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La batalla cultural de Madrid

Publicada el 22/04/2021 a las 06:00

“¿Madrid es de derechas?, se preguntaba el martes Benjamín Prado en estas páginas. Y se respondía así: “Eso parece, si atendemos al hecho de que los conservadores llevan ganando en ella desde hace más de un cuarto de siglo y nos fiamos de esos vaticinios que prevén un paseo militar para Ayuso”. Pues sí, querido Benjamín. Política, ideológica, culturalmente, Madrid es mayoritariamente de derechas, aunque, en tu opinión y en la mía, los intereses de sus clases populares y medias estarían mejor defendidos por las izquierdas.

Pero es sabido que mucha gente vota subjetivamente, no lo hace en función de sus intereses, sino de su ideología. La última vez que la cultura de izquierdas fue mayoritaria en Madrid fueron los tiempos de Tierno Galván. Desde entonces, una hábil e intensa propaganda ha ido convenciendo a muchos madrileños de que lo moderno es ser de derechas, incluso si ganas mil o menos euros al mes.

Lo acaba de subrayar Esperanza Aguirre al declarar que Isabel Díaz Ayuso represeanta mucho que mejor que Pablo Casado a esa derecha desacomplejada que libra permanentemente la “batalla cultural” contra la izquierda, la derecha que fundó José María Aznar y tuvo su gran exponente madrileño en la propia Aguirre. Esa derecha le copió muchas ideas a los neoconservadores estadounidenses: el uso de mensajes simplones y populistas para las cámaras de televisión; el triunfo económico como el principal valor humano; la beatificación de lo privado y la satanización de lo público; el uso torticero de palabras progresistas como revolución o libertad

“La piedra sobre la que Ayuso ha edificado su iglesia ya existía, no podía ser otra que la aznaridad”, escribe Guillem Martínez en CTXT. La aznaridad, recuerda Martínez, vistió el derechismo españolista de toda la vida con los ropajes del llamado constitucionalismo, el culto religioso a todo aquello que el texto de 1978 heredó del Ancien Régime: la monarquía, la bandera rojigualda, un modo de entender la unidad de España, la preeminencia de la Iglesia católica, la intangibilidad de tantas instituciones, los negocios privados hechos con el dinero de los contribuyentes…

Sobre estos pilares, Esperanza Aguirre ofreció a los madrileños un nuevo modelo económico: el de Las Vegas. Madrid, amén de disfrutar de los beneficios de la capitalidad, podía atraer mucho dinero extra si practicaba la deslealtad fiscal, si sus nulos o bajos impuestos atraían grandes fortunas y empresas a su territorio. Así se degradaban por falta de fondos los servicios públicos –sanidad y educación, para empezar–, pero se creaban empleos. Por lo demás, el horizonte propuesto a los madrileños era aspiracional: sé como nosotros, hazte emprendedor, tú también puedes terminar ganando mucha pasta en este casino mesetario. Funcionó.

Ayuso tiene, sin embargo, su propio mérito: le ha añadido a la aznaridad el elemento del trumpismo, la ubicación en ese espacio de ruido y mentira permanentes donde copulan la derecha extrema y la extrema derecha. ¿Qué más dan las malas cifras madrileñas de contagios, hospitalizados y muertos por la pandemia? ¿Qué más da que crezcan la pobreza, la desnutrición infantil, la precariedad laboral y las desigualdades? ¿Quién recuerda la corrupción de los gobiernos derechistas de Madrid y que el dinero así obtenido financiaba sus campañas electorales?

Ayuso no pretende ofrecer una gestión resultona, no es lo suyo. Como Donald Trump, Ayuso ofrece palabrería chulesca y pendenciera, interpreta un permanente espectáculo televisivo, que no solo de pan vive el hombre. Ahora convierte el tomar cañas en las terrazas madrileñas en el epítome mismo de la libertad. Es esta una de sus principales aportaciones a la evolución del rancio nacionalcatolicismo de las derechas españolas al contemporáneo nacionalpopulismo.

No es casual que su Rasputín sea Miguel Ángel Rodríguez (MAR), que ya fue gurú de la comunicación de Aznar. MAR fue clave en la victoria cultural de la derecha en los años 1990 al conseguir la aplastante hegemonía de la agenda y los puntos de vista del PP en los medios de comunicación. En los públicos, por el procedimiento de amedrentarlos a base de críticas y denuncias. En los privados, ya proclives por razones de interés e ideología, regándolos con dinero y privilegios públicos.

Por el contrario, el principal partido de la izquierda madrileña ha renunciado a librar la batalla cultural en los últimos lustros. No ha propuesto sus propios temas con su propio lenguaje, limitándose a matizar, cuando no aceptar, los de la aznaridad. Ahora mismo, su candidato a presidir la Comunidad, pese a declararse filósofo, reniega de la ideología y la estrategia, y solo practica el tacticismo y la politiquería.

Así, ese candidato rechaza cualquier subida de impuestos a los más ricos, designa a dedo a su posible vicepresidenta económica, descalifica como radicales y extremistas a algunos de sus potenciales aliados progresistas y, buscando una centralidad tan quimérica como El Dorado, requiebra a una Inés Arrimadas que ya ha dejado claro que, de obtener algunos escaños, los pondría a disposición de Ayuso.

Únicamente los dos partidos a la izquierda de los socialistas introducen combatividad y deseo de victoria en la campaña madrileña. Y solo ellos entran en la batalla de las ideas: defensa de la fiscalidad progresiva, de los servicios públicos, de la protección de los más débiles… Escribo esto y me acuerdo de lo que contó en TED Gordon Brown a propósito de un encuentro entre Ronald Reagan y el líder socialdemócrata sueco Olof Palme. Reagan le preguntó al sueco si era cierto que él quería la desaparición de los ricos, y Palme le contestó: “En absoluto, solo quiero la desaparición de los pobres”. Aquel sí que fue un gran zasca cultural.

Escribo antes del debate televisivo de los seis cabezas de cartel en estos comicios madrileños. No sé cuáles serán sus resultados, pero sé que, antes de su celebración, no se percibía un aumento significativo de la ilusión de los votantes progresistas madrileños ante la cita del 4 de mayo.

 

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20 Comentarios
  • elosodefavila elosodefavila 23/04/21 21:26

    Excelente artículo.

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  • Hammurabi Hammurabi 23/04/21 01:12

    Ensalzando las cañas de Ayuso, se le a olvidado el “Relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor”, imperdonable. Por lo demás, un gran artículo.

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  • pantera pantera 23/04/21 01:08

    Muy buen análisis, sr. Valenzuela. He visto el debate y he leído su artículo (en ese orden). Vergonzoso y penoso si este relato de la derecha obtiene más votos de los que conforman su sociología privilegiada, si después de tantos años de corrupción de sus gobiernos siguen votándoles los madrileños de a pie...No sigo más con la lista, usted lo ha expresado y los comentaristas también. Ha explicado muy bien las raíces de este asunto cultural (Aznar-Aguirre) y valorar y comprender en profundidad su extensión a las capas medias de la población merecería unos cuantos artículos más. He retomado un libro de mi juventud para entender algunas cuestiones que me estaban desconcertando, "El miedo a la libertad" de Erich Fromm...y creo que puede ayudar a comprender porqué es penoso y vergonzoso el relato de la derecha. Sr. Valenzuela, necesitamos más cultura política y más conciencia política.

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  • Argaru Argaru 22/04/21 22:11

    Madrid no es de derechas. España, tampoco. Lo que pasa en la capital y en el resto del país es que tenemos una población casi total y absolutamente DESPOLITIZADA, donde la derecha ha conseguido colocar sus eslóganes ideológicos gracias a una educación pública raquítica por mor de la inacción de un bipartidismo, más interesado en sus intereses partidistas que en formar a una ciudadanía que podría llegar a cuestionar su estilo de gobernanza. Por las razones arriba reseñadas, se comprende que la derecha no esté muy interesada ya que, evidentemente, prefieren la educación elitista privada. En el caso del PSOE, no me queda más remedio que remitirme a la famosa teoría del pato. Eso explica muchas cosas, entre ellas, la “especial despolitización” de nuestra ciudadanía, que roza el encefalograma plano político. Esto ha permitido el éxito del “aznarismo” y la lamentable introducción en nuestras instituciones de la extrema derecha fascista. Todo esto propicia un tipo de democracia asimétrica, en el sentido de que en una parte del electorado, por utilizar un eufemismo, son bastante magnánimos con los “suyos” cuando en un “descuido” meten la mano en el cajón (de todos). ¿Le pasará factura al PP madrileño el reciente caso de la pintura de Goya de Esperanza Aguirre? Me temo que no, máxime, teniendo cuenta, que al electorado de la derecha ya no le quedará el “recurso” de votar a Ciudadanos para los que tengan algo de vergüenza torera. Cuando al presidente Franklyn D. Roosevelt le pidieron su opinión sobre el dictador nicaragüense Anastasio Somoza, “Tacho” para los amigos, el “amo del mundo”, en aquel momento, decía que Somoza era un hijo de puta, pero que era NUESTRO hijo de puta. Da la impresión, que el mismo tratamiento le da su electorado a los candidatos populares, un electorado que tiene claro su obligación de ir a votar y que no se replantea si esos candidatos son en realidad los defensores de sus intereses o sus verdugos. Esto contrasta con la otra parte del electorado que, a la mínima duda se la coge con papel de fumar y se queda en casita rumiando sus penas. Lamentablemente, esta forma de estulticia es propia de la izquierda y, por lo menos a mi, me cabrea bastante.

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  • Galpovic Galpovic 22/04/21 21:20

    En Madrid la izquierda ha estado siempre más ocupada en batallas intestinas por el control del chiringuito que en batallas culturales con la derecha.
    Estas van a ser de las primeras elecciones en muchos años en los que puedo nombrar a los candidatos a la izquierda del PSOE (es decir, de izquierdas) y se como suena su voz. Puede que haya esperanza.

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  • salvafer salvafer 22/04/21 21:04

    Por mucho que digamos de la Ayuso, de sus gestos, de su cara, de su ausencia de cultura, de su casi nula inteligencia que manifiesta, de....., nada va a cambiar, sus votantes seguirán fieles; pero seguirían igualmente fieles si en vez de ella el PP presentara a un palo o a un perro (sea Pecas u otro cualquiera).
    No se trata de la figura que colocan ahí. A los que les mueven los hilos les da igual, Les hacen decir los cuatro mensajes falaces y consiguen mantener o aumentar sus votantes. Por ese camino nada va a cambiar ya que nada podemos hacer para que cambie. Lo "cay cacer" es ir A VOTAR, A VOTAR y A VOTAR. Somos más, les podemos ganar, podemos hacer respirable esta comunidad, podemos arreglar casi todo lo que han destrozado, podemos respetarnos a nosotros mismos, podemos.....
    No debemos escatimar esfuerzos para convencer a aquellos votantes de nuestro entorno que sabemos progresistas, que no se queden en casa el día 4 de Mayo y que ¡¡¡VAYAN A VOTAR!!! . Si lo hacen, si lo hacemos, la Ida, el palo o el perro, quedarán en un mal sueño.

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  • HEREJE HEREJE 22/04/21 20:27

    No puedo estar más de acuerdo desde la primera línea hasta la última.
    Gracias, Javier.

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  • Chinchirina Chinchirina 22/04/21 18:56

    De nuevo desde el dolor. Desde el lamento dices al final y antes del debate: "no se percibía un aumento significativo de la ilusión de los votantes progresistas madrileños ante la cita del 4 de mayo". Creo que después del debate la llamada no invita.
    Solo contestar, que para mí, lo más elocuente del debate era la cara de loca de Ayuso. Ante esa cara, no cabe otra cosa que decir, ¡madre mía, estamos locos."

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  • AMP AMP 22/04/21 18:51

    Como casi siempre de acuerdo con tu artículo, Javier.
    Ahora bien, «Por el contrario, el principal partido de la izquierda madrileña...», por ahí no paso, lo siento. El PsoE es tan de izquierdas como yo cardenal.

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  • rastrover rastrover 22/04/21 16:43

    Lo que explica todo es que la derecha controla practicamente la totalidad de los medios de comunicación y en una población poco formada y poco instruida la opinión la forman y la moldean los medios de comunicación. Así de simple.
    Si Unidas Podemos tuviese a su servicio los medios de comunicación que tiene el PSOE y ya no digamos los que tiene el PP, probablemente sería el primer partido de este país.

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    • Galpovic Galpovic 22/04/21 21:09

      Permítame que lo dude. El nivel educativo de la población española nunca ha sido tan bueno como ahora. El porcentaje de españoles con una titulación superior es del 37,3% muy cerca del 40% de la UE. La población española también tiene acceso a muy diversos medios de información (en papel u online). El problema más bien es que los partidos de izquierdas tienen la tendencia a tratar a sus votantes como si efectivamente fueran gente poco formada e instruida. La clase obrera, ya sabe. La realidad es que el votante de izquierdas suele estar bastante formado y por lo tanto es muy crítico, con un alto nivel de exigencia. Una exigencia que suele ser invariablemente defraudada por los comportamientos sectarios, mezquinos e incoherentes de los partidos de izquierda y sus líderes.

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