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De Cataluña y la Corona

Publicada 04/10/2017 a las 16:52 Actualizada 04/10/2017 a las 17:50    
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Ya no queda un solo rincón en España donde no se viva con angustia lo que está ocurriendo en Cataluña. Escribo hoy desde Asturias, después de escuchar y pulsar reacciones (aquí y en la Corte) a la solemne declaración de Felipe de Borbón en la noche del martes.

Nadie mínimamente informado interpreta ese mensaje de otra forma que no sea el anticipo de la suspensión de la autonomía catalana si el próximo lunes el Parlament aprueba su anunciada Declaración Unilateral de Independencia (DUI). Huyendo de la brocha gorda, de los cantos de alabanzas y de teorías conspiranoicas, a uno le parece que el error más grave del Jefe del Estado radica en lo que no ha dicho.
 
  • No debería sorprender a nadie que el rey proclame que “es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña”. Va en su sueldo y en sus funciones recordar en momentos tan graves obviedades de esta magnitud, y lo hace –hasta donde sabemos– recitando textos que le llegan desde el Gobierno de turno.

  • Pero Felipe VI y quienes le rodean deben saber de memoria lo que dice el punto primero del artículo 56 de la Constitución: “El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones…” En ese Título II, que recoge las funciones de la Jefatura del Estado, queda claro que esa es precisamente la única función activa de la Corona: moderar, arbitrar sin ninguna complicidad partidista entre las distintas instituciones del Estado.

  • El propio mensaje del rey acusa a las autoridades del Govern de situarse fuera de la legalidad “demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado”. A uno no se le ocurre ningún ejemplo más claro ni grave de conflicto institucional que el planteado desde el 6 de septiembre por el Govern catalán apoyándose en decisiones del Parlament suspendidas por el Tribunal Constitucional.

  • Se dirá que el rey no puede ejercer de moderador en una disputa en la que una de las partes se ha saltado la legalidad, porque equivaldría a aceptar un “chantaje”. Esa es la tesis del Gobierno del PP, la de Ciudadanos y la de relevantes exdirigentes del PSOE (alguno, como Alfonso Guerra, preferiría enviar al Ejército). La exigencia de cumplir las leyes no debería ser incompatible con un llamamiento concreto y firme del Jefe del Estado al diálogo político para solucionar un problema que es político y que exige soluciones políticas (como el propio Tribunal Constitucional ha advertido reiteradamente). No haberlo hecho coloca inevitablemente a la Corona fuera de su papel “arbitral” y como portavoz de posiciones políticas concretas.

  • Se escuchan todos los días esas voces recias, ibéricas, que advierten que “no se puede negociar con fascistas”. Sonarían más convincentes si no fueran a menudo las mismas que llevan años recordando como ejemplarizante la forma de negociar la Transición democrática a finales de los años setenta. ¡Como si entonces no hubieran negociado comunistas y socialistas con franquistas de toda la vida! Negociar en política, como en cualquier otro ámbito, supone estar dispuesto a reconocer al otro como interlocutor (venga de donde venga) y tener la flexibilidad de ceder o cambiar de opinión para facilitar un bien mayor que se llama “acuerdo”. Ningún acuerdo puede satisfacer plenamente a una de las partes. Esto es tan obvio como lo de que “hay que cumplir la ley”, máxima que Rajoy lleva aplicando años con el éxito y la eficacia que hoy estamos comprobando. La derecha parece haberse olvidado de uno de los pilotos de la Transición, Torcuato Fernández Miranda, el artista que llevó “de la ley a la ley” a los procuradores franquistas. Felipe VI conoce bien esa historia por su propio padre.

  • La insistencia de Puigdemont en reclamar una “mediación internacional” es evidentemente tramposa, porque sabe que conllevaría de entrada la admisión de que Cataluña es ya de facto otro Estado que discute de tú a tú con España. La solicitud por carta al rey (firmada también por Junqueras y Ada Colau) para que ejerciera de árbitro ya ha tenido respuesta en el mensaje de la noche del martes. Pero con él no sólo ha negado Felipe VI ese papel moderador sino que se ha situado mucho más cerca de quienes han atizado el fuego catalán con un inmovilismo no inocente sino en busca de rentabilidad electoral que de quienes desde distintas posiciones políticas apuestan por una reforma profunda de la Constitución que sirva para garantizar una convivencia democrática y pacífica a las siguientes generaciones de españoles y de catalanes.

  • Hay quien ha querido ver en la contundente declaración del rey un mensaje dirigido a las Fuerzas Armadas, cuyos círculos más retrógrados se han reactivado en muy diferentes foros y andan hiperactivos de cara al próximo 12 de octubre. Pero quienes conocen bien la realidad militar de hoy entienden que pretendía más bien expresar el apoyo a Policía y Guardia Civil que en calmar supuestas inquietudes cuarteleras. De hecho, algún militar comenta que esa “ocurrencia” de desplegar al Ejército en Cataluña tiene el evidente problema de “cómo se sale después”. Una democracia no puede mantener un Estado de excepción permanente, salvo que alguien quiera convertir Barcelona en la Belfast de los años de plomo.
La declaración institucional del rey ha sido una oportunidad perdida de llamamiento a la distensión que no tenía por qué perder la firmeza en defensa de la legalidad. Si Felipe VI ha vuelto a caer en los enredos de Rajoy (como ocurrió con la espantada del líder del PP en febrero de 2016); si ha sido utilizado como factor de presión sobre Pedro Sánchez para que el PSOE no salga del bloque “unionista”; o si el propio monarca ha visto las orejas republicanas al lobo catalán y ha actuado en “defensa propia” son hipótesis no contrastadas (por ahora). Lo innegable es que vivimos la constatación de un absoluto fracaso político de Mariano Rajoy, durante cuyo mandato el independentismo ha crecido de forma exponencial. Quizás alguien crea aún que la respuesta de la porra y de las vías penales pueda desembocar en unas elecciones anticipadas y exitosas para el bloque conservador envuelto en la bandera de España. También podría ocurrir que esa “mayoría silenciosa” que tanto cultiva Rajoy se declare harta de las incapacidades demostradas. Entonces la Jefatura del Estado, por el camino iniciado en la noche del martes, también se vería interpelada por haber renunciado a su obligación “arbitral”.

¿Estamos condenados entonces a caer por el precipicio, catalanes y españoles? Si quedan restos de inteligencia (y algún respeto a las siguientes generaciones por encima de las siguientes elecciones) los independentistas tendrían que suspender esa Declaración Unilateral de Independencia (o aparcarla durante el tiempo suficiente) para sentarse a cualquier mesa a la que sean llamados para hablar del futuro de Cataluña y de España. Y hay propuestas de futuro perfectamente discutibles para ser votadas con todas las garantías.
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15 Comentarios
  • pobla pobla 10/10/17 19:02

    El Rey,es el nuevo portavoz del PP,malo, km

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  • Esdaquit Esdaquit 07/10/17 07:36

    Aporta sosiego, en esta actualidad complicada en la que estamos metidos, leer discursos como el suyo, señor Maraña. Parece que el sentimiento unánime de la opinión política es que nos encontramos en unos momentos tremendamente delicados y aunque conocemos el pasado, no es fácil asegurar qué nos depara el futuro. Analizar los acontecimientos de los últimos días y aventurarse a señalar los derroteros que tomarán los diversos problemas que nos acucian, creo que es bastante complicado, sin caer en hipótesis partidistas o manifestar nuestro propio deseo. Cordial saludo.

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  • jamonfresco jamonfresco 06/10/17 22:03

    No es malo reconocer que nos equivocamos o que nos engañaron lo malo es renunciar a lo que sentimos a lo que pensamos y a lo que intentamos si nos parece justo, lo consigamos o no.
    Yo solo trato de atribuir responsabilidades a nuestro pasado lastrado y tarado por el franquismo puro y luego por el franquismo descafeinado donde tanto y tantos nos confundimos. Creyendo que era democracia, pero era un espejismo. Y un reflejo del fascismo.
    Ahora la democracia española está madura y de madura pasada y de pasada podrida.
    Conocer el pasado averiguarlo o intentar distinguirlo es necesario, aunque probablemente no suficiente para determinar o establecer el futuro.
    Renunciar al futuro esperado o aspirado soñado, ideal o idealizado es haber muerto fallecido de indiferencia, de impotencia, de desesperanza o de resignación. Y aunque nada de lo que uno haga valga o sirva para nadie le sirve a uno mismo para saberse o sentirse vivo, necesario y necesitado y para creer que dentro de la organización social actual no hay nada irreversible.
    No es malo saber quiénes fuimos por débiles, cobardes miedosos e ignorantes que lo fuéramos.
    No es nada malo revisarnos cada día.
    Por mucho que uno se haga mayor y envejezca no es necesario renunciar a comprender que nos preocupa, ni dejar de pelear por las ideas de progreso siempre a nuestra manera con palabras, razones, sentimientos y percepciones. Solo se trata de no robar y de intentar no dejarnos robar ni engañar.
    Me irrita observar lo mal que envejecen aquellos a los que votamos. Me ofende severamente oír a Felipe González, Guerra y tantos otros ancianos ideológicos lo que dicen y lo que hacen para mantener sus privilegios.
    Me irrita leer el País y su deriva reaccionaria al servicio de los de siempre.
    Me irrita haber creído que Juan Carlos (homicida de su hermano, dos veces traidor, a su padre y a sus generales Armada y Milán del Bosch y dos veces perjuro en el 69 y en el 75) salvó la democracia el 23 F.

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    • Antonio Basanta Antonio Basanta 09/10/17 13:38

      Mi impresión es que usted está envejeciendo mal y se está convirtiendo en un irritado, producto de su edad mal llevada.

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  • MLVELASCO MLVELASCO 06/10/17 18:59

    En los puntos que vas indicando sobre la actuación del Rey, te olvidas de la primera oración del punto 1 del artículo 56 (Título II de la CE) “El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia”. También, te olvidas del punto 1 del artículo 61 (Título II) “El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes…”.
    El Rey hizo una intervención perfecta. Pero, según manifiestas en tu artículo “Se dirá que el rey no puede ejercer de moderador en una disputa en la que una de las partes se ha saltado la legalidad, porque equivaldría a aceptar un “chantaje”. Esa es la tesis del Gobierno del PP, la de Ciudadanos y la de relevantes exdirigentes del PSOE…”.
    El Rey dijo en su párrafo final:
    “Termino ya estas palabras, dirigidas a todo el pueblo español, para subrayar una vez más el firme compromiso de la Corona con la Constitución y con la democracia, mi entrega al entendimiento y la concordia entre españoles, y mi compromiso como Rey con la unidad y la permanencia de España. (El Rey).
    Por tanto, según mi criterio, el Rey no tiene que hacer de moderador. Tiene que hacer cumplir la CE y las Leyes.

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    • Damas Damas 14/10/17 12:38

      MLVELASCO, ahora mismo le pongo un punto positivo a su comentario, no porque me parezca "perfecta" o no "la intervención del Rey" sino porque ha argumentado lo que expone en referencia a algo en concreto, en este caso al texto de la CE78; no a sí me gusta o no me gusta porque soy monárquico, republicano, independentista o no, me gustan las barbas o los bigotes, o lo peor de todo respaldado en el único "porque yo lo valgo", envuelto eso sí en una determinada o cualquier formación académica y práctica profesional (catedrático de, ....ogo, .....ista), o lo más irritante porque "yo lo sé todo".

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    • Esdaquit Esdaquit 07/10/17 07:11

      MLVELASCO decía...Habrá observado usted que los que hemos leído su comentario nos hemos postulado, de forma abrumadoramente mayoritaria, en contra de su contenido. Por mi parte, quisiera exponerle, si me lo permite, algunas de las razones por las que he marcado el "no me gusta" en su comentario, sin la pretensión, por supuesto, de erigirme en portavoz de nadie, porque, allá cada cual con sus razones. Leyendo su comentario, me han venido a la memoria unas palabras que pronunció en el Congreso Sabino Cuadra, Diputado de Amaiur, con motivo del discurso de la abdicación de Juan Carlos de Borbón: "No queremos ningún rey, ni al padre, ni al hijo, ni al espíritu de Franco que anida en los dos". Una vez más, el heredero de una corona impuesta, nos demuestra en el discurso del martes, su lealtad "a los principios que informan el Movimiento Nacional", nos trae más de lo mismo, porque es lo único que cabe esperar.

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      • Antonio Basanta Antonio Basanta 09/10/17 13:50

        El que haya votos negativos hacia un comentario no indica mas que lo que indica. Podría ser que algunos votaran siguiendo los métodos de recuento de los comisarios políticos secesionistas que tenían las urnas y contaran o votaran de mas. También podría ser que los fanáticos se sumaran para votar y la mayoría de los no fanáticos se abstuvieran de votar, porque son menos militantes. Pero lo que es tremendamente injusto es que usted tilde franquistas a los millones de españoles que apoyamos la Constitución democrática (apoyando la monarquia parlamentaria, la unidad de España, la constitución de autonomias políticas en nacionalidades y regiones, la libertad sindical, el derecho de huelga, etc y demás derechos y libertades consagrados en la democracia española. Es usted injusto y falso cuando acusa al 90% (91% de los catalanes) del pueblo español de ser continuadores de Franco cuando prácticamente el 100% de los que combatimos contra la dictadura apoyamos la Constitución. Entre los que no apoyaron la Consticuión estaban los franquistas y los terroristas y sus amigos. También ERC que tenía el apoyo de un 3% de los catalanes. Miente usted , porque los demócratas apoyamos la Constitución y los franquistas se opusieron.

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  • cancepuje cancepuje 06/10/17 18:16

    No hay palabras para agradecer al pueblo catalán el ejemplo que han dado a España y a la humanidad, tras cuarenta años de mentiras al fin comienza a verse un poco de luz, tienen en contra a los partidos estatales continuadores del anterior régimen, a los medios de manipulación, a la banca especuladora y al resto de analfabetos y cobardes que se esconden detrás de las pistolas y los uniformes, a los falsos profetas y a los pensadoras sin ideas, tienen a favor a todos los Verdaderos Españoles, a los demócratas, a los valientes y a lo principal que es la razón y la verdad. Cataluña no es ni será España al igual que España no es ni será España hasta que no empezemos desde el principio, imaginemos por un momento que hemos vuelto al pasado, a la muerte del dictador, imaginemos que volvemos a ese año con la experiencia que tenemos hoy, imaginemos que el pueblo vota en referendum el modelo de estado que ha de gobernarle,con su separación de poderes, con la expulsión del estado de todos los organos de representación civil, con un verdadero vínculo entre representante y representado, o dicho de otra manera no viajemos en el tiempo, viajemos a los Estados Unidos de América y copiemos su constitución y si la estatua de la libertad a tenido cría nos traigamos una al puerto de Barcelona, para que sea la luz que guíe a todos los ciegos de españa, toda esta función sigue su camino, con paso lento pero seguro, que ningún idiota se esconda detrás de las banderas, la verdadera bandera es transparente, como la luz de las ideas.

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    • Damas Damas 14/10/17 12:45

      cancepuje: ¡Qué suerte tiene usted! al poder identificar quienes forman el "pueblo catalán", bueno no es la única persona que tiene esa suerte. Yo como carezco de ella no puedo sumarme a su agradecimiento, y porque además no llego a ver el ejemplo del que habla. En lo que si coincido es en esa valor y reconocimiento a la "bandera transparente" y no es una broma por mi parte.

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  • JMGS57 JMGS57 06/10/17 14:27

    No entiendo muy bien el artículo. Se califican de “obviedades”, como no puede ser de otra forma, que los poderes del Estado deben asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña; pero por otro lado se escandaliza de que se tache a las autoridades del Govern de situarse fuera de la legalidad “demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado”. ¿No es eso lo que han hecho? ¿No es la razón de ser de los independentistas negar la legitimidad y, por lo tanto, la validez del orden constitucional y establecer otro propio?
    Partiendo de esta base ¿qué esperaban que dijera?
    Me da la sensación de que se están magnificando palabras como “negociación y acuerdo”, con connotaciones en positivo, sin concretar sobre qué, ni en calidad de qué, ni entre quienes negociar y acordar. Es difícil admitir que se puede negociar sobre el marco legal con quienes se sitúan consciente y voluntariamente fuera del mismo.

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  • Pointer56 Pointer56 06/10/17 09:58

    Chapeau!

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  • librepensador librepensador 06/10/17 00:28

    Me ha gustado todo el artículo, sr. Maraña. Destacaría los temores del monarca porque ha visto "las orejas republicanas al lobo catalán". Y es que es en ese aspecto del conflicto donde residen las principales preocupaciones del stablishment españolista. La sola posibilidad de que cunda entre la sociedad española más joven y progresista la idea de que es factible una nueva república, llena de pavor a élite política, judicial, económica y eclesiástica española. Sólo de pensarlo se les ponen de corbata. Y por ello Felipe de Borbón ha abierto la campaña electoral del PP con este mitin con envoltorio de mensaje navideño. Al Rey ya sólo le interesa lo suyo...

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  • andresb andresb 05/10/17 22:51

    el Rey, ha hecho de todo menos su papel mediador y de bonbero en el incendio, se ha homologado, si o si con el planteamiento del Gobierno ¿eso es malo?, no lo creo ha unido su destino al del PP y este mas pronto que tarde caera y con el el Borbon, es lo que espero y sobre todo lo que deseo
    SALUD Y REPUBLICA

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  • individualistaliberal individualistaliberal 05/10/17 21:42

    Endiosar su identidad o más bien sus identidades -- no creo que sea posible tener solo una -- no es buen camino. Por ejemplo entiendo los que después del atentado del Bataclan han puesto banderas unas dos o tres semanas como señal de solidaridad pero por lo general poner bandera en el balcón es de gilipuertas facha.

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