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¿Un nuevo ciclo de los derechos sociales?

José Luis López Bulla | Javier Tébar Hurtado
Publicada el 28/03/2020 a las 06:00

Se han cumplido recientemente 40 años de la aprobación del Estatuto de los Trabajadores. Este no es un artículo conmemorativo, no está la situación por la que atravesamos para banalidades ni autohomenajes. Lo que sí vale la pena recordar es que, a lo largo de estas décadas, se han producido 52 reformas laborales. Conviene recordar que a partir de 1980 se configuró un marco de relaciones laborales que ponía fin a aquel heredado del franquismo, si bien mutatis mutandis se daría paso a un modelo neoliberal en las relaciones laborales. Las sucesivas contrarreformas del mercado de trabajo nos han conducido a una situación del mundo del trabajo que necesita una profunda transformación en términos políticos, sindicales, jurídicos, tecnológicos y culturales. Esta es la cuestión de fondo en el debate en curso en torno a la construcción de un nuevo Estatuto de los Trabajadores.

¿Son reales las posibilidades de que hoy se abra un nuevo ciclo de derechos sociales? Los derechos sociales entendidos como bienes democráticos, y el Derecho concebido como elemento indispensable de la eficiencia del ecocentro de trabajo y del conjunto de la economía. Se da hoy una novedad propia de la coyuntura: el debate sobre un nuevo ET, a diferencia de aquel aprobado en 1980, se plantea con un gobierno de izquierdas. Esta condición, siendo necesaria, no es suficiente, por cuanto deben añadirse otras cuestiones que no son de menor importancia.

En primer lugar, plantearse un nuevo ET comporta necesariamente derogar aspectos centrales de la última reforma laboral llevada a cabo por el gobierno del PP. En segundo lugar, parece imprescindible que un gobierno de coalición de las izquierdas evidencie, como de momento parece venir haciendo, que los sindicatos existen; es más, y sin menoscabo de las otras partes que conforman los agentes implicados en el diálogo social en sus primeros pasos, es necesario el reconocimiento de que los sindicatos son una pieza importante para consensuar un proyecto de largo aliento como es un nuevo marco de relaciones laborales en consonancia con las actuales realidades del mundo del trabajo. Un pacto nuevo que haga frente a las formas de contratación eventual y temporal como rutina, que refuerce los espacios de negociación colectiva e incorpore a ellos a las nuevas figuras laborales surgidas al calor del impacto tecnológico en el trabajo. En definitiva, que dote de los mecanismos necesarios para hacer efectiva la tutela de los derechos sociales y con potencialidad para proyectarse durante las próximas décadas. La tercera cuestión planteada tiene que ver con la capacidad de conectar la defensa de la democracia y la lucha por la democratización de las relaciones laborales o, dicho de otra forma, con repensar la economía desde la democracia y no hacerlo al revés, amoldando la democracia a un pensamiento mágico de la economía neoliberal que la debilita y termina desarmándola. La cuarta y última cuestión se situaría en el campo sindical y se corresponde con la continuidad y mayor fortalecimiento de la unidad sindical. Si el sindicalismo confederal dudara sobre esta responsabilidad suya, la hipótesis de un nuevo ciclo se debilitaría de forma irremediable.

Sin duda, la pandemia global ha cambiado y de qué manera el contexto y la prioridades. Sin embargo, en los tiempos que atravesamos parece necesario no dejar de lado por completo estas cuestiones porque más tarde o más temprano se nos plantearán y también habrá que hacerles frente en medio de una crisis de dimensión social y económica inédita hasta ahora.

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José Luis López Bulla, sindicalista, y Javier Tébar Hurtado, historiador

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4 Comentarios
  • GRINGO GRINGO 28/03/20 17:12

    Artículo muy ilustrativo, aunque os animo a preparar otro en el que se comparen las Reformas del Estatuto (52) y la Constitución....

    Os animaría también a desarrollar, como pasa en otros países europeos, la obligatoriedad de estar sindicado a todos los trabajadores, eliminando de ésta manera la dependencia de los Sindicatos de las subvenciones y sus contraprestaciones.

    Necesitamos un marco laboral más eficiente y con futuro.

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  • fjuan fjuan 28/03/20 15:32

    Me parece un planteamiento simple, plano.


    Olvida que trabajamos para vivir y que todo debería de girar alrededor de esta realidad, somos seres vivos con un ciclo biológico bien definido. Nuestra vida no debe quedar sometida a los intereses de la "economía", eso siempre se llamó esclavitud. Por ejemplo, se acepta como una victoria que el collar de la esclavitud se haya aflojado un poquito con esa cosa que se llama "conciliación familiar y laboral", pero sólo es la vieja historia del palo y la zanahoria. Nada ha cambiado, la esclavitud es más fuerte cada día. ¿No lo notan?

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  • Canija Canija 28/03/20 08:52

    Esta es una nueva oportunidad para los sindicatos de reinventarse y dignificarse. Esperemos que no la desaprovechen

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  • Alfonso J. Vázquez Alfonso J. Vázquez 28/03/20 01:03

    La rduccion de horas trabajadas durnte todo este tiempo pone de manifiesto que trabjando con eficacia no se necestian tantas horas presenciales. ESE deberia ser el primer punto de la renovacion del Estatuto de los trabajadores. con esa reforma,una reucciondel 30 %, como ya he dicho reiteradamente, crecerí el empleo, con el el consumo y con él la reactivacion de la economía disminuyendo los subsidios a los parados. Esa mayor demanda bajaría los precios unitarios, se reepartirían los gastos fijos en mauor producción, lo que compensaría el incremento salarial que, a su vez, incrementaría los impuestos recaudados, sin necesidad de aumento y reflotaria la Seguridad social, garantizando el futuro de esos nuevos trabajadores incorporados al trabajo. NO SE a que esperan los sindicato para plantear esta realidad. Pongo a su disposicion todos los estudios que demuestan como una reduccion seria, no aquella ridiculez de Jospin, mejoraría al situacion de la economía en el país ayudaría a que la gente studiara y se formar mejor y tambien a mejror la vida famioiar reduciría la ciriminalidad juvenil. Por último, una jornada de 7 h/día 4 días a la semana, reduciría el tansporte al trabajo al 50 % disminuyendo la contaminacion y la siniestralidad in itinere y permitiendo espaciar las vacaciones todo el año porque rtomándose 4 dias laborables en cualquier época del año se disponen de 10 días de vacaciones. De ese modo TODO EL AÑO estarían funicionando las emrpesas, algomuy beneficios par la econoía en lugar de ese mes de agosto en euq el cierre crea problemas a sumiinstradores y a clientes. 28 h/semana aumentaria la demandad de equipos más automáticos que aliviaran los trabajos más penosos aumentando así la calidad del empleo.

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