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Nuevo Gobierno: del 'Ala Oeste' a 'Baron Noir'

Publicada el 14/07/2021 a las 06:00 Actualizada el 14/07/2021 a las 09:47

Ha hecho mucho daño El Ala Oeste de la Casa Blanca, quizás la mejor serie política de la historia de la televisión (o lo fue durante años, e inspiró a muchas otras). Los efectos de la mitología creada en torno al presidente Bartlet se han dejado ver a raíz de la megacrisis de Gobierno decidida por Pedro Sánchez y resuelta este último fin de semana (ver aquí). Nadie contaba con que se llevara por delante al supuestamente todopoderoso Jefe de Gabinete, Iván Redondo. Nadie imaginó que aquella serie resistiera la ausencia de un Leo McGarry brillante, inteligente y realista encarnado por John Spencer, uno de esos secundarios capaces de llenar la pantalla sin necesidad de estrellas.

Ni Redondo es Leo ni Sánchez es Bartlet ni la Moncloa es la Casa Blanca, pero en todo caso la realidad de la política española se parece más a Baron Noir que al Ala Oeste, y nuestro mapa electoral se acerca más al multipartidismo de Borgen que al bipartidismo eterno que inspiraba a Aaron Sorkin.

Los factores que maneja un jefe de Gobierno para abordar una remodelación de su Ejecutivo son tantos y tan personales que nadie más puede tener en cuenta todos y en su justa medida. Tampoco son estáticos. Antes del viaje a los países bálticos y antes de leer alguno de los informes internos sobre valoración de líderes, es muy probable que Sánchez no tuviera decidido abordar los cambios de inmediato ni poner en la calle a su jefe de Gabinete. Lo cierto es que en un momento dado confluyeron las reflexiones sobre la necesidad de tomar la iniciativa política en la postpandemia, sobre la idea instalada de que el gobierno del país estaba en manos de alguien no elegido sino designado como experto en mercadotecnia y sobre la conveniencia de una renovación profunda que rompa el alarmante envejecimiento del electorado del PSOE.

Eran tan relevantes los nombres de los caídos (Calvo, Ábalos, Redondo, González Laya, Celaá…) que hasta difuminan el peso de quienes se mantienen en pie (ver aquí). Por más que los focos se centren en la salida del Jefe de Gabinete (que en cuestión de semanas pasó de dimitir una vez más a pensar que su poder no tenía techo y después a estrellarse con la realidad de que no era imprescindible), tiene más trascendencia el ascenso de Nadia Calviño a la Vicepresidencia primera. El ala liberal del PSOE gana peso en la proporción que exigen los compromisos adquiridos en Bruselas para recibir los Fondos de Recuperación, y muy especialmente esos primeros 70.000 millones a fondo perdido. En la UE debe de causar carcajadas la insistencia del PP y de su líder Pablo Casado, en definir como “socialcomunista, bolivariano, procastrista…” un gobierno cuya número dos es la “amiga Nadia", veterana en la maquinaria sistémica de la eurozona.

Resulta innegable la audacia demostrada por Sánchez a la hora de exhibir su liderazgo (ver aquí) y la frialdad a la hora de ejecutar las maniobras que considera imprescindibles para resetear la legislatura (ver aquí). A menudo se olvida que el primer gobierno de coalición de la historia democrática española desde 1978 tomó posesión un 14 de enero, y que mes y medio después estalló una pandemia global de consecuencias letales, en lo humano, en lo económico, en lo social. Como se olvida (sobre todo algunos) que España es una de las pocas democracias que han tenido que hacer frente a la pandemia con una oposición política marmórea que, desde el minuto uno, en lugar de arrimar el hombro, ha puesto en duda la legitimidad misma del Gobierno elegido. La excusa primero fue una moción de censura, después un estado de alarma, más tarde unos indultos. Todo perfectamente constitucional, pero intolerable para quienes actúan como si fueran propietarios exclusivos del poder, sea el parlamentario, el económico o el judicial.

El nuevo Gobierno estrenado oficialmente este martes supone, es cierto, una especie de reinicio de la legislatura. Pretende liderar la recuperación económica y social, y lanzar mensajes de esperanza respaldados por los recursos que aporta Europa, la misma Europa en la que se confía para amortiguar la fuerza de los nacionalismos periféricos y de los populismos neofascistas que sacan petróleo electoral de cada crisis.

Es muy probable que la amplia y profunda remodelación del Gobierno frene ese ascenso electoral de las derechas impulsado por el éxito de Ayuso el 4-M en Madrid que reflejan todas las encuestas. Es posible que la valoración de Sánchez pueda remontar unos índices en los que ya aparecía superado o empatado por Yolanda Díaz o Íñigo Errejón. Pero en el ecuador de la legislatura y en el kilómetro cero de la postpandemia el efecto “remontada” de la crisis de Gobierno será por sí mismo limitado. Lo verdaderamente trascendente será el uso que cada semana en los próximos 30 meses haga del BOE la coalición de Gobierno, o el fruto parlamentario que coseche la mayoría que hasta ahora ha respaldado las principales leyes de esta extraña y pandémica legislatura.

Más mujeres y más jóvenes, con mensajes de calado hacia un PSOE que aún necesita soltar lastres. Una renovación positiva, a juzgar por el histrionismo que ha provocado en la oposición política y mediática (ver aquí). Cuando el grueso de la reacción consiste en insultos personales es que el contenido político resulta difícil de atacar. Pero una alineación renovada, sonriente y optimista no basta para ganar un partido. Ahora toca ir concretando la subida del salario mínimo, la tantas veces aplazada ley de vivienda, la prometida reforma de la reforma laboral o una reforma de las pensiones que no vuelva a sembrar el miedo entre pensionistas actuales o futuros. Toca demostrar que los fondos europeos (este mismo martes confirmados por el Ecofin, para disgusto de un catastrofista y nada patriótico Casado) pueden ser ejecutados en beneficio de quienes más los necesitan y dibujar con ellos un nuevo modelo económico que rompa con las recetas coyunturales de ladrillo y cañas. Y para todo eso, Sánchez tiene que entenderse con Yolanda Díaz, y ambos con el resto de las fuerzas progresistas. El idealismo del Ala Oeste no debería ser incompatible con el pragmatismo de Baron Noir.

 

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29 Comentarios
  • Argaru Argaru 15/07/21 03:14

    Ambas series son emblemáticas y encajan con su momento de emisión. EL ALA OESTE, con nuestro período bipartidista y BARÓN NOIR, con el periodo de nuestra política actual, aunque para ilustrar lo que fue el FELIPISMO o el AZNARISMO, me inclinaría más por HOUSE OF CARDS, aunque el siniestrado presidente Underwood me parecería una “hermanita de la caridad” si lo comparara con sus homónimos españoles. No obstante, estamos tan metidos de lleno en lo todo lo que está sucediendo actualmente, que nos falta perspectiva histórica para poder juzgar con ecuanimidad a Sánchez y su gobierno. Ninguno de sus antecesores tuvo que lidiar con una brutal crisis pandémica, precedida de una aún más brutal crisis económica llevada de aquella manera por el corrupto Partido Popular de Mariano Rajoy. La tarea que tiene por delante Pedro Sánchez no es nada fácil y más difícil la va a tener si sus barones le sigue poniendo palos en las ruedas. Se supone que esta remodelación va en el camino de solucionar estas “asperezas“ internas, sin olvidar que no debería echarse en brazos de los ”de siempre”, porque eso no se lo iba a consentir su socio de gobierno ni la mayoría de la ciudadanía. Solo queda recordar que la serie francesa BARÓN NOIR, fue creada por guionistas de adscripción socialista y que retrata a la perfección los tejemanejes de un dirigente socialista (que recuerda físicamente a Rubalcaba) que hace todo lo que tiene que hacer para conseguir sus objetivos. Evidentemente, la mayoría de sus maniobras políticas poco tiene que ver con un partido (ahora, prácticamente extinto) que se denomina de izquierdas. El tiempo juzgará a Sánchez y a su equipo de gobierno, como lo ha hecho con sus inmediatos antecesores. Solo deseo que tenga mucha suerte, porque la va a necesitar y, además, la suerte del gobierno de coalición debería de ser la suerte de todos nosotros.

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  • Lunilla Lunilla 14/07/21 22:56

    "Las cuentas pendientes en el tiempo: Ese gran enemigo y aliado, esperamos todo de el: Que nos muestre las certezas, que nos aclare las ideas; Hasta que se vuelva en nuestra contra; Vivimos en deuda constante, con un minutero que vive impaciente, a que cada segundo de reloj: Con una media noche, que llega mas tarde o mas temprano, cerrando una cuenta de tan solo 24 horas, un dia mas , un dia menos, para cumplir, nuestras promesas, para intentar acercarnos a la meta'- de repente se para ele reloj justo en ese momento; En ese punto exacto, donde el pasado, y el futuro, se solapan en ese punto cerrado'- e infinito, que nadie consigue acotar; LOs suspiros viajan a la velocidad de la Luz. y el tiempo, no tiene mas significado, que una variable, independiente del espacio; En ese punto lo mas certero, es afirmar que en cada lugar, que me encuentro contigo vida'- Lo efimero se vuelve eterno: Las cuentas pendientes con el tiempo, Ese grann enemigo y aliado; Esperamos todo de el; Que nos muestre las certezas, que nos aclare, las ideas, hasta que se vuelva en nuestra contra: Vivimos en una deuda constante, con un minutero, que vive impaciente a que pase cada segundo d reloj, con un media noche,que llega mas tarde que temprano, cerrando una cuenta de tan solo 24 horas'- - un di mas, un dia menos'- ( ? ) para cumplir nuestras promesas; Para intentar acercarnos a la meta: "Y ssi se ponen, UstedesNecios como canallas y sinvereguenzas que son; Tan Incierto y perdularios Como Pablo Casado y Santigo Abasscal ¡Lo Son!! ¡He dicho! El Diablo Cojuelo : ....................( 22,56 h. p/m )

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    • λόγος λόγος 15/07/21 00:07


      Excelente comentario
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      • Lunilla Lunilla 17/07/21 08:32

        ¡Gracias Logos! ; por lo que me toca ¡ Saludos Cordiales... El Diablo Cojuelo ///

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  • Teresa2020 Teresa2020 14/07/21 21:19

    Y derogar la LEY MORDAZA que tanto poder está dando a una policía presta a dar caña más QUE a proteger.

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  • Jotaechada Jotaechada 14/07/21 20:10

    Si no fuese pedir demasiado, agradecería a Jesús Maraña alguna reflexión sobre el dúo CALVIÑO~YOLANDA DÍAZ (dos vicepresidentas de peso, distintas y juntas, al servicio de España). Estoy convencido de la capacidad de Maraña como analista de soluciones y problemas políticos. Complicado, preocupante, el mundo en que vivimos. ¡Y encima, ahora, Cuba! ¡Y la mezquindad de los innombrables! ¡Échanos una mano, amigo y admirado director de infoLibre!

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  • Chinchirina Chinchirina 14/07/21 18:42

    Se insinúa en lo escrito que una finalidad de Pedro es ilusionar y atraer a los jóvenes, mediante caras nuevas más sonrientes, más jóvenes. Creo que nos perdemos si ese es uno de los fines del gobierno, que parece que sí. Para mí que debe ser más valorado la preparación profesional, su sapiencia y su buen hacer, pero se ve que no y ahora no podemos culpar a Iván. Al parecer, los cambios son una concesión al partido, Y si, ha ganado el ala más a la derecha. Lo inexplicable, es el temor de Sánchez a sus jarrones chinos; y en todo caso, debió ponerlos directamente. Vamos, que los nuevos son simples validos de Page, Lamban o Vara. Aunque la verdad: donde no hay, poco se puede encontrar.
    D. Jesús, me alegro de que esté usted por aquí, que creía que estaba de vacaciones. Es que no me explicaba esta mañana lo publicado sobre Cuba. Que me creía que me había equivocado de diario.

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  • Ibaetatik Ibaetatik 14/07/21 18:26

    Lo que ni puede ni debe hacer Sánchez es actuar como Zapatero, que le entró un ataque de pánico y en vez de explicar clarito al país cual era la situación, imposible para cumplir su programa socialdemócrata de gobierno, dimitir y convocar elecciones, tiró por elevación, se lanzó en picado contra todo lo que sonase a funcionario y a público, de la mano de Elena Salgado siguió con ocurrencias como el plan E y, finalmente, impuso un programa de recortes brutal, pensiones incluidas. Desde aquel funesto mayo de 2010 hasta el 20 de noviembre de 2011, ZP fue tejiendo la alfombra roja por la que Rajoy llegó a la mayoría absoluta. Las consecuencias son de todos conocidas; ahora toca deshacer esos entuertos; es decir, cumplir el programa del gobierno de coalición. Bien sencillo. Ley mordaza, Reforma Laboral, SMI, fiscalidad progresiva (incluyendo la de la intocable Iglesia Católica), etc. Si desde ahora Sánchez no se dedica a eso, la mayoría absoluta no ya de Rajoy, sino del neofranquismo de Aznar - Casado - Ayuso - Abascal va a ser la que administre esos fondos europeos y el BOE a mayor gloria de las élites empresariales. Habiendo salido ya, por fin, Iglesias del gobierno, creo que el tándem Sánchez-Díaz pueden y deben ser capaces de terminar exitosamente la legislatura. Qué así sea!

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  • Suny Suny 14/07/21 18:18

    No se si el PSOE tendrá claro que si no hace políticas sociales realmente y cumple con el acuerdo de gobierno no va a ganar las elecciones en 2023, lo triste es que Unidas Podemos que está haciendo todo lo imposible para que se cumpla el acuerdo de gobierno no tiene bastante fuerza y algunos son tan idiotas que aún no se dan cuenta, pagaremos caro la cobardía del PSOE, que lo veo volviendo a hacer de las suyas

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  • Copito Copito 14/07/21 18:01

    Magnífico análisis. Qué alivio leer algo con cordura en medio de tanto istrionismo " patriótico" por parte de las derechas de este país.

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  • JLMDLT JLMDLT 14/07/21 17:42

    sus análisis son profecías ¡¡ que clarividencia la suya ¡¡ es usted único y el periodista más coherente con sus ideas, gracias ¡¡

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  • Dublin Dublin 14/07/21 16:10

    Sí quieren recuperar un electorado con algo de conciencia, que empiecen a darle contenido a sus siglas de Socialista y Obrero y hagan políticas con resultados que perciba la gente. Sino aunque la mona se vista de seda............

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