tuit, su hija Bernice les pone en su sitio.

3. Lo que sucede con los MAGA, 65 años después de aquel discurso, forma parte del mismo problema. Una América blanca, racista, cristiana, mal educada y preparada para los cambios tecnológicos, con una base rural y amante de las armas, siente que le están robando su país. Primero fueron los negros en su empeño en tener derechos y votar. ¡Qué desfachatez! Ahora son los negros y los hispanos que han accedido a la clase media, gracias a su educación y trabajo, que se asientan en los suburbios de las ciudades y modifican la geografía del voto, como ha sucedido este año en Arizona y Georgia. Y no deberíamos perder de vista a Texas para las próximas elecciones. Tuvimos una pista de esos cambios en las elecciones legislativas de 2018, en las que el senador Ted Cruz estuvo a 214.921 votos de perder su escaño en el Senado. Se lo disputó un joven con aire kennediano, Beto O’Rourke, que después no prosperó en las primarias demócratas de 2020, pero que sigue en la reserva de candidatos con futuro. Su victoria nos hubiese ahorrado el Cruz trumpista actual que trata de heredar su electorado, si es que sobrevive políticamente a su confuso papel en el 6 de enero. Lo interesante de aquella elección es que O’Rourke movilizó el voto suburbano en un Estado muy conservador. Ese mismo voto ha sido clave en la victoria de Biden-Harris. Es donde deben trabajar duro los demócratas.

(Este otro vídeo, en este caso de The Washington Post, reconstruye el asalto. Combina imágenes, horarios y el mapa del edificio).

4. Estos cambios demográficos restan peso al voto rural. Hasta ahora teníamos tres tipos de Estados: los que votan siempre demócrata (California y Nueva York, por ejemplo), los que votan siempre republicano (aquí entran los rurales y cultivo del MAGA, pero con poco peso político debido a su escasa población), y los Swing States, los que oscilan de un partido a otro según el candidato y el humor político del momento. No son fijos, a veces son 10, 12 o 14. En 2020 incluyeron a Nueva Hampshire, Minnesota, Míchigan, Nevada, Pensilvania, Wisconsin, Arizona, Georgia, Carolina del Norte, Florida y Texas. Todos excepto los tres últimos cayeron del lado de Biden-Harris.

5. La elección presidencial es indirecta. Cada Estado elige compromisarios, cuyo número depende de la población. Se necesitan 270, la mitad más uno. Este enlace lo explica. Es lo que ha intentado subvertir Trump hasta el último minuto. Esta otra pieza de la revista The Atlantic explica que todo se ha salvado gracias al coraje de varios funcionarios estatales y gobernadores, todos republicanos. Primó la decencia y el sentido del deber a la obediencia a órdenes ilegales.

6. Esa mayoría blanca, cristiana, enfadada, armada y asustada, de la que hablábamos en el punto 4, está cultural e ideológicamente preparada para comprar todas las mentiras de Trump sobre el robo electoral. Para ellos, es la explicación más sencilla. Regresa el miedo a perder privilegios que causaron los asesinatos de Robert Kennedy y Luther King en los años 60. Estamos en el mismo clima de polarización. No sé si habrá nuevos intentos de asaltar congresos estatales (ojo con Míchigan, patria de una de las milicias más violentas, que ya intentó secuestrar a la gobernadora), pero es seguro que habrá asesinatos políticos. Los próximos años van a ser difíciles y peligrosos. Alguien debería informar a los MAGA que nadie les está quitando un país que nunca fue suyo porque era de los indios a los que exterminaron o encerraron en reservas.

7. Añadan el pánico a los cambios demográficos, el pavor a los cambios económicos, a la revolución de las nuevas tecnologías, y a la robótica que se va a adelantar varios años como consecuencia de la pandemia. Que los MAGA se nieguen a llevar mascarilla no es solo una actitud política, de rechazo a lo que ellos llaman el “Deep State”, es sobre todo un rasgo psicológico de su rechazo al mundo que se va a llevar por delante el suyo. En este contexto se entiende mejor que Trump sacara a EEUU del Acuerdo de París sobre el cambio climático, conecta con el rechazo a sustituir el carbón y la industria de toda la vida por otra no contaminante que perciben como una amenaza existencial.

8. No solo es gente asustada, es gente radicalizada y armada que ha abrazado todo tipo de teorías conspiranoicas. La deriva del GOP (¿recuerdan, el Partido Republicano?) es preocupante. Se tragaron los derechos civiles, pero desde entonces trabajan para que los negros no voten, entorpeciendo el proceso con todo tipo de tretas para evitar que se registren, además de suprimir colegios electorales en sus zonas. En EEUU se exige un doble esfuerzo: registrarse antes y votar. El movimiento Black Lives Matter ha sido clave en la movilización del voto de los afroamericanos, de ahí que los consideren tan peligrosos, casi terroristas. En la elección de 2020 ha quedado claro que no existe un voto latino, sino varios: no son los mismos ni votan igual los hispanos de California y ahora, los de Arizona, que los de Texas y, menos aún, los de Florida, dominados por las distintas oleadas de exilio cubano.

9. El GOP tuvo dos acelerones de radicalidad: con la contrarrevolución conservadora de Ronald Reagan (y Margaret Thatcher) en los años 80, y el Tea Party a partir de 2009. Pese a que fueron más económicos que políticos, ambos momentos tenían un trasfondo ideológico: el dinero es para quien lo genera, no para el Estado a través de impuestos. Esa visión de un Estado invasor está en la esencia del MAGA. Es el motivo por el que odian a la sanidad pública, a Barack Obama, a Bernie Sanders y a Alexandria Ocasio-Cortez, a los que tildan de comunistas. El desvarío es tal que hasta Biden es comunista.

10. No hay que confundir todos los votantes de Trump, pese a que muchos están radicalizados con los grupos violentos que asaltaron el Capitolio. Pero el magma que los alimenta es parecido. Destacan tres: los Proud Boys, el Boogaloo Movement y QAnon, una secta nacida en Internet que considera que los demócratas, George Soros, Bill Gates y no sé cuántos más pertenecen a un grupo satánico y pedófilo que trata de acabar con EEUU (el blanco y republicano, claro). Tampoco conviene confundir los congresistas y senadores que compraron las tesis del robo electoral con los que han podido estar confabulados con los asaltantes. Es algo que está aún bajo investigación.

Tres enlaces:

11. Si a este problema sistémico le suman la gestión de una pandemia que aún no ha terminado, la complicación logística de una vacunación masiva, el rescate de la economía y revertir las políticas más tóxicas de Trump es fácil llegar a la conclusión de que Biden-Harris tienen una misión imposible. Añadan el impeachment que deberá debatirse y votarse en el Senado y una política internacional revuelta con China como superpotencia emergente. El plazo inicial es de dos años, hasta las elecciones de medio mandato de noviembre de 2022. En ellas se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes y otro tercio del Senado. Las mayorías volverán a estar en juego. La influencia de Trump aún será visible, si es que no acaba antes en la cárcel. La clave será el Senado, que apunta bien para los demócratas, si es que deciden salir alguna vez de sus castillos de cuello blanco y entender el país que gobiernan para construir propuestas claras capaces de solucionar los problemas de la gente más allá de los eslóganes y las frases hechas.

 

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23 Comentarios
  • Epi Epi 23/01/21 09:22

    Muy buen artículo y una ilustración genial. Felicidades, Ramón Lobo.

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  • SETITO DE TWEETER SETITO DE TWEETER 22/01/21 08:56

    ¡¡ ME ASOMBRA LO PARECIDO QUE HAY CUANDO EL PP Y CATALUÑA, EL PP Y LOS ATENTADOS DE ALQAEDA , UNA ESPAÑA DIVIDIDA, IGUAL QUE CON EL PAIS VASCO ANTES...!!
    comunidades queriendo la independencia ...por mafias e injustos repartos ,de la derecha mafiosa, injusta, desigual, radical, aunque ellos siguen engañando diciendo que son de centro, para asi acaparar mas votos aun.
    TRUMP=AZNAR=M.RAJOY=CASADO=FRANCO=RASCISMO=MACHISMO=DESIGUALDAD
    es la lacra ,la enfermedad, el cancer, otro virus que se perpetua 80 años ya disfrazado de democracia y de centro.
    Esa cataluña militarizada, por la codicia de la derecha, por tapar desfalcos , mafias, mordidas de cientos de millones en otra comunidades con construcciones, AEROPUERTOS FANTASMAS, CIUDAD DE JUSTICIA DE MADRID FANTASMA, con miles de millones invertidos, presupuestos INFLADOS, de amiguetes del PP etc etc....EL RADICALISMO DE LA DERECHA CAPITALISTA COMO LA DE TRUMP ES LO QUE TIENE, igual que esa derecha española del PP guiada y financiada por los poderosos.

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  • Coronel Dax Coronel Dax 21/01/21 18:49

    Siempre se ha dicho que Berlanga es un director difícil de entender por los no españoles. Quizás que esto cambie a partir de ahora. Y es que la película más berlanguiana nunca filmada se rodó hace unos días durante el asalto al Capitolio. La realidad, de nuevo, superó a la más disparatada ficción del maestro valenciano. A los estrambóticos personajes del asalto solo le faltó algún despistado disfrazado de austrohúngaro.

    Bromas aparte, el Sr Trump no es sino un síntoma, un aprovechado que supo dirigir a su favor a toda esa masa cada vez más enloquecida que han creado los medios ultras desde hace ya varias décadas en su obsesión por mantener un ejército de partidarios “inasequibles al desaliento”. No es solo en los EE.UU., pues esto ha sucedido a nivel occidental (y, quizás, mundial). Para ello ha sido un objetivo estratégico el dominio del poder mediático, donde han imbuido las manipulaciones, que han llegado a la desvergüenza de las mentiras masivas (la Teoría de las Conspiración de los atentados del 11M es un ejemplo meridiano) y a las teorías disparatadas, tipo Qanon, terraplanistas, antivacunas, antievolucionistas, conspiranoicos y toda esa pléyade de vueltas al analfabetismo más absoluto. La infiltración de los personajes más radicales en el Poder Judicial ha sido otra de sus metas cruciales. Y, por mencionar otra, la destrucción de cualquiera que se opusiera a su movimiento, fueran izquierdistas (¿recuerdan la campaña de medios de extrema derecha contra el cine español?) o simplemente “progres” como Bill Gates o Soros.

    Hacen el ridículo fuera de sus fronteras, pero no lo ven. Media Italia (o más) votaba con devoción a un payaso como Berlusconi (acompañado de un Fini que provenía del Partido Fascista MSI). Lo mismo podemos decir de los Kucinsky en Polonia, de Orban. Y aquí pregúntense la imagen que se ha dado en el exterior, con la gestión del conflicto catalán.

    Quizás Biden podría comenzar por restablecer la ley que obligaba a los medios a dar las dos versiones de un conflicto y que se retiró hace años, tal y como se cuenta en la película-documental sobre Dick Cheney (la recomiendo, a pesar de que no me gusta del todo).

    Saludos.

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  • JOECAR JOECAR 21/01/21 13:40

    D. Trump no es un hombre de partido y lo ha demostrado en estos cuatro años hasta la saciedad, pero su entorno podría jugar a escindir parte del partido republicano, que le ha sido fiel. De todas formas opino que Trump no se va a retirar y pasar a un segundo plano. Durante estos cuatro años ha creado un entramado de voluntades a su favor y las va a explotar como ha hecho siempre en su vida empresarial. Además están las ultimas acciones de su presidencia, que iban dirigidas a crear un clientelismo en el entorno de su yerno y el exsecretario Pompeo. Marruecos, Dubái, Qatar, Abudabí, Arabia Saudita, Israel, que serán sus nuevos clientes para ese lobby que creará, seguro.

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  • Manuel MC Manuel MC 21/01/21 13:24

    Oh yes, go to hell and don't back never again.

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  • Antonio LCL Antonio LCL 21/01/21 13:10

    Análisis con mucho nivel, que ayuda a comprender mejor el entramado político y social de una nación construida con el esfuerzo de pueblos oprimidos ( además del exterminio de los nativos) y el odio generado en sus múltiples enfrentamientos internos y externos. Por suerte, con gran esfuerzo y agotadora lucha, el maligno se ha apartado a alimentar a sus alimañas a tierras sembradas de odio extranjero de origen cubano, qué paradoja.

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  • bidebi bidebi 21/01/21 13:06

    2.2
    "Ese mismo gobierno proporcionaba muchos más bienes y servicios públicos que cualquier otro Estado europeo, desde alumbrado público y seguridad alimentaria hasta educación pública y asistencia para los más vulnerables de la sociedad. Todo este sistema se prolongó hasta el siglo XVII, cuando que se produjo un “deterioro gradual del compromiso hacia los principios fundamentales y un agravamiento de la brecha entre ricos y pobres”.
    Roma y el Imperio Mogol nos ofrecen historias similares. ¿Qué podemos aprender hoy día de sus experiencias? La buena gobernanza requiere “el control del poder, la posibilidad de que se escuchen todas las voces, medidas contra la corrupción policial, una tributación fiscal equitativa, límites a la codicia y un liderazgo dedicado al servicio público”. Todas estas cualidades se erosionan cuando las sociedades permiten que la riqueza se concentre. Los líderes pierden el rumbo. Los ciudadanos pierden la confianza. En ese momento, el colapso se produce rápidamente.
    “Los resultados de nuestro estudio ofrecen valiosas lecciones para el presente”, señala Blanton, “en especial que las sociedades, incluso aquellas bien gobernadas, prósperas y muy valoradas por la mayor parte de sus ciudadanos, son creaciones humanas frágiles que pueden fracasar”.
    Su equipo cree que Estados Unidos se encuentra al borde del fracaso pues cada vez hay más ciudadanos que perciben –debido a la creciente influencia de los individuos más ricos y de los grupos de interés– que “su opinión sobre cómo debería ser la sociedad democrática no se tiene en cuenta”.
    Estos antropólogos concluyen afirmando que “el giro de 180º efectuado por Estados Unidos en los últimos 50 años en cuanto a riqueza y desigualdades continúa agravando esta pérdida de confianza de los ciudadanos”.

    https://rebelion.org/futuro-de-la-democracia-en-la-era-post-trump/

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    • José Luis53 José Luis53 21/01/21 23:55

      ¿Ve usted como cuando se olvida del rollo de la Transición escribe cosas interesantes?

      Tenga mi correspondiente postifo.

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    • Dver Dver 21/01/21 18:56

      Así es. Es la pobreza el caldo de cultivo ideal para el fascismo. Como dice Umberto Eco en su libro "Contra el fascismo", nadie sale al balcón y dice voy a crear un.partido fascista. Se actúa de otra manera. En nombre de una libertad falsa se discurra sobre lo grande de la patria, al tiempo que se empobrece a esta y se desligitiman las instituciones. El círculo entonces se cierra. No hacen falta golpes militares, basta con ocupar el poder y vaciar lo de contenido democrático. ¿Les suena de algo este discurso en nuestro país? Parece que los imitadores del Rey Sol proliferan últimamente como estas. "El Estado soy yo", dicen sin cansarse;hasta que el hambre y las esperanzas en una izquierda inoperante hacen el resto.

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  • bidebi bidebi 21/01/21 13:04

    “Los cuatro Estados premodernos con buena gobernanza identificados por los investigadores son la dinastía Ming en China, el Imperio Mogol del sur de Asia, el alto Imperio Romano y la República de Venecia. Todos ellos sobrevivieron un largo periodo y desarrollaron gran prosperidad. También todos ellos, con el tiempo, acabaron por derrumbarse. Blanton y sus colegas utilizan estudios de caso para explicar las razones de su hundimiento.
    La dinastía Ming, fundada a finales del siglo XIV por un emperador de origen campesino, se consideraba cumplidora de la filosofía confuciana y su meta era “mejorar la capacidad del Estado para servir al bien común de la sociedad”. La dinastía contaba con la “capacidad institucional para recoger las quejas de sus ciudadanos” y “garantizar un sistema de impuestos equitativo”. Los graneros comunitarios promovidos por el Estado “protegían a las familias contra la escasez de comida y los precios excesivos de los comerciantes de grano”.
    Por su parte, los emperadores tenían prohibido “enriquecerse personalmente”. Los ciudadanos esperaban que se comportaran de forma frugal y desinteresada. Pero ese comportamiento se deterioraría a lo largo del siglo XVI. Los ciudadanos perdieron la confianza en sus gobernantes y estos se vieron cada vez más incapaces de controlar la corrupción de sus funcionarios.
    Dicha corrupción, a su vez, redujo los ingresos que financiaban los bienes públicos, y el número de desposeídos aumentó notablemente. La producción de alimentos cayó en picado. Los manchúes invadieron China desde el norte y en 1644 acabaron con el gobierno Ming.
    Otro ejemplo fue la República de Venecia surgida en el siglo XII. Las familias prominentes que formaban el “Gran Consejo” de gobierno veneciano reconocían “la importancia de la cohesión social para el éxito de la sociedad”. Consideraban que las grandes fortunas privadas eran una invitación para la “corrupción política que puede amenazar la solidaridad comunitaria” y crearon un gobierno “capaz de abordar las preocupaciones ciudadanas”. Apartaban de su cargo a aquellos que quebraban la confianza del público.

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  • José Luis53 José Luis53 21/01/21 11:20

    No soy adivino, pero Trump en sí mismo, no me preocupa demsiado. Tengo la absoluta convicción de que no hemos conocido ni la décima parte de las tropelías cometidas por este personaje gravemente perturbado y ahora que el barco se hunde y las ratas huyen despavoridas, nos espera un viaje a la cámara de los horrores que nos va a dejar sumidos en la absoluta desolación, a propios y extraños, incluídos sus votantes.

    El tema es que a la próxima vendrán mejor preparados, no lo pondrán en manos de un psicópata perturbado porque lo demostrado por Trump es que el terreno está abonado por muchos, muchos lados.

    Una tarea ingente para las próximos 15 o 20 años si queremos evitar el final trágico de la Humanidad tal como la conocemos.

    Y me digáis que soy un exagerado.

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    • jorgeplaza jorgeplaza 21/01/21 12:42

      Como dentro de veinte años estaré muerto (y si usted ha nacido en el 53 como yo, ejem, ejem) me preocupa solo hasta cierto punto lo que pueda pasar en un lapso de tiempo tan largo. Creo que un año es ya un tiempo suficientemente largo para no tener mucha idea de cómo estaremos cuando acabe: fíjese que la epidemia de covid (medida en muertes diarias) empezó en España en marzo de 2020, no hace ni once meses y aquí nos tiene: con un exceso de muertes del orden del 20% anual, un 11 o 12 por cien más pobres en conjunto y con unas perspectivas cavernosas para lo que eran nuestros principales recursos económicos (turismo, hostelería, fabricación de automóviles).

      Se sobreestima la influencia de Trump porque consiguió ganar las elecciones, no porque personalmente haya hecho, me parece, mucho más daño que otros presidentes. Se ha metido en menos guerras que ninguno de sus predecesores, por ejemplo, y si bajo su mandato se asesinó al general iraní Soleimaini, en el de Obama se cargaron a Bin Laden retransmitiéndoselo a Obama y su Gobierno en directo, por cierto. Johnson fue un excelente presidente en relación con los derechos de los negros, pero llevó a su país a la escalada bélica de Vietnam. Trump ha dicho muchísimas gilipolleces, pero no me parece que el daño real que ha causado esté a la altura de sus disparates en en las redes sociales.

      El problema de fondo es la tremenda heterogeneidad cultural, racial y, por supuesto, económica de los estadounidenses. De no ser por su inmensa riqueza natural no creo que siguieran unidos (más o menos) a estas alturas. Y ese problema no se va a marchar a Florida con Trump.

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      • JOECAR JOECAR 21/01/21 20:59

        El daño que Trump ha hecho a USA y al resto del mundo se irá viendo ahora, como p.ej. ¡que no tenía un plan de vacunación para todos y en todo el país! y la Admón. Biden se encuentra con tener que elaborarlo a toda prisa por la presión de los contagios y los muertos.

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      • José Luis53 José Luis53 21/01/21 16:59

        Tenga en cuenta que lo que uested llama gilipolleces de Trump- que para usted y para mí lo son- no lo son para mucha gente: no hay más que ver la cantidad de convencidos del robo de la elecciones.

        Ha dado carta de ciudadanía al miserable que todos llevamos dentro y que, mal que bien, procuramos mantener silenciado. Su acción es, cuando menos, subversiva moralmente, ha invitado a actos puramente antidemocráticos como el asalto al Capitolio y eso al margen de actos provocadores como el asesinato de Soleimaini, que podía haber incendiado Oriente medio: los militares le pararon los pies cuando estaba a punto de atacar a Irán.

        No, yo creo que su legado es nefasto por mucho que, ya puestos, la economía haya ido como un tiro en Estados Unidos hasta la pandemia,ya que, como siempre en política, no es hasta años después que se evalúan las verdaderas consecuencias de cualquier acción. Y, salvo que sirva de vacuna, nada bueno cabe esperar.

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  • Excomulgado Excomulgado 21/01/21 11:14

    Excelente articulo Ramón, gracias. Un resumen perfecto de los Usas y su visión supremacista del resto de seres vivos. A destacar "Alguien debería informar a los MAGA que nadie les está quitando un país que nunca fue suyo porque era de los indios a los que exterminaron o encerraron en reservas"

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